Archive for 29 septiembre 2008

“En busca de la generación perdida” (Leonidas Montes)

septiembre 29, 2008

Seguimos con las columnas destacadas que apuntan en el mismo sentido que este humilde blog: Apelar a la responsabilidad de las nuevas generaciones en la construcción del Chile del futuro. Los dejo ahora con el decano de la Escuela de Gobierno de la UAI, Leonidas Montes, que le pega duro a la DC a la vez que exige un mayor protagonismo de sus líderes jóvenes. Fue publicada en La Segunda el pasado jueves 25 de septiembre:

En la DC compiten distintas facciones. Hay chascones, guatones, freístas, alvearistas y gutistas. En una de esas crisis de poder incluso aparecieron los cascos azules. Y de la banda de colorines muchos emprendieron la retirada. Las facciones internas siguen siendo causa de innumerables pugnas. Próceres del partido firman cartas llamando al diálogo y al respeto. El mismísimo Gabriel Valdés S., ese aristócrata de la DC en el sentido más amplio de la palabra, anticipó el fin del partido.

Claramente, la DC vive una lenta y gradual agonía. Y los príncipes, ese grupo de jóvenes notables, permanecen tras bambalinas. El problema es que estos jóvenes, políticamente más contemplativos que activos, ya no son tan jóvenes.


Recientemente surgió un curioso debate sobre una lista de eventuales inscritos en la DC. Para quienes apoyan la candidatura de Frei, se intentaría lubricar la maquinaria partidaria para favorecer la candidatura de Alvear.


El listado de eventuales inscritos en la DC parece sacado de Macondo. Unos 5 mil no estarían inscritos en los registros electorales. Otros 4 mil habrían muerto. Consultado sobre esto último, el senador Pizarro nos explica que estos listados “vienen armándose desde hace
10 a 12 años”. Y como las listas “nunca han estado bien actualizadas… aparece gente fallecida”. Una sugerencia es que el partido actualice a sus empleados. A estas alturas un breve curso en el uso de planillas Excel sería recomendable para mantener las listas al día.


Y una reflexión: como tantos potenciales militantes DC mueren en el proceso de inscripción, es muy posible que el promedio de edad del padrón electoral del partido sea elevado. Quizá hoy la DC es un partido de jubilados.


En esa misma entrevista el senador Pizarro acusa a Piñera de ser “un individualista que no tiene cabida en el humanismo cristiano, que se caracteriza por lo contrario: solidaridad, trabajar en equipo”… ¡Qué gran ejemplo de humanismo cristiano nos ha dado últimamente la DC! Acto seguido, reclama que en Piñera “prima el liberalismo”. Qué terrible anatema. Me atrevo a sugerir que una cuota de liberalismo, bien entendido por supuesto, le habría hecho bastante bien a la DC.


Resulta lamentable lo que sucede allí. Es un partido muy relevante para nuestro sistema político. Tiene una gran tradición desde sus orígenes. Pero se dan el lujo de establecer pactos con el PC. Ante esto, ¿qué habrían dicho los fundadores de la Falange? Ateos con cristianos y autoritarios con demócratas. Electoralmente, Marx y Maritain jamás serán vencidos.


La DC vive una crisis de identidad. Es un partido con rumbo incierto. Ha envejecido y no atrae a jóvenes. Por si fuera poco, seducido por razones de sobrevivencia electoral, juega con sus principios fundacionales.


Y lo más triste es que la DC tiene un grupo de jóvenes con empuje, buenas ideas y principios. Una generación de profesionales competentes que se va perdiendo. Tienen alrededor de cuarenta años. No logran sacar de sus espaldas el peso de los próceres de siempre. Esa generación que es hija de la dictadura hoy es víctima de su propio partido. Los que no quieren soltar la teta no les han dado la cabida que merecen. Muchas veces simplemente los han desechado. Pero los príncipes no han tenido los cojones para asumir el liderazgo. Deben seguir el ejemplo de José Antonio Kast y no esperar a ser abuelos.


Nos cuentan los griegos que Diógenes se levantaba al amanecer en Atenas, cuna de la democracia, buscando con su lámpara a un hombre justo y honesto. No necesitamos madrugar para encontrar nuevas figuras para la DC. La generación perdida está a la vista: Ignacio y Patricio Walker, Claudio Orrego, Alberto Undurraga, Alejandro Ferreiro, Clemente Pérez, Guillermo Larraín, Jorge Navarrete, Alberto Etchegaray, entre otros. Pero no se han atrevido.

“El desafío de la Alianza por Chile” (por Max Colodro)

septiembre 25, 2008

Haciendo eco de la recomendación de un comentario del post anterior, transcribo la última columna de Max Colodro (del domingo 21 de septiembre en el Reportajes del Mercurio), que termina con una sentencia que, a pesar de su dureza, compartimos plenamente:

La derecha ha vivido en estos días un duro aniversario: cincuenta años sin ganar una elección presidencial, síntoma ineludible de un drama que traspasa generaciones y circunstancias políticas, y que refleja en toda su crudeza una vocación de minoría que ha terminado por volverse una constante histórica. Desde el retorno a la democracia, hace casi veinte años, exhibe también una performance nada de envidiable: ha perdido todas y cada una de las elecciones presidenciales, parlamentarias y municipales realizadas hasta la fecha. Es de imaginar que sus dirigentes y partidarios no deben sentirse muy orgullosos ni entusiastas.

Las últimas encuestas, sin embargo, muestran un horizonte diferente. Encabezada por Sebastián Piñera, la Alianza por Chile pareciera tener hoy una oportunidad inmejorable, quizás el escenario más promisorio en medio siglo de derrotas sucesivas. Pero las encuestas también engañan, ocultando muchas de las dificultades de fondo que la derecha arrastra desde hace décadas y que no han logrado disiparse, ni aun con Piñera mostrando las actuales cifras.

Chile debe ser uno de los pocos casos en la historia política comparada donde un gobierno y una coalición en el poder no han hecho más que perder apoyo en los últimos años, y la oposición no ha sido capaz de capitalizar absolutamente nada. En rigor, la Concertación cae y cae en las encuestas, y la Alianza no logra remontar de manera significativa. Si existe hoy una débil posibilidad de derrotar al oficialismo en la próxima presidencial, esa posibilidad tiene un solo nombre: Sebastián Piñera. Cualquier otro escenario, cualquier otro candidato que la oposición presente estarán irremediable condenados a perder, y ello es evidencia sólida de que si la Concertación llega a abandonar el gobierno en la siguiente contienda, no será gracias a la oposición, sino a pesar de ella.

El deterioro del oficialismo se ha extendido en estos años por el conjunto del sistema político, y hoy no existe ningún bloque o partido que no lo refleje. Todos están igual de desprestigiados; todos cargan sobre sí el peso de la desafección ciudadana. A casi dos décadas de iniciada la transición, la derecha no ha logrado exorcizar los fantasmas de una dictadura de la que fue partidaria y entusiasta colaboradora. Y no porque no haya podido, sino porque no ha querido, ya que en su memoria siguen existiendo justificaciones para hechos tan injustificables como fueron las graves y sistemáticas violaciones a los DD.HH. Paralelamente, y a pesar de muchos esfuerzos realizados por un sector de la UDI, la derecha no logra articular todavía un proyecto de carácter nacional, que en el imaginario colectivo trascienda los intereses de una clase privilegiada. Hoy tiene como principal abanderado a uno de los empresarios más ricos del país, y ése también es un factor que rema en contra de la posibilidad de concitar el respaldo de una mayoría social y política.

Con todo, el desgaste de la Concertación parece haber generado condiciones óptimas para un triunfo del bloque opositor, salvo porque el actual padrón electoral se generó mayoritariamente para el plebiscito del ’88, y sobre dicho padrón la suma del oficialismo más la izquierda extraparlamentaria ha sido siempre más que la Alianza. Ello se ha vuelto casi una constante, expresada nítidamente en los dos últimos escenarios de segunda vuelta presidencial y que no será fácil de neutralizar ni aun con el Transantiago y con todos los desaciertos de gestión de estos años a cuestas.

Así las cosas, la Alianza por Chile está hoy frente a un desafío mayor: si no logra ganar en estas condiciones, es muy probable que no pueda ganar en ninguna otra; por lo menos, por un largo tiempo. Si vuelve a ser derrotada, como ha ocurrido desde hace ya medio siglo, querrá decir quizás que toda una generación de dirigentes debe irse literalmente para la casa, reconociendo con algo de humildad que no tenían dedos para el piano y que debieran, mejor, dedicarse a otra cosa.

¿Y SI TIRAMOS TODA LA CARNE A LA PARRILLA?

septiembre 23, 2008

Llevo un buen tiempo en almuerzos, comidas y tragos nocturnos con distintas personas, practicamente todas jóvenes con dedos para la política y hambre por cambiarle la cara a Chile. Algunas van saliendo y otras vienen llegando de sus maestrías y doctorados. Otros como yo esperan a la vereda del camino, sin saber qué hacer ante la llegada de un escenario tan políticamente atractivo como el del próximo año. Nuestras historias son distintas, pero nuestras visiones son casi siempre idénticas. Todos compartimos un ideario liberal con acento social y vocación de modernidad. Estamos todos cansados de la actual clase política, estamos verdes por participar de un proyecto nuevo, atractivo, capaz de invitarnos a soñar. Si no lo hacemos ahora, pensamos, en nuestros años jóvenes, ¿cuándo?

Obstáculos hay varios. No nos conoce nadie, para empezar. Y sin los medios, cero opción. Luego, nos falta masa crítica. Pero Lenin dijo que una elite compenetrada bastaba. Nos puede faltar diversidad social, es cierto. Continuemos con las barreras a la entrada del sistema electoral: Como independientes tenemos todas las de perder. Y constituir un partido político, con el nivel de desprestigio que acarrea la pura palabra, es como invertir en una empresa en quiebra.

Pero detrás de tanto problema hay corazones que laten a kilómetros por hora. Hay pasión y hay materia gris. Hay imaginación y hay redes. Habría que formar una pandilla. Y si nos asomamos el próximo año, mostrando los dientes y montados en un relato generacional, podemos meter ruido. Algunos podríamos amenazar a diputados en ejercicio, podríamos complicar algunos doblajes o evitar su rompimiento. Quizás la Alianza sería la más perjudicada. Le estaríamos cobrando su vocación de exclusión. Lógicamente, ese no es el fin del asunto. El fin es empezar a participar desde adentro, porque sin poder es difícil llevar adelante los cambios que Chile necesita. Desde la academia o las ONG’s se puede aportar mucho, pero no es lo mismo. Si lo hacemos bien podríamos marcar un hito cuyas posibilidades futuras son insospechadas. Mal que mal, la DC nació de un puñado de jóvenes conservadores que desafiaron el status quo. La UDI en su momento fue otro montón de universitarios idealistas. Quizás es hora de asumir que llegó nuestro tiempo. Quizás esta sea la ventana de oportunidad ideal: Durante el 2009, cualquier movimiento nuevo que sea capaz de surgir con fuerza tendrá el potencial de la incertidumbre. Si pega, la especulación será alta. Y no sería raro que algún candidato presidencial quiera apostar.

¿Qué dicen? ¿Tiramos toda la carne a la parrilla?

“El dieciocho de Chávez” (por Carlos Peña)

septiembre 21, 2008

Como siempre, recurrimos las tardes del domingo a Carlos Peña. Cada vez que entro al sitio de emol.cl compruebo que su séquito de detractores crece y que recurre a cualquier argumento de poca monta para descalificarlo. A mí, en cambio, me convence una y otra vez. Las negritas son mías. Ahí vamos:

“El jueves, en Caracas, y en un ambiente, es de suponer, calurosamente hostil, Human Rigths Watch (dirigido, dicho sea de paso, por un chileno) presentó su análisis de los diez años del Gobierno de Chávez. Chávez simpatiza a una parte de la izquierda (esa que arisca la nariz frente a la dinámica actual del capitalismo) y por eso este trabajo (realizado por una institución de irreprochable imparcialidad) merece ser tomado en cuenta por quienes la suerte de la izquierda latinoamericana podría afectarles (o sea por todos).

El rasgo más notorio de Chávez es su carácter mayoritario. Nadie podría reprocharle haber accedido al poder o mantenerse en él a espaldas de los venezolanos. Si bien el año 1992 pecó de golpista, se corrigió pronto: fue electo con el 56% de los votos, ganó un referéndum con casi el 92% y hasta hace poco su popularidad no bajaba del 65%. Casi todos sus actos se encuentran refrendados por votaciones, mitines y plebiscitos y cuando perdió uno de estos últimos aceptó la derrota sin chistar (o casi).

El carácter mayoritario de Chávez es indesmentible y su vocación por el voto irreprochable. Un puñado de sus adversarios no puede decir lo mismo: la derecha venezolana (la misma que casi siempre mostró un raro deleite por la corrupcion, el oropel y la bisutería) apoyó, el año 2002, un golpe bochornoso en su contra cuyo éxito duró apenas dos días.

El informe de Human Rigths Watch muestra, sin embargo, que Chávez, junto a ese casi supersticioso apego a la mayoría, muestra una tendencia, casi igualmente intensa, a pisotear lo que constituye uno de los cotos vedados de la democracia: los derechos de los individuos.

En Venezuela, que se sepa, no hay desapariciones masivas ni torturas, y los opositores no se encuentran recluidos, pero en cambio se multiplican, con imaginación efervescente, los obstáculos a la libertad de expresión, se amaga la independencia de los tribunales, se cultiva la discriminación por motivos políticos y la libertad sindical brilla por su ausencia.

Los escritores de Human Rigths Watch (luego de visitas in situ, entrevistas, revisión de la prensa y múltiples mecanismos de cotejo en los que se han hecho expertos) relatan que Chávez imaginó el delito de desacato (que castiga, como ocurría en Chile hasta hace poco, la crítica a las autoridades); se las arregló para contar con jueces obsecuentes (el Congreso puede destituirlos por mayoría simple y cada vez que alguno osa contrariar sus preferencias); utiliza los empleos estatales como botín (y su pérdida como castigo); y mediante diversos ardides logró que los sindicatos casi se confundieran con el gobierno (y éste, por supuesto, con el Estado).

Es decir, en Venezuela gobierna la mayoría; pero cada día que pasa se arruinan el conjunto de procedimientos, mecanismos y alternativas para que la minoría excluida del gobierno pueda abrigar la esperanza de hacer eso a que tiene derecho en todas las democracias del mundo: ganar competitivamente la voluntad de los mismos que por ahora apoyan a Chávez.

El modelo bolivariano -así le gusta a Chávez se lo denomine- es entonces un gobierno demócrata, pero iliberal. Uno de esos tantos gobiernos que se empeñan en carecer de límites con el clásico argumento de que si gobierna el pueblo las cortapisas son redundantes e innecesarias. ¿Por qué el pueblo habría de protegerse contra su propia voluntad?

Con ese argumento, Chávez ha anegado todas la ramas del gobierno hasta no dejar ninguna lejos suyo y parece empeñado en hacer lo mismo con la sociedad civil, los sindicatos, la prensa y otras entidades no gubernamentales. En ese empeño lo ayudan, por supuesto, una derecha que fue tradicionalmente parasitaria y el petróleo que es más persuasivo y elocuente que el más sofisticado de los argumentos.

La ruina de los derechos civiles y políticos que muestra el informe de Human Rigths Watch es creciente en Venezuela; pero haríamos mal si viéramos en él un fruto exclusivo de la voluntad de Chávez. Ese deterioro es resultado de uno de los rasgos más propios de la región (del que a veces ni siquiera nosotros nos escapamos): el deseo de tomar atajos y evitar el tedio de la mejora incremental. Las élites de derecha que depredaron el estado venezolano (cuando asumió Chávez cuatro de cinco venezolanos estaban bajo la línea de la pobreza) también tienen su parte en lo que está pasando allí.

Y es que, como enseñó Marx en el Dieciocho Brumario, la política actual siempre es resultado de condiciones heredadas

Pero explicar a Chávez no equivale, por supuesto, a exculparlo. El maltrato a las instituciones liberales que -como muestra el informe de Human Rigths Watch- él lleva cotidianamente a cabo es simplemente inaceptable.

Chávez muestra, con exceso, que uno de los defectos de la izquierda latinoamericana no es su desprecio por la mayoría (que la derecha en cambio ha cultivado con esmero) ni su exotismo (en esto la derecha también lleva la delantera) sino esa tendencia al mesianismo y a los atajos que acaba estropeando los bienes menos ambiciosos, pero más reales, de los derechos civiles y políticos del individuo.

“Palabras de buena crianza” (Angel Soto)

septiembre 18, 2008

Camino a la fonda, les dejo esta columna del historiador y analista político Angel Soto, sobre los últimos sucesos de la poesía latinoamericana…

“Por más de cinco horas estuvieron reunidos en el Palacio de La Moneda, en Santiago de Chile, los Presidentes sudamericanos más el canciller de Perú, quienes fueron convocados a una reunión extraordinaria por el presidenta en ejercicio, Michelle Bachelet. Estrictamente es una forma de decir, pues el verdadero convocante fue Hugo Chávez quien adelantándose a la mandataria chilena lo propuso el viernes pasado.

Tras conocer la declaración emitida por los presidentes, quedan muchas dudas y ninguna respuesta, pues más allá del hermetismo de la reunión y la falta de comunicación con la prensa, es evidente que no se avanzó demasiado salvo en lo relativo a palabras de buena crianza respecto de la democracia, el valor de los gobernantes legítimamente elegidos, el respeto a los derechos humanos, etc. Todas ellas loables y aplaudibles, pero que sin embargo en nada concreto ayudan a frenar la crisis que vive Bolivia. Llamados a constituir una mesa de diálogo entre la oposición y el gobierno boliviano, con la presencia de personal de UNASUR y colaboradores de la OEA, en nada resuelven el conflicto, ¿por qué? Pues tal como señaló el columnista de La Tercera, José Rodríguez Elizondo, la reunión no estaba focalizada en el solidaridad respecto de los problemas internos de Bolivia, o ¿acaso alguno de los jefes (y jefas) de Estado apoyarían a la oposición al MAS?, sino que el foco de atención estuvo en su problema externo, es decir: Hugo Chávez, quien en víspera de las elecciones regionales venezolanas buscar utilizar cualquier instancia para revertir su baja de popularidad en Venezuela.

Queda la duda de cuál fue el papel de Brasil en esta reunión ¿jugó como contrapeso a Venezuela?

Por otro lado, ¿dónde esta la OEA?, que como acertadamente señaló el canciller peruano, es el organismo llamado a ser el foco por tener la institucionalidad, los instrumentos legales (mandato de carta democrática) y la experiencia necesaria.

La constitución de una comisión, que quizás fue idea de la gobernante chilena, esperemos que rinda algún fruto, pero lo claro es que Bolivia no tiene posibilidades de resolver su problema de manera soberana e independiente. Chávez es un factor fundamental y Morales no hará nada que “su padre” no le indique. Una especie de reedición de lado oscuro de la fuerza.

Estados Unidos seguramente siguió con atención la reunión en La Moneda, claro que no debiera ser mucha ya que éste no es un tema que le quite el sueño a la nación del norte, que en medio del conflicto en Georgia y medio oriente, América Latina suena como un murmullo dentro de las preocupaciones de su política exterior. No obstante, debiera ser capaz de dar señales claras frente a los insultos del mandatario venezolano y no permitir que gratuitamente el dictador caribeño se haga de las suyas en la región. No hay que olvidar que Estados Unidos ha diversificado su matriz energética, y su dependencia del petróleo venezolano puede ser reemplazada, quizás en parte por la propia Colombia, en tanto que para Venezuela no es fácil reemplazar el mercado norteamericano y no tiene capacidad de almacenar el petróleo no vendido. ¿Rusia vendrá a salvar a Chávez como en el pasado lo hizo con Castro y el azúcar cubana?

Chávez hasta el término de la conferencia, aun no se robaba la atención de las cámaras, salvo por su desafortunado tributo a Allende, que los presidentes secundaron en la declaración.

En el entretanto, si bien se llama a la unidad de Bolivia, nada se dice del atropello a los derechos democráticos de la oposición. Lo más difícil esta por venir, ¿civiles contra civiles?, ¿militares contra civiles?, o ¿militares contra militares?, es el fantasma de la fragilidad democrática latinoamericana.”

¡Bienvenido Daniel Brieba!

septiembre 16, 2008

Estimadísimos lectores y debatientes virtuales, tengo el agrado de comunicarles que a partir de hoy se incorpora como columnista estable y coautor de este humilde blog, nuestro querido amigo Daniel Brieba. El muchacho tiene tiernas 30 primaveras, es sociólogo y licenciado en economía UC, MPA en Políticas Públicas y Económicas de la London School of Economics, y actualmente cursa el doctorado en Ciencia Política en Oxford. Aparte de la lucidez a la cual nos tiene acostumbrados, Daniel aportará una visión desde fuera acerca de los procesos políticos chilenos, y por supuesto, nos contará que está pasando en el viejo continente.

Es probable que no haya mucho movimiento en el blog en los días venideros. No creo que haya que dar mayores explicaciones, teniendo en cuenta las fechas que se nos avecinan, y que por estos lados estamos acostumbrados a celebrar con excesivo entusiasmo.

Feliz 18!!!

35 AÑOS

septiembre 12, 2008

(La siguiente carta, firmada por la diputada Karla Rubilar Barahona en conjunto con el autor de este blog , ue publicada ayer 11 de septiembre por La Segunda)

“Hoy se cumplen 35 años desde el 11 de septiembre de 1973: mucho tiempo para algunos, probablemente muy poco para otros, pero sí más que suficiente para que toda una generación puede decir que sufrió la violencia política y que más tarde puso sus mejores esfuerzos en construir un país distinto. Las nuevas generaciones muchas veces no somos capaces de entender lo que nuestros padres vivieron de uno u otro lado. En nuestra apatía se esconde un agradecimiento mudo, pero sincero. Pero es hora de mirar hacia adelante.

Es triste que todavía una parte importante de nuestra clase política siga viviendo sólo del pasado. Es triste porque nos deja atados a una nación de odio y rencor. Es triste porque no la sentimos nuestra, porque excluye a millones.

A lo largo de nuestra larga y angosta tierra emerge sangre nueva que reclama el protagonismo del futuro. Y no podremos hacerlo sin dejar en el camino la mochila emocional que significa haber estado en un bando u otro, y que no nos corresponde. Nuestra generación pide a gritos una oportunidad, y es capaz de mirarse a la cara sin resentimiento, dialogando en un clima de tolerancia y diversidad política inimaginable hace tan sólo unas décadas.

El más profundo grito de los nuestros no es de violencia, es de paz. Y para que ese grito derribe todas las murallas del individualismo y la indiferencia es esencial que detengamos, de una vez por todas, la lógica de los vencedores y vencidos, de víctimas y victimarios, de unos chilenos moralmente superiores a los otros. Los tiempos están maduros para dejar de culpar a la historia, sin olvidar aprender de ella.

No queremos recibir una herencia de resquemores, sino construir un país de hermanos. Queremos abrir los caminos de un Chile joven, apasionado con la libertad e indignado con la desigualdad y la injusticia. No nos cabe duda de que hoy ése es el ADN de los jóvenes de todos los colores políticos. No nos quiten ese patrimonio compartido con ánimo de división y mezquindad electoral.

Cuidemos el lenguaje para no caer en la utilización del dolor. Las palabras pueden dañar más que el cuchillo, pero al alma de Chile, al país de todos. Llegó el tiempo de la grandeza política y debemos estar a la altura.”

LA NUNCA BIEN PONDERADA INTERVENCIÓN ELECTORAL

septiembre 10, 2008

A estas alturas no hay discurso de la Alianza que no acuse al Gobierno de intervención electoral. Y aunque se ha abusado de la queja, no voy a dejar pasar la oportunidad de referirme a algunos episodios que considero particulares:

El primero tiene nombre, apellido y cargo: Mario Ossandón, subsecretario de Previsión Social. Reconoció públicamente que su designación no tenía ninguna relación con su conocimiento del tema, y sostuvo que la meritocracia no jugaba una papel importante en el sector público. En otras palabras, el Estado es un botín capturado íntegramente por los ganadores en la contienda electoral. Y aunque muchos pasajes de su entrevista son sensatos (o realistas, al menos), resulta impresentable que un funcionario público de ese nivel afirme que “todo lo que haga el gobierno debe apuntar a ganar las próximas elecciones”. Es lo mismo que decir que cualquier intervención es permitida. Exactamente lo opuesto a lo señalado por la Presidenta Bachelet semanas atrás. Y aunque Pérez Yoma hizo un corcoveo y continuó abogando por la modernización del Estado, lo cierto es que Ossandón sigue en su puesto y la Presidenta fue públicamente desautorizada. Una señal potente contra la intervención habría sido amonestar al funcionario, sino derechamente destituirlo. Para dar señales de blancura, no sólo hay que ser, sino además parecer.   

Días después la propia Presidenta recibió en La Moneda, frente a todas las cámaras, al candidato a alcalde de la Concertación por Santiago, Jaime Ravinet. Esa noche vi su entrevista en Canal 13. Quedé pasmado. El tipo es el campeón de los caraduras. Puede ser excepcional en mil aspectos, pero no puede mirar de frente y decir que lo suyo no era una maniobra de campaña, que “sólo iba a entregarle a la Presidenta un excelente proyecto”. Obviamente los candidatos de la oposición, encabezados por Zalaquett, pararon las antenas. Exigieron su derecho a audiencia con Bachelet, para mostrar “sus proyectos”. Y en rigor, tienen toda la razón. Ni la odiosa ironía de Vidal puede contra un doble estandar tan evidente. Porque la culpa no es de Ravinet (que sencillamente aprovechó el espacio para jugar), es exclusivamente de La Moneda.

Finalmente me queda el asunto de la píldora. La ministra de Salud llamó a informarse sobre qué alcaldes permiten la repartición del anticonceptivo de emergencia en los consultorios municipales. Los parlamentarios “pro vida” se encendieron. Acusaron, nuevamente, intervencionismo. Pero esta vez me parece que fueron demasiado lejos. La política de salud pública que pretende implementar un alcalde es un asunto importante para mucha gente. Y los electores tienen derecho a saber qué piensa al respecto cada candidato. Es cierto que en la práctica el avisito que pasó la ministra Barría favorece a los propios y perjudica a los otros. Pero es consecuencia de aspirar a un sistema transparente de voto informado.

Seguramente esto recién comienza. Le perdí toda la fe a la orden de Bachelet de no intervenir. No porque no le crea a ella, sencillamente porque no la pescan (como en el caso Ossandon) o porque su torpeza política le juega en contra (como en el caso Ravinet). ¿Y la oposición? Bueno, el que no llora no mama, dicen. Pero mucho llanto apesta.

Campaña Viral “a la chilena”

septiembre 8, 2008

Me mostraron este video la semana pasada. Hoy La Tercera lo comenta en su sección política. No sé si será parte de la campaña oficial o será obra de algún familiar que lo quiere mucho. No sé si arriesga demanda por el uso de la canción de Queen. No sé si es para la risa o es digna de admiración. Lo cierto es que este candidato a alcalde de Quipué hizo noticia:

¿POR QUIEN VOTO YO?

septiembre 4, 2008

Hoy jueves 4 de septiembre, junto a Gonzalo Feito y Antonia Hernández (de radio Armable), Independientes en Red lanzó el nuevo sitio web www.porquienvotoyo.com, que básicamente se trata de un espacio donde los ciudadanos suben sus preguntas (en formato video) y los candidatos a alcalde las responden (con el mismo formato). Así por ejemplo, el vecino de Estación Central Juan Pérez pregunta frente a la cámara qué proyectos de inversión en áreas verdes tienen en carpeta para su comuna, y a continuación todos los candidatos tienen la posibilidad de explicar sus puntos de vista frente al tema. El que no contesta, sencillamente pierde la tribuna, nada más.

Se trata de una humilde contribución al desarrollo de la POLITICA 2.0 en nuestro país, que se viene a sumar a iniciativas como www.tueliges.cl y www.politicastereo.tv, que apuntan en la misma dirección: Que la conversación política deje de ser un monólogo vertical de arriba hacia abajo, y que se convierta en un verdadero diálogo horizontal, participativo y democrático.

La gracia de este sitio en particular es que es tremendamente sencillo de utilizar. No pide códigos postales ni inscripciones engorrosas. Además, son los propios electores los que ponen el tema de discusión, lo que obviamente contribuye al empoderamiento ciudadano.

Los invito a darse una vuelta. Y si se animan, a postear sus propios videos con preguntas.