DERROCHE DE OPTIMISMO

por Cristóbal Bellolio (publicada en Reportajes de La Tercera el domingo 24 de octubre)

En el auditorio del London School of Economics no cabía un alfiler. Las entradas al evento se transformaron en recursos escasos y altamente valorados. La asistencia fue tan masiva que muchos se quedaron afuera y debieron contentarse con presenciar el discurso a través de pantallas en las salas aledañas.

Llegué adelantado y me ubiqué en cuarta fila. El rostro del Presidente figuraba grandioso y sonriente impreso en la portada del folleto oficial de la visita, bajo el rótulo “Chile: new leadership”. No pude evitar un pinchazo de pudor, pero varió en orgullo al escuchar un grupo de estudiantes mexicanos conversando maravillas de nuestro país.

Antes que el Presidente, llegó la comitiva. Ordenados como en paseo de curso, los parlamentarios se ubicaron en tercera fila. En el ambiente, tangible expectación. El país del momento, el hombre del momento, el tema del momento. Inmejorables ingredientes. El Presidente hizo su aparición con media hora de retraso en medio de un estruendoso aplauso de pié, de moros y cristianos.  

Acompañado de su fiel power point (que requiere un urgente upgrade), el primer mandatario abrió los fuegos con una ambiciosa tesis: Chile será un país desarrollado antes de terminar la década. Explicó su conocida metáfora bíblica sobre las vacas gordas y las vacas flacas, y en sencillo dio a entender que la Concertación había terminado echando a perder todo lo realizado en los buenos tiempos. Los números de crecimiento económico no mienten. No hubo espacio para sutilezas interpretativas en la presentación del Presidente, menos cuando graficó la curva descendente con imágenes de cada uno de los ex mandatarios concertacionistas. Al aparecer Bachelet al final de la cadena con un magro 2,8% de crecimiento el auditorio estalló en una risotada, amplificada al aparecer el propio Piñera con un hipotético 6% a conseguirse durante su mandato. En su estilo, mira a su asesor y le dice “para la próxima ponme 7%”. Otra risa generalizada.

La comunidad académica de Londres se quedó con una idea bastante clara respecto de la devoción del Presidente por los números (aunque varios chilenos consideraron poco riguroso compararse con datos de apenas meses de gobierno), de su antagonismo a las anteriores administraciones (habituales del LSE se acordaron que Mandela hizo lo opuesto en el mismo escenario), y del desbordante optimismo que transmite (“¿quiénes son los agrandados ahora?” bromeó un estudiante argentino).  

La segunda parte de su intervención estuvo dedicada, como no, a los 33. A falta de relato político consistente y no meramente anecdotario, un video del rescate (artesanal y desordenado) fue puesto en escena para sensibilizar a la intelectualidad. En la delgada línea que separa el entusiasmo del chauvinismo, el Presidente nos recordó -entre otras cosas- que la cápsula fénix se había hecho con materiales chilenos por ingenieros chilenos. De un minuto a otro, me encontré viviendo en un mundo en el cual lo chileno es garantía de éxito y calidad.

Las preguntas del público cambiaron el tono. Como era previsible, no todos vinieron a aplaudir. Se sucedieron cuestionamientos sobre la píldora de emergencia, el voto de los chilenos en el exterior, la causa mapuche y las precarias condiciones laborales que trae la globalización. En esta última, el Presidente responde: “no estoy de acuerdo, tú tienes derecho a tener tu opinión… y también tienes derecho a estar equivocado”. Con esa frase se cierra el telón, retratando de cuerpo entero sus ángeles y demonios. Mientras muchos lo celebraron como una salida genial (colombianos y mexicanos se destornillaron de la risa), otros tantos –particularmente ingleses y norteamericanos- hicieron una mueca de mal gusto.

Afuera del recinto, un pequeño grupo desplegaba lienzos alusivos a los pueblos originarios, pero apenas se distinguía cuando gritaban algo relacionado con Pinochet. Pero son muy pocos los que siguen en esa frecuencia. Los mineros sepultaron su recuerdo, y Piñera viaja por el mundo comunicando la buena nueva.

Link: http://papeldigital.info/ltrep/

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4 comentarios to “DERROCHE DE OPTIMISMO”

  1. alejaandro Says:

    Las preguntas del público cambiaron el tono. Como era previsible, no todos vinieron a aplaudir. Se sucedieron cuestionamientos sobre la píldora de emergencia, el voto de los chilenos en el exterior, la causa mapuche y las precarias condiciones laborales que trae la globalización. En esta última, el Presidente responde: “no estoy de acuerdo, tú tienes derecho a tener tu opinión… y también tienes derecho a estar equivocado”. Con esa frase se cierra el telón, retratando de cuerpo entero sus ángeles y demonios. Mientras muchos lo celebraron como una salida genial (colombianos y mexicanos se destornillaron de la risa), otros tantos –particularmente ingleses y norteamericanos- hicieron una mueca de mal gusto.

  2. newmusicalestress Says:

    qué bien le ha venido a Piñera semejante despliegue mediático.y qué morro tiene.

  3. Roberto Says:

    Para mi, honestamente, será para tanto “The Chilean Way?” o simplemente un buen momento político de Piñera, que ha tratado de aprovechar estos 15 minutos de fama. Lo de las preguntas sobre “the emergency contraceptive” (la pildora del dia despues soplaron por ahi al Sr Presidente), el voto a chilenos en el extranjero, entre otros, no ha sido en la tónica de “estudiantes chilenos obligan a Piñera a salirse del discurso” en LSE, como menciona Cooperativa.
    Es lo que se espera de un público de estudiantes en una universidad dedicada especialmente a las Ciencias Políticas y al debate académico sobre los pros y contras de políticas públicas aquí y en la quebrada del ají.
    La tónica de las preguntas no podia ser la misma que una charla de PROChile orientada a inversionistas y potenciales socios.
    A mi parecer Piñera se defendió bien, demostró su inglés de Harvard. Pero por Dios, para la próxima, mira a tu interlocutor cuando te hace una pregunta!

    Bien por LSE, un orgullo de ser alumno.

  4. vozyvoto Says:

    Completamente de acuerdo contigo Roberto.

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