PUBLICIDAD INTRASCENDENTE

por Cristóbal Bellolio B. (publicada el viernes 14 de agosto en La Tercera)

La recién lanzada campaña de inscripción electoral pasará a la historia sin pena ni gloria. No cambiará nada. El Gobierno la pone en circulación por cumplir, para decir luego que hizo un esfuerzo por incrementar la participación de los jóvenes en política, aunque tenga bastante claro que un set de comerciales y afiches publicitarios no sirven para revertir un fenómeno cuyas causas son muchísimo más profundas. Por lo mismo, sería injusto evaluar el éxito de la campaña “Yo tengo poder: yo voto” en su efectividad acarreando personas a los registros electorales. Si esa es la única vara para medir, están todas condenadas al fracaso.

Lo anterior no obsta a que podamos hacer críticas al tono y al mensaje de la campaña, las cuales caen básicamente en la más pura intrascendencia. “Ahora voy a apechugar”, “Quiero que pesquen mi región” o “La voy a cantar clara” carecen de fuerza e impacto. Y si algo necesitamos es que los destinatarios se sientan incómodos. Es preferible apuntar con el dedo a una generación que si no empieza a tomarse en serio su responsabilidad en la conducción de Chile se irá diluyendo sin dejar ninguna marca distintiva, picarle el amor propio comparándola con otras generaciones que sí han reclamado protagonismo y con él, producido cambios. O recordándoles lo tóxico que se puede volver este país si delegamos toda participación en los mismos de siempre, con escenas de un Congreso enmohecido, sus asientos con telarañas y sus ocupantes descascarándose como momias. Una campaña que busca pegar en la conciencia del que no participa tiene que ir al hueso y ser, especialmente, políticamente incorrecta. Aunque eso signifique escandalizar a varios.  

Es entendible que el Ejecutivo no se la haya jugado por incentivar la inscripción. Su candidato sale electoralmente damnificado entre los jóvenes. Por eso no sorprende que la ofensiva viniera desde el piñerismo, primero con “Hazte Grande” y luego con “Mójate por Chile”. La primera transitaba en la idea correcta (niños tratando a sus hermanos mayores de “pendejos” por no votar), mientras la segunda nos retrotrajo al clásico error de brocha gorda donde los papás interpelan a sus hijos. En ésta olvidaron que cualquier campaña con pretensión de autenticidad tiene que consistir en una conversación honesta entre pares. Cuatro señorones diciéndome que tengo que mojar la camiseta suena a manipulación. Si, en cambio, recibo el consejo de un igual, mi receptividad es distinta. En ese sentido es algo más creíble que invite Fernanda Urrejola a que lo haga Sebastián Piñera.

Podemos entramparnos en una discusión técnica sobre la creatividad de las campañas, en la que seguramente habrá diversidad de opiniones, seguramente más calificadas que la mía. Y aunque acordemos que cualquiera de ellas requiere impacto y horizontalidad, ningún maquillaje publicitario es capaz de arreglarle la cara a esta democracia envejecida. Nos pueden recordar hasta el cansancio que “tenemos poder” para optar entre distintas alternativas, pero el problema más complejo está en que no nos estamos sintiendo parte de ninguna de ellas. No es razonable exigir que sean infinitas, pero sí al menos que resulten relativamente propias. La principal razón de la distancia que las nuevas generaciones han tomado respecto de la política es, a mi juicio, la ajenidad del proceso. Si ya cerramos la transición, entonces resulta sensato esperar nuevas expresiones políticas capaces de interpretar los tiempos presentes y futuros. No esperemos un vendaval de participación si la percepción es que ella sólo contribuye a legitimar a los que se quedaron pegados en el pasado.

Link: http://papeldigital.info/lt/edicion.html?20090814010042

http://blog.latercera.com/blog/cbellolio/entry/publicidad_intrascendente

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2 comentarios to “PUBLICIDAD INTRASCENDENTE”

  1. Juan Ramón Says:

    Me parece muy bueno tu artículo, desvistes los pro y contras de las dos campañanas publicitarias…. Lamentablemente los jovenes no se interesan por ir al servel a inscribirse y hay esta el problema, acerquemos el servel a los jovenes, mostremos que es un proceso rápido y claro, la idea sería llebar stand a las Universidades, IP y CFT del país… apuesto que sube el padrón electoral.

    saludos

    Estudiante inscrito.

  2. Constanza Meneses Says:

    Estimado Cristóbal:

    Yo opino un poco distinto. Creo que ningún tipo de campaña que le haga propaganda a la votación va a ser efectiva, por innovadora y “escandalizante” que sea. Por lo menos en mi caso, yo estoy consciente de mi poder de voto, de la importancia que conlleva tener edad suficiente para elegir quien nos va a guiar y representar, quien va a dirigir al país; el problema no va por ahí, sino en la desinformación que nosotros tenemos como juventud. Resulta que no es tan fácil decidir a quién apoyar cuando la desinformación viene ya desde el colegio. ¿Cómo puedo tener una inclinación política sin haberme informado sobre qué fue lo que pasó en Chile y a Chile con Allende y Pinochet? Yo soy de la idea que la política no debería ser heredada: no porque mis papás tengan una ideología yo la voy a seguir; intento tener la mentalidad de que soy capaz de emitir mis propios juicios y decidir por mí misma, informadamente. Quiero hacer una crítica directa a que en el colegio no se enseña qué fue lo que pasó en esa época (de Allende y Pinochet), a pesar de que comprendo lo complicado que es el tema para ser tocado en el colegio, pero sino es ahí –en un terreno idealmente neutral- entonces, ¿dónde? Se debería partir de esta base y luego, sólo una vez que estemos completamente informados, podemos acoger las posturas individuales de quienes nos rodean. Resulta que la cosa no es sólo inscribirse a votar, o votar; se trata también de no equivocarse al elegir, que no sea sólo votar por votar: que el voto de la juventud sea un voto honesto y que nosotros, como jóvenes, seamos honestos y votemos por quien realmente creemos que será la mejor opción para Chile. En fin, sé que me fui por las ramas, pero mi opinión es que las campañas como esta sólo fomentan el votar por votar (probablemente con un voto heredado) cuando lo que deberían hacer es fomentar es el voto informado y despertar la curiosidad juvenil en la política.

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