DESAHUCIANDO A LA DERECHA LIBERAL

por Cristóbal Bellolio B. (publicada en The Clinic el jueves 17 de junio)

Hace 13 años, cuando Allamand salió cuarto en la última elección competitiva en la que participó, el mundo político sentenció “la derecha liberal no existe”. En aquel entonces la figura de Lavín subía como la espuma y una especie de neopopulismo “cosista” y conservador emergía desde la gestión municipal. Era el tiempo del proyecto de la UDI. Se supone que con la victoria de Sebastián Piñera el orden de las cosas se invertía: una nueva derecha, pluralista y desvinculada del pinochetismo, llegaba al poder. Pero la reciente reelección de Carlos Larraín en RN, el partido del presidente, hace pertinente repetir la pregunta: ¿existe la derecha liberal en Chile?

Si le creemos a los números, la respuesta debiera ser negativa: la “facción” supuestamente liberal es minoría dentro de su propio partido (obtuvo el 35% contra el 65% de los larrainistas), y su partido es minoría dentro de la coalición (en las últimas elecciones de diputados obtuvo un 16% contra un 21% del gremialismo). El piñerismo, si tal cosa existe y puede ser llamada “derecha liberal”, vive en la frontera izquierda de su sector. La mayoría seguiría siendo la misma vieja derecha cartucha y confesional.

Pero en honor a la verdad, ha pasado mucha agua bajo el puente. Aunque costó un parto, parte de la derecha concurrió con sus votos a posibilitar el divorcio. Luego participaron en bloque en las reformas constitucionales que eliminaron gran parte de los enclaves autoritarios de la Constitución (entre ellos senadores designados e inamovilidad de Comandantes en Jefe). Hace poco los parlamentarios de RN flexibilizaron su postura en torno a la píldora del día después, lo que permitirá en definitiva su repartición en consultorios, y es actualmente uno de sus senadores el que puja por la incorporación de las uniones homosexuales a la legislación. No llueve, pero gotea: aun a contrapelo, tenemos hoy en día una derecha más liberal.

Los grupos conservadores tienen por misión defender el statu quo, en materia de orden público, tradiciones patrias o modelo de familia. Es saludable que exista una derecha que dialogue con las posiciones más progresistas o radicales. En ese tira y afloja se maduran los problemas y se alcanzan consensos. El desafío de la UDI y de los larrainistas es tratar de minimizar los efectos “nocivos” de la modernidad, contener en la medida de lo posible las “desviaciones” de la diversidad. En cambio, no queda muy claro qué hacen los amantes de la libertad individual en esa derecha.

Las opciones para esta sensibilidad liberal son básicamente tres: (1) mimetizarse para evitar conflictos y aprovechar la temporada en el poder; (2) insistir en la diferenciación y seguir dando la batalla interna en RN; (3) explorar la alternativa del camino propio.

Aunque es la más difícil, esta última posibilidad es la más interesante para la política chilena. Durante demasiados años el clivaje del plebiscito ha impuesto su peso. Vale la pena a estas alturas preguntarse por qué estamos donde estamos. Si la respuesta trae más regresiones pasadas que proyecciones futuras, entonces algo debería cambiar en las filiaciones partidistas. Una expresión liberal químicamente pura (esto es, liberal en lo político, lo económico y lo moral-cultural) tendría adeptos en ambos lados del espectro, más aun tomando en cuenta las potencialidades del nuevo padrón electoral, ligado a una expectativa de generaciones más celosas de su autonomía. Liberales que votan Alianza y liberales que votan Concertación tienen más en común entre ellos, que lo que respectivamente tienen con conservadores y socialistas. Esto significaría no sólo desafiar el binominalismo, sino romper con lealtades, redes y vínculos creados: el espíritu de tribu puede ser más indestructible que el factor institucional.

Mientras tanto, el triunfo de don Carlos transforma al pipiolaje, como el mismo lo llamó despectivamente, en persona non grata dentro de la derecha. Otero se sumó a la mayoría, argumentando que no tenía sentido “renovar por renovar”. Con ese equipo, dan ganas de desahuciar definitivamente la idea de una “derecha liberal”…

Link: http://www.theclinic.cl/2010/06/19/desahuciando-a-la-derecha-liberal/

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Una respuesta to “DESAHUCIANDO A LA DERECHA LIBERAL”

  1. Sven Schmidt Says:

    Luego de leer los comentarios que se han hecho en The Clinic, muchos son lamentables. Ya que no son hechos sin conocimiento de lo que ocurre dentro de la RN.
    En mi caso, en particular, como parte de la JRN, puedo decir que la juventud es realmente más liberal que los adultos. Creo que lo que falta es un par de años, donde la gente que forma hoy en día como parte de juventud, sigue un corriente mucho más liberal. Estando de acuerdo con la unión de hecho por ejemplo. Además dentro de la juventud, se rechazan las declaraciones hechas por el presidente del partido.
    Lamentablemente, Monckeberg perdió, pero era algo que se veia a venir. Es complicado ganarle a una persona que viene por reelección luego de un periodo muy exitoso, logrando un candidato del partido la presidencia del pais. Demás está decir que Monckeberg, no es una persona tan conocida como lo es Larraín, por la misma razón en regiones le fue tán mal. Pero tengo certeza, de que si va a reelección, le irá mucho mejor, esperando como deseo personal que triunfe.
    Lo interesante, es cuando das las 3 opciones que tendríamos los más liberales dentro de RN.
    Me inclino por las últimas 2. La primera la descarto por principios.
    En mi caso, estoy intentando seguir la 2º, ya que como juventud creo que podemos lograr un cambio dentro del partido. Ya que el partido debería evolucionar, de lo contrario va a desaparecer. Además debido al sistema electoral en Chile, creo que los independientes tienen muy poco peso. Para no decir que ninguno. Es claro el caso de MEO, quién, en encuestas sacaba un % mayor al que realmente saco. Demostrando que la gente no se atreve a votar por gente que no este respaldada por uno de los partidos denominados “grandes” en Chile.
    Además luego de llevar un cierto tiempo trabajando dentro de la juventud, me he llevado la grata sorpresa de que no soy el único que piensa de esta forma y somos varios los que llevaremos a cambiar esta RN, con pensamientos más liberales, donde la unión de hecho la vemos como algo normal, más preocupados del medio ambiente, etc.
    Creo que es un tema muy interesante para seguir discutiendo, sobre estas “nuevas bases” para una futura RN!

    Un muy buen análisis de lo que ocurre dentro de la derecha, creo que gente como Allamand o Monckeberg, deben tomar un liderazgo para esta juventud de “sensibilidad liberal”, que dentro de un tiempo, serán mayoria!

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