Una Centroderecha post Jaime Guzmán

Los dejamos con una interesante columna de Gonzalo Bustamante, profesor de filosofía política de la UAI, publicada en los blogs de La Tercera:

“La semana pasada se recordaron los 19 años del brutal asesinato del ex senador Jaime Guzmán. Su figura posee varias dimensiones: el ingeniero de una dictadura militar, el gran arquitecto de la Constitución del 80, el profesor universitario carismático, el inspirador del gremialismo, el constructor del que es al día de hoy el principal partido político del país (UDI)  y  uno de los pensadores conservadores más importantes de Chile en el siglo XX.

Qué duda cabe, no se podría hablar de la historia de la derecha chilena sin hacer referencia a él. Además como todo gran polemista, era polémico: su figura es inseparable  de  un gobierno que no respetó nuestras tradiciones republicanas, lo cual tuvo su mayor manifestación en las violaciones  a los DDHH pero a la vez es el principal responsable de haberlo dotado de un marco institucional, no común, a ese mismo gobierno. Por eso es pertinente, sobre todo si nos encontramos en el primer gobierno de centro-derecha en más de 50 años, analizar hasta dónde su pensamiento puede informar el contenido político de una derecha moderna, dinámica y democrática.

Para eso habría que establecer un marco comparativo.  Richard Posner, una de las mentes más lucidas de la derecha americana, puede ser  de utilidad.  Indicará que una fortaleza del conservadurismo americano (dentro del cual ubica a la “derecha en general”: conservadores-conservadores, libertarianistas y liberal-conservadores) fue que supo generar un movimiento intelectual en economía, ciencias sociales y filosofía, que le permitió articular una visión de mundo dominante que tendría su culminación en el gobierno de Clinton: un demócrata aplicando políticas conservadoras.

El valor  de la individualidad, el escepticismo a la ingeniería social, la valoración del emprendimiento, un pragmatismo cultural, una ética del trabajo, serían alguno de sus  contenidos.

Para Posner, su decadencia aparece cuando comienza la derecha a despreciar el valor de los intelectuales, predomina una interpretación ideologizada y unívoca de la realidad, se introducen los grupos religiosos en el Partido Republicano dominando su estructura, se pierde la rigurosidad fiscal por favorecer carreras armamentistas, se rechaza los derechos civiles considerándolos peligrosos y se llega al extrema de acusar a la izquierda de inventar el calentamiento global. Habrían perdido conexión con la sociedad y su sensibilidad. En suma, se transformó en un movimiento mono-pensante y ramplón.

El pensamiento conservador debe recuperar una mirada pragmática y desideologizada. Para Posner, así como la izquierda debe aprender, por ejemplo, que los sindicatos no favorecen a los más necesitados, la derecha debe entender que con la  abstinencia sexual no se pueden desarrollar  políticas públicas en salud.

Guzmán defendió, hay que decirlo que con brillantes, mucho de los elementos que Posner adjudica a la decadencia del movimiento conservador: una visión única de la sociedad fundada en la idea de la posesión exclusiva de la verdad valórica en temas de dimensión pública, una idea originalista de la Constitución, cierto provincianismo que no comprendía el mundo exterior, resumiendo: no distinguió entre preconcepciones racionales pero abiertas a ser sometidas al cambio si la evidencia lo indica, con emociones, convicciones y sentimientos que se resisten a someterse a la falibilidad de la propia realidad.

Esto último lo hacía exponiendo sus ideas con una pulcritud y orden, envidiable. Para Posner, al igual que el conservadurismo americano de la última década, Guzmán representaría un pensamiento rígido, no compatible con la flexibilidad que requiere una sociedad cambiante y crecientemente heterogénea producto, no de un complot gramsciano, sino de las fuerzas de una sociedad estructurada por el libre mercado.

Si se quiere conservar algo de Guzmán, es el rescatar de él lo  que  Posner considera una cualidad perdida por la derecha: el mundo de las ideas importa, ahí parte la capacidad de generar determinadas políticas. El resto de su pensamiento, no lo fue ni lo es, compatible con una sociedad democrática.

La derecha tradicional, representada por Renovación Nacional, nunca estuvo bajo su influencia, él mismo la despreciaba. Esa derecha no supo aprovechar el esfuerzo de Allamand y su “patrulla juvenil” por articular un contenido político distinto para el sector.

Hoy, la UDI transita entre el realismo de la tentación del poder y la nostalgia del líder desaparecido. Por eso, uno de los aspectos más interesantes del nuevo gobierno, es que asistimos a la construcción de una centro-derecha post Jaime Guzmán. Habrá que ver, qué resulta.”

Link: http://blog.latercera.com/blog/gbustamante/entry/una_centro_derecha_post_jaime

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