EL MOMENTO MEO

por Cristóbal Bellolio (publicada en editorial de Revista Capital del 2 al 15 de octubre)

Queda poco más de dos meses para la elección presidencial. Y respecto de la candidatura de Marco Enríquez – Ominami ya corresponde dejar de referirse a ella como un condimento especial que agrega sabor (y una dosis de incertidumbre) a la contienda, y empezar a hablar seriamente de un fenómeno político tan interesante pero aun más complejo que la irrupción de Michelle Bachelet en 2005. Revisemos algunas aristas del momento que vive actualmente la única candidatura independiente al sillón de O’Higgins.

 Fijar la expectativa

Ya no se sabe qué esperar. Lo que partió, a ojos de la elite política, como una jugarreta, hoy amaga incluso la opción oficialista de pasar a segunda vuelta. La pregunta que corresponde hacerse a las alturas del 17% es cuál es la real expectativa para diciembre. Ganar la elección, conformarse con llegar al ballotage o rematar en un honroso tercer puesto requieren estrategias distintas. Para la primera, por ejemplo, se hace imprescindible adoptar a la Concertación y no dinamitar las confianzas, para la segunda hay que salir agresivamente a buscar a Frei, mientras que para la tercera es bienvenida la permanente pose crítica y la exploración de temas nuevos e incómodos para el establishment. Sin fijar la expectativa, se corre el riesgo de no contar con una estrategia clara.

 Entre el díscolo y el estadista

Quizás por las misma indefiniciones anteriormente expresadas, Marco Enríquez-Ominami navega entre dos aguas. Por un lado tenemos al diputado díscolo que anda con las pistolas cargadas de vehemencia y un par de verdades. Lo que ha hecho en ese sentido tiene mucho de ejercicio de liderazgo: Abre discusiones que tensionan, revela contradicciones, lanza desafíos, no aspira a saberlas todas. En una palabra, moviliza. Pero cuando los chilenos eligen Presidente de la República esperan que la persona que ocupe dicha investidura entregue respuestas y no haga preguntas, entregue soluciones y no nos haga demasiadas exigencias. Esto no tiene que ver necesariamente con la personalidad del candidato, sino con el rol de autoridad, del cual se espera orden, protección y dirección. Si la idea de llegar a La Moneda va en serio, entonces, tal como vimos a ratos en el debate de TVN, Marco debe invertir en estatura. No es cuestión de “pintarse canas”, como él mismo ha descartado, sino de proyectar imagen de gobernabilidad.

 Distinguiendo síntomas y causas

¿Podría haber sido otro quien capitalizara el descontento cautivo? ¿Podría haber sido otro el que llevara las banderas de la renovación? No cabe duda de que la figura y el storytelling de Marco es especial: Es joven, arrojado (sacrifica lo único que tiene: su segura reelección como diputado) y dueño de una personalidad envolvente. Pero no equivoquemos el diagnóstico: Enríquez-Ominami es el síntoma de la enfermedad, no su causa. No siembra en el desierto. Si alguien dudaba de la cantidad de “agua en la piscina” para un proyecto alternativo y renovador, Marco despejó la interrogante. Su entorno no puede olvidar cómo llegó esa piscina a tener tanta agua. Si se trata del votante mayor (que participó en el plebiscito del ’88), entonces se trata de agua cansada de las promesas frustradas. Si se trata del votante joven (que no comparte la mística fundacional de la Concertación), entonces es agua ansiosa por pertenecer a un proyecto político al cual pueda llamar propio. En la confluencia de ambas se origina el fenómeno MEO. No se puede perder de vista que se trata de causas distintas que producen un mismo síntoma.

La tarea y el propósito

La tarea es la elección presidencial. Es legítimo que todos los esfuerzos apunten al 13 de diciembre. Pero concentrarse sólo en un capítulo impide observar la película completa. Si el candidato no llega a segunda vuelta, ¿Qué pasa con el “marquismo” el día después? Nadie lo sabe. Hoy su aventura es tremendamente inclusiva en su convocatoria, generando un mapa de interesante diversidad. Pero se trata de un proyecto con contornos tan difusos que se hace más que razonable dudar de su capacidad de proyección en el tiempo. A estas alturas es imperativo explicitar si existe un propósito que trascienda a la tarea. A veces pareciera que la intención de Marco es refundar la Concertación, erradicando ciertos elementos pero básicamente haciéndose cargo de la misma nave. El papel de “agente oxigenador” puede activarse a la mañana siguiente de quedar en el camino, con un cafecito en La Moneda con Frei y Bachelet, pero adquiere mayor protagonismo si finalmente es Piñera quien conquista el Gobierno. Pero otras tantas veces pareciera que Marco apuesta por la conformación de un nuevo referente a partir del 2010, que si bien recibe parte del mundo concertacionista, está principalmente dirigido al Chile que actualmente no se siente representado por las opciones tradicionales. Con inscripción automática y voto voluntario, el padrón electoral se torna algo más incierto, y un mensaje que apele decididamente a las nuevas generaciones puede dar justo en el blanco. El ADN de ese proyecto no puede estar en la izquierda clásica, sino en un espíritu liberal y progresista. En esta última hipótesis, no puede haber endorsement alguno en segunda vuelta. La primera estrategia (recuperar la Concertación) requiere menos esfuerzos que la segunda (borrón y cuenta nueva), pero ésta es bastante más épica y refrescante.

Link: http://www.capital.cl/coffee-break/el-momento-meo-2.html

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4 comentarios to “EL MOMENTO MEO”

  1. Carlos Molina A. Says:

    Lamentablemente no le creo nada a MEO, su programa puede ser muy atrayente pero el se ve que no habla con la verdad, despotrica contra los politicos antiguos pero en su carrera pokitica uso de los mismos vicios, se sometio a una votacion en el partido, perdió y se retiró. Es decir si gano me quedó, si pierdo me voy, la regla democratica aun no la a estudiado.

  2. Julio Eduardo Spear Says:

    A mi me pasa lo mismo no le creo es demasiado marketing-farandula, muy egocentrico y es un politico tradicional mas como los que el critica. Buen trabajo en las camaras para los ingenuos pero ofrece privatizar Codelco, su asesor economico es un Chicago boy, concuerda con Pinochet y pasa lloriqueando su exilio cada rato mientras nosotros nos mamamos la dictadura que en parte fue culpa de las posiciones extremistas de su padre que hizo olitas hasta aburrirse al presidente Allende tomandose hasta los kioskos de diarios. Asi que menos quejas de lo que estos pequeños busrgueses son culpables. Su financista tambien un rico ex-mirista que se hizo rico mientras los cubanos pasan estrececheses terribles no es confiable su Ma$ Marambio. Sus posiciones con gusto a na ni chicha ni limona. Posero y pintamono.

    Bueno no vale preocuparse mas de el la verdadera pelea es contra Piñera y Chantanami le hace el juego y con sus alicillas evitara que la centro izquierda tenga mayoria en congreoso.

    Chantanami esta promovido por el Mercurio y La Tercera y Mega y Piñeravision por algo será. Cuando te promueve la de derecha quedan dudas. Cuando te promueve la derecha es la derecha la que gana. Pero ya en la proxima encuesta se vera la verdad.

    – Crecera Arrate
    – Se Mantendra Piñera
    – Subira un poco Frei
    – Bajara Chantanami

    Y la segunda vuelta sera Frei – Piñera (con apoyo de una parte de los Chantanamistas) y si gana Piñera Chantanami volvera a Paris y el pueblo a comer mierda con todo el poder en la derecha.

  3. Diego García Says:

    Al presentar sólo cincuenta candidatos a diputado y cinco al senado, MEO ha declarado formalmente no estar disponible para constituir una mayoría que le permita emprender ningún cambio significativo sin tener que negociar y transar bastante con todos aquellos a quienes ahora enfrenta con un lenguaje y una estrategia que, lejos de significar una auténtica renovacion para mejor de la política, aportan una alta dosis de toxicidad y resentimiento al debate. Desde el punto de vista de formar gobierno y actuar con las instituciones (especialmente el legislativo), la oferta de MEO no sólo es la más débil, sino que presagia una crisis institucional de proporciones. En un escenario optimista, elegirá un senador y menos de media docena de diputados. Entre los escenarios realistas, podrían ser ningún senador y ningún diputado, debido a las altas e injustas barreras de entrada del binominal. No es una crítica, sino una constatación: teniendo todo el derecho a presentar las candidaturas que quiera, su desapego de un mínimo principio de realidad lo convertirán en un catapilco o un perro del hortelano. Si ganara la elección, tal vez se descolgarían algunos parlamentarios concertacionistas para apoyarlo, y la concertación quizás se balcanizaría. Pero los que estarían dispuestos al “desalojo”, ¿cuántos pueden ser? ¿80, 90, 100 diputados, 25, 30 senadores? Con un congreso así de adverso (pues MEO cosechará lo que está sembrando con su campaña de alta odiosidad), la oposición lo tendrá de rodillas todo el tiempo. ¿De dónde obtendrá votos para aprobar la ley de presupuestos, por ejemplo? ¿Él cree sinceramente que los obtendrá gratis? ¿Y para cualquiera de los aspectos más audaces de su programa…? Algo que los partidarios de MEO se resisten a ver es que, teniendo la Concertación graves problemas, MEO y los díscolos eran una parte del problema -completa falta de cultura democrática para trabajar en proyectos colectivos, tanto es así que la bancada díscola llegó a tener ¡dos! candidatos presidenciales, mucho cacique para tan poco indio-, y no de la solución. En su caso, saldrá lastimado su ego. Los verdaderos platos rotos los pagarán otros. Habrá significado no haber aprendido nada de las continuas crisis de gobernabilidad del presidencialismo con gobiernos de minoría de la constitución de 1925. Si llegara a ganar la elección, desearía no estar en lo cierto respecto de las consecuencias de su aventura.

  4. Christian Diaz Says:

    MEO es la carta tapada de la concertación para vencer a Piñera. No le quedaba otra fórmula que sacar gente del PS que iniciara aventuras presidenciales , como lo fue Navarro, y lo son MEO y Arrate, para que prendiendo una de ellas sumara al candidato oficial, Frei en este caso y asegurara de esta forma más concertación a partir del 2010. Quien no lo vea, simplemente no quiere verlo.
    Por otro lado Piñera no es el candidato de la derecha económica de este país, por lo cual tiene su lápida escrita. Los grupos económicos más ganan con un gobierno de concertacion que con uno de derecha…………….recueden que terminaron amando a Lagos…………

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