EXULTANTE

por Cristóbal Bellolio (publicada el martes 19 de octubre en La Tercera)

Exultante. Así se paseaba el Presidente Piñera por Londres. Cargado con su arma secreta (el papelito de los mineros en una bolsa plástica), presto a utilizarla apenas se presentara la ocasión, regalaba a quien lo solicitara un pormenorizado relato de la epopeya copiapina.

Ayer, frente a un auditorio repleto de estudiantes de la prestigiosa London School of Economics, repasó una vez más el guión: la decisión de jugársela por el rescate, la importancia de estar presente, la unidad de un pueblo, y la nueva “forma chilena de hacer las cosas”. Un video con la música apropiada añadió el toque emocional que a veces le cuesta transmitir al Presidente.

Lo que no tuvo problemas para transmitir es la enorme confianza que tiene en las transformaciones que auspiciará su gobierno. Los espectadores se llevaron una convincente exposición acerca del progresivo deterioro de la economía chilena, particularmente desde fines de los noventa. Del mismo modo, se permitió una serie de lapidarias comparaciones entre las cifras del último año de reinado de la Concertación y los pocos meses que lleva su equipo en La Moneda. El mensaje sonó claro: aun con terremoto y desgracias como la de los mineros, ya se nota el “cambio de mano”.

Este entusiasmo desbordante inyecta un espíritu similar en su entorno y genera una dinámica que, al menos desde el punto de vista de la inversión extranjera, es beneficiosa para Chile. Pero por otro lado rompe un código no escrito en la tradición republicana: aquel de no jactarse superior a los gobiernos anteriores. No sólo porque afecta la bien evaluada continuidad de las políticas públicas chilenas, sino porque resta credibilidad a cualquier llamado a la unidad de los actores políticos. Es cierto que “el milagro chileno” dio paso a lo que algunos medios llamaron “la siesta de Chile”. Pero de ahí a hablar de un “renacimiento”, como lo hizo el Presidente, hay un trecho largo. La Concertación no fue la Edad Media y lo más probable es que quede en la retina de los chilenos como un muy buen período de nuestra historia.

Por supuesto que la coyuntura debe aprovecharse para orientar nuestros esfuerzos colectivos hacia el desarrollo. Pero se trata mucho más de un “segundo aire” (ese que tienen los futbolistas cuando recuperan los bríos después de una entrega total al comenzar el partido) que del paso de una era oscura a una luminosa.

Este es un momento inmejorable para vender la remozada imagen de Chile en el exterior. Pero que nuestra ansiedad no termine perjudicando nuestras intenciones.

Link: http://www.papeldigital.info/lt/2010/10/19/01/paginas/002.pdf

http://blog.latercera.com/blog/cbellolio/entry/visita_a_londres_exultante

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