ES LO QUE HAY

por Cristóbal Bellolio (publicada el viernes 25 de septiembre en El Mostrador)

Vergüenza ajena. Ese fue el sentimiento que me acompañó durante todo el debate presidencial del miércoles pasado. Estuve sentado en el auditorio de TVN en una posición privilegiada para olfatear de cerca la farándula política criolla. Pero parece que el cóctel de la entrada elevó la temperatura de la sangre de los conspicuos asistentes, comprometiendo seriamente sus estaturas intelectuales. Frente a cada candidato la respectiva barra brava vitoreaba al propio y pifiaba al rival, mostrando la hilacha de izquierda a derecha sin distinción alguna. No pude dejar de recordar esos debates universitarios donde los partidarios de cada lista perdían los estribos en aplausos rabiosos e insultos al viento. Daba lo mismo que el postulante llamara a comer caca o promoviera el sexo con tortugas, lo relevante era reventar la sala para acallar a la parcialidad adversaria. Pero es patético cuando son parlamentarios y aspirantes a serlo los protagonistas de tanta falta de respeto y mala educación. Qué queda para el resto. Ojalá que el próximo debate sea con un público distinto, o en su defecto a puertas cerradas. Pero dejando de lado el circo de nuestra elite política, concentraré esfuerzos en identificar los aspectos que a mi juicio fueron más llamativos en el primer choque presidencial.

Para comenzar, la obvia constatación de que en Chile no tenemos ningún Obama. Aunque Marco le robó descaradamente la frase (“esto no se trata de mí, sino de ustedes”), se hizo evidente que ninguna alternativa presidencial fue capaz de esbozar un proyecto político convocante y sustantivo. Quizás la culpa la tiene el formato, ya que el bombardeo de preguntas temáticas (“diga tres medidas concretas para…”) no es el mejor escenario para construir un sueño.

En segundo lugar, una observación sobre el fondo del discurso: Tenemos puros candidatos socialistas. Hasta Piñera criticó el abuso de los bancos y empresarios, lo que sonó poco creíble. El senador Frei dejó de ser democratacristiano y afirmó que quería mucho más Estado y menos mercado. Ni siquiera tuvo la sutileza de pedir mejor Estado o mejor mercado. El asunto dejó de ser cualitativo y pasó a ser estrictamente cuantitativo. Al menos Marco dejó claro que no estaba “contra la riqueza”. Menos mal.

En tercera línea tenemos el golpe bajo de Frei a Piñera a raíz del informe de Transparencia. Podemos tener discrepancias respecto a la calificación ética de la jugada, o respecto a cuán eficiente resulta la guerra sucia desde el punto de vista estratégico, pero no podemos ignorar que marcó a fuego la agenda periodística del día siguiente. Si tienes un mal candidato, al menos asegura que sea noticia. Y cumplió con creces la pega. Aun así no deja de resultar lastimoso observar un comando exultante por una movida de esa índole. Es tan penca como destapar champaña cuando una encuesta revela que Frei es un candidato “competitivo”. Más mérito tiene porque Piñera quedó descompuesto después del combo. Tocaron la campana y se fue masticando la rabia al camarín. Contestó mal a su regreso. Bajó al nivel de Frei, le sacó en cara a su hermano. La respuesta exigía una sofisticación mayor. Hoy, aunque parezca increíble, la mejor recomendación para Piñera es que no se someta a más debates si va a repetir la performance del miércoles.

Marco navegó con relativo éxito. Las expectativas sobre él eran altas pero a la vez disímiles: Los que querían ver al díscolo desafiando a los viejos próceres tuvieron su recompensa, los que querían ver el rol de autoridad también. Paradójicamente fue Marco el que intentó sacar al pizarrón a los candidatos grandes para que aplicaran realismo respecto del financiamiento de sus propuestas. Ganó en seriedad.

Finalmente, mención honrosa para Arrate. Era previsible que el debate le fuera propicio, como a todo candidato que no tiene nada que perder y mucho que ganar. No es esperable que su buena evaluación se traduzca en votos, por supuesto, pero genera un foco de interés que tiene un valor incierto para las semanas que vienen. Aun con proyecto trasnochado y altamente dogmático, el tipo se descubrió ante miles de chilenos como un caballero simpático, culto y educado. Lo que siempre se agradece. Y a Marco le dejó la tarea de definir el nicho ideológico a utilizar, porque la izquierda ya encontró su patrón.

Link: http://www.elmostrador.cl/index.php?/noticias/articulo/es-lo-que-hay/

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5 comentarios to “ES LO QUE HAY”

  1. Patiente Says:

    No sé por qué será que no te creo, tus aires de santón abusado. Este país se ha convertido últimamente en un pueblo cínico, que fácilmente olvida su historia pasada y reciente, especialmente las cosas que tienen trascendencia.
    Cínico porque esconde tras eufemismo su baja calidad moral, especialmente cuando conviene a sus intereses políticos y económicos. Decir la verdad, jamás ha sido atacar o carecer de hombría o de dudosa ética. Estamos acostumbrándonos a querer escuchar sólo lo políticamente correcto, olvidándonos de uno de los deberes del cristiano: denunciar ( el otro es anunciar). Saco el tema de la religión católica porque los que apoyan a S. P. son, al menos eso dicen, católicos practicantes.
    Creo que un presidente de la República de Chile, no debe tener tantos cuestionamientos en el plano ético de sus negocios y mucho menos en lo político. Por eos y otras cosas de la Historia de mí país, no voto por Piñera.
    Tampoco me agrada tu candidato, que se alimentó de la Concertación durante años y luego ella misma lo llevó a la Cámara Baja, siendo que este niñato no era ni por luces alguien que lucho por la vuelta a la democracia. Tampoco olvido sus deseos de ser italiano. Chile no se merece un pijecito así para que sea Presidente de la República, mucho menos porque traicionó la memoria de su padre…
    Creo que están haciendo un escándalo, típico de un grupo de gente que no sabe lo que es la democracia.
    me gusta leerte, aunque no comparta tus opiniones.

  2. Diego García Says:

    Hola Cristóbal

    Me llama la atención una persistente asimetría en la argumentación respecto de esto que llaman guerra sucia o golpes bajos. Me parece legítimo que a Frei se le critique el indulto a Vargas Parga, por ejemplo. Me cuesta entender, sin embargo, que a continuación de esa crítica legítima, los mismos que la formulan hagan apelaciones a hablar sobre el futuro y no enfrascarse en temas del pasado. Ahora bien, creo que concordaremos en que el malhadado indulto supuso un ejercicio licito de una facultad que le otorgaba el ordenamiento jurídico. Aún así, la crítica me parece legítima y los votantes sabrán cómo evaluar la respuesta que Frei dé a esa pregunta u otras. He leído una crónica donde se afirma que parte de la molestia del comando de Piñera después del debate de TV radicaba en que se le atribuía un delito allí donde sólo había una falta (El Mostrador, “El histerismo se apodera del comando de Piñera”, 25.09.2009). ¡Qué alivio que sólo se trataba de eso, como si no se tratara de un comportamiento ilegal! MEO se equivoca al citar a Obama. Quien quiera que sea presidente tendrá poder de afectar, a veces de modos muy directos, la vida mía, la tuya y la de cualquiera de nosotros. Los recurrentes comportamientos de Piñera al filo o fuera de la ley no son un problema entre Frei y él. Piñera está pidiendo mi voto para desempeñar un cargo donde tendrá alguna capacidad de afectar mi vida, lo mismo que la tuya y la de cualquiera de nosotros. Yo -lo mismo que tú y que cualquiera- merezco saber si es cierto lo que se afirma sobre los comportamientos al margen de la ley de Piñera. Poco importa si la fuente es Transparencia Internacional, L’Osservatore Romano o La Cuarta. Golpe bajo me parecen las explicaciones mendaces a hechos injustificables. Tiempo atrás, los dichos de Piñera sobre los efectos procesales de la interposición de un recurso de amparo, repetidos por Espina en Tolerancia Cero, estaban plagados de errores y contenían la tesis ridícula de que la sola interposición del amparo garantiza la libertad del recurrente. ¡Gran noticia para los delincuentes, que siguiendo el ejemplo del candidato que pide mi voto, podrán esconderse de los requerimientos de la justicia! Eso es bajo y sucio. Presumo tu buena fe, pero es impresionante cómo algunos comentaristas de la plaza (J. M. Izquierdo, E. Guzmán, etc.) repiten a coro que cuando se piden estas explicaciones a Piñera, se trata de maniobras comunicacionales de los adversarios, guerra sucia, bajeza democrática, etcétera. Eso se llama “matar al mensajero”. Si tantos lo repiten a coro, supongo que eso sí es una maniobra comunicacional. Si sus partidarios no son capaces de pedir probidad a Piñera, que al menos lo hagan sus adversarios. Lo mismo vale para todos los candidatos. Y si es legítimo pedir explicaciones políticas a Frei por conductas lícitas dentro de su mandato, e incluso castigarlo políticamente por ellas negándole el voto, mucho más legítimo es pedir a Piñera que aclare sus comportamientos en temas sensibles para la idoneidad de un candidato, aunque no se trate de delitos sino “sólo” de faltas.

    Un saludo cordial

    Diego García
    Bilbao, Bizkaia

  3. vozyvoto Says:

    Diego y Patiente, gracias por los comentarios. Me gustaría sólo precisar que no estoy diciendo que la jugada de Frei sea improcedente. Creo que tiene alcances éticos (cuando dice algo que sabe que no es 100% verdad, pero recurre a la generalización gruesa porque esa interpretación le conviene), y también alcances estratégicos (no digo campaña “sucia” porque si lo que dice es verdad, entonces no es “sucia” pero al menos negativa, en cuanto ocupa su tiempo en resaltar lo malo del rival y no las virtudes propias). En ninguna de ambas discusiones queda exculpado Piñera. Yo soy muy crítico de esa manía de sacarse los balazos cuando se defiende lo indefendible. Preferiría asumir como costo hundido el flanco débil del candidato RN. Pero aun así creo que hay matices en eso de “nos importa todo el pasado de un candidato”. A mí en lo personal hay cosas que no me afectan (ej. que Frei haya donado sus joyas en el 73, o que Piñera haya estado complicado con la justicia a principios de los 80), quizás yo tenga una mano más blanda con ellos porque no acepto la condena a vivir preso de los errores del pasado, hayan sido ilegalidades, faltas a la ética o sencillamente gestos que desaprobamos. Pero entiendo y acepto que para otras personas sea importante.

  4. Compatriota Says:

    Vozyvoto:
    Vivir preso de los errores del pasado tiene otro nombre: “aprender”. Las tentaciones vienen a cada momento, pero hay cerraduras (a veces institucionales, a veces de sentido común) que nos contienen, limitan de caer en ellas. Cada sociedad juzga hasta qué punto el cometer un error inhabilita y por cuanto tiempo (en eso concedo que el espíritu de tu comentario se refiere exagerar la intensidad culpas y sus efectos), pero rendir cuentas está bien y aún falta abrir más espacios para esto. La izquierda y la derecha chilena hoy son mejores que las de los setenta gracias a ello, en general reconociendo y trabajando por aliviar sus “costos hundidos”.

  5. Diego García Says:

    Hola Cristóbal

    En sentido general, de acuerdo con tu comentario respecto de no vivir presos en los errores del pasado, pero creo que se te pasó la mano: “Hoy resulta que es lo mismo / ser derecho que traidor / ignorante sabio chorro / generoso estafador / Todo es igual nada es mejor …”. Poner al mismo nivel los gestos que desaprobamos con las ilegalidades deja los mínimos exigibles para la función pública por el suelo. ¿Cómo reclamar después de esto por la corrupción? ¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón! Saludos

    Diego García

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