EL DÍA DESPUÉS

por Cristóbal Bellolio (publicada en Reportajes de La Tercera el domingo 20 de diciembre)

Marco Enríquez-Ominami tiene chance para convertirse en un líder de oposición al gobierno de Sebastián Piñera. Una victoria de Eduardo Frei, en cambio, complica sus proyecciones. Una vez liberados sus votantes de cualquier tipo de recomendación respecto del balotaje, el díscolo tiene la difícil tarea de controlar la ansiedad de sus cercanos. En lo inmediato, la paciencia es su aliada.

En el escenario de una derrota concertacionista, las “cúpulas” tienen los días contados. Los partidos del arco iris se enfrentarían a un inédito paisaje: mirar a Chile sin el poder en las manos. Si es hábil en recomponer afectos, podría reclamar la dirección de la nueva Concertación. Después que otros hayan enfrentado a los responsables del fracaso, el hijo pródigo podría retornar a las filas socialistas.

Tiene otra opción, por supuesto, y ha amenazado con ella: la conformación de un referente que desafíe el duopolio político chileno. Pero dejando de lado lo atractivo que suena, Enríquez y su entorno deberán preguntarse cuán oneroso resulta este proyecto en relación al objetivo final. ¿Tiene sentido disputar un nicho que ya tiene marcas instaladas en lugar de batallar por el control de aquéllas? Además, sin parlamentarios propios auspiciando el fin del binominal, no serán sus beneficiados quienes empujen por modificar los incentivos del sistema. Y todos sabemos como terminan las terceras fuerzas en este juego. La sola idea de un nuevo referente, sin embargo, tiene plena justificación en estos días: es la manera de evitar que su capital se evapore.

En 1989, Piñera ingresaba a RN a pesar de pertenecer a una familia de tradición DC. Pero en la falange sus ambiciones se verían truncadas por una extensa lista de espera donde figuraba Aylwin, Valdés, Zaldívar y el mismo Frei. RN, en cambio, era similar a un descampado con una promisoria patrulla juvenil crítica del régimen que culminaba. La perseverancia de Piñera rindió frutos en el largo plazo: hoy está a un paso de llegar a la presidencia. Invertir en empresas deficitarias puede transformarse en un gran negocio político si prima audacia y pragmatismo. Piñera contaba entonces con menos de 40 años. Enríquez llegará a esa cifra el 2013.  

Pero así como Piñera tardó 20 años en sacar la tarea, Enríquez tampoco la tendrá fácil. Aunque es esperable que la popularidad de Bachelet empiece a caer cuando abandone La Moneda, la Presidenta seguirá siendo por un tiempo el bastión moral de la centroizquierda sin siquiera mencionar a las triunfantes figuras parlamentarias que también esperan su turno para conducir la nave. Otros tantos querrán pasarle la cuenta si asciende la derecha. Necesitará puentes, escudos e infiltrados. Después de la paciencia, requerirá de espaldas anchas y talento para sobrevivir al destierro y retornar en majestad.

Link: http://blog.latercera.com/blog/cbellolio/entry/el_d%C3%ADa_despu%C3%A9s

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3 comentarios to “EL DÍA DESPUÉS”

  1. Alvaro Says:

    En desacuerdo, la victoria de la Alianza implica que la concertacion tendra sus mea culpa obligados y ya que tienen representacion politica en el parlamente, serian entonces los voceros validos de la oposicion contra la Alianza. Ademas hay que tener en cuenta que uno de los chivo expiatorios de ese supuesto escenario sera Marco Enriquez, y quienes estaran mas resentidos seran partes de las mismas bases de partidos quienes derechamente trataran a MEO de traidor.

    Por otra parte si la Concertacion saliese electa, dudo que los mea culpa se lleven a cabo, y de ser asi no seran tan fuertes como se esperan. Despues de todo la victoria los hara a todos felices y pecaran de olvido. Durante los 4 años de este otro supuesto escenario el gobierno seguira exactamente al mismo paso, tendra los mismos vicios y generara el mismo desconteto que los anteriores 4. Entonces bajo esta perspectiva Marco Enriquez seguira siendo el vocero de la renovacion de la Concertacion y la refundacion de la “izquierda”. Al año de las elecciones se sumaran nuevos desilucionados con la concertacion que engrosaran las filas de MEO.
    Dentro de este escenario el 2014 seria terrible luchar contra una Bachelet (desde un punto de vista actual) , y lo no terrible seria luchar contra un Frei que busque reeleccion, ese seria desde mi punto de vista caido del cielo. Lo malo que ambos apoyados por el gobierno en curso , lo bueno es que en esa fecha no seremos simples voluntarios.

  2. francisco eichholz Says:

    Salvo la analogía, encuentro poco interés en la columna. Pero no basta lanzar analogías porque resultan sugerentes, hay que explicar las conexiones e intentar probarlas.

    Pero vamos por partes. Lo de las “marcas instaladas” es equívoco. Las marcas a las que te refieres no son marcas, son partidos políticos representantes de ideologías. Los nombres de los partidos de la izquierda incluyendo la DC obedecen a anhelos muy antiguos de sectores postergados. Ahora bien, en estos tiempos eso pesa mucho menos que antes, y por lo tanto, consideradas como meras marcas en el mercado electoral y un sector reducido de la opinión pública, no tienen nada o casi nada del valor simbólico de décadas previas. Aún así, tienen acólitos fieles y no tan fieles, pero más fieles que Marco.

    En otras palabras, hay marcas mejor posicionadas que Marco en la Concertación actual para recibir el testimonio de la Concertación “antigua”. Quienes cederán el testimonio no serán generosos con el terrible Marco, sino con quienes han sido “fieles” a la Concertación (o sea a ellos). ¿Lo cederán? Bueno, los jóvenes concertacionistas han aprendido al menos la lección y serán más atrevidos de lo que hasta ahora fueron con señores más viejos y desautorizados por los electores que le han puesto fecha de vencimiento a su suerte. ¿Gracias a Marco? Seguro, después Alejandro se pensó en avanzar hacia el oriente, pero la política, como el arte bélico, no está construida de favores tácitos, sino explícitos. Y sobre todo de fidelidades.

    La comparación con Piñera es muy sugerente, pero poco más que eso. Ambos comenzaron a figurar como jóvenes ambiciosos y sobre todo ansiosos, sin ganas de hacer la cola pero conscientes del peligro de saltársela, al menos en política. Pero las razones por las que no le será fácil a Marco arrimarse a buen árbol no se parece a la de Piñera cuando se asoció a RN. Eso hace variar de fondo las cosas en un caso y el otro. Piñera no hizo una apuestas de largo plazo. Apostó, como lo dice su historia en la bolsa, a corto plazo. Con el NO es claro que apostó a ganador. Esa decisión no le debió costar nada, tanto porque provenía de una familia DC como porque ya entonces, lo sé por experiencia, no costaba saber dónde estaba puesta la esperanza, que es el elemento que abre puertas en la política. Estas puertas, él lo sabía bien, no se le abrirían rápido en la Concertación. Había, como bien dices, una cola bien larga de quienes habían “luchado” por la democracia. En RN, en cambio, había, como bien dices también, un incipiente intento por desmarcarse de la derecha dura y un poco menos de Pinochet. Era la alternativa. A ese árbol se arrimó este economista pseudo-chicago boy que no estaba para servir en las sombras a ningún dictador. Las cosas le salieron saladas por la solvencia de la Concertación, la derecha conservadora y la larga sombra de Pinochet, entre otras razones.

    MEO es otro caso. Para empezar, por el contexto. MEO saltó al ruedo porque se le presentó una buena oportunidad. Pero antes de eso él ya era tildado de díscolo. ¿Qué significa esto en esencia? He aquí la mayor diferencia con Piñera, a pesar de que entre ambos seguramente existe un tipo de admiración parecida quizás a la que puede existir entre grandes apostadores de casino. Pero insisto en la pregunta. La respuesta para mí es que MEO, a diferencia de Piñera, apuesta, sí, pero motorizado por convicciones. Piñera no las tiene, y por eso no tiene razones para hacer lo difícil y más arriesgado, pero sí para saltar sobre un botín justo cuando conviene porque es más seguro. Eso hizo con Lavín. ¿Lo mismo que MEO hizo con Frei? Algo hay de eso, pero ten en cuenta que Piñera fue a la captura de la base de apoyo político de Lavin. Y MEO, en este sentido, hizo justo lo contrario: se atrevió a saltar al vacío… de sus convicciones. ¿Más ansioso? Puede ser. Pero sobre todo, alguien con un gusto por el heroísmo. Y sabemos de dónde le vienen esos briós de bandolero a lo Robien Hood.

    MEO no es un mártir al servicio de una causa, quiere ser el líder de ella. Ha visto en la Concertación un gigante que pronto caería y ha intentado… competirle. Yo no creo que haya pensado más de lo necesario cuando se requerían huevos. El momento exigía saltar a la batalla. Después se vería qué hacer. Muchacho atrevido, ambicioso pero no calculador. Confía más que Piñera en sus capacidades, y de estratega tiene bastante talento. Piñera es rapaz, sólo confía en saber alcanzar la meta porque como dices, es perseverante en tenerla en el blanco, pero además todo un sabueso para saber cuándo atacar. Y ese cuando es cuando es más fácil conseguir lo deseado. No lo guía ningún principio, para un cazador de esta baja estirpe carroñera los principios significan únicamente lastre. No tiene niguna visión de país, sólo el que sueña teniéndolo a él como presidente.

    MEO es un torero, y como los toreros, gusta de la sangre. Pero como ellos, puede morir en su arriesgado y bello espectáculo. Pero como él mismo dice apenas veladamente, si no le ha faltado ingenio para conseguir su 20%, no le faltará para quedar bien parado en la contingencia posterior al 17, venga como venga. Y es cierto, fácil no viene… en principio.

  3. vozyvoto Says:

    Gracias a ambos por lo comentarios. Al parecer los sucesivos cortes de la columna original le restaron potencia y claridad.
    Mi tesis es muy similar a la de Álvaro, por eso sostengo que a MEO no le resultará nada fácil hacerse con el control de la Concertación. Creo que ya lo intuyó y por eso ha insistido con el nuevo referente, que también presenta dificultades.
    Sobre los nichos, estimado Francisco, me explayaba más en la versión original. Y es algo bastante parecido a lo que sostienes. Mi reflexión es sencillita: Si quieres tener “domicilio ideológico” en la izquierda progresista (como lo demanda Marambio o Escobar) entonces parecen haber marcas instaladas (ej, PS, PPD). Cosa distinta sería invertir en un nicho sin esas marcas, léase movimiento declaradamente liberal y progresista hacia el centro del espectro. Nadie lo utiliza hoy y mi intuición me dice que crecerá en demanda en el futuro, con más jóvenes participando y mejores índices de desarrollo.
    Sobre tus aprensiones de la analogía, son interesantes. La incluí un tanto a contrapelo del resto de la historia, pero le daba sabor. Acuérdate que el oficio del columnista no es sentar tesis concluyentes ni menos análisis exhaustivos. A veces basta con introducir provocaciones. Esa es la pluma que buscan los medios. Nadie lee columnas excesivamente “sensatas”. En todo caso te felicito por la prolijidad de tu reflexión.

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