La desilusión del Marquismo

Yo fui de los ingenuos, debo reconocerlo, que creyó que Marco Enríquez no haría ningún endorsement en segunda vuelta. Pero no lo juzgo. Creo que su decisión de apoyar a Frei es legítima y tan válida como la mía de apoyar a Piñera. No me siento estafado ni mucho menos. Marco Enríquez es coherente con su identidad de centroizquierda, con su “domicilio ideológico”, pero es inconsecuente con su discurso de campaña, ese que desafiaba estructuralmente el “duopolio”. No tengo mucho más que decir al respecto. Mejor es leer las líneas que escribió Jorge González, profesor de la Escuela de Gobierno de la UAI y cercano colaborador del proyecto marquista, que revelan su profunda decepción:
“Esta elección presidencial dio a muchos la esperanza de que la democracia chilena fuese mejorada. Se plantearon temas hasta entonces fuera de la agenda, y con genuina convicción también algunos otros sobre los cuales la ciudadanía ya ha escuchado promesas, tan solo para llevarse la desilusión de que no se cumplieran ni siquiera “en la medida de lo posible”.
La causa de esta peculiaridad fue la aparición de la candidatura de Marco Enríquez-Ominami, que postuló, por ejemplo, la participación de privados en la propiedad de Codelco, el fin de la discriminación para minorías de género y las reformas políticas necesarias para llevar nuestra institucionalidad a los niveles de los países OCDE.
 
Lo que hizo diferente la candidatura de ME-O de todas las otras, fue la convicción para plantearse respecto a los problemas más graves de nuestra democracia. Eso le atrajo apoyos transversales nunca antes vistos en Chile. En la Comisión Político Estratégica de la campaña de ME-O compartimos esfuerzos Ecologistas, Humanistas, Socialistas, Radicales, Miristas y un sinnúmero de independientes de las más variadas sensibilidades (genero, ambientalistas, partidarios de legalizar la marihuana), y, muy importante, personas hasta entonces ligada a la Alianza: gente que vio en esta campaña, y es mi caso, una oportunidad para llevar Chile a consolidarse como una verdadera democracia, abierta, libertaria, liberal, lo único que por lo demás puede abrir paso al desarrollo material del país.
 
En esto ME-O fue inequívoco: su propuesta era adoptar las características esenciales de las prácticas observadas en las democracias más desarrolladas, como transparencia, rendición de cuentas y democracia interna. Por eso fue que durante la campaña, al interior de la Comisión Político Estratégica, observé que posiciones muy distantes se podían ir conciliando con debate, participación y espíritu democrático. Ello fue posible porque el candidato, con un ideario refrescante y actualizador de evidente necesidad para un criterio supra ideológico y transversal, era factor aglutinante.
Con ME-O se acabaría la ambigüedad, la falta de democracia al interior de los partidos, los acuerdos cupulares, el actuar de espaldas a los electores; sin embargo, ese ideal está destruido. En forma y fondo, el apoyo brindado a Frei contradice la esencia de su propia candidatura. Tras meses del mayor esfuerzo para diferenciarse de las malas prácticas de la Concertación, en particular las que culminaron con la candidatura de Frei conseguida en primarias “truchas”, con presidentes de partidos que amañan la voluntad en contubernios a puertas cerradas, donde candidatos son seleccionados mas por su habilidad verbal para parecer que se están comprometiendo con posiciones que después olvidan, anuncia que  votará por el abanderado de todo eso.
 
Pero lamentablemente, la verdad es que ya desde que ME-O declaró que los presidentes de los partidos debían renunciar, se comenzaron a producir sospechas de que la tan anunciada convicción por el “cambio” podía estar siendo “repensada”. Y del rechazo a renunciar de justamente los dos más conspicuos representantes de las malas prácticas políticas (Escalona y Latorre), surgieron mensajes respecto a posibles coincidencias y avances en tres propuestas de la campaña de ME-O: las sospechas crecían. Y particularmente sospechoso fue que desapareciera de la agenda el tema de los Intendentes electos y se convergiera en tres temas donde cabe hacer gestiones en el Congreso.
 
La desilusión es completa, en muchos. Estamos viendo que el pretexto de haber encontrado una buena respuesta de la Concertación para el trámite de esas tres materias, sirve para justificar la entrega del voto al mismo candidato que por meses fue acusado de provenir de un proceso de primarias amañado, con un mensaje que contradecía frontalmente su trayectoria, y otras aniquilaciones por el estilo.
Este anuncio no tendrá efectos electorales el próximo domingo, y parece muy poco presentable desde el punto de vista ético, toda vez que se hace con obvios fines electorales, a sólo cuatro días de la elección, un mes después de anunciarse autonomía, neutralidad e independencia, en lo que se llamó la decisión de “Marco en primera, segunda y tercera vuelta”. Es decir, esto adolece exactamente de los males que se querían cambiar y que fueron la razón de que muchos, como yo, se sumaran a esta campaña.
 
El sueño llegó a su fin. A pesar de haber obtenido en la primera vuelta la votación más alta de una candidatura no perteneciente a las coaliciones dominantes (Concertación y Alianza), el anuncio hecho por M-EO, que hizo posible todo ello, de que votará por este domingo votará por Frei, nos ha retrotraído a fojas cero.
Anuncio que según previos anuncios, nunca se anunciaría… ¿Qué queda entonces de esa promisoria alternativa al “más de lo mismo” que era la postulación de ME-O, que queda del consenso logrado entre partes provenientes de tantas partes…, qué queda del proyecto riguroso, serio, de democratizar la democracia al nivel que el país requiere para detonar su despegue económico, qué queda de…?
 
No queda nada. Simplemente cada uno de vuelta para su casa: aquel al socialismo, el otro a la DC, y los que veníamos del otro lado, los de “derecha”, según la arcaica nomenclatura que con ME-O íbamos a superar, de vuelta a donde no hay duda que se ostentan honestamente principios liberales, esos a los que ME-O parecía estar más cerca que Frei, quien por el contrario representa, justamente, más de lo mismo. No seremos los únicos en descartar el ejemplo de ME-O, pues no hay duda que muchos adherentes suyos provenientes de la Concertación, ya no volverán a ella.”
 
Jorge González
Encargado de Reformas Políticas Comando Marco Enríquez-Ominami
Miembro de la Comisión Político Estratégica 
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5 comentarios to “La desilusión del Marquismo”

  1. Pablo Says:

    Recuerdo una clase con Jorge Gonzalez (UAI) como en mayo, donde nos aseguraba el carácter liberal progresista de la campaña de Marco Enriquez.

    Varios alumnos de ideas liberales nos motivamos con la candidatura ese día, pero con el pasar del tiempo vimos como la candidatura comenzaba a perder su caracter supra ideológico para volverse una candidatura directamente de izquierda.

    Creo que antes de la primera vuelta, muchos ya habíamos cambiado de ideas con respecto a ME-O, y la decisión de apoyar a Frei fue simplemente el punto final de una historia que ya se había comenzado a escribir hace mucho tiempo.

    No hay problema en que ME-O vuelva a su tribu, pero es una lástima para quienes creíamos en un proyecto diferente.

  2. Pedro Says:

    Jorge de ingenuo no tienes nada

    Tu eres ex militante de RN y candidato a diputado por ese partido en el distrtio 28 en la eleccion del 1997.

    Lo que intentas hacer con este articulo no tiene nada de ingenuo, todo lo contrario es una operacion bastante coordinada de muchos de ustedes que siempre han sido culturalmente de derecha, para descalificar a MEO y asi volver al redil.

  3. Pedro Says:

    perdon fuiste el 2001, pero da un poco lo mismo la fecha

  4. cristian Says:

    Hay un error garrafal en este artículo, no es incoherente ser honesto consigo mismo

    La honestidad puede defraudar a muchos, más si esperan sacar ventajas de la deshonestidad de alguien (propia o de un tercero) … afortunadamente para Chile, para muchos chilenos, hay líderes que se atreven a serlo sin sacar cuentas pequeñas de votos que se pierden.

    Es cierto Meo perdió votos en esta pasada, obvio, de todos los que votan por Piñera … pero se ganó el aprecio de muchos también y abrió un campo nuevo, tan nuevo, que posiblemente cambie el resultado, el domingo … y el 2014

  5. Daniel Dedes Says:

    Lo que me confunde mucho de este texto es que se plantea como “el fin del sueño” que MEO se manifieste -en la medida de lo posible- por un apoyo al sector al que a pertenecido desde siempre. Tal como dice Cristobal, es abolutamente válido el apoyar a una de las dos opciones que quedaron para la segunda vuelta, así como varios de los entusiastas de MEO volvieron a su sector, apoyando abiertamente a Piñera.

    ¿Acaso no hacen éstos últimos lo mismo que MEO, sólo que hacia el sentido contrario del tránsito? Si estaban tan comprometidos con la nueva propuesta transversal donde una mejor democracia, mayor transparencia, una sociedad más moderna, laica y “progresista”… ¿por qué entonces manifestar su apoyo por una opción que claramente encarna muy pocos de esos principios? Ok… me pueden decir que Piñera es liberal, que trasciende al viejo concepto de “derecha-izquierda”. Incluso podría creerlo… pero, como tanto se lo enrostraron a MEO, no sólo se gobierna con un nombre… se gobierna con plataformas. Los 40 diputados UDI son un “team” que no se puede obviar en esta discusión. La mayoría de estos señores encarnan lo opuesto a lo que prometía ese sueño “asesinado” por MEO.

    Y ese es el gran dilema. Es claro que el resultado de la elección no significará el caos ni un desastre descomunal. Seguiremos viviendo, trabajando para ganarnos los porotos, luchando contra las desigualdades inherentes al individalismo reinante, ya sabemos producto de qué. Sin embargo, si hay un sector que está un poco más cerca de las ideas que planteaba MEO es la Concertación, o lo que quede de ella.

    Sin dudas, gran parte de ese 20% proviene de un votante que siempre apoyó a la Concertación, y que se aburrió de que ésta no peleara por aquello que prometio, en el sentido de terminar con esta democracia protegida, en la cual las instituciones aún mantienen resabios autoritarios y donde la libertad personal sólo es válida si de economía se trata.

    Y si existe un espacio donde la voz de ese 20% se puede expresar, y necesariamente escuchar (esta vez, esta última oportunidad), es la Concertación y Frei… el peor candidato que pudo haber tenido, cierto, pero con el único proyecto que puede y debe hacer suyos los planteamientos de MEO.

    Sabemos que a muchos de la Alianza les gusta el binominal y restringir las libertades individuales, impedir que cada ciudadano opte libremente por el mejor camino, informadamente, en materia valórica, específicamente sexual, y donde es posible encontrar una respuesta distinta para enfrentar la delincuenia. No se trata de candados y cárceles, ni tampoco de rehabilitación (aunque se necesita), sino de derribar las barreras que pone la extrema desigualdad, que es la base de un desarrollo sustetanble como país.

    Son sólo algunos temas que explican el porqué MEO, como muchos otros, votaremos por Frei en esta segunda vuelta, asumiendo que no es el proyecto queríamos, pero es el que más se le parece.

    Si otros creen que el proyecto que más se le parece es el de la Alianza, allá ellos, y votarán por Piñera sin remordimientos. Entonces, ¿por qué exigir remordimiento al otro lado? Pese a ello, estoy segurísimo que existe mucho más resquemor en aquellos que votaremos por Frei que en aquellos que, válidamente, optarán por Piñera.

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