“El desafío de la Alianza por Chile” (por Max Colodro)

Haciendo eco de la recomendación de un comentario del post anterior, transcribo la última columna de Max Colodro (del domingo 21 de septiembre en el Reportajes del Mercurio), que termina con una sentencia que, a pesar de su dureza, compartimos plenamente:

La derecha ha vivido en estos días un duro aniversario: cincuenta años sin ganar una elección presidencial, síntoma ineludible de un drama que traspasa generaciones y circunstancias políticas, y que refleja en toda su crudeza una vocación de minoría que ha terminado por volverse una constante histórica. Desde el retorno a la democracia, hace casi veinte años, exhibe también una performance nada de envidiable: ha perdido todas y cada una de las elecciones presidenciales, parlamentarias y municipales realizadas hasta la fecha. Es de imaginar que sus dirigentes y partidarios no deben sentirse muy orgullosos ni entusiastas.

Las últimas encuestas, sin embargo, muestran un horizonte diferente. Encabezada por Sebastián Piñera, la Alianza por Chile pareciera tener hoy una oportunidad inmejorable, quizás el escenario más promisorio en medio siglo de derrotas sucesivas. Pero las encuestas también engañan, ocultando muchas de las dificultades de fondo que la derecha arrastra desde hace décadas y que no han logrado disiparse, ni aun con Piñera mostrando las actuales cifras.

Chile debe ser uno de los pocos casos en la historia política comparada donde un gobierno y una coalición en el poder no han hecho más que perder apoyo en los últimos años, y la oposición no ha sido capaz de capitalizar absolutamente nada. En rigor, la Concertación cae y cae en las encuestas, y la Alianza no logra remontar de manera significativa. Si existe hoy una débil posibilidad de derrotar al oficialismo en la próxima presidencial, esa posibilidad tiene un solo nombre: Sebastián Piñera. Cualquier otro escenario, cualquier otro candidato que la oposición presente estarán irremediable condenados a perder, y ello es evidencia sólida de que si la Concertación llega a abandonar el gobierno en la siguiente contienda, no será gracias a la oposición, sino a pesar de ella.

El deterioro del oficialismo se ha extendido en estos años por el conjunto del sistema político, y hoy no existe ningún bloque o partido que no lo refleje. Todos están igual de desprestigiados; todos cargan sobre sí el peso de la desafección ciudadana. A casi dos décadas de iniciada la transición, la derecha no ha logrado exorcizar los fantasmas de una dictadura de la que fue partidaria y entusiasta colaboradora. Y no porque no haya podido, sino porque no ha querido, ya que en su memoria siguen existiendo justificaciones para hechos tan injustificables como fueron las graves y sistemáticas violaciones a los DD.HH. Paralelamente, y a pesar de muchos esfuerzos realizados por un sector de la UDI, la derecha no logra articular todavía un proyecto de carácter nacional, que en el imaginario colectivo trascienda los intereses de una clase privilegiada. Hoy tiene como principal abanderado a uno de los empresarios más ricos del país, y ése también es un factor que rema en contra de la posibilidad de concitar el respaldo de una mayoría social y política.

Con todo, el desgaste de la Concertación parece haber generado condiciones óptimas para un triunfo del bloque opositor, salvo porque el actual padrón electoral se generó mayoritariamente para el plebiscito del ’88, y sobre dicho padrón la suma del oficialismo más la izquierda extraparlamentaria ha sido siempre más que la Alianza. Ello se ha vuelto casi una constante, expresada nítidamente en los dos últimos escenarios de segunda vuelta presidencial y que no será fácil de neutralizar ni aun con el Transantiago y con todos los desaciertos de gestión de estos años a cuestas.

Así las cosas, la Alianza por Chile está hoy frente a un desafío mayor: si no logra ganar en estas condiciones, es muy probable que no pueda ganar en ninguna otra; por lo menos, por un largo tiempo. Si vuelve a ser derrotada, como ha ocurrido desde hace ya medio siglo, querrá decir quizás que toda una generación de dirigentes debe irse literalmente para la casa, reconociendo con algo de humildad que no tenían dedos para el piano y que debieran, mejor, dedicarse a otra cosa.

2 comentarios to ““El desafío de la Alianza por Chile” (por Max Colodro)”

  1. Juan Andrés Says:

    I am honored…jajaja!

    Hablando en serio: Colodro va al hueso con ese demoledor último párrafo. La pregunta que viene luego si esto llega a pasar -y que se cae de maduro claro está- es que si los actuales líderes van a tener los cojones de partir a sus cuarteles de invierno y ceder el espacio.

    Seguimos en contacto. Saludos!

  2. jacqueline Says:

    Antes que nada es saludarlos, y de preguntarles como puedo ser de la alianza o trabajar para ustedes yo soy de Estacion Central , tengo gran admiracion por Sebastian Pinera .y muchas ganas que el sea el futuro PRESIDENTE DE TODOS LOS CHILENOS. que estamos hasta el cuello con la delincuencia.ladroga y muchas cosas mas y este gobierno actual no ha hecho nada solamente arreglarse el bolsillo de ellos .ojala tenga buena acogida saludos a todos

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