10 LECCIONES DE LA ELECCIÓN MUNICIPAL

por Cristóbal Bellolio

Y bueno, ¿quién ganó las municipales? Esta pregunta tiene tantas respuestas como puntos de vista e interpretaciones políticas. Y los actores de todo el espectro ideológico echan mano al enfoque que más les conviene. Sin embargo, existen ciertas señales que son demasiado poderosas como para ser ignoradas. Vamos por parte:

1.      En Chile hay 11,5 millones de personas mayores 18 años. Ayer votaron casi 7 millones, de los cuales 6,2 millones expresaron válidamente sus preferencias en la elección de alcaldes, lo que baja a menos de 6 millones en la elección de concejales. Significa que algo menos de un 53% de los chilenos habilitados para hacerlo participó de manera efectiva en las elecciones municipales. Mala cosa.

 

2.      No es difícil identificar al gran perdedor de la jornada: La arrogancia. Cómo olvidarnos ahora de la expresión socarrona del vocero de gobierno ufanándose del “4 a 0” que le propinarían a la oposición. Hoy estamos más cerca de un 2 a 2. Las derrotas de Jaime “aquí vengo yo” Ravinet y Álvaro “con Girardi esta es carrera corrida” García son simbólicas. Los solemnes ex ministros se inclinaron ante candidatos entusiastas y mejor conectados con la gente. La Alianza podría recoger el concepto de las “ganas” por Chile.

 

3.      ¿Cuál es el mejor instrumento para medir la temperatura política, la elección de alcaldes o la de concejales? Aunque se suele decir que esta última refleja mejor la repartición de la torta, lo cierto es que la presidencial del próximo año se parece más a la elección de jefes comunales por su carácter mayoritario. Además, la ciudadanía evalúa cada vez más la capacidad de gestión y parece cada vez menos atada a consideraciones ideológicas. Todo esto sin siquiera mencionar que las ciudades más importantes del país (las más populosas y la mayoría de las capitales regionales) serán gobernadas por la Alianza, herramienta nada menor para contrarrestar la ofensiva de los programas sociales del gobierno el próximo año.

 

4.      ¿Acertó o se equivocó Pepe Auth? Al contrario de lo que han sostenido muchos analistas, creo que el efecto, en lo netamente electoral, fue positivo. Políticamente dio una señal de división y en eso estaremos de acuerdo, pero lo relevante es que ante la aparición de un nuevo actor que llega a 7% en materia de concejales (el PRI de Adolfo en compañía con los chileprimeristas), la Concertación puede decir que no baja sustancialmente su votación respecto de 2004, quedándose en un 45%. En efecto, llevar tantos candidatos puede haber funcionado como tapón para evitar un desangramiento mayor. Y hace retroceder incluso a la Alianza.

 

5.      Ya no es ningún pecado reconocer que la DC es un partido en franca decadencia. Electoralmente la pendiente es pronunciada, y Soledad Alvear tendrá que tragarse sus palabras respecto a “seguir siendo el partido más grande de Chile” en el ámbito municipal. Ayer fue relegado al tercer puesto con un 15% de las preferencias, debajo de los dos partidos de oposición. Y dentro de la propia Concertación, atrás quedaron los días en los cuales equiparaban la suma del bloque progresista. El mismo PS le pisa los talones con un 12% nacional. Y aunque todos felicitan a la patrulla juvenil (en Chile eso significa tener menos de 50) de Orrego y Undurraga, pocos creen en la capacidad real de este grupo para hacerse con el control del partido. ¿Recomendación? Un incruento golpe de Estado. Es eso o la muerte lenta.

 

6.      La presidenta Bachelet ayer le habló desde La Moneda a los partidarios de la Concertación, no a los chilenos. También apareció en la propaganda de su partido, quedando afectada por la suerte electoral de éste. El PS superó en 2 puntos porcentuales su performance respecto de las anteriores municipales, pero se ubica en el cuarto lugar en términos de tamaño electoral. ¿Le conviene al país que la figura presidencial esté tan vinculada a los afanes de una elección que finalmente lo que hace es dividir y dispersar preferencias? Dejo la duda planteada.

 

7.      La fuerza del PRI debe ser destacada, sin duda, pero no entrega muchas más señales: Sabemos que fue un espacio común donde confluyeron muchos, pero que se define más que nada por negación que por una propuesta coherente y compartida (más allá del discursito de “cambiar el modelo”), por lo tanto ignoramos su proyección a futuro. Sin lugar a dudas su mayor mérito es haber complicado a la Concertación en muchas comunas (“no hay peor astilla que la del mismo palo”) y haberse hecho apetecible para la Alianza ampliada que tiene en mente Piñera.

 

8.      RN y la UDI terminan esta cruzada municipal en igualdad de condiciones. Son los dos partidos más grandes de Chile, casi empatados con un 18% y 17% respectivamente a nivel de concejales, aunque es la UDI la que obtiene las alcaldías más emblemáticas. Es un inmejorable punto de partida para mirarse las caras en la negociación del próximo año: Nadie puede pasar por encima de nadie, y eso recomienda cautela y buen trato político. Eso sí, sería bueno que el discurso de algunos de sus líderes fuera más unitario (Longueira nunca habló de la Alianza y siempre destacó los logros del gremialismo).

 

9.      Poco se ha reparado en la tremenda votación que alcanzan los independientes fuera de pacto en la elección de alcaldes, que asciende al 10% (en concejales superan apenas el 1%). Ya sean descolgados, picados o caudillos locales, lo trascendente es que son capaces de derrotar a los grandes bloques en elecciones de uno contra uno, sin distorsiones. Mientras la Concertación hace la autocrítica en materia de “selección de candidatos”, la Alianza debería ver el caso Carolina Plaza (e incluso Terrazas en Vitacura) como algo más que una excentricidad política. Lo que parece notorio es que los independientes fuera de pacto le pegaron un mordisco sustantivo a la Concertación en alcaldes, ya que en concejales todo vuelve “a la normalidad” y el oficialismo se recompone. En todo caso, parece un electorado muy heterogéneo para predecir su comportamiento en las presidenciales del próximo año. Me atrevo incluso a señalar que están afectivamente más ligados al mundo de la centroizquierda.

 

10.  Finalmente, es interesante examinar las estrellas que alcanzan su punto máximo y aquellas que empiezan a decaer. Aunque con porcentajes muy altos, los casos de Torrealba, Labbé y Sabat deben ser estudiados. El primero baja casi 20 puntos mientras los segundos se mantienen. Deberían ser comunas consolidadas para la Alianza donde empezar a apostar por la renovación, especialmente con figuras no ligadas al régimen militar. La luz de Van Rysselberghe en Concepción sigue fulgurante (sube 7 puntos), lo mismo que la de Ossandón en Puente Alto (sube 10 puntos). Por el lado de las estrellas de la Concertación, se estancan Johnny Carrasco en Pudahuel y Rabindranath Quinteros en Puerto Montt. Quizás ya les llegó la hora de consultar su situación previsional.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: