PARÁBOLAS POLÍTICAS

por Cristóbal Bellolio (publicada en El Post el viernes 21 de enero de 2011)

Aprovecho la tribuna que gentilmente me ofrece El Post para someter a juicio de los lectores una teoría que escuché a pedazos en alguna parte y que ahora trato de reconstruir. Se trata, en síntesis, de la supuesta contradicción de valores políticos que es posible encontrar en la Biblia, particularmente en el Nuevo Testamento. Anticipo que esto no es un ataque a los católicos ni mucho menos. Todo lo contrario, les solicito amablemente que me ayuden a interpretar lo que pareciera ser un conflicto ideológico ante un par de ojos contemporáneos.

Por un lado tenemos la parábola de los talentos. En ella, como es sabido, un hombre entrega cinco, dos y una moneda a tres de sus siervos respectivamente. Los dos primeros doblan lo recibido después de haber negociado con el capital inicial. El tercero, temeroso del riesgo, esconde su moneda y no obtiene utilidad alguna. El señor premia a los dos primeros, a cada cual según su mérito. Para el tercero tiene duras palabras de reproche. No resulta difícil concluir que la parábola avala un sistema de mercado que asigna beneficios económicos de acuerdo al mérito, productividad o desempeño, y que por otra parte no sólo rechaza la igualdad de resultado, sino que tampoco se hace problema con la desigualdad de origen de los participantes. La redistribución tampoco existe, salvo de abajo hacia arriba: el hombre le quita el único talento al tercer siervo y se lo da al más rico de los tres. En resumen, tiene toda la cara de una posición libertaria (ni siquiera liberal).

Luego tenemos la parábola de los trabajadores de la viña. El propietario contrata temprano en la mañana a un par de jornaleros y acuerda pagarles un denario. Contrata otros dos a mediodía y otros dos al caer la tarde. Con estos dos grupos acuerda la misma remuneración, a pesar de haber trabajado menos y mucho menos, respectivamente, que la primera dupla. Aunque el propietario se justifica en la libertad de hacer lo que quiere en sus asuntos, parece claro que la parábola apunta a la igualdad de los tres grupos de trabajadores. Desaparece la noción de incentivos (los primeros nunca más llegarán tan temprano si por un par de horas trabajadas recibirán lo mismo) y no se evalúa el desempeño. Un especie de salario que es mínimo y máximo a la vez consolida una lógica donde los que más trabajan subsidian de tal manera a los que menos lo hacen, que ni siquiera se hace necesario redistribuir (salvo que se considere que la redistribución ya va incluida en la remuneración). No sé si un modelo de este tipo podrá llamarse sencillamente socialista, en alguna versión ortodoxa, pero liberal no es.

Ambas parábolas parecen estar en las antípodas desde la perspectiva de su interpretación política. En el primer caso, lo justo está determinado por dar más a quien produce más. En el segundo, por dar a todos lo mismo independiente de cuanto produzcan. Aunque seguramente algún exégeta especializado me dirá que estoy comparando en planos incomparables (porque ambas parábolas tratan de explicar cosas en dimensiones distintas), me quedaré tranquilo si alguien más considera, como yo, que acá hay una disparidad de criterios sobresaliente.

Link: http://elpost.cl/content/par%C3%A1bolas-pol%C3%ADticas

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2 comentarios to “PARÁBOLAS POLÍTICAS”

  1. alvaro Says:

    Totalmente incomparable, ya que cada situacion tiene el fin de legar una enseñanza. Ahora si quieres compararlo de manera superficial, podriamos empezar por omitir la frase : (los primeros … lo mismo), ya que evidentemente recalca una logica perteneciente a ti, y no a los individuos de las historias, esa pequeña incursion distorciona la segundo historia forzandola ser antagonista de la primera.

    Saludos.-

  2. Saraypunto Says:

    Cada una de las historias narradas en la biblia tiene finalidad distinta. Podríamos encontrar otras parábolas de las cuales también se podría desprender que se prefiere una determinada política económica por sobre otra. Así llegaríamos a encontrar infinitas incoherencias. Por ejemplo, ¿qué se podría pensar de la parábola del hijo pródigo? ¿podría también considerarse como un sistema socialista, en el cuál el mérito propio carece de importancia?

    Todas estas narraciones nos muestran que se ha optado por un rechazo al estricto formalismo (representado por los fariseos en aquella época).
    Sin embargo me parece muy valioso que se miren estos textos, por la mayoría olvidados, desde una perspectiva y una óptica más contemporánea.

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