TELÉFONOS QUE NO SUENAN

por Cristóbal Bellolio (publicada el viernes 29 de enero en La Tercera)

Se había filtrado un rumor. El equipo de gobierno de Sebastián Piñera sería anunciado públicamente hoy. El mismo presidente electo salió a desmentirlo: será en la segunda semana de febrero. Para muchos, eso significa que la ansiedad se extiende por varios días más. Desvelos privados, conversaciones contenidas, sutiles indagaciones. Aun no reciben “ese” llamado telefónico.

“Son 1.300 cargos de exclusiva confianza. ¿Cómo no voy a ser uno de ellos?” se preguntan “¿Habrá bajado mi cotización?” se preocupan. “Seguramente saben que estoy muy bien donde estoy” se tranquilizan. Las aguas de la centroderecha se agitan. No están acostumbrados a tanta expectación. Al menos no haciendo cola para el sector público. Los medios apuestan por las figuras del gabinete con dedicación morbosa y se tejen teorías de todo tipo: De tanto nombrarlo lo van a quemar; si pone a fulano tiene que poner también a mengano; habrá más sorpresas de lo esperado.

Muchas de estas tesis son plausibles. Como aquella que anticipa un desembarco feroz de las huestes gremialistas. Los peores temores del mundo liberal haciéndose realidad. Éstos se organizan y parece que dan la pelea. Pero en lugar de sables, esgrimen currículos y argumentos políticos. Y tienen uno muy poderoso: Piñera ganó justamente por saber abrirse hacia el centro, no por recluirse en la derecha más dura. Lo peor que le podría pasar al flamante gobierno es su propio “Puntapeuco” valórico. Imaginemos la escena: ministro de Salud UDI renuncia por negarse a repartir la píldora, señalando que sus convicciones no son transables. Porque la pericia técnica de repartir eficientemente las cajitas en los consultorios y montar un sistema que evite larga espera es loable, pero hay decisiones políticas de profundo contenido normativo que no da lo mismo quien las tome. Pero la entusiasta armada liberal tiene pocos padrinos. Además han fallado en su labor formativa. Y son menos en la mesa donde hay que estar.

En el mundo de los independientes (vasto y rico en este lado del arco iris) también campea la inquietud. “No debí haberme hecho tantas ilusiones” se repetirán algunos, “si al final esto se llena con criterios político-partidistas”. Y claro, ellos no militan en ninguno. No cuentan con compañeros de equipo, no tienen deudas por cobrar, no han tejido lealtades en la interna y nadie se va a desangrar por ellos. Aun así, confían en que encajan con el “perfil” y en que Piñera “opera con una lógica distinta”. De hecho, es muy probable que estemos en presencia del presidente más independiente de los partidos que hayamos conocido después del retorno de la democracia. Los funcionarios de su gobierno serán sus funcionarios, fusibles de fácil recambio si no cumplen la expectativa. El margen de pataleo de los timoneles de la Coalición será escaso.

Y quedan finalmente los parlamentarios. Pero ellos necesitan algo más que un llamado. Necesitan de una operación sigilosa y precisa como ninguna. La ruidosa polémica de esta semana echó parte de esa posibilidad por la borda. De persistir, habría que abundar en justificaciones: Por qué criticaron el nombramiento de Tohá en su momento, por qué abandonarán a sus electores a medio camino, por qué transfieren más poder a las cúpulas (para designar al sustituto), o cómo no fueron capaces de encontrar otras personas idóneas entre tanto Tantauco y renovación generacional. El presidente electo, por lo demás, tiene claro que necesita de figuras emergentes dentro del gabinete, capaces de encarnar cambio dentro de la continuidad pensando en el 2013.

Muchos ya se hicieron la idea y dejaron de mirar el teléfono con cara de esperanza. La vida sigue igual. Otros tantos, más reticentes a la idea de quedar fuera, se resisten a planificar el 2010 como si nada hubiera pasado. Algunos habrán perdido la paciencia y marcado directamente el número de algún conocido dentro del comando, el partido, el centro de estudios. No es una cuestión de orgullos, sino de certidumbres. No vaya a ser cosa de partir de vacaciones justo cuando suene el teléfono.

Link: http://papeldigital.info/lt/2010/01/29/01/paginas/007.pdf

http://blog.latercera.com/blog/cbellolio/entry/tel%C3%A9fonos_que_no_suenan

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