UN DÍA EN LA UNAM

UNAM

El jueves recién pasado me encontraba en Ciudad de México, el inabarcable y agotador D.F. Ese mismo día en la mañana supe que algunas de las víctimas del ataque del ejército colombiano a las FARC en suelo ecuatoriano eran de nacionalidad mexicana, ex alumnos de la Universidad Autónoma de México, la más grande comunidad universitaria latinoamericana. La pregunta que acechaba en las esquinas de la megalópolis azteca era ¿Qué diablos hacían estos inquietos muchachos metidos en la selva sudamericana con una organización reconocidamente subversiva y terrorista? Según algunos medios, estaban participando activamente en la causa y recibiendo entrenamiento guerrillero. Según otros, se trataba de comprometidos estudiantes que llevaban a cabo un inocente trabajo de investigación en terreno.

Me trasladé rápidamente en metro hacia la Ciudad Universitaria de los “Pumas” y mi primer destino fue la Facultad de Letras y Filosofía, en cuyas aulas estudiaban los jóvenes muertos o, hasta entonces, desaparecidos. Quería palpar la carga emocional del ambiente, conversar con la gente y recibir impresiones de primera mano. Me encontré con una animada asamblea estudiantil, dirigida (como era de esperarse) por enardecidos revolucionarios de izquierda. El blanco era el “gobierno fascista” de Uribe y, cómo no, el imperialismo yanqui y su nefasta presencia en territorio latino independiente. Los compañeros no quisieron que la declaración manifestara tan sólo preocupación por sus amigos perdidos en el fin del mundo, sino que enfatizaron la necesidad de condenar la violación de la soberanía de un país a manos de otro. Por ratos pensé que me había equivocado de asamblea: La izquierda reivindicaba con pasión y romanticismo el principio de territorialidad y se olvidaba de la persecución internacional de los violadores de los DDHH. No me habría extrañado escuchar en la misma Facultad el argumento exactamente contrario cuando Pinochet fue detenido en Londres por orden de un juez español. En ese momento, doy por hecho, la soberanía territorial debe haber carecido de tan entusiasta defensa como la que ahora disfrutaba el gobierno de Rafael Correa. En fin, pensé, el espectáculo es parte de la esquizofrenia permanente de las izquierdas universitarias.

Me di una vuelta por otras Facultades, entre ellas Ciencia Política. No se hablaba mucho del tema. Varios alumnos sencillamente ignoraban el hecho. Muchos lucían orgullosos la camiseta de la UNAM, con la imagen de la cara de un puma desproporcionadamente grande.

Una respuesta to “UN DÍA EN LA UNAM”

  1. pablo fernandez Says:

    No habría esperado menos de ti… eres el único que conozco que podria interrumpir sus vacaciones (por eso andas en mexico o no?) por un hecho como ese.
    Tampoco me asombra mucho lo que paso. Posiblemente en Sn Joaquin (frente a la bilbioteca o en el patio de cs politicas y literatura) tb hubo alguna manifestacion por los dos periodistas que anduvieron, un par días antes, en el campamento de las FARC.
    By the way… no deja de ser “peculiar” la definición que dieron de la situación de las personas raptadas por las FARC. La chilena los definió como “presos políticos” (sin ponerse ni colorada)

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