Jóvenes Cuarentones (Paula Coddou)

Hace exactamente una semana apareció esta columna el El Mercurio. Ha sido posteada en diferentes blogs porque pone en dedo en la llaga: La escasa renovación política tiene causas en diferentes direcciones, por un lado la resistencia de los que no se quieren ir, y por otro lado la poca energía que demuestran los que debieran llegar. Hacemos eco de su mensaje en este sitio:

“Andrés Allamand tenía 34 años cuando dijo que Renovación Nacional era dueña de “las llaves de la transición”, y varios menos cuando fue parte del Acuerdo Nacional. A los 38, Pablo Longueira dirigió la UDI y Gutenberg Martínez no había cumplido 40 cuando se afianzó como uno de los hombres más influyentes de la DC. A los 34, Camilo Escalona era un actor relevante de la reunificación socialista, al igual que Ricardo Solari, de la misma edad. Cuando todo eso sucedía, los criticaban, los aplaudían, los atacaban. Pero no era tema su juventud. Sí su ambición, sus ganas. Ni lloraban, ni pedían espacio. No lo necesitaban, porque ahí estaba. Lo tenían.

Veinte años después, otra camada de políticos jóvenes intenta abrirse espacio en los partidos. La mayoría bordea los cuarenta años –prueba de que el concepto de juventud se ha prolongado y el padrón electoral, envejecido– y tiene para lucir éxitos electorales, impecables gestiones en municipios, posgrados en buenas universidades y un consenso entre ellos que los constructores de la política de los acuerdos ya se lo hubieran querido, pero que, sin embargo, no logra llegar al punto neurálgico del poder: las directivas de los partidos.

En la UDI y en la DC quizá se han visto los casos más notorios: las arremetidas del diputado José Antonio Kast y del alcalde Claudio Orrego, los tenientes que no pudieron con los coroneles y los príncipes que amenazaron con sublevarse, pero luego aceptaron las reglas.

Los mismos que hace 20 años ya estaban, siguen ahí. Niños maravillas y patrullas juveniles se han transmutado en coroneles y barones, caras de siempre que se han ido perpetuando en cargos, en circunscripciones, en distritos, mientras los nuevos jóvenes -que tienen apenas un lustro de diferencia con el nuevo Presidente de Estados Unidos- piden espacios.

La falta de renovación de la política, ¿es culpa de los viejos o de los jóvenes? A los príncipes de todos los partidos, ¿les faltan reglas de competencia o les falta carácter?

Es un hecho que el sistema político está estancado, que hay un envejecimiento, y no sólo del padrón electoral. Pero también falta audacia y voluntad de tomar riesgos. Falta -como dijo alguien- que Kast insista en cuestionar a Piñera, manteniéndose fiel a la línea que tomó, y que Orrego plante cara a la directiva respecto del bloqueo de los alcaldes en las instancias de poder.

Puede pesarles ser hijos de la prosperidad y del aburguesamiento de Chile porque crecieron en los 80, pero comenzaron a ganar en los 90. También está el peso de la transición, el trauma del conflicto pasado. Son como los hijos de padres separados de la política chilena, que vieron el quiebre y experimentaron la delicada reconciliación de la generación previa, una generación que había dejado todo a medio camino y que lo retomó copando los espacios con el entusiasmo y el discurso propios de una gesta épica. Los jóvenes de ahora, en cambio, hablan de buenas gestiones, de eficiencia y digitalización, y dominan más las cifras que los eslóganes.

Pero no basta un municipio bien administrado, ni ser global ni digital. No bastan Peñalolén, Maipú, Expansiva o la Fundación Jaime Guzmán. No basta sólo con carecer de fanatismo, porque a veces esto se confunde con falta de pasión. Y no basta con pedir renovación cuando esa palabra ya es un commodity.

Sin embargo, el deterioro del debate político abre espacios para un surgimiento. No para ser los herederos de lo que hay, sino para producir un cambio. Para levantar una propuesta consistente en el tiempo y con el tiempo que vivimos. En lenguaje juvenil, “tienen que creérsela”. No se llora por el espacio, hay que ganárselo. Y hay que ganárselo trabajando el doble, porque al final prima la capacidad, pero también el aguante.

Link: http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2009/01/29/jovenes-cuarentones.asp

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: