HOMBRES DE FE, HOMBRES DE CIENCIA

por Cristóbal Bellolio (publicada el 15 de octubre en El Post)

Un amigo me preguntaba hace un tiempo qué clase de hombre era yo, según la categorización que había aprendido en la serie “Lost”. Tenía que elegir entre dos alternativas: hombre de fe, u hombre de ciencia. Él se contaba orgulloso entre los primeros, los que ante lo desconocido asumen que hay poderes superiores a nosotros operando sabiamente en alguna dimensión paralela. Yo, le decía, me anotaba en el segundo lote, los que ante la misma incertidumbre buscamos incesantes las respuestas dentro de los confines de nuestras posibilidades racionales. Lo que venía después era un largo debate que sólo terminaba cuando el alcohol nos hacía perder el hilo de los argumentos.

En la epopeya de San José pudimos ver ambos bandos llevando agua a su molino.

Los hombres de fe no escatimaron tribuna para señalar que Dios estaba detrás de la hazaña y que fuimos testigos de un milagro. Al Presidente de Chile, devoto in extremis, se sumó Barack Obama, que también trajo a colación al creador. Las alusiones a la presencia divina se multiplicaron en cartas y redes sociales. Uno de los mineros comentó que Dios y el Diablo se lo habían peleado, pero el primero se lo había quedado. La imagen de Mario Gómez rezando al salir a la superficie dio la vuelta al mundo.

Los hombres de ciencia, por su parte, explicaron todo en términos terrenales. Los esfuerzos para encontrar y luego rescatar con vida a los mineros, señalaron, pertenecen a mortales de carne y hueso. Las víctimas habrían sobrevivido por su terquedad, fortaleza y determinación. El gobierno desplegó sus mejores herramientas para cumplir las expectativas y anotarse una victoria. Asimismo, el trabajo ingenieril y tecnológico –que poco sabe de evangelios- se ganó los respetos del mundo entero: no fue la mano de Dios sino una cápsula de fierro pagada en dólares la que extrajo de las profundidades a cada uno de los 33.

Hoy, particularmente hoy, saber quiénes tienen la razón (o la verdad) no tiene mayor relevancia. Los hombres de fe pueden creer que Dios quiso que las cosas resultaran como resultaron. Los hombres de ciencia pueden congratularse por los avances de la humanidad. Ambos tuvieron un final feliz. Ambos tienen motivos para celebrar. Y lo mejor es que pueden celebrarlo juntos, sin miedo a perder el hilo de los argumentos.

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6 comentarios to “HOMBRES DE FE, HOMBRES DE CIENCIA”

  1. Nicolás Says:

    Ojo que los más grandes hombres de ciencias sobrellevaban, a mi juicio, la más autentica y legitima fé. La que no se promulga ni pregona sino que se vive sin pausa y sin prisa, en silencio, casi como un drama de contradicciones entre la razón y los misterios no razonables. Nikola Tesla, Isaac Newton, Albert Einstein por mencionar algunos Ilustres

  2. Matías Ureta Says:

    Como gestor intelectual del debate etílico entre hombres de fé y hombres de ciencia, puedo decir que si no fuera por la ayuda del Señor y la efectividad del gobierno del demo encubierto los mineros todavía estarían pidiendo ayuda.

    PD: Ultima hora, el SHOA, Bachelet, Carmén Fernández y la Onemi acaban de anunciar que hay 33 mineros atrapados. En cualquier minuto más informaciones.

  3. Jorge Says:

    Mi madre siempre dice una frase que en el fondo enmarca ambas dimensiones: Ayúdate y dios te ayudará…

    Si esperamos la ayuda divina no sacamos mucho, también los seres humanos tienen mérito…

  4. Jorge Says:

    Me surgen dudas eso si:

    ¿Si hubieran muerto? ¿Sería culpa de dios? ¿Es culpa de dios o del ser humano?

    ¿Dios los habría dejado morir? ¿Y por qué?

    ¿Por qué está vez ayudó y en el terremoto dejó morir?

    ¿De qué depende ese criterio de acción “divina”?

  5. Javier Errazuriz Says:

    Un pequeño detalle, no hay ni una sola pizca de evidencia, ni de nada que se pueda apreciar que haga posible inferir que dios tiene algo que ver con el mundo, menos con el rescate… No es una cosa de ciencia versus fe donde ambas conviven…

  6. Ricardo Stuven Says:

    Un debate parecido con el mismo desenlace:

    http://www.genciencia.com/no-te-lo-creas/es-la-religion-la-fuente-de-todos-los-males-i

    “¿Cuándo podríamos terminar de debatir un asunto como éste? Probablemente, nunca.”

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