Dificultades de instalación y despegue

Transcribimos la lúcida columna de Héctor Soto publicada el viernes 30 de abril en La Tercera:

“El sondeo Adimark deja pocas dudas: hay algo que no está funcionando para las nuevas autoridades. El severo repunte de la desaprobación a la forma en que el Presidente está conduciendo su gobierno -que saltó de 18% a 31%- es tanto una luz amarilla como un balde de agua fría. El hecho se produce a menos de dos meses de instalada la nueva administración, en un período durante el cual el Mandatario ha desplegado un esfuerzo descomunal en terreno no sólo para ser más cercano a la gente, sino también para ponerse más a cargo de los problemas. Se produce también en medio de una gran confusión opositora y en momentos de mucha vulnerabilidad, cuando, por efecto de terremoto, la población podría tener actitudes más receptivas que en tiempos normales a la acción gubernamental. Sin embargo, nada de esto parece haber incidido demasiado. Se dirá que el descenso de la aprobación presidencial es marginal, pero el rechazo subió mucho.

No es fácil saber dónde está el problema. Lo más probable es que la administración esté pagando el costo de controversias que pudieron haberse evitado. El asunto de Lan se estiró por demasiado tiempo y el de Chilevisión se sigue arrastrando. Fue un error suponer que estas cuestiones tenían sin mayor cuidado a la ciudadanía. Por otro lado, el gobierno ha hecho papelones con nombramientos que no resultaron y renuncias que no se hicieron a tiempo y ninguna de las excusas aducidas en estos episodios -nada muy traumático, es cierto- hace honor al concepto de la otra forma de gobernar. Es un hecho que estas menudencias terminaron concentrando más atención, polémica y energía que muchos de los temas sustantivos que el gobierno presentó en las últimas semanas.

La Moneda tendrá que empezar a replantearse su trabajo comunicacional. Por lo visto, el activismo no rinde. Ni la ubicuidad  ni la aceleración son rasgos que los chilenos quieren ver en la Presidencia de la República. Es posible que Sebastián Piñera tenga que comenzar a tomar más en serio los ritmos, la majestad y la carga simbólica de su cargo. La cercanía es un atributo que los ciudadanos agradecen en las autoridades. Pero genera incomodidad el riesgo de que la función angular y más elevada del Estado chileno pueda trivializarse.

Hay un dato que es liberador. La mayoría que eligió a Sebastián Piñera para dirigir los destinos del país no andaba buscando un padre, un símbolo ni tampoco una figura para descargar conciencia. Andaba buscando un presidente que lo pudiera hacer mejor. Esa, por lo bajo, es la expectativa a cumplir. Por supuesto que hay tiempo para hacer ajustes. Pero se perdió una oportunidad. La aprobación hoy debería estar por las nubes y no lo está. El capital que debería haberse acumulado para cuando soplen vientos adversos y conflictivos tendrá que salir de otro lado.”

Link: http://blog.latercera.com/blog/hsoto/entry/dificultades_de_instalaci%C3%B3n_y_despegue

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