LA HORA DE LA GRANDEZA

Yasna Provoste, ha sido destituída. El episodio tiene cierta relevancia: Se trata de la primera ministra de estado en caer por responsabilidad política desde el retorno de la democracia; Se trata de un golpe directo a la autoridad de la presidenta de la república (porque asumió la defensa en forma casi personal, y porque el Poder Ejecutivo como tal se inclinó ante el Poder Legislativo); Se trata de la consolidación política de la mayoría “circunstancial” que ostenta la Alianza y los independientes en el Congreso.

Todas estas importantes aristas, sin embargo, no deben distraernos en lo que viene. El Gobierno tiene dos años más para enmendar el rumbo y la oposición debe traducir su mayoría parlamentaria en mayoría política y social. La clave del éxito, en ambos casos, radica en la grandeza que sean capaces de demostrar en su actuación pública.

Por una parte, la Alianza por Chile tiene prohibido festinar con la victoria. Una acusación constitucional por notable abandono de deberes nunca es una buena noticia. Puede ser necesaria, justa y oportuna, pero nunca es deseable. La “celebración del desastre” es el camino perfecto para ahuyentar al voto moderado y optimista que requiere la centroderecha para traspasar el 50%. Y me parece que hasta ahora ha predominado la sabiduría entre sus huestes, partiendo por no aplaudir en la cámara cuando fue aprobada la acusación. Debo decir que hasta me dio gusto escuchar al senador Longueira abriendo la posibilidad de discutir la sanción efectiva (5 años de inhabilidad para desempeñar cargos públicos) que recayó sobre Provoste. Racionalidad y grandeza, esa es la combinación. Con estas armas, el desafío hacia adelante es recomponer la amistad cívica con la Concertación (no es mala inversión preocuparse hoy del clima político que tendrá que enfrentar un virtual gobierno de Piñera a partir de marzo de 2010), dar forma política a su accidental mayoría parlamentaria (en línea con la propuesta de Allamand, respaldada por la columna de Oscar Godoy hoy viernes en La Tercera), y trabajar seriamente en la construcción de un relato político atractivo y convocante, capaz de invitar a soñar a los chilenos con un país mejor (de las tres tareas, es la más importante y la más lejana de hacerse realidad, lamentablemente).

Por parte de la Concertación, la primera tarea es dejarse de lloriquear. La grandeza demanda cierto estoicismo, cierta dignidad en la derrota. Aunque hayan sido vencidos por una mayoría “mentirosa” (constituida con parlamentarios que salieron electos dentro del pacto oficialista), lo cierto es que fueron vencidos. Nos damos cuenta altiro quiénes asumen la derrota y quiénes se rehúsan a aceptarla. En el primer caso encontramos a Pérez Yoma (acaso el único vencedor interno en el bando de los perdedores, ya que anticipó la catástrofe y propuso medidas alternativas que no fueron acogidas) mientras que en el segundo Sergio Bitar terminó por superar al mismísimo Vidal. El ministro de Obras Públicas, y precandidato presidencial del PPD según Pepe Auth, se despachó una frase para el bronce. Refiriéndose a Fernando Flores, sostuvo: “Un senador que fue miembro del gabinete de Allende no puede votar con aquellos que respaldaron el bombardeo a La Moneda“. Los comentarios sobran. Bitar confesó que para él la política se escribe hacia atrás y no hacia adelante. Todavía cree en los buenos y los malos. Eso lo desacredita ante los ojos de las nuevas generaciones, que no aceptan cargar con mochila afectiva de ningún color. Para el resto de la Concertación, el golpe debería ser asumido con hidalguía, al estilo Lagos después de la primera vuelta del ’99, cuando reconoció “haber escuchado la voz del pueblo”. Pero ¿es posible pedir grandeza entre tanta cabeza caliente y soberbia con micrófono? El senador Jorge Pizarro dio en el clavo: Hay que hacer las cosas bien y más prolijamente. No para la tele, no para la inauguración chanta, sino para mejorar sustancialmente la calidad de vida de la gente. Esa prolijidad que tanto se echa de menos. Esa, y no otra, es la clave para seguir en el poder. Hacer las cosas bien. Toda “ofensiva” contra la Alianza será interpretada como un gesto de revanchismo de baja calaña. La grandeza es la virtud exactamente opuesta.

4 comentarios to “LA HORA DE LA GRANDEZA”

  1. vozyvoto Says:

    Retomando el debate que tuvimos con Daniel Brieba hace unas semanas en el post “Yasna”, cito la editorial de La Segunda de ayer jueves 17 de abril:
    “Interminable puede ser la discusión respecto de los méritos de la acusación constitucional…La propia naturaleza del juicio político que establece la Constitución lo ubica en un delgado margen, donde lo propiamente jurídico y lo político tienden a entremezclarse…
    En el caso del libelo aprobado ayer (el miércoles)… se impuso una idea de fondo indesmentible: la necesidad de que, frente a fallas de gestión descomunales que a su vez son campo fértil para la corrupción, el concepto de responsabilidad política vuelva a tener alguna significación, más allá de lo meramente declarativo. Ese es el mensaje que entregó el Senado y a consecuencia de ello es que cayó la ministra Provoste…”

  2. vozyvoto Says:

    A propósito de la grandeza (o la falta de ella), no puedo quedarme piola con dos episodios:
    1. Yasna Provoste, a pocas horas de ser destituida por negligencia rayana en la corruptela, es ungida coordinadora política de la Concertación. Los equipos partidarios interpretan que la mejor manera de blindarla (quizás no se hayan enterado que la estrategia ya falló y el blindaje no funcionó) es entregarle una posición de alta figuración. Quizás hayan sacado cuentas y Provoste Víctima no sea tan mal negocio después de todo: La gente la quiere y se identifica con su desgracia. El capital político de una marginada puede ser usado a favor. Pero sigue siendo una muestra más de pequeñez política y no de grandeza. Como quedó 5 años inhabilitada para desempeñar cargos públicos, la Concertación no puede burlar la norma expresa y ponerla en otro ministerio (a la Allende), por lo tanto decide burlar el espíritu de la norma y darle un cargo político relevante al interior de la coalición. Eso no es grandeza.
    2. Yasna Provoste concurre a Quilicura. Cientos de alumnos de 5°, 6° y 7° básico la reciben con globos naranjos. Fueron sacados de clase para mamarse el discurso de tres señoras: La misma Provoste, la alcaldesa DC de la comuna y la senadora Soledad Alvear. Ellas dicen después que no fue un acto político. Si declararle literalmente la guerra a la derecha o amenazar con recorrer al país denunciando esta injusticia no es un contenido político, no sé que lo es. Pocas veces he visto algo más caradura que la alcaldesa sacándose los pillos, “porque los papás entregaron su expresa autorización” (que obviamente nadie vio). Eso no es grandeza.

  3. pablo fernandez Says:

    Muy buena la columna.
    Vamos a volver a pasar para dejar un comentario mas largo…

  4. MIM Says:

    Es grave ver cómo la Concertación ahora pretende llevar la imagen de Provoste como la nueva mártir de la coalición. El proceso de la destitución fue una verdadera teleserie donde Yasna cumplió perfectamente el rol de la pobre y discriminada ministra. Su irrisoria tesis de que era rechazada por ser mujer e indígena no le sirvió al momento de la votación. Pero lo peor de todo está por venir… Su nombre será levantado como ejemplo de la nueva injusticia de la Alianza pero, ¿alguien se ha realmente preocupado de qué &!&”•$&%$ está pasando con lo verdaderamente importante? LA EDUCACION EN ESTE PAIS

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