SEBASTIÁN EDWARDS: LIBERAL SIN DOMICILIO

Entrevista de Cristóbal Bellolio (publicada en Revista Capital en la edición del 15 al 29 de julio de 2010)

Cruza la calle con una sonrisa un tanto mentirosa, porque acaba de presenciar la estrepitosa caída de Argentina en el Mundial. Me lo confiesa luego, dándome breves pistas de su vinculación trasandina. Es apenas la hora de almuerzo pero el sol ya presenta su renuncia. No pierdo tiempo y le explico que quiero estrujarlo hablando de política, en todas sus aristas. No indagaré, le advierto, en índices macroeconómicos ni proyecciones de la bolsa internacional. Así es que mientras esperamos el aperitivo me lanzo:

Socialista de juventud, en una época en que no serlo era casi pecado. Hoy, año 2010, ¿cómo te defines políticamente?

Fácil: liberal. Creo en la libertad de las personas para perseguir sus propios objetivos con muy pocas restricciones de parte del Estado.

¿El proyecto que tiene en mente Sebastián Piñera se acerca a esa idea?

El programa es bastante liberal en lo económico, aunque no completamente. En la parte “valórica” parece estarse inclinando hacia ese lado, más de lo que originalmente parecía. Naturalmente hay miembros de la Coalición, sus miembros más católicos y conservadores, que no comparten ese rumbo. Ahora, en términos de objetivo de gobierno, nadie en Chile ha promovido ampliar los márgenes de libertad de las personas. Tres ejemplos: conscripción militar absolutamente voluntaria; voto voluntario pero además con inscripción voluntaria; ley de herencia voluntaria donde pueda dejar mis bienes a quien quiero… ¿Por qué estoy obligado a darle la mitad de dinero a mi mujer y mis hijos? Ahí tienes tres ejemplos de ampliar márgenes de libertad que a mi juicio son obvios. A propósito, me encanta lo que está haciendo Allamand en orden a garantizar derechos a las parejas del mismo sexo. Me encantaría que ese tipo de posiciones fueran mayoritarias en la Coalición de gobierno. La intromisión del Estado paternalista es un insulto al ser humano.

Desde ese punto de vista, ¿crees que el Presidente va a acercarse decididamente a esa derecha liberal o va a navegar entre las tensiones de sus partidarios evitando conflictos?

Creo que va a ser bien pragmático. De hecho, no creo que Sebastián Piñera tenga un “ideario liberal”. Él es un ser muy interesante y muy complejo, y en esa complejidad se mezclan muchas cosas, entre ellas la visión de la Iglesia –que es lo menos liberal que hay- y que está muy presente en su ADN.

Como residente en Estados Unidos, ¿te recuerda algo a George W. Bush esa permanente alusión a Dios? Piñera lo citó siete veces en su discurso del 21 de mayo…

No soy antirreligioso. Un liberal respeta todas las creencias. Creo incluso bueno formar sentimientos espirituales. No soy anti-curas pero tampoco pro-curas. Y Sebastián Piñera es demasiado inteligente como para compararlo con Bush, por más que encontremos similitudes estadísticas.

Los liberales tenemos un dilema a la hora de optar bajo un esquema binominal: o nos vamos con los conservadores a la derecha o con los socialistas a la izquierda. ¿Percibes la necesidad de articular un referente liberal –político, económico y valórico- que compita electoralmente? ¿Lo ves posible?

Creo que es muy difícil, aunque no imposible. Hay muchas dicotomías que se superponen: una visión nostálgica versus una moderna o una proteccionista versus una globalizada. En términos prácticos, me parece más factible juntar a Sebastián Piñera con Ignacio Walker. Creas así un eje moderno, de tipos que valoran viajar, hablan inglés y entienden la globalización. Pero son católicos, no liberales. ¿Cómo romper el actual duopolio? Propongo uno nuevo: los que hablan inglés y los que no. Walker y Piñera a un lado, Escalona y don Patricio en el otro.

Entonces más que reunir a todos los liberales en un mismo bando, prefieres que permeen sus ideas en las respectivas tribus donde actualmente habitan…

Me gusta esa idea. Aunque eso implica combatir toda una cultura. Siempre me ha llamado la atención que los tribunales de disciplina sean instituciones tan importantes en los partidos. En los países avanzados, éstos no existen o no son nunca convocados, porque la rigidez y el autoritarismo partidario no existen. Los partidos allá son amplios; en el laborismo inglés te encuentras con Tony Blair pero también con socialistas de viejo cuño… lo mismo en el Partido Republicano o Demócrata.

Asumo que no te sientes representado por ningún partido político chileno.

No me mantiene despierto el hecho de no ser representado políticamente. Creo que lo correcto es tener una posición “tema por tema”; yo sí tengo posición frente a determinados issues. Si mis preferencias coinciden con el mapa de los partidos o no, me da lo mismo. Eso no es inconsistencia, como creen algunos. Como académico e intelectual sí tengo una ambición por influir en el campo de las ideas, pero no quiero ser gobierno ni ministro.

¿Eso descarta el “servicio a la patria”’? Porque Andrés Velasco decía algo bastante similar desde Harvard.

Pero Andrés tenía ganas de “hacer la pega” y yo no tengo. Oportunidades no han faltado. Me han dado como ministro seguro en todos los gabinetes desde Lagos. Y entonces digo algo que siempre termina molestado al jefe…

En consecuencia lo que te complica la pérdida de independencia…

Las veces en que he pensado hacer el “servicio a la patria” ha sido relacionado a tareas casi puramente técnicas, como el Banco Central, o como asesor con interlocución directa donde no tenga que hablar en público, aunque admiro a la gente que lo hace, incluidos los ministros de hacienda.

¿No compartes la crítica de que una vez como ministros contradicen lo que antes dijeron en papers académicos? 

Eso le critican ahora a Felipe Larraín sobre Codelco. Pero es inevitable una vez que entras al gobierno… “otra cosa es con guitarra”, ¡y más complejo con orquesta completa! No hago reproche por eso. Parte de ser liberal, además, es reivindicar el derecho inalienable a cambiar de opinión. Hay gente que me reprocha haber sido de izquierda a los 17 años y no serlo ahora… ¡a los 17 tenía una polola y ahora no tengo esa polola! No tengo que pedirle perdón a nadie. Lo dijo hasta John Maynard Keynes cuando lo encararon: “cuando la información de la que dispongo cambia, yo cambio de opinión… ¿y usted qué hace?” Que Velasco o Larraín cambien de opinión me parece atendible y respetable… A mí hubo gente que prefirió no contratarme después que dije que ME-O era una opción interesante.

Aunque no estás inscrito en los registros electorales en Chile, hablaste bien de ME-O y de Piñera, omitiste a Frei…

La verdad es que no habría votado por Frei ni en primera ni en segunda. Lo de ME-O era muy atractivo, al menos inicialmente. Creo que luego fue perdiendo ese perfil liberal y tomando un tono más conservador de izquierda. A mi juicio, respecto de su nuevo movimiento, fue una oportunidad perdida no haberlo asociado a un progresismo liberal. Derecha e izquierda son calificativos útiles, aunque no necesariamente los mejores. Es arriesgado lo que trata de hacer ME-O… vamos a ver qué pasa.

Se dice que Patricio Navia o Jorge Edwards cruzaron el río, entendiendo que venían de la llamada “gran familia concertacionista”. ¿Tú también te sentías parte de ella?

En cierto modo, sí. Al mismo tiempo, como siempre he dicho lo que pienso y algunas cosas han molestado a la Concertación, hay muchos en esa “familia” que les gustaría que yo no estuviera en ella –lo que no me preocupa mayormente-. Lo que sí está claro es mi posición absolutamente certera respecto de la dictadura.

Eso te haría miembro originario del clan concertacionista.

Claro, ese rechazo, reprobación y alarma. Hay una combinación liberal, pro mercado y fuertemente anti militar que ha seguido dando vuelta. Pero ser anti militar hoy en día, con FFAA insertas en democracia y supeditadas al poder político, no tiene mucho sentido.

Se ha dicho que la Concertación fue durante 20 años una mayoría no sólo política, sino social y cultural en Chile. Otros añaden: y lo sigue siendo. Eso ha dado pié a teorías que señalan que Piñera ganó “con votos prestados” que en cualquier momento vuelven al redil. ¿Compartes esa tesis? ¿Victoria coyuntural o nueva mayoría social?

En Chile como en todo el mundo se está generando una votación flotante que se va a inclinar hacia la derecha o la izquierda a partir de cuestiones prácticas y coyunturales. Además que existe esa cuestión genuinamente conocida como desgaste político: gente que se cansa de los mismos rostros de siempre. Una mayoría abrumadora y permanente es difícil en democracias representativas modernas… y nada de saludable. Eso de “ganar con votos prestados”, siendo verdad, me parece que desconoce el hecho de que todos de ahora en adelante van a ganar con “votos prestados” del medio, del centro. En nuestro país, en la medida que el recuerdo de la dictadura va pasando, y sus partidarios duros van saliendo de la escena política –o forzados a salir como el caso de Otero- ese centro se va a ir consolidando. La razón de la mayoría concertacionista era el rechazo a la dictadura. Hoy las posiciones de la derecha no son las de la dictadura, aunque todavía queda algo de eso.

A propósito de los fantasmas de la dictadura, ¿Crees que RN pierde a su vez una oportunidad de salir a capturar ese mundo liberal, con declaraciones como las de Carlos Larraín o Sergio Diez respecto de los homosexuales, o al tinte nostálgico-autoritario de los dichos de Miguel Otero o Pedro Sabat?

Sería mucho más sano que la Coalición tuviera dos polos o posiciones más claramente identificadas. Una liberal y moderna, y otra más integrista y conservadora. No creo que sea malo que haya en política un grupo conservador, activo, que luche por sus ideales, pero debe tener como contrapeso otro liberal de ideas progresistas, tolerantes y de avanzada. Y así, que en esta dialéctica hegeliana emerjan políticas públicas.

Esa posibilidad parecía residir en el nombre de Andrés Allamand… ¿Qué pasó?

Yo no descarto que tenga aun futuro político. Tampoco respecto de Evelyn Matthei. Las nuevas generaciones son bienvenidas, pero no es obligatorio enterrar a líderes políticos importantes como ellos. Creo que Andrés está jugando un rol importante y muy sano, planteando cuestiones muy importantes. Espero que no ceje en ese esfuerzo… Hay una demanda verdadera por renovación de la dirigencia política, pero soy escéptico. No veo fácil que se produzca.

Te cambio de tema. El Presidente supuestamente mandata a sus parlamentarios a fiscalizar el gobierno de Bachelet. Pareciera haber una sombra, nada de cómoda, sobre La Moneda: Bachelet sigue encumbrada.

La Alianza debería preocuparse de hacer un buen gobierno y no desgastarse en atacar a la ex presidenta. Eso se verá cuando llegue el momento si acaso es candidata. Supeditar el primer gobierno de derecha a desprestigiar a Bachelet sería un desperdicio y una tragedia para el país. Estoy seguro que eso no está en el espíritu de Piñera. No descarto que esté en el espíritu de algunos estrategas pequeños. Con el liderazgo que tiene, el Presidente debería encargarse que eso no sea así.

¿No envidia Piñera el cariño que los chilenos le tienen a Bachelet? ¿No entorpece eso el foco de su gestión? ¿No estamos frente al mejor alumno del curso que además quiere ser el mejor compañero?

Hay un poco de eso. Debería cambiar de asesor de imagen, porque no creo que su preocupación central sea ser amado. Sebastián Piñera es valiente y pragmático. Por ejemplo, en Chile no se ha valorado lo bien que se ha manejado internacionalmente. Era el candidato ideal para enganchar con Chávez, y para ser ridiculizado por su carácter berlusconiesco. En cambio, Sebastián se ha manejado extraordinariamente bien con Venezuela. Se ha parado de igual a igual con Chávez. Ha logrado que los Kirchner apoyen a Chile en todo. ¡Ha jugado hasta al fútbol con Evo! Pero claro, eso de andar disfrazándose de bombero… es que no debe tratar de ser el mejor compañero. Tiene que tratar de ser mejor presidente. Nadie nunca quiso que Ricardo Lagos fuera mejor compañero, y va a pasar a la historia como uno de los mejores presidentes que ha tenido Chile en toda su historia, comparado con Aguirre Cerda o Balmaceda. Quizás el problema de Piñera es que mira mucho las encuestas. Debiera dejar de hacerlo y preocuparse de lo otro.

¿Qué te parece que algunos hablen del “quinto gobierno de la Concertación” o incluso del “tercero democratacristiano”? ¿Tiene que pasar inadvertido el cambio de mano para desdramatizar la alternancia y a la propia derecha como opción de gobierno?

Eso es inaceptable. Esos “votos prestados” se fueron a la Alianza porque no querían más Concertación. Esto es como hacer zapping: tú no cambias de canal para ver lo mismo. La gente hace zapping cuando se cansa de lo que estaba viendo. Creer que hay que seguir haciendo lo mismo es de una ingenuidad política ilimitada. Los cambios tienen que empezar a notarse, y la gente quiere que se noten. No nos digan que cambiamos de canal para ver la misma telenovela. No deben pedir perdón por ser distintos. Deben celebrarlo, y actuar al respecto.

Pongamos el caso de TVN. Aun no hay director ejecutivo nombrado por el Presidente Piñera. Sus principales rostros son concertacionistas, como Consuelo Saavedra, Mauricio Bustamante o Felipe Camiroaga.

Sería absurdo cambiar a Consuelo Saavedra, por ejemplo. Da exactamente lo mismo que ella de las noticias. Lo absurdo sería que ahora TVN diera la misa del domingo. 

Sigamos con Lagos. Se escribió que el suyo había sido un gobierno donde habían “fallado las políticas públicas, aunque no la política”, reviviendo esa vieja distinción entre técnica y política.

No estoy de acuerdo. Las políticas públicas de Lagos fueron muy importantes en muchos sentidos. El superávit fiscal, el nombramiento de Corbo en el Banco Central, las concesiones, los tratados firmados, la dignidad de Chile en el concierto internacional al no apoyar la guerra de Bush…

Pero eso ya es política y no política pública…

Tiene de ambas. El “paquete Lagos” tiene ciertos aspectos problemáticos como EFE, pero en la sumatoria es muy positivo.

 ¿Podría el gobierno de Piñera sea objeto de la observación inversa partir de sus errores comunicacionales? Tiene la mejor generación de chilenos en términos de preparación técnica, pero se dice que no hay políticos avezados.

Supongamos que eso sea cierto. ¿Cuál es la consecuencia?

No ser reelegidos…

¿Y qué? En todo caso me parece que los no – políticos están aprendiendo muy rápido, entre ellos los ministro de Interior, Salud y Hacienda.

El ministro de Interior ha deslizado críticas a los intelectuales y opinólogos de la política.

Tengo gran admiración por Hinzpeter, pero está equivocado. Uno de los grandes inventos de la humanidad es la división del trabajo. El intelectual tiene que hacer las preguntas difíciles e incómodas y el político tiene que “hacer la pega”. ¡El trabajo del “chupete” Suazo no es aportar al problema de la educación en Chile, lo suyo es hacer goles!

¿Los intelectuales de izquierda son más leales a la causa?

“Intelectual de izquierda” es una contradicción en los términos. Yo no conozco ninguno. El intelectual por definición tiene que ser independiente. En este país ser intelectual es incompatible con pertenecer a un partido político… ¡Yo no quiero me anden pasando a cada rato al tribunal de disciplina!

Link: http://www.capital.cl/reportajes-y-entrevistas/liberal-sin-domicilio-2.html

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Una respuesta to “SEBASTIÁN EDWARDS: LIBERAL SIN DOMICILIO”

  1. Benjamin Aninat Says:

    Acomodaticio gran intelectual del pensamiento facil y del sobajeol, sobrevalorado por la prensa chilena, con geniales ideas como privatizar parte de Codelco y otras barbaridades en retirada. Lamentablemente las receta liberal de la autoregulación de la catalaxia demuestra oponerse al sentido común, pero en chile siguen machacandonos con lo mismo, en una suerte de integrismo que niega otras miradas sobre la base de una hablar con un papa en la boca de lo que se piensa en Cali. Gran macroeconomista, desconcertado frente a la crisis económica, nos demuestra sus increibles dotes de novelista policial. Con la profundidad de un personaje de hollywood, cerquita de donde vive y hace clases. alguien que piensa de forma tan dicotómica y tan poco enrevesada en un entorno complejo como el actual tiene más de político que de intelectual. Cusme` for being a troll.

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