AL RESCATE DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS (ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE)

por Daniel Brieba (publicada en El Dínamo el 17 de diciembre)

Según la última encuesta del Barómetro de las Américas, en 2010 Chile pasó a ser el país con la menor identificación partidaria de todo el continente: menos de un 12% de los chilenos declara ‘simpatizar’ con algún partido político, comparado con un 26% el 2006, y lejos del 61% de Uruguay o el 52% en Costa Rica, las democracias más consolidadas de la región.

Puesto que los partidos políticos son -así lo indica abrumadoramente la experiencia comparada- indispensables para una democracia estable, representativa e inclusiva, este dato es una mala noticia. Pero por ello cabe preguntarse, primero, cuán preocupante es realmente esta desafección ciudadana; y segundo, cómo se podría reducir.

Respecto a lo primero, la situación actual es seria, pero (aún) no crítica. Después de todo, las tres segundas vueltas que tuvimos entre 1999 y 2009 mostraron una correlación de fuerzas muy estable entre derecha e izquierda, lo cual difícilmente se daría en un sistema sin lealtades y afiliaciones políticas arraigadas.

Asimismo, la última encuesta de Auditoría de la Democracia, con una pregunta un poco más guiada (¿Con cuál de estos partidos ud. se identifica más?) mostró que el 40% de los chilenos manifiesta una preferencia partidaria– una cifra significativamente más alta que la reportada por el Barómetro. Esto sugiere que estamos en un punto intermedio: hay poca y declinante identificación activa con los partidos, pero hay aún una reserva pasiva de lealtades políticas a éstos. Los lazos entre los partidos políticos y los ciudadanos estarían debilitados, mas no rotos.

La pregunta pues es cómo reactivar esos lazos, y es un debate que debemos iniciar ya. Sin desconocer el problema de largo plazo que supone la socialización política de las nuevas y muy despolitizadas generaciones post-plebiscito, hay 2 leyes cruciales que, considero, son el nudo gordiano del problema: la principal, la ley de partidos políticos; y subsidiariamente, la ley electoral. Juntas, hacen añicos la competencia y la flexibilidad en el sistema, impidiendo que éste evolucione junto a los cambios en las preferencias sociales.

Con sus demandas absurdas y kafkianas de inscripción (por ejemplo, tener 40.000 militantes, una cifra que difícilmente alcanzan los partidos más grandes, y hacerlo antes de ser partido y poder competir como tal), la ley de partidos prácticamente clausura la posibilidad de que un partido nuevo pueda entrar y desafiar a los partidos existentes.

Asimismo, al no exigir primarias ni votaciones universales para escoger candidatos o directivas en los partidos, asegura el poder de sus cúpulas y bloquea la renovación de éstos desde abajo. Y como es bien sabido, el binominal casi asegura un empate por distrito entre las dos coaliciones más grandes, congelando el tamaño relativo de ambas, excluyendo a terceros y trivializando el voto.

Es, pues, urgente no seguir sacrificando enteramente a la representatividad en el nombre de la estabilidad por medio de un sistema que bloquea la competencia desde afuera, desde abajo y desde adentro. Si queremos empezar a revertir la profunda desafección ciudadana por los partidos, busquemos cómo reformar estos aspectos claves de nuestro sistema político para revitalizar así nuestra aun joven democracia.

Link: http://www.eldinamo.cl/blog/al-rescate-de-los-partidos-politicos-antes-que-sea-demasiado-tarde

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2 comentarios to “AL RESCATE DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS (ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE)”

  1. Waripolo Says:

    el problema de la poca identificacion tiene que ver con que la gente ya no sabe quien es quien!!! los que antes fueron de izquierda ahora actuan derechistamente y los que antes eran de derecha ahora se quieren mostrar mas cercanos a la izquierda. al final, esto tiende a darle razon al que dice que da lo mismo por quien votar, si todos son iguales. y la izquierda extraparlamentaria está oxidada y nesecita un cambio, cambio que los mas viejos se niegan a apoyar. cachate poh, en las reuniones de las jjcc de aca en osorno los huevones siguen hablando con terminos setenteros… y son cabros jovenes poh!!!!!

  2. hhff Says:

    o Al parecer nuestra convivencia se torna cada vez más intolerante, Este es el trato. Legalicen el matrimonio a partir de los 12 años de edad entre joven y adulto con él con sentimiento de sus padres o sin él y unamos fuerzas para controlar el deseo sexual hacia los niños más pequeños. Mi virtud y mi valor al servicio de esta causa. Agradecería una pronta respuesta. Divulgar este mensaje.

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