“Liberal de izquierda”

La semana pasada (el día 30 para ser exactos) el tradicional columnista de El Mercurio Agustín Squella publicó una columna titulada “Confusión de la izquierda“. Por la convicción que transmite, vale la pena revisarla:

Nadie puede decir con certeza qué significa hoy ser de izquierda. En lo que a Chile respecta, hay una centroizquierda -el PPD-, una izquierda -el PS- y una izquierda extraparlamentaria -el PC-, que está fuera del Parlamento no porque lo desee, sino por obra de un sistema electoral que da bastante poder a la mayoría (la Concertación), mucho poder a la primera minoría (la Alianza) y ninguno a las restantes minorías que no forman parte de esas dos coaliciones…

A inicios de los 70, acostumbrado a presentarme como “independiente de izquierda”, me gané la reprobación de mis amigos de derecha, como era natural, aunque me atraje también la desconfianza de los izquierdistas que militaban en algún partido y que veían en mi independencia una falta de compromiso revolucionario. Hoy, cuando me presento como “liberal de izquierda”, vuelvo a recibir reproches desde la derecha, como sigue siendo natural, mientras que desde la izquierda percibo el fuerte recelo que produce la palabra “liberal”. Fuerte e injustificado recelo, porque nuestra izquierda confunde “liberalismo” con “neoliberalismo”, sin percatarse de que éste no es sino una versión empobrecida de aquél. Y para qué les digo la desconfianza que causo cada vez que digo que Rodríguez Zapatero, no Chávez, representa la izquierda del siglo XXI.

Por lo demás, que el liberalismo haya sido rebajado a neoliberalismo constituye algo análogo a la degradación del trabajo en empleo, de la educación en capacitación, de la universidad en bolsa de trabajo, de la democracia en mercado del voto, y de la libertad en visi-tas al supermercado. Por no mencionar también la degradación del periodismo en funa, de la realidad en percepciones, de las percepciones en estados de ánimo, y de las encuestas en sondeos de opinión.

Hace algunas semanas tuve que salirle al paso a un panelista europeo que, refiriéndose a los procesos políticos de Venezuela, Ecuador y Bolivia, habló de “nuevo constitucionalismo latinoamericano”, una expresión tan ingenua como inexacta para describir lo que no pasan de ser intentos de concentración presidencial del poder y de reelección indefinida de mandatarios que usan las reglas de la democracia para ganar al gobierno, echándoselas luego al bolsillo cuando se trata de ejercerlo o de conservarlo.

Si ser de izquierda hoy significa venerar hasta el final la figura de Castro, preparar su relevo por la de Chávez y hacerse el desatendido ante las violaciones de uno y otro a los derechos fundamentales, ya pueden irme diciendo dónde tengo que devolver mi carné de izquierdista. Porque el de liberal, que es mucho más que un carné, no pienso devolverlo jamás.

2 comentarios to ““Liberal de izquierda””

  1. Estéfano Says:

    Jajaja, tu post estaba interesante hasta que arropaste a Zapatero. Es lo que tiene que sea de 2007.

  2. Eduardo Herrera Velarde Says:

    Comparto plenamente la opinión. Somos un híbrido para algunos. Pero si existimos, ya tienen de qué ocuparse. Primacía de la realidad

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