FINANCIAMIENTO PÚBLICO A LOS PARTIDOS: ES JUSTO Y NECESARIO

por Daniel Brieba M. (publicada en El Dínamo el sábado 27 de noviembre)

Los partidos políticos chilenos, bien lo sabemos, no atraviesan su mejor momento. Faltos de vitalidad interna y crecientemente divorciados de una ciudadanía que los ve como organizaciones anticuadas, opacas, poco representativas y fuera de sintonía con las preocupaciones de la gente, son la sombra de lo que una vez fueron. Esto es un triste presente para un país que sin lugar a dudas tiene una de las tradiciones partidistas más longevas, ricas, diversas y exitosas del continente.

Puesto que la disfuncionalidad de nuestros partidos implica necesariamente una disfuncionalidad de nuestra democracia, sugiero que una medida (entre varias) para mejorar su funcionamiento es otorgarles financiamiento público a los partidos políticos, a cambio de exigirles- como condición del subsidio- estándares mínimos de transparencia financiera y de democracia interna.

A pesar del cinismo rampante respecto a los políticos y los partidos, que hace que muchos vean en esta propuesta nada más que otro intento de los políticos por hacerse de rentas a costa de la masa trabajadora de chilenos, creo que ésta es una medida justa y necesaria.

Justa, porque los partidos, independientemente del nivel de ambición o codicia de sus integrantes, cumplen funciones indispensables: agregan y articulan una multiplicidad de intereses individuales y dispersos, reclutan y forman candidatos y cuadros técnicos, proponen alternativas de acción, construyen relatos colectivos, y en general contribuyen decisivamente a la creación de una democracia representativa e institucionalizada.

Una democracia de este tipo es un bien público, y por ello es de justicia que entre todos financiemos ese bien mediante un subsidio básico a los partidos que les permita cumplir con sus funciones. 

Por otra parte, subsidiar a los partidos es necesario, porque actualmente o tienen una vida organizacional extremadamente precaria, o dependen de sus conexiones con personas u organizaciones acaudaladas. La dura realidad es que sin plata no hay partidos, por lo que si no les damos la plata de manera transparente, entonces no nos sorprendamos después si la consiguen de forma opaca.

Y si hay algo capaz de pervertir la influencia de los ciudadanos de a pie en el proceso democrático es justamente la influencia del dinero, y por ende, toda medida que le otorgue autonomía a los partidos de sus financistas internos y externos- verdaderos poderes en las sombras- aumenta la capacidad de los partidos para representar a sus electores. 

Tenemos, pues, una opción como ciudadanos: o nos desentendemos del problema y dejamos que los partidos se las arreglen como puedan- manteniéndose así como organizaciones precarias, amateur y opacas-, o asumimos nuestra cuota de responsabilidad y los financiamos, obteniendo a cambio garantías de transparencia y democracia interna, y mayores cuotas de apertura y profesionalismo. Creo que lo segundo sería una clara situación de ganancia para lado y lado.

Link: http://www.eldinamo.cl/blog/financiamiento-publico-los-partidos-es-justo-y-necesario

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2 comentarios to “FINANCIAMIENTO PÚBLICO A LOS PARTIDOS: ES JUSTO Y NECESARIO”

  1. Jorge Says:

    La propuesta no me parece adecuada. Lo cierto es que la democracia en su base no depende de los partidos políticos sino del actuar de cada ciudadano. Ahora bien, en términos concretos a tu propuesta, el financiamiento público no garantiza que otros intereses económicos penetren en los partidos y ejerzan su influencia en su interior en desmedro de otros ciudadanos. Eso sin mencionar que no queda claro de qué forma se transparentara el uso de esos dinero aportados por los ciudadanos. Un problema de agente y principal.

  2. Daniel Brieba Says:

    Estimado Jorge, gracias por tus comentarios. Al respecto, estoy de acuerdo que la democracia depende en último de término de los ciudadanos, pero tanto la ciencia política como la experiencia histórica y comparada nos muestran que la única alternativa a las democracias con partidos fuertes son las democracias populistas y/o fuertemente personalistas e inestables. Por ejemplo, la implosión de los sistemas de partidos de Bolivia, Venezuela, Perú, Colombia y Ecuador en los últimos 15 años tuvo como consecuencia un debilitamiento general de sus democracias y (en la mayoría de los casos) un fuerte incremento de las protestas sociales- si los conflictos no se pueden resolver de manera institucional en el Parlamento, se resuelven en la calle. Respecto a la propuesta concreta, ciertamente que no ‘garantiza’ (¿hay algo que pueda hacerlo?) que los intereses económicos sigan penetrando los partidos; sólo se propone, más humildemente, disminuir o acotar esa influencia. Por último, estoy de acuerdo que no detallé ninguna propuesta específica, pues primero hay que consensuar una voluntad de avanzar en esta línea. Si lo hacemos, no me cabe duda que una reforma inteligente, factible y transparente se puede consensuar, así como se ha hecho en otras partes del mundo.

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