Archive for 27 junio 2008

LOS CAPELLANES DE LA LIBERTAD

junio 27, 2008

El recién aprobado reglamento que permite a las distintas confesiones religiosas acceder a los recintos castrenses y nombrar sus respectivos capellanes, es una excelente noticia para aquellos que creemos en que las sociedades democráticas contemporáneas no sólo deben garantizar la libertad de cultos, sino también la igualdad en el acceso a las instituciones públicas. Las reglas del juego deben ser imparciales para todos. Esto además posibilita la sana competencia, incluso religiosa, como alguna vez promovió John Locke en su Carta sobre la Tolerancia. Es el único camino que asegura a los distintos credos el respeto mutuo y la libre práctica de sus ritos, como diría esta vez John Rawls: Pactar tolerancia religiosa es la mejor alternativa si realmente tenemos en alta estima nuestra espiritualidad.

Durante demasiado tiempo el mundo de las Fuerzas Armadas estuvo vedado para otros credos distintos del católico. La historia entrega las explicaciones. Pero en el siglo XXI, la tradición ya no puede abusar de argumentos autoexplicativos. Nuestras autoridades han entendido el problema y han enfrentado esta situación discriminatoria e injusta. También los representantes católicos han entendido de buena forma esta necesaria apertura.

En todo caso, no podemos justificar este tipo de avances en base a razonamientos netamente cuantitativos o contingentes. No se trata de un mero reconocimiento al arrastre popular de los evangélicos o al efecto de la tragedia de Antuco. Los medios de comunicación pueden interpretarlo así, pero el discurso político no. Esta es una acción que viene a remediar una desigualdad sustantiva. Por la misma razón todas las Iglesias no católicas, e incluso no cristianas, debieran ser parte de la convocatoria. Obviamente existen razones prácticas que se oponen a este argumento (¿Para qué tener un capellán budista si no hay oficiales budistas?) y otras que tendrán que resolver las cualidades que debe tener una religión reconocida por el Estado (¿Es una cuestión numérica o debemos apelar a un catálogo de valores trascendentales? ¿Qué marca la diferencia entre una secta y una Iglesia?). Esperamos, en todo caso, que la lista sea lo más amplia posible.

No creemos que incorporar al denominado “mundo espiritual” al quehacer de nuestras instituciones públicas sea negar el carácter laico de éstas. No creemos que esto signifique un retroceso a la época en que Estado e Iglesia estaban unidos. Por el contrario, un liberalismo bien entendido no pretende erradicar el ejercicio de la Fe y sus expresiones colectivas o individuales. Un liberalismo bien entendido asume la diversidad y le confiere valor. El rol del Estado, en ese marco, es asegurar las condiciones para que las distintas concepciones del bien puedan manifestarse. Es el Derecho, en último término, el que raya la cancha y somete a todas por igual en el ámbito de lo público.

 Más aun, parafraseando a John Stuart Mill, el desafío liberal no es sólo contar con un Estado tolerante, sino con una sociedad tolerante. Y los cambios institucionales sin duda permean y pueden contribuir a los cambios culturales. Como bien señaló Alfredo Jocelyn-Holt en una entrevista reciente, una sociedad más ecuménica avanza hacia la tolerancia y el pluralismo. En nuestra capacidad adaptativa radica el éxito futuro. En nuestra capacidad inclusiva radica la riqueza cultural. En nuestra capacidad dialogante radica la prosperidad de la paz.

 

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MOVILIZACIONES ESTUDIANTILES: A Favor

junio 25, 2008

 

 Transcribo a continuación la opinión de Javier Sajuria, también publicada en www.independientesenred.cl. Juzguen ustedes, estimados lectores, quién está más cerca de la interpretación correcta.

“Que ya no son lo mismo que antes, que sus intenciones escapan de lo razonable, que perdieron la “mística fundacional”, que les interesa colegislar. Estos y otros comentarios han surgido de la nueva oleada de manifestaciones por parte de los escolares durante los últimos meses. Lo cierto es que los mismos que antes los levantaron, hoy les dan duro con el único objetivo de sacárselos de encima.

Juan Eduardo García Huidobro, presidente del ya concluido Consejo Asesor para la educación, manifestó en una entrevista por radio su disconformidad por el actual proyecto de LGE. El académico dijo que la institucionalidad en este tema debe ser construida por aquellos que hacen educación día a día y no sólo por los actores políticos. Sin ir más lejos, la UNESCO sacó una inédita declaración pública en la cual recuerda que se debe tomar en cuenta a los actores sociales a la hora de tomar definiciones sobre la nueva ley. Pero en vez de escuchar a los expertos e involucrados, y tomar decisiones participativas e inclusivas, nuestra “clase política” hace agua presentando un acuerdo que deja a todo contentos, salvo a los mismos que no se debiera ignorar.

Debemos recordar que una reforma estructural al sistema educativo era un tema pendiente desde la vuelta a la democracia. Los sucesivos gobiernos de la Concertación no habían tocado mayormente el tema, principalmente por lo difícil que sería plantearlo ante un escenario político adverso. Tuvieron que ser las “víctimas” de este hecho quienes pusieran el tema en el tapete. Sin la intervención de los pingüinos el 2006, nada de esto pasaría, y seguiríamos entrampados en debates fútiles ante la publicación de los resultados del SIMCE o la PSU.

Hoy en día, concluido el Consejo y presentado el proyecto de ley, vemos que ninguna de las indicaciones y peticiones de este movimiento – y de ninguno de los otros actores sociales relevantes – fue tomado en cuenta. Se puede estar o no de acuerdo con sus planteamientos, pero eso no invalida su postura. La educación es un bien público, nos guste o no, y como tal, debe obedecer a criterios participativos. Una reforma a la educación refleja lo que, como sociedad, queremos ser a futuro. Si lo que anhelamos es lo que se aprobó en el Congreso, el futuro se ve bien negro.

Ahora bien, referente a las actuales movilizaciones, no hay mucho qué decir. Se le ha entregado una herramienta potentísima a los actores sociales. Últimamente hemos visto que el que no se moviliza o paraliza, no obtiene nada a cambio. Si los camioneros no bloquean las carreteras, no hay aumento en la devolución del impuesto. Por lo tanto, si los escolares y profesores (paradójicamente los segmentos más involucrados en el proceso educativo) no se movilizan, entonces es impensable que puedan manifestar su opinión. Se ha tratado de dejar tranquilo a los secundarios entregándoles nociones de poder, integrándolos a las mesas de trabajo o generando negociaciones con ellos, pero a la hora de incorporar sus posturas o, al menos explicar su no inclusión, se les ha cerrado la puerta. No podemos pretender que se sienten tranquilos en el aula mientras ven su futuro destrozado por privilegiar acuerdos políticos por sobre medidas valientes y decididas.

Urge en Chile, entonces, procesos de participación ciudadana efectivos, que permitan a todos los sectores sociales manifestar sus posturas y opiniones hacia los tomadores de decisiones. Si queremos evitar manifestaciones, paros o tomas, la opción no es descalificar ni atacar, sino acoger y comprender. En definitiva, lograr que la ciudadanía haga suyo el futuro del país.”

 

MOVILIZACIONES ESTUDIANTILES: En Contra

junio 23, 2008

Siguiendo el ejercicio que hicimos sobre Obama y McCain, el sitio web de Independientes en Red publica esta semana un nuevo cara y sello. Esta vez mi colega Javier Sajuria defiende las actuales movilizaciones estudiantiles, mientras yo las critico. Parto yo…

“Hace dos años fui entusiasta partidario de las movilizaciones estudiantiles. La “revolución pingüina” puso sobre la mesa un tema que estábamos soslayando: La gravitación de la educación en la aspiración al desarrollo. Recuerdo haber hecho el ejercicio de revisar los ejes programáticos  de los candidatos a la presidencia de la república en diciembre de 2005: Ninguno tenía la educación entre sus prioridades centrales. Desde mayo de 2006, todo Chile empezó a hablar de la calidad de la educación. El remezón se sintió en las esferas políticas, académicas y sociales. Pero el mérito de los secundarios de entonces no se agotaba en el contenido de las demandas. De hecho, los petitorios omnicomprensivos nunca fueron plenamente asimilados ni compartidos por la ciudadanía. Lo que seducía, sin duda, era la capacidad que tenían de organizarse sin complejos ni fronteras ideológicas. Lo que llamaba positivamente la atención era la construcción de un discurso acompañado de labores prácticas en beneficio de sus establecimientos. Lo que pasmó a Chile fue  la revitalización de la participación como herramienta de cambio social. Después de haber pasado una noche con ellos, recuerdo haberme reencantado por la experiencia de la discusión abierta y tolerante. En una expresión, era un proceso con sentido. Además, fue eficaz en la persecución de los fines inmediatos: Significó la salida del ministro del ramo y motivó la creación de un amplio y diverso Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de la Educación. Cayó la LOCE y varios beneficios (pase escolar, PSU) fueron gradualmente concedidos.

Hoy echo de menos el sentido y la eficacia. Y no porque las segundas partes no sean buenas, sino porque objetivamente las condiciones son distintas. Los estudiantes fueron  invitados a sentarse en la mesa, y nadie se engrandece retirándose porque no le gusta el fruto del acuerdo. La nueva LGE está lejos de ser la panacea contra los problemas de la educación en Chile, del mismo modo que cualquier ley es insuficiente para mejorar automáticamente la vida de las personas. Pero escuchando a los voceros de este nuevo movimiento no encuentro argumentos potentes que justifiquen la virulencia de la protesta. Los temas de fondo en su demanda (fin del lucro y de la municipalización) son repeticiones del discurso de sectores políticos radicalizados que muchas veces defienden intereses corporativos (en el caso de los profesores) antes que los intereses del futuro del país. Por lo demás, son elementos estructurales que ya han sido acordados por los sectores políticos mayoritarios que tienen representación parlamentaria. Así funcionan las democracias: No se puede pretender colegislar desde un liceo en toma.

En cuanto a la forma, creo que los actuales pingüinos han errado el camino. Han reemplazado la alianza estratégica con la opinión pública por grupos minoritarios que cargan con el estigma violentista. Asaltar las sedes de los partidos políticos a escupitajo limpio no valida absolutamente ninguna demanda. No soy tan cándido como para pensar que en el 2006 los estudiantes sabían lo que estaban haciendo. Muchos se tomaron el colegio o salieron a marchar para capear clases. En la calle codo a codo se pasa mejor que en el aula, sin duda. Ahora ocurre lo mismo, pero con un tinte lastimoso: No quieren ser menos que sus antecesores, y están dispuestos a revivir la épica a cualquier precio. Y no lo están logrando.”

POR QUÉ OBAMA (por Hernán Larraín Jr.)

junio 18, 2008

 

En algo parece haber acuerdo transversal respecto a las elecciones en EE.UU.:  lo que venga después de George W. Bush, será mejor. Ahora la pregunta es quién, Obama o McCain. Y si bien ambos tienen buenas razones para ser elegidos, el candidato demócrata representa hoy la mejor opción, precedido de un fenómeno que no es sólo electoral, sino más bien político e incluso social.

Obama ha venido a imponer un proyecto político que es, ante todo, épico. Frente a eso, las buenas razones o la sola fortaleza financiera no son suficientes. En las sociedades contemporáneas, la política de las emociones se impone, y Obama es su mejor ejemplo.

Ya está repetido, pero es cierto: la actual campaña presidencial de EE.UU. ya se ha convertido en un hito histórico, y eso que está recién empezando. El factor central de este hecho se llama Obama. La explicación más coreada hasta ahora para describir su triunfo ante Clinton, aparte de una innovadora campaña y un lúcido mensaje de esperanza y cambio, ha sido su carisma y aura de líder inspirador. Pero es mucho más profundo que esto. Las primarias han logrado rescatar anímicamente al bajoneado Estados Unidos, producto de la guerra en Irak y la frágil situación económica actual. En ese contexto, ha sido clave su capacidad de revitalizar la alicaída política estadounidense como un lugar legitimo para soñar el futuro. Frente a los cínicos y desafectos de la política, tanto en su país como en el resto del mundo, el candidato demócrata ha venido a imponer una revolución que es por sobre todo simbólica. El liderazgo de Obama es emocional y sistémico, pues vuelve a demostrar que al inyectarle épica a los desafíos públicos, la confianza de los ciudadanos puede volver a los políticos y especialmente, a la democracia y sus instituciones.

Pero la emocionalidad de Obama está acompañada de buenos argumentos. Un ejemplo  de ello es su visión de política exterior. La postura que ha asumido acerca de la guerra en Irak y las relaciones exteriores de EEUU con sus pares, representa un elemento diferenciador medular. Este ha impuesto en su discurso la primacía de la diplomacia por sobre la fuerza militar. Por su parte, McCain es un férreo defensor de la invasión a Irak y quiere que EEUU mantenga “una fuerza de pacificación” de forma indefinida. Obama, quien se opuso a la guerra, hoy propone una retirada en 16 meses. El mensaje es sencillo: Obama es paz, McCain es guerra.

Otro ejemplo es la libertad de acción de Obama como potencial presidente. La utilización de nuevas tecnologías en su campaña no sólo ha sido un golpe a la cátedra en materia de movilización de bases, espacialmente entre los jóvenes. Los responsables del ‘Yes, we can’ han generado un sistema de donaciones que evitará que Obama sea cooptado por los grandes grupos corporativos y lobbystas en el caso que llegue a Washington. Un sólo dato: el 94% de su financiamiento corresponde a donaciones de menos de U$200. ¿El mensaje? Obama es independiente, McCain no.

Los ejemplos abundan y apuntan a lo mismo: Obama es más que un fenómeno y su relato no es sólo marketing y retórica. La narrativa de Obama es, en el fondo, el corazón mismo de su proyecto. Y para vencer a esa arma, claro está, se necesitará más que buena racionalidad y política tradicional. Sino, pregúntenle a Hillary.

 

POR QUÉ McCAIN (por José Manuel “rojo” Edwards)

junio 17, 2008

Ofrezco tres buenas razones por la cuales un independiente, un chileno y/o latino debe considerar apoyar a John McCain en las próximas elecciones de Estados Unidos. La primera razón es su reconocido carácter e independencia. La segunda es su ejemplo de vida y sus valores. La tercera es su apoyo a los tratados de libre comercio (TLC) con Latinoamérica y en particular con Chile.

El Presidente debe tener el carácter y la independencia necesaria para buscar el bien común. Esto debe realizarse aunque signifique no acceder a peticiones de grupos de presión, incluso los afines a él mismo. Por esto creo que el mejor indicador de carácter e independencia es revisar si la persona ha sido capaz de oponerse a los suyos en algunas ocasiones. McCain ha demostrado esta independencia un sin número de veces. Por ejemplo, contradijo a su partido apoyando el bienestar de los latinos durante las primarias republicanas, criticó el manejo de la guerra en Iraq cuando Bush era inmensamente popular, votó en contra de los Republicanos en temas ambientales y muchos otros. Por esto se le apodó de “Maverick”, es decir “único en su especie”. Obama nunca ha presentado una ley de peso en conjunto con Republicanos, y es el senador con el registro de votación estadísticamente más alejado del centro político en el senado. En otras palabras, el más “extremo” de su partido. Por su independencia y carácter, McCain tiene gran arrastre entre moderados e independientes sobrepasando en 17% a Bush y a su partido en apoyo popular.

La segunda razón es su ejemplo de vida y sus valores. En plena guerra de Vietnam McCain fue capturado por el Vietcong. Con sus cuatro extremidades quebradas fue torturado rutinariamente en el “Hanoi Hilton.” Al año le ofrecieron liberarlo dada la importancia militar de su padre. En un gesto heroico, McCain cedió su lugar a prisioneros que llevaban más tiempo capturados que él. Esto le significó cuatro años más de torturas y encarcelamiento solitario. Valores como la entrega por su país, servicio público, y valoración de la vida humana adquieren una dimensión épica en este senador de Arizona. McCain se opone a la tortura (a diferencia de la mayoría Republicana), defiende los derechos humanos y en consecuencia, es totalmente contrario al aborto.

Lo tercero es su apoyo a los TLC con Chile y Latinoamérica. Mientras McCain defendía el TLC con Colombia, Obama lo atacaba, criticaba el NAFTA con México y pedía revisar los tratados con Perú y Panamá. Una revisión estadounidense del TLC con Chile podría traer desempleo para los chilenos y dañar nuestra economía. McCain ofrece estabilidad comercial y menor probabilidad de escándalos como los frecuentes ataques a nuestros salmones y frutas.

Obama y McCain son excelentes candidatos, sin embargo, por su carácter e independencia, su ejemplo de vida, y apoyo al comercio con Chile y Latinoamérica, considero a McCain como el mejor candidato a dirigir la Casa Blanca.

LIBRES PENSAMIENTOS DE DÍA VIERNES

junio 14, 2008

Vengo llegando del programa “Personas con Cuento” de Radio Universidad de Chile, invitado por Javier Sajuria. Escucho el disco Blues de Jimi Hendrix y preparo una paella casera. Leo La Segunda y La Cuarta entre sorbo y sorbo del único vino tinto que encontré en mi departamento. Desahogo ideas que están haciendo taco en mi cabeza:

– Me gustó la entrevista a Lavín. El tipo puede tener mil defectos desde el punto de vista estrictamente político, pero su posición es coherente: Las mismas “irregularidades” que llevaron a la hoguera a Yasna Provoste son minimizadas por la UDI en el caso Huechuraba. Eso es doble standard.

– Parece que fue el senador Ruiz Esquide (DC) el que se opuso a los candidatos de la Alianza al consejo de TVN. Yo habría hecho lo mismo. Ni Leay ni Galilea saben de televisión. Son ex parlamentarios de la UDI y RN respectivamente que van a jugar al contrapeso. Operadores, nada más, designados en comisión de confianza o como premio de consuelo. ¿Dónde está la ética anti cuoteo en la propia oposición, que tanto llora al respecto?

– Me reventó la “sesión” de las comisiones de Defensa y Relaciones Exteriores en la frontera con Perú. Vidal dijo que los parlamentarios podían moverse libremente por cualquier rincón de Chile. Obvio, nadie está discutiendo eso. Pérez Yoma dijo que nadie debía sorprenderse por este tipo de actos. ¿Quién es el ministro de Interior para determinar por qué se sorprenden o dejan de sorprenderse los chilenos? Yo me sorprendí, porque lo encontré una manifestación belicosa, provocativa, provinciana, de poca clase. ¿Esa es la integración regional que queremos construir? ¿En base a carapalidas limítrofes?

– Descubrí que la Presidenta Bachelet habla como periodista. ¿Se han dado cuenta que éstos abusan de la odiosa muletilla del “lo que es”? Ejemplo: “Estamos a las afueras de lo que es el Estadio Monumental para presenciar lo que es el partido entre Colo Colo y Ñublense por lo que son las semifinales de lo que es el campeonato de apertura 2008″. ¿No suena mejor: “Estamos afuera del Estadio Monumental para presenciar el partido entre Colo Colo y Ñublense por las semifinales del campeonato de apertura 2008”? En Canadá, nuestra primera mandataria se despacho un doble lo que es, uno de ellos muy sensible relativo a lo que es la cuestión del medioambiente.

– Y finalmente, aplaudo a los diputados Escobar y Enríquez-Ominami que lograron convencer al gobierno para que soltara el Estadio Nacional para recibir a Madonna, la diva del pop. Puede ser una idiotez para muchos, lo que rescato es que el mundo de la música y en cierto sentido, de la juventud, tiene representantes con voz y voto que son capaces de ganar batallas políticas en su nombre. Claro, si la entrada más barata va a costar 130 lucas el esfuerzo podría ser en vano: Los fanáticos dispuestos a hacer colas por 5 días se quedarán afuera y en su lugar se sentarán las empingorotadas señoras del gran empresariado chileno. Qué se le va a hacer…

Habiendo dicho esto, inauguro mi fin de semana.

 

ROCK & POLÍTICA

junio 12, 2008

Como no podía ser de otra manera, me enteré en “La Ley del Rock” de Radio Futuro que la legendaria revista Rolling Stone había manifestado oficialmente su apoyo a la candidatura de Barack Obama para la presidencia de los Estados Unidos. Fue hace un par de meses, cuando aun Hillary no bajaba la suya. Es realmente inédito, viniendo de un medio tan masivo y que sabe que comprometerse políticamente puede ser una jugada arriesgada en términos comerciales. Me emocioné y me sentí parte de una corriente casi espiritual. Hace unos días me encontré con un tipo que tenía pegada una calcomanía de Obama en su notebook. Le mostré la mía en mi maletín. Con eso bastó. Supimos enseguida que estábamos en el mismo bando. Hasta mi querido primo Jaime (nada menos que un sargento de la UDI, según Qué Pasa) me llamó para pedirme un buen speech de Obama. Le mandé por mail el discurso que pronunció después del caucus de Iowa, aquel del sentido histórico, de la esperanza en la acción, del juntos somos más valientes.

Del mismo modo me emocioné cuando mi compadre Matías Reyes me contó que Bon Dylan también se había puesto con la causa. No es menor, viniendo de un personaje al que trataron de identificar con todo tipo de causa política o social, pero que terminó siempre mandándolos a la cresta. Dylan es parte de la conciencia viva del rock ´n roll. Y la conciencia ha hablado así: “Bueno, Estados Unidos pasa actualmente por un período de alboroto. La pobreza es desmoralizante. No puedes esperar que la gente exhiba la virtud de la pureza cuando son pobres. Pero ahora tenemos a este tipo que está redefiniendo la naturaleza de la política, desde sus cimientos… Barack Obama. Está redefiniendo lo que es ser un político, así que tenemos que ver cómo salen las cosas. ¿Que si tengo esperanza? Sí, tengo esperanza de que las cosas puedan cambiar. Algunas cosas van a tener que cambiar”. “Bobama”, lo bautizaron. ¿Qué mayor audacia que la propia esperanza? ¿Qué mejor aliado que el rock? Sin cálculos mezquinos, sin poses sofisticadas, sin lloriqueos. Duro y directo a la vena. Parafraseando a los muchachos de la 88.9, a la política chilena le está faltando rock.

COLOMA & KAST

junio 10, 2008

Es mi turno para tratar de responder las siguientes preguntas: ¿Coloma o Kast? ¿Tiene alguna relevancia esta elección interna en la UDI? ¿Son proyectos políticos distintos e identificables? ¿Será realmente experiencia versus renovación? ¿Se acabó, como dicen, el club de amigos?

Partamos señalando todo ejercicio democrático debe ser bienvenido. Sobretodo en la UDI. Comparto, en ese sentido, el optimismo de Gonzalo Rojas. Esta es una buena noticia para el gremialismo. Las crisis de liderazgo generan oportunidades. El estancamiento hace germinar fuerzas dinámicas. Continuemos precisando que tan democrático el ejercicio no será: La fórmula “un militante un voto” no verá la luz, y la nueva mesa directiva de la UDI será electa en el Consejo General de Julio, donde participan 800 señores. Mejor 800 que 10, sin duda, pero es procedente acotar las expectativas.

No me referiré a la gestión de Hernán Larraín. Es un muy buen tipo, qué duda cabe, y un dirigente con marcada vocación aliancista, lo que venía haciendo falta en la UDI. ¿Es más aliancista Coloma o Kast? Aunque los diarios digan que el primero es más cercano afectivamente a Piñera y el segundo más pragmático, lo cierto es que hasta ahora ambos han señalado lo mismo: La UDI buscará candidato propio. Y es obvio: Ningún candidato a dirigir un partido quiere cometer el suicidio de entregarle gratuitamente el poder al partido aliado. No es motivo de alarma alguna. Creo que llegado el momento los dos serán igualmente arrastrados por el peso de la evidencia electoral.

Otro punto donde se han pretendido marcar diferencias es en el aspecto valórico. Kast sería más pechoño que Coloma. Gonzalo Rojas dice que esas críticas son “burdas”, porque el rescate de la identidad cristiana de la UDI es coherente con el discurso fundacional de Guzmán. Efectivamente es coherente, pero la crítica está lejos de ser burda. Es imposible que otro fundamentalista como Gonzalo Rojas lo reconozca, de eso se trata el fundamentalismo. Y no es burda porque los tiempos que corren no son los de Guzmán, porque la sociedad chilena del 2008 no es la misma de 1988, y porque la tolerancia a las distintas life choices es parte del credo de las nuevas generaciones. En eso, obviamente, estamos con Peña. No estoy diciendo que la UDI “venda” sus valores en el mercado de los votos, pero sí que requiere urgentemente una reflexión sobre la vigencia y actualización de esos valores en el Chile del futuro. Esa es la diferencia entre un partido con el 5% de los votos y un partido que aspira a superar el umbral del 20% para constituirse en el más grande del país. Y tiendo a pensar que Coloma es mejor líder para convertir a la UDI en ese partido mayoritario. Veo en él cierta vocación por el diálogo y la apertura que no veo en Kast, cuya sangre alemanota debe tirarle, supongo, a posiciones más intransigentes. Pero quien sabe, los vascos son tercos y los italianos apasionados, y eso no nos deja afuera. Lo realmente cierto es que Coloma tampoco ha sido claro en postergar el integrismo religioso en la acción política… tengo entendido que fue de los pocos senadores que apoyó el requerimiento por la píldora ante el TC, que comandó precisamente José Antonio Kast.

Lo que debe evitar Coloma a toda costa es que la competencia se plantee en términos de “los viejos” contra “los jóvenes”. No porque acumular edad sea malo, sino porque la gente vota por el futuro, como enseñó Bill Clinton, Tony Blair y Barack Obama. No es sabio menospreciar la “sangre nueva”. Y es tremendamente difícil para Coloma salir a explicar que los que apoyan a Kast son en realidad puros “viejos chicos” (como casi todo UDI en etapa escolar y universitaria), y que su partido ha sido el más comprometido con el tiraje a la chimenea. Tiene que salir de ese eje. Llevar a Kast a otra cancha. Tiene que PROPONER algo. Tiene que ser políticamente agresivo, tiene que instalar la idea de que él, y no Kast, es el cambio. Nada de fácil. Pero no imposible.

Y bueno, tengo que reconocer que gran parte de mis aliados políticos ya han manifestado que apoyan al diputado por San Bernardo. Para ellos la oportunidad de renovación es demasiado importante como para dejarla pasar. Puede que tengan razón. El carisma de Kast ayuda en la tarea. Pero como dirían en la antiguedad, timeo danaos et dona ferentes (“temo a los griegos y a los presentes que traen”): Este presente griego puede venir envenenado de más autoritarismo político, neoliberalismo económico y conservadurismo valórico – cultural.  

Lo que podríamos aplaudir, si llega a ocurrir, es que se pongan sobre la mesa proyectos políticos claros y distintivos. Un debate televisado, por ejemplo, donde los dos candidatos a dirigir el partido más influyente de Chile explicitaran sus diferencias, es muy positivo para la UDI, la Alianza y Piñera. Significa que, a diferencia de lo que ha hecho la derecha chilena en el último tiempo, es posible pensar distinto en un marco común, en posible la unidad en la diversidad.

 

“Por fin, elecciones” (Gonzalo Rojas Sánchez)

junio 6, 2008

Ahora pasamos a la oda que el historiador y profesor de Derecho Gonzalo Rojas hace de la candidatura de Kast. Mis comentarios me los guardo para el final:

“Dos excelentes candidatos van a enfrentarse, por fin, en las elecciones para Presidente de la UDI de comienzos del mes siguiente. Dos excelentes candidatos, parecidos en virtudes y en convicciones, pero quienes han recibido un tratamiento público y privado desigual de parte de algunos destacados miembros de ese mismo partido.

Pareciera que la notable irrupción de José Antonio Kast ha puesto nervioso a más de alguno, especialmente a los que tienen problemas con sus propias convicciones o dasasosiegos producto de sus situaciones de probidad administrativa. Por eso, algunos se han movido para lograr que Kast se integre a una lista común -sin elección-sobre la base de que así se combinarían mejor las capacidades de Coloma (experiencia) con las del joven diputado (orden y llegada). Pero esa supuesta solución desconoce el gran hastío que hay en las bases del partido por las designaciones hechas entre 4 o 5 personas y por equipos dirigenciales no ofrecidos a los consejeros. Está generalizada la percepción de que hay que ir abriendo el sistema de a poco y que, por lo tanto, una elección confrontacional es un paso imprescindible. Y las capacidades de Kast para conducir políticamente pueden consultárselas a quienes han sido los destinatarios de ella: la bancada de diputados y los jóvenes.

Otros han querido descalificar al diputado por su conservantismo, el que a poco andar será considerado integrismo, fundamentalismo o talibanismo. Esas etiquetas son burdas, ya que la posición de Kast es tan recuperadora de los ideales y de la mística de la UDI, en fidelidad al proyecto fundacional de Jaime Guzmán y a la declaración de principios, como es también aire fresco en caras y proyectos.

Justamente este tercer punto ha levantado otras suspicacias: Kast representaría sólo a los menores de 45. Pero, ah, si supieran algunos cuántos y quiénes -que están muy por encima de esa frontera etárea- lo apoyan. O quizás por eso mismo están asustados.

Por fin habrá elecciones en la UDI, justamente porque Kast ha roto con valentía un esquema agotado, ha descolocado a las estructuras informales y lleva la delantera porque obliga a pensar en función de él, cosa que nunca antes habían sucedido. Si hasta los medios se interesan mucho más en Kast, ya que es la novedad.

Quizás los detractores de su candidatura no lo sepan, pero la reacción entre los militantes antiguos -y hasta ahora desanimados- ha sido magnífica; y entre los jóvenes, simplemente unánime, excepcional. Kast está desprendido del poder y se le nota; tiene la fuerza de la primera vez, y la va a hacer efectiva; sabe para qué busca liderar, y está haciéndolo ya desde el caso Provoste, a gran nivel. Después de tantos desvaríos en el lavinismo y en buena parte de la UDI, ¿se puede pedir más?”

“La UDI, esa rareza” (Carlos Peña)

junio 6, 2008

Dejé pasar unos días para decantar la información. Haremos un ciclo de tres artículos, partiendo con Carlos Peña (publicado el pasado domingo 1 de Junio en Reportajes del Mercurio), continuando con una carta de Gonzalo Rojas Sánchez aplaudiendo la entrada de Kast a la pelea y terminando con reflexiones personales sobre el futuro de la UDI y el dilema estratégico que encarna la elección que se avizora. Démosle (las negritas son mías):

“La UDI debe ser de los pocos partidos prohijados por una dictadura que, después de dos décadas, todavía gravitan en el sistema político. Basta poner en una lista a sus miembros más prominentes -Novoa, Chadwick, Coloma- para recordar que ese partido se formó al compás de los desvaríos del régimen militar.

Eso explica buena parte de sus vicisitudes tácticas y de sus balbuceos ideológicos.

Los creadores de la UDI coquetearon alguna vez con Vásquez de Mella (un tomista de hace un siglo que propugnó el corporativismo como antídoto a la democracia, y cuyas ideas Guzmán repetía a la letra en sus clases); se emocionaron oyendo a Blas Piñar (el líder de Fuerza Nueva, un grupo surgido del franquismo que en los setenta visitó un par de veces la Facultad de Derecho de la UC), y asistieron orgullosos a la ceremonia de Chacarillas (donde se hizo del autoritarismo un programa político de largo plazo).

Entonces la dictadura no tenía defectos. Y si los tenía, ahí estaban los abogados del gremialismo -la UDI de hoy- para justificarlos.

Es que por esos años la adhesión a la democracia liberal estaba todavía lejos. A lo más se la veía como una meta de largo plazo, cuya consecución, argüía Guzmán, estaba subordinada a la transformación económica.

Mientras tanto, los cuadros de la UDI se formaban en la Secretaría de la Juventud, en el Consejo de Estado, en las municipalidades.

Hacer de esos cuadros un partido político, incluso a las patadas (son los años en que al sosegado y pragmático Longueira de hoy se le llamó “el Lenin de la derecha”), fue la tarea y el gran logro de Jaime Guzmán: un político que -a pesar de los intentos de hoy por beatificarlo- era lo más alejado que quepa imaginar a eso que Hegel llamaba un “alma bella”.

Y allí donde nadie lo esperaba, ese partido tuvo éxito.

Pero ello no se debió a la virtud de su proyecto político, sino a dos o tres acontecimientos. A eso que Maquiavelo llamaba la fortuna. El primero fue el asesinato de Guzmán, que le permitió disponer de un mártir y componer así el comienzo de una hagiografía (todos los partidos de veras la tienen). El segundo fue el surgimiento de Lavín (un líder capaz de mezclar el carisma y el simplismo en dosis casi perfectas).

Esos dos acontecimientos -la tragedia y la comedia- fueron claves en el éxito de la UDI; pero justamente porque se trata de acontecimientos, de cosas que ocurren sólo de vez en cuando, lo probable es que ese éxito no dure demasiado. La gente suele morir sólo una vez, y los líderes como Lavín acaban, como ha ocurrido ya, banalizando su propio carisma.

Así entonces, la UDI -si quiere sobrevivir y no experimentar, tarde o temprano, la suerte de todos los partidos prohijados en dictadura- requiere llevar adelante algunos cambios.

El primero de todos es ideológico. La UDI hasta ahora no tiene ideas (salvo que se pueda llamar ideas a los recuerdos de su fundador). Tiene tácticas, intereses, énfasis, pero no tiene propiamente ideas. Tampoco tiene, a diferencia de los partidos con más historia, eso que los cientistas políticos llaman un cleavage, un arraigo preciso en la estructura social. La preeminencia de los intereses tácticos y la carencia de ideas fueron lo que le permitió tener de líder a un personaje como Lavín: nadie supo nunca qué pensaba ni qué haría, y a nadie tampoco le importó mientras alimentara las esperanzas de triunfo. Pero hoy Lavín no está, tampoco se avizora otro, y las ideas comienzan a mostrar su importancia.

Por supuesto, ahora Vásquez de Mella no sirve y Blas Piñar menos. Y Guzmán tampoco dejó muchas. A buscar se ha dicho.

El segundo cambio es de rostros. A la UDI le ocurre al revés de la Concertación. Mientras en la coalición de gobierno los viejos están de vuelta, en la UDI es imprescindible dar de baja a los que llevan más tiempo. Hay que llamarlos a retiro no porque sean malos o no sean confiables; es que mientras ellos estén en la primera fila, la UDI carece de eso que los sociólogos llaman estructura de plausibilidad: rostros e historias que confirmen lo que dice ser, un partido popular moderno y democrático. Desgraciadamente, hasta ahora, esas frases no calzan con los rostros que las pronuncian.

En fin, y en el largo plazo, la UDI debe ser capaz de compatibilizar el conservantismo moral que proclaman algunos de sus líderes, con los cambios de costumbres que experimenta la mayoría. Y su actual convicción democrática con el pasado de algunos de sus dirigentes. No se puede ganar al electorado defendiendo convicciones de minorías y llevando al apa un pasado de ese porte. Aunque se hagan esfuerzos por disimular, tarde o temprano se nota.

Como se ve, no son pocos los desafíos de la UDI. Y la renuncia de Hernán Larraín puede ser un síntoma de que las cosas son peores de lo que parecen: después de todo, Larraín era de los pocos dirigentes de la UDI a quien nunca se le oyó recitar a Vásquez de Mella, ni se le vio aplaudir a Blas Piñar.”