CRUZANDO EL RÍO

por Cristóbal Bellolio (publicada con el título “La Era de los Cambios de Camiseta” el sábado16 de enero en La Tercera)

Uno de los hitos más relevantes de la carrera presidencial que hoy culmina es la despenalización del cambio de preferencia electoral. En público o en privado, muchísimos ciudadanos abandonaban la tribu de origen para tomar partido por opciones hasta antes descartadas. Traidores o visionarios, dependiendo del punto de vista, animaron la contienda. La evidencia más contundente es que la centroderecha podría llegar en marzo al poder sin que el padrón electoral del plebiscito de 1988 haya sufrido grandes variaciones. Para que eso llegue a ocurrir, votantes históricos de la Concertación tienen que haber cruzado el río. Después de 21 años de reinado del clivaje democracia versus autoritarismo, la política chilena se reacomoda en otros ejes.

Lo anterior no significa que la Coalición por el Cambio represente de la noche a la mañana lo que podríamos llamar “mayoría social y cultural”. Lograr que un porcentaje importante de votantes cambie de preferencia en una elección particular no les otorga ese galardón. Sí puede significar que los vínculos históricos con una determinada familia política no son tan indestructibles como se pensaba. La consigna ya no basta. La apelación al pasado común pierde su efecto hechizante. Se debilitan las incondicionalidades. No sólo Eduardo Frei lo sufrió en primera vuelta; Sebastián Piñera también echó de menos algunos puntos que le arrebató Marco Enríquez.

El perfil electoral de los chilenos no variará drásticamente en el futuro. Seguramente la historia personal de preferencias y la pertenencia a un determinado grupo familiar seguirán siendo los mejores predictores del voto. A ambos lados del espectro ideológico encontraremos siempre numerosas tropas de fieles, aquellos que celosos de sus principios prefieren votar por un llavero antes que por el candidato de la tropa rival, esos que consideran inmoral pasarse al bando contrario, esos que están convencidos de que ven el mundo de manera radicalmente distinta de los que marcan por el adversario. Sin embargo, en el medio crecerá el grupo electores sin domicilio político fácilmente conocido. Son los que optarán por candidatos atractivos, decidirán según cada coyuntura, premiarán y castigarán gestiones, apostarán según temas que les resulten relevantes. Operando la inscripción automática y el voto voluntario, ellos decidirán las elecciones venideras. El cambio de preferencia electoral constituirá entonces una señal de normalidad democrática. La alternancia se hará previsible.

Quizás el mayor error de la Concertación (en una campaña plagada de errores desde el mecanismo de selección del candidato hasta asumir sin matices la bandera ideológica de más Estado) sea haber confiado ciegamente en que bastaba con los propios para derrotar a la derecha. La autosuficiencia los volvió soberbios y olvidaron pedir el voto de la gente. Lo dieron por descontado. Más tarde apelaron a “la unidad de Frei más la unidad de Arrate más la unidad de Marco Enríquez”, pero este último ya había servido de catalizador para el cambio. Con él, para bien o para mal, muchos ya habían aprendido a cruzar el río.

Link: http://latercera.papeldigital.info/?2010011601#15

http://blog.latercera.com/blog/cbellolio/entry/la_era_de_los_cambios#comments

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Una respuesta to “CRUZANDO EL RÍO”

  1. Paloma Noziglia Says:

    Yo fuí una de las que publicamente cruzo el río.

    A mis 25 años tengo todas las elecciones desde mis 18 en el cuerpo, ya sea haciendo campaña, vocal o apoderado, y la primera vez y obviamente por familia eramos de concertación.
    Mi madre una militante DC desde 71 a sus 16, me inculco los principios y valores falangistas, pero estos se vieron pisoteados por los algunos caudillos que soberbiamente creyeron (desde hace dos elecciones atras) que el poder era eterno y que nunca nadie se decepcionaría.

    Si lo hice, vote SP (y fuí apoderada de mesa luchando cada voto), tanto en esta elección, como las dos anteriores (la vez anterior por que nunca me ha representado Bachelet), el problema ha sido de los que reconocian mi militancia DC, los mismos me han censurado, se han burlado y han echo que la bienvenida ha esta nueva centro derecha sea más dulce.

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