Archive for 31 julio 2007

Una cuestión de actitud …inglesa

julio 31, 2007

 

La editorial del Mercurio de hoy (del decano de Derecho de la UAB Miguel Luis Amunátegui) se titula “¿Seremos capaces de cambiar la actitud?”, apelando a mejorar el clima de convivencia política entre él gobierno y la oposición. Ya dijimos bastante sobre esto un par de artículos atrás, y la verdad es que la columna de Amunátegui no aporta mucho más al respecto (aparte de llegar tarde a la noticia pues la Ministra de Educación efectivamente retiró el proyecto del parlamento para sentarse a conversar con la Alianza, y de terminar con una apología de la conducta política de RN en el pasado), así que creo que este video sobre la despedida de Tony Blair en “La Casa de los Comunes” es capaz de ilustrar mejor que cien columnas lo que significa realmente decencia, diálogo y altura de miras en la actividad política. Concéntrense, por favor, en las palabras que David Cameron, líder de la oposición conservadora, le dedica al saliente primer ministro, y en la respuesta de Blair que no revela otra cosa sino grandeza…

[youtube:”http://www.youtube.com/watch?v=HZQKG_ff9bo“]

VIEJO MI QUERIDO VIEJO

julio 30, 2007

 

Le hemos dedicado demasiado tiempo a la Alianza. Es hora de reflexionar acerca del estado actual de una de las coaliciones políticas más exitosas de la historia del Chile independiente, en el umbral de su vigésimo aniversario. Comenzaremos por citar, como es costumbre, la opinión vertida por destacados columnistas en el último tiempo…

Hace tiempo que la Concertación muestra signos de agotamiento y desorientación. El impulso innovador, el sentido de propósito, la claridad de los objetivos que la caracterizaron desde 1989 se han ido desdibujando, y las discrepancias en su seno provocan parálisis” (Jorge Schaulson, 1 de abril 2007)

A menos que la Concertación se revitalizara en forma casi milagrosa, su continuidad en el poder más allá de 2010 podría llevar al país a un grado de mediocridad de objetivos y de gestión francamente peligroso…” (David Gallagher, 27 de abril 2007)

No es aventurado decir que la Concertación está en una fase terminal en cuanto a su representación de proyecto histórico y conceptual común a una centroizquierda moderna. Pero, aunque con mala calidad de vida, puede sobrevivir varios años soportando los dolores de su fase terminal” (Antonio Cortés Terzi, 2 de mayo 2007)

La Concertación cumplió su rol y su tiempo, con sus luces y sus sombras, con seguridad más luces. Es sin duda una parte relevante de la historia del país. Pero ya no es del futuro, al menos por ahora. Necesitamos poder tomar lo mejor de ésta y del pasado para buscar un nuevo camino colaborativo y para todos. Hay que barajar el naipe y traer nuevas ideas, con nuevos equipos, para el futuro” (Sergio Melnick, 17 de mayo 2007)

La Concertación recuperó la democracia y desató la modernidad. No es poco para veinte años desde su gestación. Ahora sólo queda que envejezca con dignidad y sea capaz de mirar su propio éxito sin culpa, con reflexión y sin ira” (Carlos Peña, 29 de julio 2007)

Ok, aparte de recomendar encarecidamente la lectura de la columna de Peña publicada en el Cuerpo de Reportajes del Mercurio de ayer (y contrastarla, por qué no, con la Hermógenes), me permito sintetizar este puñado de líneas: Estamos en presencia de un viejo achacoso que merece un agradecimiento. La Concertación nace para derrotar al “Sí” en 1988. Obtiene su objetivo. Luego estructura una coalición amplia que incorpora partidos que se juraron odio un par de décadas atrás. Es capaz de elaborar un programa común en el cual todos ceden cierta porción ideológica y todos ganan una nueva identidad, remozada y atractiva. Ganan todas (absolutamente todas) las elecciones que se realizan en el país desde 1989 a la fecha. Encarnan culturalmente el Chile de los nuevos tiempos, más tolerante pero igualmente gris, más moderno pero igualmente chabacano, con más plata pero igualmente malagestado. Si en el fútbol Colo Colo es Chile, en política la Concertación es Chile. Tiene lo mejor y lo peor de lo nuestro. Pero sus coincidencias (como también nos recordaba Peña el año pasado a propósito de la píldora y el apoyo a Venezuela en la ONU) están en el pasado y no en el futuro. Su épica fundacional hay que buscarla en los libros de historia. Su mística de servicio público desinteresado ha quedado objetivamente obsoleta. Y aunque suene duro, resulta evidente que la clase política concertacionista ha hecho del gobierno una agencia de empleos y prebendas. Por eso es tan urgente el cambio. Porque cuando el agua se estanca demasiado tiempo en el mismo lugar, comienza a oler mal. Pero en esto vuelve a tener razón Peña y Cortés Terzi: Sin una alternativa política a la altura de las circunstancias, muchos prefieren al querido viejo que, como dice Piero, ya camina lento.  

Tu y Yo Conversamos…

julio 27, 2007

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A propósito de política 2.0, hoy La Tercera publica una editorial titulada “Debate político y electores en línea”, que comenta el novedoso foro que tuvo lugar esta semana entre los candidatos demócratas a la Casa Blanca. Más allá del uso de Youtube para la elaboración de las preguntas, todos los medios se están preguntando hoy en día por el impacto real de la herramienta web en política. El tema de fondo, por supuesto, tiene que ver con un verdadero cambio de paradigma en la comunicación política. Les recomiendo lo mejor que he leído al respecto en http://ciudadanoh.blogspot.com/2007/07/la-revolucion-de-las-campaas-20.html y en http://www.libertaddigital.com/index.phpaction=desaopi&cpn=28828 (también posteado en los blogs de Fernando Flores y toda su pandilla de Atina Chile), mientras les regalo, como todo día viernes, una escena del debate digital tan comentado, en la cual cada candidato tiene que referirse a lo bueno y lo malo del tipo que tiene a su lado. John Edwards se luce mirando feo el traje de dos piezas de Hillary, mientras ésta suelta una carcajada y no contesta la pregunta. Bill Richarson muestra picardía latina y dice que todos serían excelentes vicepresidentes, Joe Biden le tira los cortes a la mujer de Kucinich, mientras éste reconoce entre risas que no hay nadie más a la izquierda que él. Disfrutadlo y buen fin de semana…

[youtube:”http://www.youtube.com/watch?v=6V-Ehchdje0“]

SOBRE LA CALIDAD DE LA POLÍTICA

julio 26, 2007

 

No constituye novedad escribir sobre la creciente percepción negativa que los chilenos tienen de la actividad política y de los que la ejercen. La última encuesta CEP revela que el 81% de la ciudadanía estima que los parlamentarios sólo piensan en sus propios intereses antes que en el bienestar del país. Los bullados eventos de corrupción en el Gobierno también contribuyen a aumentar esta sensación de repugnancia frente a la clase dirigente. Y quizás aun más grave que todo eso, es el evidente enrarecimiento del clima dentro de la misma fauna política criolla. La “amistad cívica” que reinó en los años de transición hoy se echa de menos, y la “democracia de los acuerdos” (en su momento tan criticada) ha dado paso a la “democracia del combo y la patá”. Veamos qué han escrito tipos más claritos que yo:

“…lo que tenemos hoy es una bochornosa proliferación de narcisismos dentro de uno y otro bloque. Abandonadas las grandes causas ideológicas, su lugar es ocupado ahora por un sinfín de obcecadas y hasta patéticas carreras políticas personales… De este cuadro tan poco alentador no vamos a salir fácilmente, porque la mirada y apetitos de los actores se trasladaron ya a 2010, más no para pensar con nobleza en el bicentenario de la república, sino para hacerlo, con plebeya mezquindad, en el nuevo gobierno que habrá de instalarse entonces” (Agustín Squella, 18 de mayo 2007)

Es verdad que hoy no existen disyuntivas tan dramáticas, pero tengo la convicción de que el país tiene una gran posibilidad de dar un salto hacia el desarrollo sostenido, pero también tiene la posibilidad de desperdiciar esta gran oportunidad. ¿Qué les diremos a nuestros hijos y nietos? No habrá explicación posible, quedará en evidencia que ha predominado lo mezquino sobre lo generoso. Cuidemos la política y los políticos, pero ¡por favor! que los políticos también se cuiden entre ellos” (Sergio Molina, 7 de junio 2007)

“…El otro factor, explicativo de éxito o fracaso, es la calidad de la política. Los países afines exitosos mencionados anteriormente, con pocas excepciones, han logrado mantener a través del tiempo una convivencia política con énfasis en la cooperación más que en la confrontación, independiente de la coalición política gobernante. En ellos va surgiendo además una autoestima y un cierto orgullo por los logros y por el proyecto común compartido, que hacen más fácil alcanzar las metas alcanzadas” (Alejandro Foxley, 30 de junio 2007)

El rasgo más sorprendente del Chile actual en el plano político no es el desorden en las filas del oficialismo ni el colapso de la capacidad de gestión del estado… es que a partir de la llegada de Michelle Bachelet a La Moneda, gobierno y oposición perdieron la costumbre no ya de alcanzar acuerdos elementales sobre asuntos de futuro, sino incluso la de sentarse a conversar… Al parecer, luego que la Concertación quedara con mayoría en ambas cámaras, los contactos con la oposición pasaron a ser vistos en el oficialismo como un síntoma de entreguismo y claudicación…” (Héctor Soto, 13 de Julio 2007)

Las conclusiones apuntan al mismo lugar: La incapacidad de conversar ha transformado el foro público en una batalla de personalismos, donde unos defienden con dientes y muelas el poder que han ganado y otros aspiran a destruir a cualquier costo. Por el camino de la arrogancia y la superficialidad difícilmente encontraremos ese consenso país, esa mística colectiva, que permite a las naciones elevarse sobre lo pequeño para construir su grandeza.

MIRANDO HACIA AFUERA: ¿SARKOZY O CAMERON?

julio 24, 2007

 

 

Después de lo presentado en torno al relato, a la convicción, a la renovación, a la construcción de una nueva mayoría, a la institucionalización y a las herramientas comunicacionales 2.0, vale preguntarse por las experiencias y procesos políticos internacionales en los cuales la centroderecha haya salido airosa utilizando el mismo marco de trabajo. Vamos a presentar muy sintéticamente dos modelos distintos, que pueden ilustrar mejor que mil palabras los distintos caminos que podría seguir la Alianza en nuestro país.

En primer lugar, miremos el caso francés. El candidato del UMP, Nicolás Sarkozy, derrotó ampliamente a la candidata socialista Segolène Royal con un discurso de reivindicación de los valores tradicionales de la derecha: Orden, trabajo, prosperidad económica, identidad nacional. No vaciló en fustigar la herencia de mayo del ’68, no dudó en apelar a los deberes antes que a los derechos del ciudadano. Presentó una visión de Francia nuevamente protagonista de Europa, con mano dura y control de la inmigración. En resumen, tuvo un relato y la convicción suficiente para defenderlo. Se dedicó también varios años previos a fortalecer su partido, a consolidar su estructura territorial y a forjarle una nueva identidad. Se renovó dentro de la misma coalición gobernante y prometió reformas “para combatir veintitantos años de demagogia de izquierda (Mitterand) y de derecha (Chirac)“. Por otra parte, si a los votos de Sarkozy sumamos los obtenidos por el ultraderechista Le Pen y el centrista Bayrou en primera vuelta, nos encontramos frente a una verdadera nueva mayoría que supera el 60% del electorado.

El caso de David Cameron presenta otras particularidades. Estamos hablando de un Partido Conservador que cumple 10 años fuera de Downing Street y que sufrió una verdadera debacle ante la irrupción del fenómeno Blair y su nuevo laborismo. Cameron, con menos de 40 años, desafió las viejas estructuras y se posicionó como un agente de cambio con mentalidad ganadora. Su labor ha consistido en reinventar el discurso de los tories con una serie de elementos novedosos para la derecha clásica (como una acentuada preocupación por la autonomía local y el cuidado al medioambiente) y con una filosofía política bien definida: Reemplazar el modelo de administración centralizada del Estado por el concepto de responsabilidad social. Las propuestas de Cameron han sido bien recibidas por la ciudadanía inglesa, y permiten anticipar un triunfo conservador frente al laborismo de Gordon Brown en los próximos comicios generales. A mayor abundamiento, su estrategia comunicacional ha sido otro acierto de proporciones, desde su sitio http://www.webcameron.org.uk (un verdadero YouTube dedicado a la promoción de su figura y sus  ideas políticas) hasta la remodelación total de la imaginería conservadora (reemplazó sin titubeos la tradicional antorcha azul y roja por un arbolito verde achurado).

En síntesis, tenemos dos estrategias distintas. Nicolás Sarkozy encarna mejor que nadie la nueva agenda francesa y se posiciona sin ambigüedades con un discurso de derecha. David Cameron entiende que Tony Blair les arrebató el centro político y sale a disputárselo con una inversión decidida en reinventar el programa conservador. Ambas son alternativas exitosas y bien pensadas de acuerdo a cada realidad nacional. Y aunque algunos piensen lo contrario, ambas son modernas y aspiran a diferenciarse del rival: El nuevo Presidente de Francia no es un personaje medieval, por el contrario, entiende y asume a la perfección la diversidad y complejidad cultural de su país, lo que quedó demostrado en la conformación de su gabinete. El candidato inglés pretende conquistar un electorado de centro, pero se encarga de repetir una y otra vez que su visión de gobierno es diametralmente distinta de la de sus adversarios políticos.

¿Habrá alguien en la Alianza tomando nota…?

CARTAS DE SÁBADO

julio 21, 2007

 

No debería estar escribiendo hoy sábado, porque no debería estar en mi oficina. Pero lo estoy, a la espera de un embajador mexicano que nos explicará cómo funciona el proyecto educacional “enciclomedia” en el país de los cuates. Bonito, pero hoy les quiero presentar dos extractos de Cartas al Director del Mercurio que me llamaron la atención por la profundidad del empelotamiento que demuestran frente al actual gobierno de la Concertación. Veamos…

Es hora de que la verdad comience a saberse: muchos, cada vez más ciudadanos chilenos que alguna vez confiamos en el proyecto político de la Concertacion estamos desalentados, por no decir desmoralizados al ver tanta desprolijidad, tanta ineficiencia, tanta mentira, tanta chambonería en materias tan delicadas, como la educación, que afectan día a día a los ciudadanos de este país. Estos ciudadanos han demostrado una paciencia infinita (lo hemos visto con el Transantiago), casi estoica, pero esto tiene un límite. Basta de hacer mal las cosas, basta de privilegiar el “para la foto” por sobre el “para el país” (Cristián Warnken)

La Concertación, ansiosa por conservar La Moneda e incapaz de renovar su dirigencia, ignorará el daño a las instituciones democráticas que implicaría el evento de una reelección de Lagos. Preferirá jugarse por dejar a la Presidenta Bachelet como opaco paréntesis en una extendida era mediática laguista, confundiendo a Chile con esas largas funciones de titiriteros de que está plagada la historia de América Latina y África, bailando alrededor de un autócrata y su séquito de fieles servidores, bloqueando cualquier regeneración del tejido político…” (Patricio Tupper León)

En el primer caso la crítica viene desde adentro, lo que debilita la mística del proyecto común. En el segundo caso la crítica parece venir de fuera, pero apunta a la incapacidad de la coalición de renovar sus cuadros, quizás por la misma razón anterior: La pasión por Chile se diluye, la pasión por el poder se encarniza.

Hot Campaign

julio 20, 2007

 

Como los viernes no son para andar escribiendo densidades (menos cuando vengo volviendo de un seminario sobre la crisis energética del cual entendí pocazo), les regalo este nuevo fenómeno de política 2.0: La erotización de las campañas en EEUU. Primero fue “Obama Girl”, que le canta a su amado candidato con una convicción más genital que intelectual, y luego una especie de lucha entre Spice Gilrls: La chica de Obama contra la chica de Giulliani. Disfrutadlo en familia…

http://www.youtube.com/watch?v=wKsoXHYICqU

http://www.youtube.com/watch?v=ekSxxlj6rGE

Pueden ustedes mismos buscar todas las variaciones en Youtube, porque parece que ya apareció la chica de Hillary (¿no debería ser el tipo de Hillary?)

ADEREZOS AL RELATO…

julio 19, 2007

 

Existen otros dos elementos que hasta el momento no hemos analizado y que son fundamentales para potenciar el trabajo teórico (visión país – renovación conceptual – voluntad ganadora) del que hemos venido hablando.

El primero de ellos es el grado de institucionalización y solidez organizacional de un partido o coalición. Una casa desordenada revela conflictos internos irresolutos, agendas particulares, descoordinación en la gestión y ambigüedades en la carta de navegación. No es ningún misterio que la Alianza ha sido históricamente deficiente en esta materia, mientras que la Concertación ha hecho gala de un estadio superior de consolidación institucional. Por lo mismo ha demostrado gobernabilidad una vez en el poder. El mejor indicador para medir este fenómeno político, a mi juicio, es la identificación que muchísima gente tiene con la coalición en general antes que con uno de sus partidos en particular. Este esfuerzo por construir identidad política más allá de los partidos comienza por generar una mística común, por llevar a cabo transacciones internas (ideológicas y electorales) donde todos ganan y ceden por igual, y no menos importante, por desarrollar símbolos, mecanismos, rituales y liderazgos realmente unitarios. Es sencillo, la Alianza no tiene la mística originaria de la Concertación (la recuperación de la democracia), no se ha sentado a dialogar el diámetro ideológico de su propuesta mientras la Concertación tiene (o tuvo) clarito qué temas la unían y cuáles la fracturaban (y que por ende quedaban fuera de la agenda), y no tiene arco iris ni vocero rotativo ni primarias presidenciales ni personajes bien posicionados con doble militancia o vocación aliancista. Esa es la carencia, ése es el primer desafío. Institucionalizar e identificar. Una coalición que vaya más allá de los partidos que la integran, y que sea lo suficientemente amplia para incluir al mundo independiente y a los desencantados de la Concertación.

El segundo elemento a considerar es la comunicación de los nuevos tiempos. Ya hemos leído y escuchado bastante de la política 2.0, pero no estoy tan seguro de que el mensaje haya entrado en la cabeza de los dirigentes de los partidos chilenos. Lo entiende a la perfección Barack Obama, Hillary Clinton y la mayoría de los candidatos norteamericanos, especialmente los demócratas. Lo entiende más que bien David Cameron en Inglaterra, el precursor de la video-política en las grandes ligas. Lo entiende en Chile Fernando Flores y Marcelo Trivelli. Creo que no hay más. La gran mayoría aun no entiende que este fenómeno es cada vez menos un tema de elites, y que va en directa relación con la cantidad de información que dispone la ciudadanía para tomar sus decisiones. Campañas a través de blogs, YouTube y celulares son sólo el comienzo. El candidato del siglo XXI tiene que configurar su imagen digital, interactuar en el ciberespacio, modificar su estructura de toma de decisiones (del clásico paradigma “de arriba hacia abajo” al revolucionario “de abajo hacia arriba”) y establecer verdaderas redes virtuales de apoyo. En nuestro país, esta batalla recién comienza. Y si bien su resultado no tiene un impacto determinante para gran parte de la masa electoral inscrita que supera los 30 años, sí es vital para entender los nuevos códigos mediáticos y sociales de toda una generación que desconoce completamente la racionalidad de una división político-partidista anclada en el plebiscito de 1988, y que espera que los nuevos líderes sí sean capaces de hablar su idioma.

En resumen de las últimas tres columnas: Una visión país soñadora, clara y coherente. Una convicción ganadora. Una actualización de la agenda y una mejor comprensión de los temas del nuevo Chile. Una nueva mayoría, jineteada por una coalición sólida, con identidad propia, que anticipe gobernabilidad. Una línea de comunicación política moderna y atractiva.

EN BUSCA DEL RELATO (Parte 2)

julio 18, 2007

 

 

Revisando los resultados electorales de la centroderecha desde la recuperación de la democracia, me percato que no ha ganado absolutamente ninguna elección. Sus pocos triunfos morales los alcanzó en el empate técnico de Lavín con Lagos en la primera vuelta de 1999, en el ascenso a 40% en las municipales del año siguiente (que volvió a descender el año 2004), y en la suma de los votos de Piñera y Lavín (que incluso superaron a Bachelet) en la primera vuelta del 2005. Ya es suficiente evidencia empírica para hablar de fracaso.

Revisemos algunos apuntes al respecto:  

…(la Alianza) necesita trabajar en dos áreas: La renovación de sus liderazgos y la renovación de sus ideas…” (David Gallagher, 27 de abril 07)

“… la realidad de la Alianza en Chile dista mucho de lo observado en otras coaliciones o partidos de centroderecha exitosos en el mundo que han sido capaces de renovar y actualizar sus propuestas políticas” (Mario Marcel, 28 de mayo 07)

“Una somera mirada a experiencias de oposiciones exitosas después un largo período de fracasos muestra que sus frustraciones han sido superadas después de vivir intensos procesos de renovaciones conceptuales, comunicacionales, de cuerpos dirigentes y de liderazgos. En otras palabras, después de asumir sus desgastes y aplicar políticas para su superación. Ningún proceso de esa naturaleza está impulsando la derecha chilena en la actualidad…” (Antonio Cortés Terzi, 5 de junio 07)

Más claro echarle agua. RENOVACIÓN es el concepto a acuñar y a trabajar. Renovación de caras, de acuerdo, pero principalmente de contenidos. La Alianza debe plantear la construcción del “relato” asumiendo la necesidad de renovar – actualizar – reinventar su propuesta política. Esto implica rescatar los elementos esenciales de su proyecto histórico (libertad individual, orden público, disciplina fiscal, economía de mercado) y fundirlos en una visión más amplia que incorpore los temas propios del presente y el futuro: Diversidad valórica y cultural, medioambiente y energía, identidad y globalización, libertad de expresión, democracia y participación ciudadana, innovación y tecnología, etcétera, etcétera… Y no sólo a través de papers académicos, sino como parte integral del discurso político de una centroderecha moderna. El costo de la renovación no es menor, ya que implica muchas veces derribar ciertas posiciones conservadoras para adoptar otras más progresistas. Es normal que sea así, es el curso de la historia y es la espiral cultural que acompaña la formación de mayorías.

¿Significa esto último, correrse hacia el centro? Depende como se le mire, aunque en el caso chileno puede ser estratégicamente recomendable entenderlo así, ya que la mayoría de la población se sitúa en ese punto medio cuando es consultada por su preferencia política de izquierda a derecha. Se necesita, entonces, un discurso renovado para interpretar a una nueva mayoría.

EN BUSCA DEL RELATO (Parte 1)

julio 17, 2007

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 Aunque el debate intelectual no es pan de cada día dentro de la Alianza por Chile, de un tiempo a esta parte hemos venido leyendo y escuchando a ciertas mentes lúcidas reclamando la imperiosa necesidad de un “meta – relato”,  una “narrativa”, o en términos más sencillos, de una “visión país” hacia el futuro. Desde una perspectiva romántica, se trata del “sueño” al cual se invita. Desde una perspectiva más realista, significa un proyecto político que está fundado en ciertas convicciones filosóficas, y que articula propuestas coherentes en torno a ellas.  Es, sumando y restando, la médula del discurso público de un partido o coalición. Es por ejemplo, la recuperación de la democracia para la Concertación, al menos en sus primeros años. No es extraño que el desgaste de este relato acompaña el desgaste de la propia gestión de gobierno. Es, dicho sea de paso, la explicación suficiente para cualquier político acerca de “por qué quiere ser presidente”… 

Veamos algunas cosas interesantes que han visto la luz en el último tiempo:

La verdadera preocupación de la derecha debería ser la de encontrar un camino propio que encante al país. …por sobre todo, que tiene una coherente y ganadora visión de país. La derecha rara vez se ha atrevido a defender las ideas liberales que en Chile son la fuente de nuestro éxito relativo… Cuando este mensaje es comunicado con convicción, adquiere una tremenda fuerza electoral. Ésa es la gran oportunidad que tiene la derecha” (David Gallagher, 27 de abril 2007)

“…a la derecha le falta la conciencia de defender una historia, un recorrido, una experiencia que le explique el presente. En suma, le falta convicción de defender una versión verosímil de representar los intereses generales de la población” (Joaquín Fermandois, 8 de mayo 2007)

El esfuerzo de la Alianza parece estar orientado a criticar al Gobierno más que a construir una plataforma intelectual propia. Pareciera que no tiene la convicción necesaria para afirmar lo que piensa. Es como si asumiera que los ciudadanos, para salir de la pobreza, creen que las políticas sociales son más efectivas que el crecimiento económico, y por eso no se atreve a explicitar con claridad y fuerza su postura diferente…Para ganar las elecciones se necesita establecer una narrativa que capture la imaginación de la ciudadanía. No es lo que ha hecho la Alianza. Por el contrario, más bien se ha focalizado en perfilar lo mal que lo hace la Concertación y lo bien que lo podría hacer ella, si alcanzara el poder. Eso genera la imagen de que no hay una gran diferencia en las ideas, y que tan sólo se trata de un problema de gestión. Esa estrategia tiene dos problemas: por una parte, descansa en lo que no controla -lo que haga la Concertación- y no en lo que sí controla, lo que ella haga, y, por otra, no permite identificar a la Alianza con un marco conceptual, con una idea de gobierno, con un proyecto de país que atraiga a los electores… Se basa más en la crítica al adversario que en perfilar el centro de su pensamiento, una sociedad que privilegie la autonomía, la responsabilidad y la libertad individual. Hacerlo requiere de coraje y convicción intelectual, y no solamente de ansias de poder” (Álvaro Fischer, 9 de julio 2007)

Advertimos que además de apelar a la necesidad de una “visión coherente de país” o una “narrativa que explique lo que piensa”, la centroderecha chilena necesitaría además el elemento CONVICCIÓN, concepto que se repite en los tres extractos. Tenemos entonces dos elementos centrales: La necesidad de un discurso que “cuente el cuento” de cómo quieren que sea el Chile del futuro, y la convicción suficiente para defender ese cuento con voluntad ganadora.