Archive for 29 noviembre 2009

FUNERAL DE ESTADO PARA LA DC

noviembre 29, 2009

por Cristóbal Bellolio (publicada en La Tercera el viernes 27 de noviembre)

Escucho la voz desgarrada de Piñera pidiéndole a Dios los atributos del buen gobernante. Lo escucho recordarnos sus principios humanista-cristianos. En la franja de Frei, en cambio, no veo alusión alguna al todopoderoso o a su Iglesia. Lo que veo en ella es un discurso marcado a fuego por la línea socialdemócrata, apelando a más, más, más Estado. ¿En qué consiste entonces la democracia cristiana de hoy? ¿Compite en estas elecciones algún candidato democratacristiano? Salvo explicaciones retrospectivas y postales nostálgicas de Frei Montalva y Bernardo Leighton, no encuentro respuestas satisfactorias.

No voy a descubrir la pólvora sosteniendo que la sostenida baja electoral de la DC obedece también a una crisis ideológica. No hay que confundir los síntomas con las causas. Los elementos sobrevivientes enfrentan una dura realidad: El partido que gobernaría cien años llega al fin de su ciclo vital, y merece un funeral de Estado. Sus aportes han sido notables en la segunda mitad del siglo XX. Pero ya es hora de mirar adelante.

La doctrina social de la Iglesia remeció políticamente al mundo ofreciendo una vía alternativa al marxismo “perverso” y al capitalismo “salvaje”. En la actualidad el socialismo es democrático y pluralista, mientras la derecha ha incorporado a su discurso la aspiración a la igualdad. No es casualidad que los candidatos DC vean en Bachelet su principal referente y la UDI, partido de explícita inspiración cristiana, haya penetrado tan fuertemente en el mundo popular. Longueira estaba en lo cierto: el nicho que monopolizaba la falange hoy le pertenece a otras colectividades. Mientras los parlamentarios democratacristianos aprueban el divorcio y la píldora del día después (entendiendo, como buenos liberales, que sus convicciones religiosas no se extienden al espacio público), es el gremialismo quien emerge como mejor representante político de la agenda valórica del Vaticano.

Es probable imaginar cuatro mundos en el mapa ideológico chileno del futuro. A la extrema izquierda una minoría reivindicacionista alineada con el proyecto “bolivariano”, seguido de una robusta fuerza socialdemócrata progresista y heredera legítima de los últimos lustros de la Concertación. A continuación una corriente liberal de centro que abrace la autonomía del mercado tanto como de las opciones de vida del individuo, para finalizar con una derecha conservadora y tradicionalista. La DC no tiene espacio propio en este escenario. Sus nuevas generaciones podrían sentirse cómodas y bien representadas tanto en la mirada socialdemócrata (el sector chascón) como en la agrupación liberal (los “príncipes”), e incluso algunos en sectores confesionales. Tampoco es realista ilusionarse con la reactivación de un discurso comunitarista, ya que en contextos escasamente multiculturales como el nuestro hay pocas expresiones políticas para hacerlo carne.

Nada de esto es nuevo en el mundo. La renovación socialista ha dejado fuera de juego al socialcristianismo dentro de la izquierda, en muchos casos absorbiéndolo. En otros, la DC ha ocupado justamente la vereda contraria, haciendo las veces de centroderecha moderada, como en Alemania o España. Pero en otras decenas de casos, desde Italia a Guatemala, los partidos democratacristianos han ido bajando el telón.

Por supuesto, todo esto es teoría. La DC podría obtener resultados dignos en la próxima elección. ¡Hasta ganar la presidencia! Claro, con el mismo padrón de los últimos veinte años. Si la participación juvenil aumenta a partir de las municipales 2012, la situación puede cambiar dramáticamente. Por eso, aunque les venga un último aire, ya es hora de empezar los preparativos de un merecido funeral de Estado.

Link: http://papeldigital.info/lt/edicion.html?20091127010042

http://www.latercera.com/contenido/895_204493_9.shtml

VOTO BIOGRÁFICO

noviembre 26, 2009

por Cristóbal Bellolio (publicada en El Mostrador el martes 24 de noviembre)

Hace unas semanas publiqué en revista Qué Pasa una columna titulada “Darse vuelta la chaqueta”.  En ella argumentaba a favor del cambio en las preferencias políticas, pero no me hacía cargo de las razones que, en concreto, me hicieron cambiar mi propio voto desde Sebastián Piñera a Marco Enríquez-Ominami. Eso pretendo a continuación.

Uno de los comentarios que más he escuchado es “¿Cómo puedes estar en el mismo barco de Alejandro Navarro, de Max Marambio, de Andrés Pascal Allende?” El supuesto que subyace a esta pregunta, aparte de ser livianamente descalificatorio, es que Marco sería de izquierda y yo pertenecería a la derecha. Me parece inoficioso revertir esa percepción. Por eso he llegado a la conclusión de que la mejor manera de explicar mi adhesión a la única candidatura presidencial independiente es con un enfoque biográfico y no ideológico.

Quizás justamente por esto resulta imposible no referirse al personaje. Lo que ha hecho Marco Enríquez-Ominami me representa más allá de estrictas consideraciones de racionalidad política. Me siento identificado en sus contradicciones, en su apertura a cambiar de mirada, en su desafío a la comodidad. Tiene que ver con esa maldita, o bendita, enfermedad del discolaje, la que padecieron Bilbao y Joaquín Edwards Bello. Esa rebeldía que hasta Piñera le destaca. La misma tendencia cuasi patológica que me hizo abjurar del gremialismo en mi estadía universitaria y fundar una opción política propia y que años más tarde me llevó a rechazar el camino de los partidos tradicionales y ponerme la camiseta de Independientes en Red: La incesante búsqueda de lo que recién comienza, de construir algo nuevo. Un día saliendo del metro me topé con una portada de “El Rastro” que acompañaba a la imagen del candidato la leyenda “Súbete al carro de la historia”. Sentí un remezón y en ese momento decidí sumarme a la causa.

Pero, ¿qué causa? Desde mi perspectiva la candidatura de Marco Enríquez-Ominami pone sobre la mesa tres asuntos fundamentales, coherentes con los valores que humildemente he promovido como discurso político.

El primero es renovación. A diferencia de los otros candidatos, que pertenecen a una generación de chilenos que ha hegemonizado el escenario político desde hace 20 años, Marco tiende a representar a la nueva generación de chilenos, esa que no carga con un pasado de honda división. Piñera y Frei, sin ir más lejos, son mayores que mi padre. Marco me supera apenas por 6 años. El mundo en el que le tocó crecer se parece mucho más al mío. Ese que no está pintado en blanco o negro, entre los buenos y los malos, como le recordó a Arrate en el último debate.

El segundo, asociado a esta nueva visión de la política, es la transversalidad. Tenemos un sistema político que ha dotado de notable estabilidad al país, pero que se ha ido congelando a falta de dinamismo y flexibilidad. La línea divisoria de aguas de la política chilena sigue siendo retrospectiva. Los hijos de cada tribu están condenados a permanecer en la tribu. Hace unos meses un viejo amigo me increpó por llenarme la boca hablando de superar el plebiscito, pero sin asumir los costos de cruzar yo mismo esa frontera. Me quedó dando vuelta. Este también es resultado de esa reflexión.

Finalmente, en un plano más programático, veo en Marco un espíritu liberal: Cree en los derechos civiles y en la capacidad de las personas de decidir su propia opción de vida. Su apertura en materia de drogas, reconocimiento a la diversidad sexual o control de la natalidad son coherentes con una visión que le entrega a la persona el máximo de libertades, en contraste al conservadurismo que desde cierta derecha pretende imponer modelos de “buen vivir” y al socialismo dogmático que sacrifica al individuo en nombre del colectivo.

Sobre estos tres pilares he construido mi adhesión a su proyecto, entendiendo que a veces no resultan tan nítidas como me gustaría, entendiendo que en plena campaña la ambigüedad juega un rol si el objetivo es dar una batalla competitiva y no sólo testimonial. Pase lo que pase en diciembre, estos temas quedarán sobre la mesa para ser recogidos por alguna expresión política original o reciclada. En ella la familia díscola es bienvenida. Hasta que llegue el momento de una nueva rebelión. 

Link: http://www.elmostrador.cl/index.php?/noticias/articulo/voto-biografico/

ENDORSEMENT PARLAMENTARIO

noviembre 23, 2009

por Cristóbal Bellolio

Como ya lo hice en las pasadas elecciones municipales, procedo a explicitar mis apoyos para la contienda parlamentaria que se avecina. Por supuesto, no tienen más valor que el testimonio, ya que ni siquiera puedo votar por ellos. Además están expresados a título absolutamente personal y no comprometen institución alguna. Tampoco pretendo cubrir todas las plazas en competencia, sino sólo aquellas en las cuales el candidato me motiva hasta para acompañarlo en un puerta a puerta.  

Partamos en el norte, precisamente en Copiapó, donde el endorsement lleva el nombre de Juan Miguel Quintana, que corre como independiente. Lo conozco desde los días de Derecho en la UC, tiempos en los cuales nunca fue fácil clasificarlo políticamente porque es de los pocos que trata de razonar más allá de la tribu de origen. Sería un golazo para la zona tenerlo de diputado, porque representa exactamente el tipo de renovación que buscamos: Frescura, capacidad e identificación con el distrito.

En Santiago, más exactamente en Renca-Conchalí-Huechuraba, insistiría con Karla Rubilar. Más allá del condoro de los “supuestos” detenidos desaparecidos (donde no me cabe duda que actuó de buena fe), la diputada más joven del parlamento está en la vanguardia de la línea liberal de RN que requiere fortalecerse. Se la ha jugado por reformas políticas y por batallas mal llamadas valóricas donde suele ser minoría en su sector. Un poco más allá, en Recoleta-Independencia, suena tremendamente interesante la candidatura de Vlado Mirosevic, que si no me equivoco pertenece a ChilePrimero. También es sub 30, proviene del mundo regional y digital (formado en la camada de Flores boys), y constituye una gran alternativa para pelearle el cupo a la UDI. Si en esta no le va bien, sabe que el camino recién comienza.  Sigo en la capital, esta vez en Providencia-Ñuñoa, donde el respaldo público se lo lleva Claudio Venegas, candidato independiente del movimiento Cultiva tus Derechos. Su causa es clarita, y la comparto 100%: Despenalización del cultivo personal de marihuana. Aunque sus posibilidades de ganar son escasas, sobretodo en un distrito cartucho, poner el tema sobre la mesa se agradece. Por ser el más humilde de todos, su video promocional abre este posteo. Finalmente subimos al cerro de La Reina-Peñalolén, donde mi verdadero deseo sería que la diputada Cristi no resultara electa, pero esta vez vamos a darle un moderado apoyo a Sebastián Iglesias. Digo moderado porque el muchacho insiste con “matapasiones” Frei, pero este verdadero ahijado de Orrego también es un viejo conocido de batallas universitarias, del cual rescato su compromiso y perseverancia. Ganó tantas elecciones como yo en la UC (o sea, casi ninguna), pero el aire nuevo para la nauseabunda DC es más que necesario. Me encantaría decir lo mismo de Daniel Manoucheri  (PS) por Coquimbo-Ovalle, pero anda con el discursillo de izquierda revanchista que no le calza a sus veintitantos años. Sin esa carga, es una promesa seria. Al margen, reconocimiento para Francisco Moreno por Puente Alto, que representa a mi juicio la mejor parte de la UDI.

En el centro sur quiero darle ánimos al gran Esteban “Teo” Valenzuela, que compite por la reelección en Rancagua. Esta vez será más difícil, ya que el díscolo de los díscolos, militante solitario del liberalismo progresista católico, líder espiritual del marquismo, corre por fuera de todos. Juan José Bruna, la carta RN por la zona, también es buena. Más al sur, por Nueva Imperial, José Manuel “Rojo” Edwards, nada menos que el fundador de la Opción Independiente de la UC. Aunque dejó el gremialismo, tan lejos no se iba a ir. El “Rojo” compite por RN e intenta romper el doblaje junto a Cristóbal Leturia, de la UDI. En todo caso, el hombre es una máquina de trabajo y de probidad a toda prueba. Sería un gran diputado, especialmente para disputar el protagonismo de la nueva camada de la derecha liberal, un tanto gastada después de tanto Monckeberg. El otro que sería un buen aporte en la Cámara sería Gonzalo Fuenzalida, creador de “Víctimas de la delincuencia”, que aspira al cupo de Los Lagos-Panguipulli-La Unión. Aunque coqueteó por todos los movimientos y partidos (Independientes en Red, Giro País, DC) finalmente recaló en el regazo de Allamand y RN.

A propósito de Independientes en Red, corre como candidata al senado Ena Von Baer por la Araucanía Sur. Va por la UDI, haciendo explícito algo que no quiso hacer con nosotros en mucho tiempo. Pero aun así, es una mujer matea y preparada que le subiría el pelo al Senado. En él también nos gustaría ver a Francisco Chahuán en lugar de Lavín, pero parece que esa posibilidad choca contra los trillones de dólares que la UDI está poniendo sobre el puerto. Para finalizar, antes que dejar fuera a Orpis, Forni o Naranjo, mis fuerzas mentales estarán puestas en que no llegue, otra vez, Andrés Zaldívar al senado.

Por su atención, muchas gracias.

Reinventar la Ciudadanía: La otra campaña que Obama está ganando

noviembre 19, 2009

Los dejamos con este interesantísimo estudio del profesor de la Escuela de Gobierno de la UAI Jorge Fabrega en conjunto con George Vera, publicado en El Mostrador el 10 de noviembre pasado. Que se haya comentado luego que Obama no era personalmente quien twitteaba no le resta ningún mérito al punto de fondo:

“Muchos se preguntaban como lograría Barack Obama mantener activa la enorme red social sobre la que pavimentó su triunfo electoral del 4 de Noviembre del 2008. Al cumplirse un año de dicha proeza, el Presidente de los Estados Unidos está demostrado que su slogan de campaña (“yes, we can”) era más que una declaración de intenciones. Y al hacerlo, nuevamente está moviendo la frontera de la política a la que el ciudadano norteamericano estaba acostumbrado.

“Senador, lo llamo para pedirle que vote a favor de la reforma”. El 20 de Octubre pasado los voluntarios de Organizing For America (la continuación de Obama for America, la red social sobre la cual Obama construyó su exitosa campaña electoral), se reunieron en pequeños grupos en distintas ciudades de Estados Unidos. Desde allí, contactaron por teléfono a ciudadanos anónimos desde Boston a San Diego. Los ubicaron en sus casas, en la calle, en las oficinas, tomándose un café en un Starbucks. Les pidieron que llamaran a los representantes de su zona pidiéndoles apoyar la reforma de salud que impulsa Obama y que invitaran a sus conocidos a hacer lo mismo. La meta era ambiciosa: lograr en un solo día 100 mil llamados ¿Qué pasó? Se quedaron cortos en su ambición. A las 2 de la tarde ya habían pasado la meta y al finalizar la jornada, poco más de 315.000 llamadas fueron realizadas desde todos los rincones del país. Todas, con el mismo mensaje: “A usted, representante de mi zona, le pido que apoye la reforma de salud del Presidente Obama”.

Nada se dejó al azar. En los días previos circularon por internet mensajes invitando a quien quisiera participar a transformar el living de su casa en un centro de llamados. A los que aceptaban la invitación, se les entregaba todo el material necesario para saber a quién llamar y qué decir; así como, información sobre la reforma de salud y respuestas a mitos sobre la misma. Ese mismo día, Obama se reunió con un grupo de voluntarios en Nueva York motivándolos con un discurso inspirador (“It is time to deliver“) que fue transmitido en directo vía Internet y siguió de cerca los acontecimientos publicando varios mensajes en su twitter. Esos mensajes fueron revisados más de 14 millones veces por cerca de 2,5 millones de usuarios distintos en una jornada que, para sus participantes, tuvo un carácter épico. 

Ahora bien, aquella fiesta de llamadas fue sólo una actividad más en una estrategia de movilización social inédita en política. La misma estrategia con la que remeció la elección presidencial del 2008. No obstante, ahora el desafío es mayor porque no son los ciudadanos los que votan sino los parlamentarios y no todos los congresistas de su partido apoyan su proyecto de ley. Si el año pasado usó la estrategia para reinventar las contiendas electorales, ahora la está utilizando para presionar al Congreso con un verdadero lobby ciudadano a favor de la reforma de salud. Con ello, está disipando dos dudas que quedaron en el ambiente sobre cómo evolucionaría la red social que construyó a su alrededor tras asumir la presidencia. 

De votar a participar

La primera duda era si, dado su nuevo status, sería capaz de seguir impulsando el movimiento comunitario. Ello porque un lugar común en todas las democracias del mundo es que se produzca un distanciamiento cuando los líderes llegan al poder al punto que, sus votantes suelen reclamar que ellos “sólo regresan para las elecciones”. Pero Obama está usando las nuevas tecnologías de información para mantener contactos directos con los ciudadanos vía correos electrónicos, twitters, cadenas nacionales vía youtube, entre otros. Por ejemplo, desde que asumió y hasta el 28 de Octubre, Obama envió 131 mensajes vía twitter, 83 de ellos centrados en la reforma de salud (ver gráfico)

La segunda duda era si sería capaz de mantener un movimiento social después que la épica de ganar una elección histórica hubiese pasado y la rutina de administrar el poder se hubiese instalado. Aquí el desafío es gigantesco porque los ciudadanos norteamericanos enfrentan barreras motivacionales y de incentivos para participar en política. Las barreras motivacionales porque se perciben a sí mismos como consumidores más que como ciudadanos. Así, al igual que el comprador en un supermercado no pensaría llegar a la caja a negociar un precio por las cosas que lleva, el ciudadano que se entiende como consumidor cree que sus acciones no cambiarán la política. Para él, la política, como los precios del mercado, están dados. Por eso, siente desafección hacia la política y toda participación le parece inoficiosa. Por otro lado, muchos ciudadanos que si tienen interés por la política no tienen incentivos suficientes para participar porque se benefician del esfuerzo hecho por otros, ahorrándose el propio.

El Call Party del 20 de Octubre y las otras actividades ideadas por el equipo estratégico de Obama apuntan precisamente a derribar tanto la desmotivación como los desincentivos a la acción ciudadana. Y funciona. Por ejemplo, volviendo sobre su twitter, en muchos de sus mensajes, Obama ofrece al lector una vía para tomar una acción respecto a su contenido. Por ejemplo, el 15 de Septiembre escribió “your voice on twitter can help pass health reform – tweet your reps today” y adjunta un link que lleva directo al website Twitt Your Representative (creada por Organizing for America). Allí, el ciudadano sólo tiene que escribir su código postal y la página canaliza su mensaje al twitter del representante de su zona. Esto no sólo reduce al mínimo las barreras que el ciudadano tiene para informarse y hacer valer su voz; además le permite a Organizing for America monitorear el impacto que tuvo el mensaje original enviado por Obama, saber en qué región hubo más involucramiento, quiénes participaron, etcétera. Todo lo cual constituye información muy valiosa para organizar futuras actividades.

Por otro lado, en una de las iniciativas más recientes, Organizing for America abrió una competencia vía internet para crear el mejor video de 30 segundos en apoyo a la reforma (Health Reform Video Challenge). Veinte videos fueron seleccionados y los propios internautas votarán para elegir el mejor (naturalmente, Obama twitteo el 27 de Octubre felicitando a los finalistas del concurso). De este modo agrega valor a la motivación de participar y, de paso, pone a disposición de su movimiento la creatividad repartida en una ciudadanía anónima. Y gratis. Los efectos multiplicadores de dicha estrategia no tiene límites y genera replicas que adquieren vida propia y valor en sí mismo. Por ejemplo, en un divertido video  que navegó por Internet como marketing viral, un conjunto de actores llama a defender los intereses de las empresas aseguradoras de salud con una ironía que ciertamente deja en una posición incomoda a los detractores de la reforma.

Ciudadanos comprometidos

Todas las iniciativas antes mencionadas van encaminadas a atraer a la política a ciudadanos interesados, pero poco comprometidos. No obstante, el movimiento social que lo apoya no sobreviviría sin el esfuerzo de lo que Russell Hardin denomina un grupo privilegiado con motivaciones extra racionales (véase Collective Action, página 101 y siguientes). Es decir, un subgrupo de la población que está altamente motivado y dispuesto a organizarse. Dicho grupo necesita de rituales periódicos que les haga revivir el carácter épico de lo que los mantiene unidos. Para ellos, Obama ha perfeccionado una retórica con frases y arengas que hace rato adquirieron vida propia en la web (“yes we can”, “we are fired up, ready to go“, “we are making history”, “this is about us”, etcétera).

Pero Obama sabe que la arenga no basta. Para esa población, Obama y su equipo necesita de mensajes más elaborados de lo que permite twitter, por eso, también ha hecho uso extensivo de otras herramientas de la web. Por ejemplo, desde mayo, las personas inscritas en el mailing list de la cuenta de correo de la Casa Blanca han recibido 16 e-mails con contenido sobre la agenda política del presidente Obama. La mayoría de ellos escritos por David Axelrod (quien fuera jefe estratégico en la campaña y actualmente es asesor senior en la Casa Blanca). El propio Obama ha escrito cinco; de ellos tres se han referido a aspectos de la reforma de salud. Por otro lado, semanalmente, Obama hace un discurso a la nación (weekly address), los que quedan disponibles en YouTube. En ellos, detalla en 5 a 6 minutos aspectos esenciales de su agenda. Hasta la fecha, la mayoría de esos videos se han centrado en las medidas que ha adoptado para enfrentar la crisis económica y la reforma de salud. En total, esos discursos han sido reproducidos más de 3 millones de veces y generado debates en línea que alcanzan cerca de los 30 mil mensajes. La siguiente tabla resume dicha información

YouTube: Weekly Address (Canal WhiteHouse.gov)

 

Mes Hablan de Health Care N° de veces visto N° de comentarios
Ene 2 1,429,185 8,599
Feb 3 402,785 3,843
Mar 3 235,315 2,047
Abr 0 0 0
May 1 52,408 596
Jun 1 40,120 470
Jul 5 248,354 3,270
Ago 3 214,002 5,494
Sep 2 121,956 1,178
Oct 5 198,922 3,553
Total general 25 2,943,047 29,050

 Nota: Para información más detallada puede acceder desde aquí

Finalmente, al igual que en la campaña presidencial, a través de Organizing for America, Obama tiene un equipo dedicado a responder una a una las afirmaciones que se han hecho en contra de la reforma de la salud. De este modo, sus seguidores quedan bien documentados para responder a las opiniones de sus adversarios políticos, amigos, y otras personas con las que conversan sobre temas de interés público. Nuevamente, la estrategia ha sido difuminar información vía medios sociales, invitando a los lectores a retransmitirla.

La clave del éxito de Obama para mantener una red social vigorosa está en cultivar los vínculos con frecuencia y siempre abriendo el camino a un contacto o acción futura. Por ejemplo, el pasado sábado 7 de Noviembre, el proyecto de ley de reforma del sistema de salud fue aprobado en la cámara de representantes en lo que constituye el primer gran éxito político de Obama. Esa misma noche, Barack Obama envió un mensaje de agradecimiento a los ciudadanos (ver mensaje) y su equipo envió otro mensaje personalizado a cada inscrito en http://www.mybarackobama.com contándole cómo votó el representante de su zona. 

Obama está demostrando que usando métodos no convencionales es posible generar participación ciudadana tanto para ganar una elección como para ir más allá e influir en el proceso legislativo. Un lobby ciudadano que está incomodando mucho a los lobbystas profesionales.”

Link: http://www.elmostrador.cl/index.php?/noticias/articulo/reinventar-la-ciudadania-la-otra-campana-que-obama-esta-ganando/

Política y Homosexualidad

noviembre 16, 2009

Los dejamos con esta lúcida columna de Carlos Peña publicada el domingo 8 de noviembre en Reportajes del Mercurio:

“Piñera está empeñado en brindar igualdad de trato a las parejas homosexuales. Si le creemos a las noticias, en la franja televisiva aparecerá una pareja gay. Y uno de ellos llamará a votar por Piñera. Si ocurre, será inédito.

Las convicciones de la derecha más tradicional —la sociedad como el intento de remedar el orden natural y la política como la continuación de la moral por otros medios— se habrían ido, gracias a la simple escena de dos hombres cogidos de la mano, al tacho.

Kast y Larraín —que llevan, el primero por asimilación y el segundo por habitus social, el conservantismo en la piel— reaccionaron de inmediato.

Ambos coincidieron en que “el énfasis de la campaña de Sebastián Piñera tiene que ser el de una familia normal entre un hombre y una mujer”. De otra forma —insinuaron— el electorado conservador carecería de razones para apoyar a Piñera y el triunfo “sería más difícil” ¿No comprendían acaso, quienes idearon esa escena anormal, que la derecha debe ofrecer una alternativa a la “mazamorra disolvente que promueve la izquierda como forma de organización social”?

Las reacciones de Kast y Larraín ponen de manifiesto la tenue línea que separa a los sectores liberales de los sectores conservadores. Se trata nada más y nada menos que de la relación entre la política y la moral. Mientras los liberales piensan que hay que separar a la una de la otra; los sectores conservadores creen que hay que mantenerlas lo más unidas posibles.

Veamos.

Todos los seres humanos tienen convicciones morales más o menos firmes. Cada hombre y mujer piensa que hay formas excelsas de vivir la vida y otras que son en cambio más bien degradadas. Nadie es indiferente frente a la más vieja pregunta de la moral: ¿cómo debemos vivir? Cada hombre y mujer, de izquierda o de derecha, rico o pobre, tiene una respuesta más o menos elaborada enfrente de esa pregunta. Y se inspira en ella para vivir su vida y enseñar a sus hijos.

La diferencia entonces entre liberales y conservadores no deriva del hecho de que algunos tengan convicciones morales y otros no. La diferencia deriva, más bien, del alcance que cada uno concede a esas convicciones. Los sectores conservadores —Kast y Larraín son un ejemplo de esta sensibilidad que también se encuentra en la Concertación— piensan que la política debe promover la forma de vida que ellos estiman mejor o más virtuosa y desincentivar, en cambio, aquellas que les parecen desviadas o degradadas. Ellos creen que el guión del universo nos enseña que hay una forma de vida mejor que cualesquier otra —la heterosexualidad contra la homosexualidad, el matrimonio contra la convivencia— y que la tarea de la política es promoverla. Y una pareja gay en escena desmiente esa convicción básica.

Un liberal cree, en cambio, que es valioso que cada persona intente discernir por sí misma el tipo de vida que quiere llevar. Cada uno, piensa un liberal, tiene derecho a contar con una esfera libre de todo examen cuyas decisiones deben ser acatadas. Eso incluye cuestiones relativas a la vida afectiva y a la vida sexual. Y como ellas están atadas a la identidad de cada uno, la dignidad humana exigiría respetarlas con prescindencia de la opinión que puedan merecer.

Así entonces cuando una pareja gay aparece en una franja de la derecha no se está promoviendo esa forma de vida en particular. Simplemente es una muestra que se está dispuesto a respetar las elecciones autónomas de las personas. Al poner una pareja gay en pantalla, Piñera estaría reconociendo que el deber del Estado es tratar con igual consideración y respeto a todas las formas de vida con prescindencia de cuán normales o no le parezcan al respetable público.

Kast y Larraín entonces tienen toda la razón al erizarse. Y es que Piñera poco a poco parece estar logrando lo que soñó a fines de los noventa y que de ahí en adelante le costó tantos tropiezos: construir una derecha genuinamente liberal. Si se mantiene en el empeño y lo logra, no habrá más que aplaudirlo.”

Link: http://blogs.elmercurio.com/reportajes/2009/11/08/politica-y-homosexualidad.asp

¿QUÉ HACEMOS CON EDUARDO?

noviembre 12, 2009

por Cristóbal Bellolio (publicada en El Mostrador el jueves 12 de noviembre)

La encuesta CEP que acabamos de conocer trae malas noticias para todos los candidatos con aspiraciones de llegar a La Moneda. A un mes de las elecciones, Piñera baja 1 punto y queda en 36%,  mientras Frei baja 2 puntos y queda en 26%. Por su parte Enríquez-Ominami sube 2 puntos (llegando a 19%) pero todavía ve lejos la segunda vuelta. Lo interesante es que en el ballotage el empresario RN le gana con comodidad al senador DC. Sólo el diputado díscolo es capaz de plantarle al candidato de la Coalición por el Cambio una batalla competitiva. Menudo problema: Frei estaría asegurando su paso a segunda vuelta pero al mismo tiempo timbrando el desalojo de la Concertación.

Nadie va a querer reconocerlo en el establishment oficialista, pero mirando de reojo al candidato y en voz bien bajita se escuchará: “¿qué hacemos con Eduardo? ¿Cómo nos pudimos haber equivocado tan dramáticamente? Te dije que no había que escuchar a Latorre, Auth y Escalona”.  Con presupuesto rechazado en el parlamento, paro de profesores y empleados públicos, y Bachelet sobre el 70% de aprobación sin moverse de su escritorio. “Te dije que el candidato tenía que ser Andrés Velasco, te lo dije” le espetará un anónimo operador a su compadre de oficina. Para los dirigentes de la Concertación, que Frei pase a segunda vuelta es una cuestión de orgullo político (que lo estén festejando es francamente lastimero), pero para el ejército de militantes es una cuestión de estabilidad laboral. Si fuera por ellos, que Marquitos tomara las banderas. Pero ya es demasiado tarde. Demasiados puentes han sido dinamitados.

Piñera tampoco la tiene sencilla. Aun habiendo afinado la puntería en el concepto de campaña, se instala como primera mayoría relativa en primera vuelta con sólo un 42% de los votos válidamente emitidos. Eso no es precisamente “quedar a la vuelta de la esquina”. Los puntos que necesitará en enero están en el caudal electoral de Marco Enríquez. Ya no será tan buena la idea salir a ningunearlo. Peor idea aun será hacerle caso a las pataletas conservadores de ciertos sectores la UDI. Para construir una mayoría social y política se requiere mover el eje hacia posturas más liberales. La Moneda bien vale un beso lésbico o una plantita de marihuana.

Marco debería tener razones para festejar, pero sólo aparentes. Es cierto que acorta su distancia de 11 a 7 puntos respecto de Frei, pero salvo una arremetida de proporciones épicas, es probable que no llegue hasta enero. Será la niña bonita del baile, qué duda cabe, y quizás este sea el mejor momento para pensar qué se pretende hacer a futuro con el enorme capital político construido durante este año. Las esperanzas del marquismo residen en que la foto CEP retrata una escena de hace tres semanas, y que si la tendencia se confirma, entonces su candidato acortó más aun la brecha. No está para nada sepultado. Menos si entre la gran familia concertacionista toma fuerza, como un murmullo con vida propia, como un susurro ramificándose entre las reparticiones públicas de Arica a Punta Arenas, la idea de que Frei los está condenando a una victoria pírrica en diciembre. Y que Marco, al que ayer no querían ni mirar, tiene el as de la continuidad, al menos aparente. Ellos seguirán repitiendo, hasta con la cabeza en la almohada, “¿Qué hacemos con Eduardo?”.

Link: http://www.elmostrador.cl/index.php?/noticias/articulo/que-hacemos-con-eduardo/

CAFÉ CONCERT

noviembre 10, 2009

por Cristóbal Bellolio (publicada el martes 10 de noviembre en www.latercera.com)

Debatir es un arte. O una ciencia, si prefieren. Es casi una disciplina. En un debate, más importante que lo que se dice, es cómo se dice. Es dominar el escenario, mirar a la cámara, manejar el dramatismo, capturar la atención, electrizar a la audiencia, jugar con el humor, interpelar a los contendores, salir con elegancia. Un debate no decide una elección. Generalmente sirve para aleonar a los partidarios que ya están convencidos. Y el juicio “objetivo” sobre quien “ganó el debate” no tiene relación con el cambio en la preferencia electoral. Por tanto, ya deberíamos estar de acuerdo en que los debates (así como las franjas televisivas) poseen una lógica propia e independiente.

En este plano de discusión casi estético, y tomando en cuenta que los debates van cambiando de formato, la mejor herramienta de un candidato es la versatilidad. En el caso del foro de TVN, el objetivo de de los postulantes a La Moneda era encarnar autoridad, evidenciar rasgos de estadista, garantizar gobernabilidad. Un modelo menos empaquetado, como el que vimos ayer en canal 13, incentiva a los competidores a cambiar la excesiva formalidad por un estilo tipo café concert, donde el diálogo permanente genera inevitablemente momentos más chispeantes. No era un número de humor, obviamente (el senador Frei casi pierde la compostura cuando se empezaron a mandar saludos a las señoras), pero otorgaba ventajas a los mejores conversadores de sobremesa.

En este terreno, hay que decirlo, el mejor es Piñera. Con facilidad pasó de la rabieta al festín, preguntándole incluso a los moderadores sobre sus propios defectos. Aunque se denuncie su falta de corazón, lo que le sobra es cancha. ¡Hasta se metió en la foto familiar de los Gumucio! Presidentes cancheros han existido muchos, desde Menem a Berlusconi, y eso no asegura buen gobierno ni respetabilidad internacional. Pero en un debate rápido y a ras de piso hace la diferencia.

Quien pierde con este formato no es el más anticuado, sino el más amargo. Arrate podrá ser de la vieja escuela, pero es de una afabilidad casi infinita, además de ser un gran conversador. Se le vio relajado y en líneas generales no “guateó”, salvo cuando dijo que Cuba tenía “un tipo de democracia distinto”, con “imperfecciones” como las nuestras. Sin comentarios.

Frei, en cambio, no calza con el ritmo de esta música. Asqueado de tanta “farándula”, pedía subir a los “grandes temas” (como si a alguien le importaran en un show de televisión), pero al hacer el reclamo se le vio incómodo, cascarrabias, despectivo. Y cuando trataba de apelar al humor (“gracias ministro” a Arrate, o “fijemos la fecha” respecto del debate de segunda vuelta), lo hacía como esos tíos insoportables de pecho inflado. Si quiere ganar en simpatía, Frei tiene que abandonar la típica arrogancia de quien ya fue presidente (no me quiero ni imaginar a Lagos en su lugar), donde sólo él hace planteamientos serios, donde sólo él sabe cómo se gobierna, donde sólo él pareciera considerar un trámite la elección de diciembre. En honor a la verdad, en todo caso, el egocentrismo que irradian estos cuatro candidatos es preocupante. Piñera al menos lo disimula mejor, y en uno de los grandes aciertos de su campaña, ha optado por no seguir apareciendo como el superhéroe que fue en la campaña de 2005.

Finalmente Marco, que tenía todo para ganar en este escenario, se desinfló. Tuvo momentos buenos, por supuesto, pero a estas alturas debería aferrarse mejor a sus ejes semánticos más poderosos, aquellos por los cuales ha ganado tanta adhesión: La renovación y la transversalidad. Ayer no era el día para enumerar proyectos de ley inentendibles en treinta segundos ni menos para sacar a Pinochet al baile. Se enredó denunciando lobistas (precisamente él, que “dice las cosas como son”), se tropezó con las concesiones de televisión venezolana. Piñera le paró el  carro un par de veces a nombre del resto del panel. Marco debió ser más encantador que nunca, sabiendo que maneja mejor que el resto los códigos de la televisión, pero la agresividad lo superó.

Cuando ya la paciencia flaqueaba tocaron la campana y cada púgil se retiró a su esquina. Seguramente a empinar el codo, porque la cosa fue intensa. Ojalá se hayan ido juntos, para seguir “resolviendo diferencias”. A continuar con el café concert, esta vez sin televisión.

Link: http://blog.latercera.com/blog/cbellolio/entry/caf%C3%A9_concert

¿LE TOCA A LA DERECHA?

noviembre 8, 2009

Publicada el pasado domingo 1 de noviembre en La Tercera, transcribimos columna del candidato presidencial Marco Enríquez-Ominami. Potente. Compartimos, al menos, el diagnóstico. Ahí va:

“Durante la larga transición que ha vivido Chile tras reconquistar la democracia se ha convertido en norma la reproducción de los dos grandes bloques políticos, nacidos al alero de la contienda entre el Sí y el No en 1988, en cada una de las esferas de decisión e influencia que el sistema político modela en su entorno. Se les llama “equilibrios políticos”.

Así es la designación del Directorio de TVN, el Banco Central y los miembros del Tribunal Constitucional. Más aún, frente a conflictos sectoriales o crisis específicas, la creación de nuevas instituciones se realiza en la misma ecuánime proporción: así se reparte el Sistema de Alta Dirección Pública, los jurados de la más diversa índole, los panelistas de los programas políticos e incluso algunas organizaciones no gubernamentales -como recientemente nos enteramos con la crisis en Transparencia Internacional-.

Los chilenos llevamos años mirando cómo la distribución de poder entre los bloques dominantes es presentada no solo como la imagen misma de la diversidad sino como gran logro civilizatorio de nuestra nobel democracia. Ahora, sin embargo, cuando el edificio erigido sobre esa base comienza a resquebrajarse por la fatiga del material del que fue construido, esa cuota de participación y repartición comienza también a hacer crisis.

Para las autoridades de la transición esto es así. Para ellos turnarse la presidencia de las cámaras del Congreso es normal, turnarse la presidencia del Banco Central es normal, repartirse los cupos parlamentarios en cada distrito y circunscripción es normal; pero enfrentar la incertidumbre y la competencia es anormal. No es raro, llevan 20 años en un acuerdo relativamente estable y han querido presentar esa inmovilidad como estabilidad.

Pero, aunque suene a paradoja, la estabilidad del siglo XXI se construye con dinamismo y flexibilidad. Con movimiento, no con estancamiento. En eso el candidato de la DC y el de RN son mortalmente parecidos, poseen una mentalidad conservadora que no es capaz de devolverle a la política un rol conductor y de liderazgo en la sociedad, sino que la condena a tornarse en seguidora tardía de cambios que la obligan, cada tanto y no sin dolor, a ponerse al día con la historia.

Ahora le disparan al mensajero y presentan la juventud como una circunstancia peligrosa, lo dinámico como inseguro y la alegría como sinónimo de inmadurez. Hablan de gobernabilidad para aludir al empate permanente, son autocomplacientes con ese sopor y estancamiento sólo porque ha conjurado el trauma con el conflicto y el enfrentamiento de una generación que creció con la Guerra Fría y fue la responsable de la ruptura democrática en Chile.

Por eso es otra generación la llamada a asumir los desafíos del presente, en un mundo que está en permanente cambio, que muta y reemplaza paradigmas a la velocidad del rayo, donde lo que es conocimiento un día, puede estar obsoleto al mes siguiente. Donde hay menos certezas y los dogmas son un pasivo para cualquier institución.

El candidato de la derecha y el de las cúpulas de la Concertación encanan el miedo al cambio y a la innovación. Tras ellos van ejércitos de rostros repetidos una y otra vez. Traen la letanía y el ritmo cansino del Chile del siglo XX, heredero de la Hacienda y los clubes de la fronda.

En esa lógica ¿le toca a la derecha la presidencia, como antes le tocó la de la Cámara de Diputados, la del Senado y el cogobierno de las instituciones clave para el desarrollo del país? Pues nosotros pensamos que no. Por eso decimos que sólo hay una candidatura progresista: la que rompe ese binomio que nos condena a  la misma película que hemos visto una y otra vez.

Link: http://blog.latercera.com/blog/menriquezominami/entry/le_toca_a_la_derecha

ESA MAJESTUOSA DEBILIDAD

noviembre 5, 2009

por Cristóbal Bellolio (publicada el miércoles 4 de noviembre en www.latercera.com)

El poder es un vicio majestuoso. Y desgasta a quienes no lo tienen, como nos recuerda Ricardo Lagos (no sólo con la cita, sino también con el ejemplo). Esta es una combinación demasiado poderosa como para aceptar de buena gana que pase a ser ejercido por otras manos. En ese contexto deberíamos entender las humanas debilidades que estamos presenciando en nuestros días: nerviosismo, vista gorda a la ley, demagogia, matonaje e intervención. Aunque la izquierda lo niegue, anclada a su dogmatismo, los individuos y las asociaciones de individuos buscan su propio interés. Este fenómeno, de tanto en tanto (y no siempre como señala el dogmatismo de derecha) redunda en un mejor estado colectivo. Mandeville hablaba de vicios privados y beneficios públicos. ¿Serán los vicios que está exhibiendo el oficialismo un camino para que todos vivamos mejor? ¿Quedarán finalmente estos “deslices” de ministros e intendentes justificados por el bien superior de los chilenos?

Varias figuras de la Concertación han señalado que lo peor que le puede pasar al país es un gobierno de Piñera: Al poder económico y mediático que ya ostenta la derecha se agregaría el poder político, desequilibrando peligrosamente el tablero; los conflictos sociales se agudizarían dada la intrínseca insensibilidad del conservadurismo; los pobres de la nación perderían los mínimos que hasta entonces han conquistado; el país, en síntesis, retrocedería. ¿Les parecen pocos argumentos para dar la batalla con todas las armas disponibles? Si realmente están convencidos de todo esto (sin siquiera entrar a juzgar cuanto necesitan sus puestos de trabajo), no habrá instructivo de Contraloría, decencia republicana o amistad cívica que valga. Sino pregúntenle a Ramiro Mendoza (“atrévete a fiscalizarnos”), Gabriel Valdés (“demente senil”) o al mismo Marco Enríquez-Ominami (“marquitos”). Algunos, al menos, tienen la delicadeza de esbozar tímidas disculpas cuando son sorprendidos. En casos meritorios, hay incluso funcionarios destituidos. Mientras otros, mareados de orgullo, dirán que nos falta visión y despectivamente nos calificarán como manga de “contadores”, constantemente preocupados de la “hojarasca” de los autos fiscales, las invitaciones a los actos de campaña o la navegación de ministros en páginas web de candidatos en plena discusión del presupuesto. Quizás tenga razón y la oposición nos tenga convertidos en unos paranoicos (capítulo aparte para los estrategas de la Alianza, que a estas alturas deberían saber que la amenaza de interpelaciones y acusaciones en plena campaña sólo consigue polarizar y alejar al votante moderado).

Pero el problema ético y político es mayor, porque en términos gruesos se pretende engañar al electorado. Así, mientras el propio ministro de Hacienda se muestra inflexiblemente responsable ante la presión de profesores y empleados públicos, los parlamentarios de la Concertación (aunque no los únicos) corren a apoyarlos. El gobierno dice A y la coalición que aspira a continuarlo dice B, pero aun así Tironi nos quiere hacer creer que Frei es Bachelet. No funciona. Desafía toda conmutatividad. Pero en el comando del senador DC saben muy bien que la imagen es todo y que estas minucias pueden esperar en el congelador. A fin de cuentas, la debilidad de los varones por las rubias no se compara con la debilidad de la familia concertacionista por el poder.

Link: http://blog.latercera.com/blog/cbellolio/entry/esa_majestuosa_debilidad

Película chilena al Oscar

noviembre 3, 2009

Aunque no acostumbramos a reproducir cartas al director, consideramos importante hacer eco de la legítima y sensata inquietud de Luciano Cruz Coke Carvallo, aparecida en El Mercurio el pasado 1 de noviembre. Creemos que incluso se queda corto al “eludir la sospecha de tenor político”.

“Señor Director:

La reciente nominación de la película “Dawson, Isla 10”, de Miguel Littin, como la candidata chilena para los premios Oscar en desmedro de “La Nana”, de Sebastián Silva, ganadora del prestigioso Festival de Sundance, obliga a una reflexión acerca de la idoneidad de los mecanismos del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes para la selección de nuestros representantes a instancias de esta importancia y visibilidad.

Sin efectuar un juicio valórico a la obra de Littin -otro inocente inmiscuido en esta sorprendente decisión- y eludiendo la subyacente sospecha de tenor político, el dilema se centra en que la decisión parece no estar fundada en aspectos estratégicos que tengan por horizonte el desarrollo de nuestra industria audiovisual.

“La Nana” no sólo ganó el premio de Sundance a la mejor película -hecho sin precedentes en nuestra cinematografía-, sino que ha arrasado con los galardones en prácticamente todos los lugares en los que se ha presentado, especialmente en EE.UU.

En coherencia con los tiempos se realizó completamente en digital, con mínimos recursos, destacando en la prensa mundial por la originalidad de su historia, sus excelentes actuaciones y la revelación de un mundo fascinante y muy chileno.

En un sector que trabaja en permanente pérdida y en el que las películas nacionales durante su segunda semana de exhibición en cartelera pierden el 80% de sus funciones (capacidad de venta), no podemos permitirnos el lujo de desperdiciar la oportunidad única que ofrece “La Nana” de poner a Chile ante los ojos del mundo.

Si apostamos a una industria que apunte a crecer, sustentarse a sí misma, crear empleos y penetrar mercados internacionales debemos, como mínimo, repensar los mecanismos de selección de nuestro producto cultural que, ante todo, deben estar orientados por la siguiente pregunta:

¿Qué sirve a los intereses del cine chileno en orden a potenciar su industria?

En este caso parece haber una sola respuesta evidente.”

Link: http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2009/11/01/pelicula-chilena-al-oscar.asp