EN BUSCA DEL RELATO (Parte 2)

 

 

Revisando los resultados electorales de la centroderecha desde la recuperación de la democracia, me percato que no ha ganado absolutamente ninguna elección. Sus pocos triunfos morales los alcanzó en el empate técnico de Lavín con Lagos en la primera vuelta de 1999, en el ascenso a 40% en las municipales del año siguiente (que volvió a descender el año 2004), y en la suma de los votos de Piñera y Lavín (que incluso superaron a Bachelet) en la primera vuelta del 2005. Ya es suficiente evidencia empírica para hablar de fracaso.

Revisemos algunos apuntes al respecto:  

…(la Alianza) necesita trabajar en dos áreas: La renovación de sus liderazgos y la renovación de sus ideas…” (David Gallagher, 27 de abril 07)

“… la realidad de la Alianza en Chile dista mucho de lo observado en otras coaliciones o partidos de centroderecha exitosos en el mundo que han sido capaces de renovar y actualizar sus propuestas políticas” (Mario Marcel, 28 de mayo 07)

“Una somera mirada a experiencias de oposiciones exitosas después un largo período de fracasos muestra que sus frustraciones han sido superadas después de vivir intensos procesos de renovaciones conceptuales, comunicacionales, de cuerpos dirigentes y de liderazgos. En otras palabras, después de asumir sus desgastes y aplicar políticas para su superación. Ningún proceso de esa naturaleza está impulsando la derecha chilena en la actualidad…” (Antonio Cortés Terzi, 5 de junio 07)

Más claro echarle agua. RENOVACIÓN es el concepto a acuñar y a trabajar. Renovación de caras, de acuerdo, pero principalmente de contenidos. La Alianza debe plantear la construcción del “relato” asumiendo la necesidad de renovar – actualizar – reinventar su propuesta política. Esto implica rescatar los elementos esenciales de su proyecto histórico (libertad individual, orden público, disciplina fiscal, economía de mercado) y fundirlos en una visión más amplia que incorpore los temas propios del presente y el futuro: Diversidad valórica y cultural, medioambiente y energía, identidad y globalización, libertad de expresión, democracia y participación ciudadana, innovación y tecnología, etcétera, etcétera… Y no sólo a través de papers académicos, sino como parte integral del discurso político de una centroderecha moderna. El costo de la renovación no es menor, ya que implica muchas veces derribar ciertas posiciones conservadoras para adoptar otras más progresistas. Es normal que sea así, es el curso de la historia y es la espiral cultural que acompaña la formación de mayorías.

¿Significa esto último, correrse hacia el centro? Depende como se le mire, aunque en el caso chileno puede ser estratégicamente recomendable entenderlo así, ya que la mayoría de la población se sitúa en ese punto medio cuando es consultada por su preferencia política de izquierda a derecha. Se necesita, entonces, un discurso renovado para interpretar a una nueva mayoría.

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