ESA MAJESTUOSA DEBILIDAD

por Cristóbal Bellolio (publicada el miércoles 4 de noviembre en www.latercera.com)

El poder es un vicio majestuoso. Y desgasta a quienes no lo tienen, como nos recuerda Ricardo Lagos (no sólo con la cita, sino también con el ejemplo). Esta es una combinación demasiado poderosa como para aceptar de buena gana que pase a ser ejercido por otras manos. En ese contexto deberíamos entender las humanas debilidades que estamos presenciando en nuestros días: nerviosismo, vista gorda a la ley, demagogia, matonaje e intervención. Aunque la izquierda lo niegue, anclada a su dogmatismo, los individuos y las asociaciones de individuos buscan su propio interés. Este fenómeno, de tanto en tanto (y no siempre como señala el dogmatismo de derecha) redunda en un mejor estado colectivo. Mandeville hablaba de vicios privados y beneficios públicos. ¿Serán los vicios que está exhibiendo el oficialismo un camino para que todos vivamos mejor? ¿Quedarán finalmente estos “deslices” de ministros e intendentes justificados por el bien superior de los chilenos?

Varias figuras de la Concertación han señalado que lo peor que le puede pasar al país es un gobierno de Piñera: Al poder económico y mediático que ya ostenta la derecha se agregaría el poder político, desequilibrando peligrosamente el tablero; los conflictos sociales se agudizarían dada la intrínseca insensibilidad del conservadurismo; los pobres de la nación perderían los mínimos que hasta entonces han conquistado; el país, en síntesis, retrocedería. ¿Les parecen pocos argumentos para dar la batalla con todas las armas disponibles? Si realmente están convencidos de todo esto (sin siquiera entrar a juzgar cuanto necesitan sus puestos de trabajo), no habrá instructivo de Contraloría, decencia republicana o amistad cívica que valga. Sino pregúntenle a Ramiro Mendoza (“atrévete a fiscalizarnos”), Gabriel Valdés (“demente senil”) o al mismo Marco Enríquez-Ominami (“marquitos”). Algunos, al menos, tienen la delicadeza de esbozar tímidas disculpas cuando son sorprendidos. En casos meritorios, hay incluso funcionarios destituidos. Mientras otros, mareados de orgullo, dirán que nos falta visión y despectivamente nos calificarán como manga de “contadores”, constantemente preocupados de la “hojarasca” de los autos fiscales, las invitaciones a los actos de campaña o la navegación de ministros en páginas web de candidatos en plena discusión del presupuesto. Quizás tenga razón y la oposición nos tenga convertidos en unos paranoicos (capítulo aparte para los estrategas de la Alianza, que a estas alturas deberían saber que la amenaza de interpelaciones y acusaciones en plena campaña sólo consigue polarizar y alejar al votante moderado).

Pero el problema ético y político es mayor, porque en términos gruesos se pretende engañar al electorado. Así, mientras el propio ministro de Hacienda se muestra inflexiblemente responsable ante la presión de profesores y empleados públicos, los parlamentarios de la Concertación (aunque no los únicos) corren a apoyarlos. El gobierno dice A y la coalición que aspira a continuarlo dice B, pero aun así Tironi nos quiere hacer creer que Frei es Bachelet. No funciona. Desafía toda conmutatividad. Pero en el comando del senador DC saben muy bien que la imagen es todo y que estas minucias pueden esperar en el congelador. A fin de cuentas, la debilidad de los varones por las rubias no se compara con la debilidad de la familia concertacionista por el poder.

Link: http://blog.latercera.com/blog/cbellolio/entry/esa_majestuosa_debilidad

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