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EL RETORNO DE LOS PIPIOLOS

agosto 31, 2009

por Cristóbal Bellolio (publicada en Revista Qué Pasa del sábado 29 de agosto)

A Chile le llora un referente auténticamente liberal. Como alguna vez le leí a Alfredo Jocelyn Holt, el liberalismo en nuestro país es travesti: Hace negocios con la derecha y se acuesta con la izquierda. No existe un partido que abrace la idea de la libertad en toda su extensión y altura. Pero eso está a punto de cambiar, ya que mientras corren ríos de tinta se desarrolla bajo nuestras narices una nueva generación de chilenos que, quizás sin proponérselo, desafiará el viejo mito de que Chile es un país conservador.

Para ellos la libertad política es un dato dado. No tuvieron que luchar por ella. Pero la defenderían celosos si se amenazara su derecho a opinar, expresar, comunicar o asociar. Tampoco se acomplejan con la libertad económica: Tienen bastante claro que el mercado les permite acceder a una mejor calidad de vida. Y no se arrugan frente a la libertad de otros que optan por un estilo de vida que probablemente no sería el suyo. Los dogmas religiosos juegan un papel sustantivamente menos influyente, mientras se alimenta el espíritu crítico y el escepticismo. La tradición ya no es autoexplicativa.

Pero no se trata del liberalismo de los siglos XVIII y XIX, reconocidamente insuficiente. A la idea clásica y fundacional de la libertad negativa (ese espacio irreductible de libertad personal donde el Estado o el grupo social no interfieren, como lo definió Berlin), el nuevo liberalismo añade una preocupación central que apunta a que todas las personas, incluidas las más desfavorecidas, tengan las capacidades mínimas para ejercer dicha libertad. Sin esa consideración, cualquier estructura resulta injusta. Y como no basta solamente con la independencia privada, se suma un tercer componente que busca establecer lazos con el pensamiento republicano, donde lo público adquiere importancia a través de distintas causas que agrupan a la sociedad. Muchas de estas ideas ya están impresas en el ADN de los nuevos chilenos.

Es cierto que en Latinoamérica el liberalismo no ha sido precisamente exitoso. Como decía un reputado profesor, es y ha sido un proyecto en continua disputa con alternativas igualmente poderosas: el nacionalismo, el autoritarismo, la superstición, el populismo, el paternalismo, entre otras. Pero aunque precario, el camino liberal en nuestra región también ha sido precoz y persistente. Hoy existe en nuestro país un espacio político que reclama ser llenado por una alternativa distinta del socialismo y el conservadurismo. Chile está llamado a ser el pionero del liberalismo recargado: Social, moderno, globalizado, pluralista y sustentable.

Link: http://www.quepasa.cl/articulo/20_672_9.html

http://blog.latercera.com/blog/cbellolio/entry/el_retorno_de_los_pipiolos

“La derecha es travesti cuando se trata de libertad”

agosto 27, 2009

Entrevista a Cristóbal Bellolio (publicada el jueves 27 de agosto en El Mostrador)

Ayer el Conace anunció la posibilidad de despenalizar el consumo privado “concertado” de marihuana, ante la evidencia de un fallo argentino que reafirma una tendencia creciente a nivel mundial. El abogado, académico de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez y ex colaborador de Piñera, señala que, más allá de las drogas, el problema es el poco amor de nuestra clase política por las libertades individuales. La Concertación tampoco se salva.

Por Felipe Saleh

La Corte Suprema de la Nación en Argentina declaró constitucional la tenencia de marihuana para uso privado, derogando un párrafo de la ley local de drogas para dictar sentencia en el caso de cinco personas que arriesgaban hasta dos años en la cárcel. El fallo fue unánime, pero cinco de los siete jueces expusieron distintos argumentos sobre el tema que descansaba en el fondo de la sentencia: permitir las “acciones privadas de los hombres que no ofendan al orden y a la moral pública ni perjudiquen a un tercero”. La libertad  individual en palabras simples.

Para Cristobal Bellolio ese es también el tema que está detrás del atraso chileno en este y otros temas que ponen a prueba la naturaleza conservadora nacional. Abogado, cientista político,  trabajó en la Fundación Futuro. Hoy es  “militante” de Independientes en Red,   y Profesor de la  Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez. Bellolio explica el contexto en el que llega la decisión Argentina, recordando la declaración en febrero de este año de  la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, firmada por los ex presidentes Fernando Henrique Cardoso, César Gaviria y Ernesto Zedillo, que decretó el fracaso del actual paradigma represivo sobre lucha antidrogas y a la que Ricardo Lagos se sumó posteriormente.

“Lo que recomendaría esta visión es que la política represiva no ha sido eficiente, la drogadicción sigue aumentando y por lo tanto lo que correspondería es dejar un poco tranquila, “relajar la vena” con la droga menos dañina socialmente. Por un lado tienes ese discurso donde la marihuana no es buena pero es menos mala que las otras, entonces vamos con la ‘reducción de daños’ y apuntemos a las drogas más duras, planteamiento  aceptado por mucha gente Y es la alternativa de Obama también, que puso como zar antidrogas a un policía de Seattle,  (donde la marihuana medicinal es legal). Puede ser el primer paso para despenalizar la tenencia y el consumo de marihuana.”

Llama la atención que en este contexto en que se  adoptan cambios y nuevas medidas menos “represivas”, Chile aparezca siempre atrás. ¿Por qué?

Sí, bueno, porque este es un país bastante hipócrita. Cuando era el único país de Latinoamérica sin divorcio, todos se anulaban igual. Muchos fuman pitos, pero con el tema de la marihuana pasa lo mismo.

Ves posible que podamos tener leyes más permisivas en el corto o mediano plazo.

 -No, porque la Concertación es bastante conservadora en esto. Yo creo que la política de Conace ha sido mucho más represiva.  María Teresa Chadwick ha encabezado una lucha directa en contra de la marihuana. El otro día hablaba con Pablo Egenau de la Fundación Paréntesis y me decía que no hay nada más absurdo que la campaña “Vuelve a ser inteligente”, o sea todos  miraban la campaña y se reían sin estar volados. No tiene ningún sentido gastar recursos en algo así. Si el ABC1 fuma probablemente va a seguir fumando más allá de la campaña. Además porque está cubierto por las mejores redes de salud y las redes sociales.

-El problema son los pobres.

-Exactamente, pero el problema es que en la derecha tampoco vamos a encontrar un discurso libertario de este tipo, el único que lo tenía se murió, que era Álvaro Bardón. Y tampoco esperemos encontrar un discurso que reivindique este tema como un asunto de libertad individual. Porque la derecha es travesti cuando se trata de  libertad: les gusta mucho la libertad económica, la libertad de emprendimiento, la libertad de educación, pero cuando se habla de libertades individuales, llega al piso.

-Pero la discusión en privado de lo que podríamos llamar la “derecha liberal” ha sido en términos más laxos.

-Yo no diría que soy de derecha, liberal sí.  Lo que yo creo es que existe un radio dentro de la vida de las personas donde  tú puedes ponderar riesgos, entonces yo puedo elegir tomar una bebida, tomar un trago o fumar un pucho. Sé que las tres conductas tienen un relativo riesgo, pero yo soy capaz de ponderar mis propios riesgos en la medida que no afecten directamente a la libertad de otras personas. Creo que  ni el discurso de la eficiencia  policial ni el libertario de Milton Friedman resuelven el problema de fondo que es de libertad individual.

-¿En qué otros planos crees que estamos atrasados en relación a las libertades individuales?

Yo creo que en el control de la natalidad, en el control demográfico. El tema de la píldora es un buen ejemplo, para mí  es parte de la libertad individual. El tema del matrimonio homosexual es distinto. No tiene que ver con la opción sexual, que es libre, sino con un reconocimiento de nosotros a esa unión  y por eso no es estrictamente un problema de libertad personal. Pero independiente de la agenda, creo que es una discusión desde el punto de vista político  bastante elitista. Yo creo que la gente no va a decidir su voto en base al matrimonio homosexual, la legalización de la marihuana o el mar para Bolivia, que es como la trilogía de temas en los que Piñera no está de acuerdo con Marco Enríquez. La gente va a decidir su voto en base a otras cuestiones. Pero sí es  importante que instalemos este tipo de conversaciones, que la derecha sincere que representa a un grupo más  conservador y que la Concertación también diga que lo ha sido en estas materias. Necesitamos ir abriendo de a poco una visión que potencie las libertades individuales. ¿Cuándo va a generarse una expresión completa que se traduzca  en una legislación?, cuando haya una generación menos traumada que quiera conducir el país.

Esto es como las encuestas, la gente puede hacer y  pensar un montón de cosas pero cuando le preguntas responde lo políticamente correcto. ¿Crees que somos un país más conservador que liberal?

-Cuando trabajaba con Piñera llegaba Cristián Larroulet, director ejecutivo de Libertad y Desarrollo,  con la encuesta Bicentenario UC muy contento porque Chile aparecía como un país conservador y yo le decía que si bien Chile todavía es un país conservador va camino a no serlo. Porque en la medida que los países mejoran su índices de calidad de vida, tienden a ponerse más liberales. En la medida que los países aumentan sus niveles de educación tienden a entregarle mayor autonomía a las personas y poder de decisión. Y no es curioso que los mismos estudios demuestran que las clases más altas son más liberales en muchos de estos  temas. La niña puede tener relaciones pre matrimoniales porque después va al ginecólogo con la mamá y toma la pastilla. Hay una red social que permite que tome decisiones de mejor manera y por lo tanto retrocede el miedo, la superstición. En la medida en que Chile se transforme en un país desarrollado inevitablemente será más liberal. Para mi un país liberal es un país que desafía la tradición como mecanismo autoexplicativo, no podemos decir que las cosas son buenas porque siempre han sido así. Pero para lograr eso tienes que ser un país educado.

Link: http://www.elmostrador.cl/index.php?/noticias/articulo/la-derecha-es-travesti-cuando-se-trata-de-libertad/

PROGRE TÚ, PROGRE YO

agosto 24, 2009

por Francisco Javier Díaz (publicado en Revista Qué Pasa, viernes 21 de agosto)

¿Soy progresista? ¿Eres progresista, o más bien eres suficientemente progresista? La cuestión parece ser un asunto de grados, no una clasificación binaria. Porque si todos son, nadie realmente lo es. ¿Existe un antónimo? ¿Puede alguien preferir el retroceso antes que el progreso, ser retrocesista en vez de progresista?

El concepto se revela mejor cuando se acude a los antecedentes históricos. Los progresistas se oponen a los conservadores, a los que se conforman y defienden el statu quo. En distintos países se aprecia una tendencia política que aboga por los cambios, por el fin de los privilegios, por ampliar las libertades, por la igualdad, por el avance del país hacia mayores estadios de desarrollo y justicia social. Grupos que se enfrentan a la clase dominante, tanto en lo económico, en lo político y en lo social. En el siglo XVIII, progresismo como sinónimo de ilustración en oposición a verdades divinas. En el XIX, democracia, instituciones, libertades personales. En el XX, clase, justicia social, new deal, el Estado como promotor del desarrollo y el bien común. En el XXI, todo lo anterior más protección ambiental.

Pero los progresistas también son pragmáticos. Amantes del avance continuo más que del salto repentino. Como decía el gran Alberdi, “los pueblos, como los hombres, no tienen alas: hacen su jornada de a pie y paso a paso”. El progresista desconfía del populista, del ilusionista, del demagogo. Pesimistas en la razón, optimistas en la voluntad. “¿Funciona eso? ¿Tienes datos para afirmarlo?” son las primeras dos preguntas de todo progresista en un gobierno. El resto es cháchara. La legitimidad de lo logrado es la mejor carta de presentación.

En general, se ubican en la centroizquierda. Socialdemócratas, laboristas, socialcristianos. Hay también grandes liberales progresistas. Obama es un ícono de este movimiento. Pero también hay conservadores en la izquierda. De partida, todos aquellos que en nombre de la igualdad se olvidaron de la libertad. ¿Usted se puso autoritario? Neeext. Usted no es progresista. Pero hay un conservadurismo más sutil en la izquierda, uno de tipo paternal, no autoritario. Aquel que aún no se atreve a dar rienda suelta al poder de las personas. Aquellos que no entienden que los fines siguen siendo los mismos fines colectivos de antes, pero que la medida se construye a partir del individuo. En definitiva, el progresismo lo que hace es fusionar en una misma idea política las dos grandes narrativas justicieras de los siglos XIX y XX, la liberal y la socialista. Fines socialistas, método individual. Pragmatismo, justicia social y plena libertad. Empiria, sudor y lágrimas. Arriba los progresistas.

Link: http://www.quepasa.cl/articulo/20_614_9.html

“Si no votas, no existes”

agosto 21, 2009

Para terminar la semana los dejamos con la serie que acaba de lanzar Independientes en Red para incentivar la participación electoral de las nuevas generaciones. Aunque no son ni remotamente el remedio para tamaña enfermedad, al menos esta campaña tiene el mérito de decir algo bastante cabrón: Si no votas, no existes. En cambio, esta semana nos enteramos que la ya insípida campaña del INJUV ahora es aun más tímida y vacilante después de que sacaran de circulación el afiche que representaba a una chica de un café con piernas porque al parecer hería la tierna epidermis del SERNAM. Bueno, vamos a lo nuestro:

PUBLICIDAD INTRASCENDENTE

agosto 17, 2009

por Cristóbal Bellolio B. (publicada el viernes 14 de agosto en La Tercera)

La recién lanzada campaña de inscripción electoral pasará a la historia sin pena ni gloria. No cambiará nada. El Gobierno la pone en circulación por cumplir, para decir luego que hizo un esfuerzo por incrementar la participación de los jóvenes en política, aunque tenga bastante claro que un set de comerciales y afiches publicitarios no sirven para revertir un fenómeno cuyas causas son muchísimo más profundas. Por lo mismo, sería injusto evaluar el éxito de la campaña “Yo tengo poder: yo voto” en su efectividad acarreando personas a los registros electorales. Si esa es la única vara para medir, están todas condenadas al fracaso.

Lo anterior no obsta a que podamos hacer críticas al tono y al mensaje de la campaña, las cuales caen básicamente en la más pura intrascendencia. “Ahora voy a apechugar”, “Quiero que pesquen mi región” o “La voy a cantar clara” carecen de fuerza e impacto. Y si algo necesitamos es que los destinatarios se sientan incómodos. Es preferible apuntar con el dedo a una generación que si no empieza a tomarse en serio su responsabilidad en la conducción de Chile se irá diluyendo sin dejar ninguna marca distintiva, picarle el amor propio comparándola con otras generaciones que sí han reclamado protagonismo y con él, producido cambios. O recordándoles lo tóxico que se puede volver este país si delegamos toda participación en los mismos de siempre, con escenas de un Congreso enmohecido, sus asientos con telarañas y sus ocupantes descascarándose como momias. Una campaña que busca pegar en la conciencia del que no participa tiene que ir al hueso y ser, especialmente, políticamente incorrecta. Aunque eso signifique escandalizar a varios.  

Es entendible que el Ejecutivo no se la haya jugado por incentivar la inscripción. Su candidato sale electoralmente damnificado entre los jóvenes. Por eso no sorprende que la ofensiva viniera desde el piñerismo, primero con “Hazte Grande” y luego con “Mójate por Chile”. La primera transitaba en la idea correcta (niños tratando a sus hermanos mayores de “pendejos” por no votar), mientras la segunda nos retrotrajo al clásico error de brocha gorda donde los papás interpelan a sus hijos. En ésta olvidaron que cualquier campaña con pretensión de autenticidad tiene que consistir en una conversación honesta entre pares. Cuatro señorones diciéndome que tengo que mojar la camiseta suena a manipulación. Si, en cambio, recibo el consejo de un igual, mi receptividad es distinta. En ese sentido es algo más creíble que invite Fernanda Urrejola a que lo haga Sebastián Piñera.

Podemos entramparnos en una discusión técnica sobre la creatividad de las campañas, en la que seguramente habrá diversidad de opiniones, seguramente más calificadas que la mía. Y aunque acordemos que cualquiera de ellas requiere impacto y horizontalidad, ningún maquillaje publicitario es capaz de arreglarle la cara a esta democracia envejecida. Nos pueden recordar hasta el cansancio que “tenemos poder” para optar entre distintas alternativas, pero el problema más complejo está en que no nos estamos sintiendo parte de ninguna de ellas. No es razonable exigir que sean infinitas, pero sí al menos que resulten relativamente propias. La principal razón de la distancia que las nuevas generaciones han tomado respecto de la política es, a mi juicio, la ajenidad del proceso. Si ya cerramos la transición, entonces resulta sensato esperar nuevas expresiones políticas capaces de interpretar los tiempos presentes y futuros. No esperemos un vendaval de participación si la percepción es que ella sólo contribuye a legitimar a los que se quedaron pegados en el pasado.

Link: http://papeldigital.info/lt/edicion.html?20090814010042

http://blog.latercera.com/blog/cbellolio/entry/publicidad_intrascendente

EL OTRO ESTATUTO

agosto 14, 2009

por Ignacio Briones (publicada en el Diario Financiero el jueves 13 de agosto)

El Presidente de la Cámara baja no repostulará por la zona dónde lleva tres períodos. En un signo de “renovación”, anunció que lo hará por otro distrito. Una diputada celebró el acuerdo parlamentario con los Radicales tildando a su presidente de “chantajista”. Son expresiones de algunos de los incentivos del sistema binominal. Un sistema con innegables virtudes, pero que hoy evidencia serios defectos.

El incentivo básico es claro: la formación de dos grandes bloques. La norma es que, de los dos cupos en disputa, cada una de las dos listas más votadas elijan uno. Los doblajes y la elección de independientes son excepcionales: apenas 4% de doblajes en la última elección de diputados, ninguno electo fuera de pacto. De ahí que las disputas “sangrientas”, con o sin “Armonyl”, se produzcan dentro de un mismo pacto. Primero para ser nombrados, luego en terreno.

La formación de dos grandes fuerzas políticas tiene la virtud de conferirle estabilidad y mayor gobernabilidad al país. Obliga a las partes a buscar acuerdos y a moderar posiciones. Promueve los juegos repetidos entre actores. La amenaza de tener que correr por fuera disciplina el comportamiento de los parlamentarios. Todo esto contribuye a imprimirle mayor continuidad de largo plazo a las políticas públicas.

No es casual que Chile haya destacado en esta materia. Reformas emblemáticas como la tributaria, las concesiones, la reforma procesal penal, los acuerdos de libre comercio, la Alta Dirección Pública, el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia, la reforma previsional, entre otras, son herederas del binominal.

Pero lo que fue una fortaleza para llevar a cabo reformas de primera y segunda generación, hoy muestra signos de agotamiento. Hay una inquietante falta de competencia que debilita el debate, el recambio generacional y la necesaria innovación para reformas de tercera generación. El binominal ha degenerado en un verdadero “Estatuto Político”.

La cara más visible son precisamente las caras. Si con sólo estar designado la posibilidad de ser electo es alta, la victoria está casi asegurada cuando se va a la reelección. Desde 1990, quienes se han repostulado a la Cámara Baja han tenido éxito un 75% de las veces. Dos tercios de los diputados llevan al menos dos períodos y 40% al menos tres. La edad promedio de los mismos ha subido de 46 años en 1990 a 53 años en 2006.

Las cúpulas que designan al candidato tienen un inmenso poder. Como cada coalición obtiene un escaño pero no los dos, hay un desincentivo a designar a los mejores. Esto genera desconexión con la ciudadanía y campañas carentes de propuestas nuevas. Segundo, el esquema facilita la captura partidista. Para contar con los votos de un conglomerado sobre determinada materia no hace falta convencer a cada uno de los parlamentarios. Basta convencer a quien designa los cupos.

Hoy se propone limitar la reelección. Un parche insuficiente. Tendremos algunas caras nuevas, pero no más competencia. Manteniendo el binominal, la competencia aumentaría con primarias abiertas obligatorias. Una alternativa más ambiciosa, es cambiar el sistema. Un sistema mayoritario uninominal como el inglés es un serio candidato a considerar. Conserva las virtudes de gobernabilidad del binominal pero introduce la sana competencia que nuestro “Estatuto Político” clama con urgencia.

Link: http://www.df.cl/dfs/columnistas/ignacio_briones.html

CARTA DE PRESENTACIÓN

agosto 10, 2009

por Cristóbal Bellolio (publicada en La Nación Domingo del 9 de agosto)

Cuando tenía 18 años, en mi primera semana en la universidad, se me acercó un dirigente gremialista a informarme que debía optar entre “ellos” y “nosotros”. Desde entonces vivo obsesionado con la posibilidad de participar algo distinto. Al rato reconocí que había varios con la misma idea. Y aunque abandonar la comodidad y romper ciertos vínculos político-familiares no siempre es una invitación sugerente, cuando se hace en colectivo se convierte en aventura. Y se despiertan los sentidos. Se crea.

Es altamente probable que Independientes en Red no sea el remedio que Chile necesita ni mucho menos. Pero contra la corriente centrífuga de hoy en día (donde cada cual va tras su proyecto personal), decidimos asociarnos para compartir un sueño. Como a veces pasa, es difuso. No es una profecía ni un ladrillo, es un instinto visceral arraigado en los anhelos básicos de libertad y justicia, para transformar al Chile de los privilegios en el país del mérito y las oportunidades.

Nos dirán que somos acreedores de esa ventaja. Es verdad en una gran cantidad de casos. Pero la historia de muchos otros está más asociada al esfuerzo y el coraje. Seguimos siendo una elite de profesionales, y nadie pretende desconocerlo. La verdadera diversidad es el desafío de cualquier grupo que pretende representar a los chilenos en el siglo XXI. Y como síntoma de que hemos cambiado como nación es que estamos bastante seguros de que es posible construir una alternativa política que dé la batalla en ciertas causas y que pueda dialogar internamente en otras. No buscamos un discurso monolítico. Buscamos uno sincero.

Nos han recomendado en sucesivas ocasiones aprovechar las plataformas existentes. Dar la pelea por dentro. Para nosotros “dentro” es el sistema, porque los partidos actuales no son eternos ni divinos. Nacen y mueren en coyunturas, obedecen a los tiempos. Nosotros estamos tentando al nuestro. Existe una generación (quizás dos) de compatriotas que se han criado en democracia y no tienen ganas de repetirse la misma película nostálgica. Tomémonos en serio la posibilidad de que prefieran opciones políticamente propias. La ajenidad es la verdadera causa de la desafección.

Vocación de poder no falta. Hay que entrenarla, obviamente. Hay que entusiasmar a miles a ejercerlo. Pero en un equipo de fútbol hay delanteros, volantes, defensas y un arquero. No todos asumen el mismo rol. Pero sabemos que juntos somos más valientes. Y valentía se necesita para hacer una diferencia con la derecha a la cual se nos asocia. No es ni remotamente un trauma. Es la  necesidad de dar una interpretación coherente al espacio que ocupamos en el arco iris. Recogemos el espíritu del progresismo porque creemos que de nosotros depende dar forma a un mundo mejor.

Si me preguntan cómo va a terminar esta aventura, no tengo certidumbres para dar y obstáculos para regalar. Haber manifestado la voluntad de transitar hacia un partido político es un primer paso. Significa dejar la trinchera de la opinión y pasar al frente. Organizarse en serio. Hacer varias renuncias. Romper un par de huevos. ¿Estará Independientes en Red a la altura? Yo voto que sí.

Link: http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20090808/pags/20090808223440.html

¿UN MAPU EN LA DERECHA?

agosto 7, 2009

por Cristóbal Bellolio (publicada en Revista Qué Pasa, edición del viernes 7 de agosto)

A fines de los sesenta, un grupo de jóvenes provenientes de familias democratacristianas rompieron con sus vínculos de origen y radicalizaron su discurso político. Aunque eran parte de la elite de entonces, estuvieron dispuestos a sacrificar sus privilegios en nombre de la justicia social.

Guardando las proporciones, y al otro lado del arco iris, hoy existe en nuestro país un grupo de jóvenes que desafía abiertamente la pertenencia a su tribu. Sin desconocer que los rostros más conocidos de Independientes en Red están asociados a la derecha, la corta trayectoria de este grupo demuestra que sus batallas no están alineadas con la agenda de los partidos de la Alianza. Fue el primer movimiento en exigir renovación en la política, enfrentando a la propia oposición en materia de inscripción automática y al voto voluntario. Promovieron bajar la edad de participación política a 16 años, en línea con la propuesta del senador Navarro, así como la limitación a la reelección parlamentaria mucho antes que Bowen y el comando de Frei. En los llamados temas valóricos su diversidad es considerablemente más amplia que la que encontramos en la UDI o RN: Gran parte de sus miembros abiertos a debatir el matrimonio gay, la despenalización de la marihuana o el acceso al mar de Bolivia. No hacemos muecas de asco ante personas que tienen un plan de vida distinto al tradicional.

En los últimos días ha manifestado su intención de transformarse en partido política. Y ya tiene una bandera: transformar a Chile desde un país de privilegios a una sociedad donde impere el mérito. Aunque esto último suene obvio, en la derecha tradicional no se ha hecho un esfuerzo sincero por destruir la lógica de exclusión social y la cultura del pituto, básicamente porque muchas veces les conviene a sus dirigentes y a sus hijos. Si vamos a hablar de competencia hay que ser igualmente corajudo para denunciar la captura del gremio de los profesores como para desnudar la colusión de un grupo de empresarios. Si vamos a hablar de integración hay que derribar las murallas que dividen nuestras ciudades.

Al final de día es probable que se siga hablando de un grupo de derecha por su origen social. Otros dirán que de derecha tiene poco por su propuesta progresista y liberal igualitaria. Pero lo cierto es que viene a copar un espacio político que actualmente no tiene dueño, y que apuesta a representar al nuevo Chile de los pokemones y los ipod antes que al de Allende y Pinochet.

Link: http://www.quepasa.cl/articulo/20_473_9.html

UN PASO ADELANTE

agosto 5, 2009

por Juan Pablo Halpern y Cristóbal Bellolio (publicado el martes 4 de agosto en El Mostrador)

Es curioso que mientras en los partidos políticos tradicionales militantes y parlamentarios luchan por romper los vínculos colectivos, existen otras personas que buscan asociarse políticamente aunque eso signifique nadar contra la corriente. Es el caso de Independientes en Red, que acaba de acordar avanzar hacia la constitución de un partido a nivel nacional con todas las de la ley.

Extraño, ¿no? Invertir en la palabra política parece hoy un pésimo negocio. Bastante menos turbulento era permanecer en el mundo de las ONG o de los think tanks. Todo esto sin mencionar que en pleno año electoral lo más sensato suena sumarse a las caravanas que ya están en marcha. Otros nos han recomendado abandonar la idea de construir una  estructura nueva por sus altos costos, siendo bastante más “barato” ingresar a colectividades ya existentes e intentar dar la batalla por dentro.

Todavía más: Si nos asociamos desde el primer día valorando precisamente nuestras respectivas “independencias” (de ahí el nombre “Independientes en Red”), ¿qué nos hace querer perder cierta porción de ella en nombre de una causa común? El sábado recién pasado en el ex Congreso Nacional respondimos al unísono: porque más allá de las estrictas consideraciones racionales, nos duele el estómago saber que vivimos en un país donde la cuna marca tu destino. Nos revienta la idea de que en Chile los privilegios siguen siendo el determinante del éxito. Nos enrabia que miles de chilenos talentosos de barrios pobres no tengan las mismas oportunidades que otros menos talentosos pero que tuvieron la fortuna de nacer en barrios acomodados. Mientras en Estados Unidos la posibilidad de seguir siendo rico si naciste en el decil más rico es de un 19% y en Europa de un 20%, en Chile es de un 56%. Si tuviste escolaridad completa, incluida la universitaria, tu sonrisa luce una dentadura íntegra, mientras que si tuviste menos de 5 años de educación es probable que tu boca tenga menos de 10 dientes. ¿No te duele, no te revienta, no te enrabia también?

No pretendemos asumir posiciones monolíticas en todos los temas. Es más, consideramos que la amplitud de opiniones en muchos de ellos puede ser considerada un activo en los movimientos políticos del siglo XXI. Pero donde no tenemos dos miradas en la necesidad imperiosa de transformar a Chile desde un país de privilegios en una sociedad de oportunidades, cuyos valores centrales sean el mérito, la confianza, la responsabilidad, la participación democrática, la inclusión social y la diversidad.

Esta será la causa de Independientes en Red, y la llevaremos adelante sin sacar muchos cálculos. No nos llevaremos la pelota para la casa si no nos dan cupos, ni malgastaremos nuestro tiempo enrostrándole al vecino sus viejos trapos sucios. No nos gusta la política como está hoy, pero ya no sólo escribiremos sobre la renovación, porque ahora demostraremos también en la cancha que la nueva generación de chilenos en política hace las cosas distinto. Independientes en Red decidió cruzar la línea. Y tú ¿también quieres dar un paso adelante?

Link: http://www.elmostrador.cl/index.php?/noticias/articulo/un-paso-adelante/

PONIÉNDOSE SUCIOS

agosto 3, 2009

por Cristóbal Bellolio (publicada en Revista Qué Pasa, edición del viernes 31 de julio)

Si el comando de Eduardo Frei no actuó improvisadamente en la última semana, es posible que alguno de sus estrategas comunicacionales haya leído “In Defense of Negativity: Attack Ads in Presidential Campaigns” de John Geer. En él, este profesor de la Universidad de Valderbilt asume una consistente defensa de las campañas que acentúan los rasgos negativos del contrincante. En resumen, Geer sostiene que los trapos sucios que salen al sol en estos episodios contribuyen a la salud democrática ya que ponen a disposición del elector “información relevante y sustancial” respecto de los candidatos. Y en efecto, las competencias en EEUU son pródigas en ataques personales y a estas alturas nadie se siente escandalizado por ello. La idea opuesta encontramos en “Going Negative”, de los académicos de Stanford Stephen Ansolabehere y Shanto Iyengar, quienes afirman que el envenenamiento del debate sólo ahuyenta electores, especialmente a aquellos que están en el rango de los indecisos, en quienes aumentaría el hastío y la desafección. Lo anterior suena bastante lógico tomando en cuenta que los incondicionales de cada sector (las “barras bravas” como las llamó Marco Enríquez-Ominami) no van a cambiar su voto frente a casi ninguna denuncia que afecte al candidato propio. En ese sentido la campaña negativa puede ser un juego de suma cero, sobretodo tomando en cuenta que nuestros más serios aspirantes a La Moneda son archiconocidos por la opinión pública.

Un diputado señaló hace días que lo bueno de Piñera era que “sus vulnerabilidades eran ampliamente conocidas”. Me atrevería a decir que incluso sus más fervientes partidarios saben que el empresario no es una blanca e inocente paloma, pero lo apoyan porque sus evidentes fortalezas también están a la vista y son precisamente estas últimas las que, según ellos, serían imprescindibles para conducir al país. Sobre Piñera puede recaer una duda moral, pero nunca una duda intelectual. La pregunta es cuán dañina puede ser la primera, y la respuesta depende del clima y la cultura política del país. Hay momentos en los cuales parece que la ciudadanía se inclina por buenas personas y otros en los cuales opta por buenos administradores. Entender el momentum es la clave del éxito de una campaña. Como señala David Mark en “Going Dirty: The Art of Negative Campaigning”, probablemente el recuento más especializado al respecto, el recurso de la negatividad no es necesariamente eficiente en términos de rendimiento electoral. Es aun más peligroso cuando el ciudadano huele la desesperación del que va segundo, y confronta la denuncia con evidencia contundente en contrario. En esos casos, atacar la ética del rival puede transformarse en un boomerang. Patear el lodo puede significar terminar embarrado.