LA EDAD DEL PAVO

El impacto mediático de Chávez es incontrarrestable. Leí en una columna de Luis Vicente León (analista político venezolano) que se trataría de un diseño de liderazgo continental basado en la controversia. Y a río revuelto, ganancia de pescadores. No voy a discutir los alcances del éxito inmediato de esa estrategia. Pero tengo mis fundadas dudas sobre sus frutos a largo plazo.

Las imágenes del mandatario venezolano hablando pestes de Aznar, con su respectivo correctivo del Rey de España, me produjeron una inmensa pena. No por Juan Carlos, evidentemente (mi liberalismo doctrinario me impide ser condescendiente con cualquier tipo de monarquía), sino por todos aquellos ansiosos izquierdistas latinoamericanos, especialmente chilenos, que todavía están buscando la luz al final del túnel. Me explico con una conversación que años atrás mantuve con mi amigo de la Facultad de Derecho Álvaro Hernández, en los días de la lucha universitaria. Álvaro era uno de los líderes más destacados de un promisorio movimiento de izquierda extraparlamentaria. En un momento de sinceridad, abandonada la calculadora y pasadas las cervezas, me comentó que su sector estaba en búsqueda desesperada de ciertos referentes intelectuales que coparan el oceánico espacio dejado por la desahuciada teoría marxista. Entre Le Monde Diplomatique, Attac y Chomsky algo se podía armar, conversábamos. Pero todavía difuso, sin carne, sin expresiones políticas programáticas serias, modernas y convocantes, más allá de la elite. El surgimiento de la izquierda reivindicacionista en Latinoamérica parecía presagiar un combinado novedoso. Populista, cómo no, pero sabroso, pegajoso y todavía revolucionario. Pero pasan los años y veo que los líderes llamados a encabezar este proceso siguen en la pubertad. Chávez hiperventilado es el peor enemigo de todas sus buenas intenciones y de sus buenas ideas. Su actitud matonesca y prepotente empaña toda la verdad que pueda haber bajo sus palabras. No soy antiamericano, pero reconozco la legítima vitalidad del discurso del David frente al Goliat. Del mismo modo me parece interesante la exploración ideológica “bolivariana”, en la medida que podamos explicitar qué significa socialismo del siglo XXI, y cuánto podemos ganar en integración regional, no sólo en lo económico, sino además en lo político y lo cultural. Pero aparece este dictadorcillo y transforma todo en una cruzada personal. Se olvida del altruismo político de darle cuerpo a su proyecto para que siga vivo después de él, y se concentra en reformas constitucionales que, no nos engañemos, sólo aspiran a concentrar más cuotas de poder en una primera magistratura con nombre y apellido.

La desatinada de ayer sería un detalle si no fuera una constante. No es malo reírse con las salidas de libreto de algún Jefe de Estado. Son seres humanos, a fin de cuentas. Recuerdo que en Italia se armó un escándalo cuando Berlusconi le puso los cuernos a otro presidente para la foto oficial de una cumbre. Pero lo de Chávez es otra cosa: Es pura pendejería arrogante y carente de toda phrónesis, que según Aristóteles es la más esencial de las virtudes políticas. ¿Cuántas más desilusiones deberá soportar la izquierda latinoamericana antes de abandonar la edad del pavo?

Anuncios

2 comentarios to “LA EDAD DEL PAVO”

  1. CH Says:

    Tocallo,

    Soy contrario a dividir el espectro político entre amigos y enemigos, sobretodo pensando en la sustentabilidad a largo plazo, aunque estoy de acuerdo que esa estratégia es muy productiva a la hora de buscar una cuña y generarse “rating” en el corto plazo. Por lo demás, es obvio que a la hora de compartir una cerveza es mucho más entretenido un Chávez que, digamos, una Soledad Alvear… la phrónesis también tiene sus bemoles.

    El punto es que no deja de llamarme la atención el fenómeno Chávez… No por lo que pueda producir al interior de Venezuela (http://www.nytimes.com/2007/11/04/magazine/04oil-t.html?_r=1&oref=slogin es uno de los mejores artículos -algo largo y enfocado, era que no, desde el petroleo- que he leído a este respecto) Sino por su influencia en nosotros, el resto de los latinos.
    En la cumbre se presentó el panorama como si hubiera dos modelos, el chileno y el venezolano y bueno, si fuera por phrónesis habría que decantar por un camino intermedio entre estas alternativas (Kirchner sería una opción, quizás la que menos me gusta pero enfin…). Por lo demás me cuesta entender qué ha pasado con Brasil en todo este proceso, ni se notó en el cumbre a nivel mediático.

    Me da la impresión que, si verdaderamente buscamos esto de los consensos transversales, algo vamos a tener que sacar en limpio del proceso venezolano, algo que nos haga más latinos y al mismo tiempo, más responsables.

    Finalmente, no comparto eso de la “edad del pavo”, en un proceso como los venezolanos o, para qué decir, el cubano, los “ingenuos” salieron del mapa -en muchos casos, literalmente- hace rato. Estoy de acuerdo que la retórica chavista (que tiene mucho de latina… “la monedita de oro” en el aeropuerto fue sencillamente genial) hace todo más difícil, sin embargo vamos a tener que ver detrás de las cámaras qué y cómo están haciendo y, sobretodo -que snob, cito los diálogos platónicos- vamos a tener que respetarlos un poco y confiar un mínimo en ellos. Sin eso no hay comunicación posible ni menos proyectos sustentables. Esto último, para buscar la transversalidad, evidentemente es así si uno quiere algo sustentable en Latinoamérica, pero, quizás, también de luces para el soñado consenso chileno.
    En otras palabras, genera rating atacar a Chávez pero quizás también haya que escucharlo, aunque sea entrelíneas, cribando la paja del grano.

    un abrazo,

    CH

  2. vozyvoto Says:

    Estoy de acuerdo con el punto. Siempre he creido que los adversarios son todos de cuidado y que los procesos son todos dignos de atención. Jamás he sostenido que Chávez sea un payaso o un patán. Sencillamente me parece que todo su potencial se está despilfarrando porque es demasiado “Chávez” para sus cosas. Es decir, no pone el proyecto por sobre su personalismo. En cuanto al proyecto propiamente tal, no creo que sea pertinente descalificarlo a priori por antidemocrático. Villegas decía ayer que en Latinoamérica la rigurosidad jurídica del Estado de Derecho y la Democracia liberal formal es un lujito que recién algunos países comienzan a darse, y que nuestros problemas regionales más urgentes tienen más que ver con la profunda desigualdad en la distribución del poder económico y político. No hay que olvidarse, sostenía, que muchas aristocracias del barrio abrazaron sin problemas el autoritarismo militar a la hora de buscar orden y defender la propiedad. Y resulta curioso que esas mismas aristocracias ahora repudien a Chávez por sus devaneos dictatoriales.
    En fin, cuando hablo de la “edad del pavo” quiero ir directamente a la inmadurez del personaje y a la oportunidad de consolidación desperdiciada (apenas se acabe la bonanza del petróleo deberá enfrentar el mismo apretón mortal que sufrió Cuba en los noventa ante el cese de ayuda soviética).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: