EL ERROR ESTRATÉGICO DE LOS MAPUCHES

Estimados, transcribo columna de opinión que me acaba de publicar el diario electrónico El Mostrador (www.elmostrador.cl). Nace de las conversaciones que tuve en un programa de TV con el werkén Ricardo Inalef, y busca enfocar el problema desde una perspectiva distinta:

“En 2006, los estudiantes secundarios que aplanaron las calles en demanda de una mejor educación, contaron con la simpatía mayoritaria de los chilenos. Su protesta fue percibida como original, independiente y pacífica. Incluso, muchos “pingüinos” en toma dedicaron su tiempo a remodelar sus alicaídos establecimientos. En cambio, frente a las movilizaciones estudiantiles de 2008, la actitud de la opinión pública cambió drásticamente. Las motivaciones de unos y otros no diferían sustancialmente, pero los segundos cometieron el error de híper ventilarse: intentaron imponer su visión con escupos y jarrones de agua.

El actual episodio de violencia en la Araucanía demuestra que las comunidades mapuches radicalizadas están cometiendo el mismo error estratégico. No han comprendido que las armas y los atentados incendiarios son recursos políticos menos efectivos que la seducción de la opinión pública. Las personas no comulgan con reclamaciones que no surgen de un relato atractivo capaz de sumar voluntades a la causa. Y no estamos hablando sólo de marketing político, sino de la habilidad comunicacional necesaria para obtener los resultados deseados.

El mejor aliado que podría tener el pueblo mapuche es la propia ciudadanía, una vez que haya sido sensibilizada con su drama ancestral. Espantar al espectador con escenas de brutalidad nocturna es la clave de la derrota. No se trata sólo hechos ilegales, sino además profundamente ilegítimos ante las personas comunes y corrientes. La lógica de “todos son mis enemigos” conduce al aislamiento total. La potencia simbólica de la palabra “justicia” se desvanece.

La reivindicación de las tierras de las etnias originarias es un tema complejo, que requiere una especial disposición al diálogo. Si las organizaciones mapuches continúan transmitiendo su resentimiento generacional en cada instancia de discusión, todo lo que se construya estará teñido de odio. Si los representantes del Estado no penetran en la mentalidad de un pueblo que lleva el sentimiento de opresión en la sangre, toda solución caerá en tierra infértil. El desarrollo de empatías es fundamental para el éxito de este proceso.

El camino puede iniciarse también en la propia institucionalidad. En 2005, el líder del Consejo de Todas las Tierras, Aucán Huilcamán, estuvo a punto de competir en las elecciones presidenciales. ¡Qué bien le habría hecho a Chile poner el tema indígena sobre la mesa desde la perspectiva de uno de sus protagonistas! En las próximas municipales, el PPD llevará un número importante de candidatos a alcaldes y concejales de distintos pueblos originarios. No cabe duda que la participación en estos espacios contribuye a generar confianzas entre los distintos mundos.

Llama la atención que, en momento en los cuales nos quejamos ante el desprestigio de la actividad política, no seamos capaces de darnos cuenta que precisamente cuando falla la política arrecia la violencia. Cuando no somos lo suficientemente abiertos para encontrar puntos de acuerdo y generosos para ceder en nuestras posiciones, la deliberación pública degenera en diálogo de sordos. Y en casos como éste, la riqueza de diversidad cultural termina siendo desaprovechada.”

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5 comentarios to “EL ERROR ESTRATÉGICO DE LOS MAPUCHES”

  1. Javier Sajuria Says:

    Querido Cristóbal:

    Como ya te lo comenté, creo que tu columna es un típico reflejo del “huinca” que vive en Santiago, que no tiene contacto con la realidad mapuche ni ha sufrido, al menos, alguna de las discriminaciones que ellos sí han sufrido. No pretendo justificar la violencia y, es más, la condeno abiertamente.

    Lo que pretendo es que comprendas que partes de ciertos suuestos que no son necesariamente ciertos. El primero de ellos es que el interés detrás de quienes realizan los atentados es buscar a la opinión pública. La discriminación, la exclusión y el repudio que han sufrido muchos de los hermanos mapuche los lleva a comprender y justificar el uso de la fuerza no por un afán de justicia, sino por uno de venganza. La concepción del conflicto como una guerra es común en ellos y, personalmente, creo que estaría igual en su lugar. Es más, me doy el lujo de condenar los actos violentos por el sólo hecho que lo analizo con la misma comodidad tuya, sin sufrir la discriminación, ni el rechazo ni la violencia.

    Entiendo que tu alma de político te lleve a pensar que todos buscan el diálogo y que lo que se espera es resolver los conflictos. Pero la realidad puede ser distinta y el “odio generacional” del que tu hablas, es mucho más que una herencia histórica y responde a que, hasta el día de hoy, se realizan actos salvajes de racismo en la Araucanía (para más información, recomiendo leer el libr editado por Van Dijk “Racismo y Discurso en América Latina”).

    Todo esto nos lleva a pensar que el conflicto es mucho más complejo y que requiere de una estrategia que pase más allá de lo técnico (i.e. hacer una campaña de marketing o de comunicación estratégica). Es importante empaparse del dilema, de sus actores, de sus realidades y culturas y, sólo ahí, tratar de intervenir en la búsqueda de una solución. Por ahora, sólo hay posturas irreconciliables que no están dispuestas a asumir pérdidas por nada de lo que hagan.

  2. Daniel Brieba Says:

    Excelente columna estimado. No puedo estar mas de acuerdo.

  3. vozyvoto Says:

    Gracias Daniel, ha tenido buena recepción.

    Me hago cargo de la crítica de Javier:
    1. Si sólo pueden hablar del conflicto mapuches aquellos que han vivido la discriminación étnica, entonces que el peso de silencio recaiga sobre todos nosotros. Con tu misma lógica nadie que no viva en la pobreza puede proponer soluciones para derrotarla. El Consejo de Equidad habría sido integrado exclusivamente por dirigentes poblacionales y habríamos excluido a los economistas. Prefiero otra opción: La capacidad empática, tal como lo menciono en la columna.

    2. El supuesto que me atribuyes es exactamente opuesto. Sé que los atentados no buscan cautivar a la opinión pública, lo que propongo es que orienten su acción de una manera más estratégica para ser más efectivos en el logro de sus objetivos.

    3. Si la sed de venganza hace imposible que asuman una orientación estratégica distinta, entonces están perdidos. Pero imagino que la misma sed de venganza alimentaba a los indios que combatían al imperio británico y que se resistían originalmente a seguir a Gandhi, o a las víctimas del appartheid que bajo la guía de Mandela llegaron a construir una nueva Sudáfrica, o los mismo afroamericanos que hasta hace poco cargaban cadenas y hoy están a un paso de colocar al primer presidente de color en EEUU, justamente con un discurso que llama a derrotar el odio.

  4. Gonzalo Navarrete S. Says:

    Interesante debate de puras personas que no han estado nunca viviendo la realidad de los mapuches y que viven de puros comentarios y estudios que no sé de donde los han sacado. Comparto la columna porque el Mapuche nunca ha sido un pueblo agresor. El problema es otro, es que un grupito de chilenos de origen Mapuche se arrogan dirigencias y actúan en forma violenta solo para la noticia para que el organismo internacional que los financia sostenga que lo hacen bien y les envia plata. esa es toda la historia, los que vivimos en Temuco y mas especificamente en Nueva Imperail ligadas y vecinos de los mapuches, vemos con asco como ellos no están ni ahí con estos sinverguenzas que aprecen trepresentándolos como Werken(palabra nueva) como Loncos, estos si existían y eran los mayores de las familias ( no los cabritos con pelo largo y aro de hoy dia) y existí la figura paternal del Cacique quien era el que dirigía la comunidad. Todos ellos absolutamente pacíficos hasta que llegaron los huincas ricos de santiago que quieren jugar a niños guerrilleros y comenzaron esta acción que desgraciadamente los Gobiernos de la Concertación han abusado de mercadear con los mapuches.
    Saben ustedes como se siente el chileno huinca pobre en Temuco? Ellos son los discriminados, pues a los de origen mapuche tienen Internados, entradas a las universidades, becas indigenas etc etc etc al hijo del chileno pobre o del campesino huinca NO SE LE DA NADA. El pueblo chilena se está sintiendo discriminado por los mapuches y si no se para esto el futuro no va a ser muy claro.
    Por otro lado, estos movimientos nacieron porque nosotros los Chilenos inbadimos el mercado mundial con los pinos y empezamos a tener mas éxito que los Canadienses que eran los que manejaban el negocio del pino insigne, frente a eso a un grupo de canadiendse les era mas barato pagarle a un grupo de estos jovenes como el Aucan Huilcaman y comnzaron a quemar bosques y maquinarias y NUNCA SE HA PILLADO A NADIE. Curioso por decir lo menos y porqué los mapuches se fueron solo contra las empresas forestales???? De la misma forma en que hoy vemos a algunas ONG en que las han emprendido contra nuestras salmoneras, solo por el hecho de ser Chile el primer exportador de Salmón en el mundo, y los daneses comienzan a financiar a este tipo de elementos para hacer perder plata a las salmoneras nacionales.
    En el fondo mis queridos amigos el mundo se mueve solo por el Dinero y el sexo. la intervencion de los industriales mas rico es fuerte en todas estas corrientes y a la vez invito a los amigos que lo deseen a sobrevolar la Región de la Araucanía, y todo lo que desde arriba vean como manchones de Pica Pica (un arbusto que ha llenado las tierras de los pequeños agricultores indígenas, y no se pude producir nada) abundan en nuestras pocas y queridas tierras fértiles. Vivan con ellos verán que son igual de buenos que cualquiera de sus amigos.

  5. vozyvoto Says:

    Muchas gracias Gonzalo por tu comentario. Precisamente la idea es abrir un debate con distintas miradas al problema. Me llama particularmente la atención lo que dices respecto a los “huincas” pobres de la Araucanía, que no tendrían ningún tipo de apoyo o discriminación positiva como sí los mapuches. Comparto el desagrado por los grupos de santiaguinos que en nombre de la reivindicación mapuche van a esparcir violencia atolondrada al sur de Chile. Y finalmente, debo admitir que en mi idealismo creo que no todo lo mueve el dinero o el sexo. Quiero creer que aun existen otros motores más nobles para el actuar de la humanidad.

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