¿QUÉ DIABLOS ES LA “BIG SOCIETY”?

por Cristóbal Bellolio (publicada en Calling from London de Revista Capital, edición del 8 de abril de 2011)

En un foro al que asistí hace un par de semanas, la audiencia -compuesta en su mayoría por estudiantes universitarios- estalló en una forzada carcajada cuando el panelista que representaba a los conservadores quiso referirse a las virtudes de la denominada “Big Society”, eslogan de campaña con el cual David Cameron llegó al poder en Gran Bretaña.

La burla se entiende con sólo mirar los números. La oposición laborista se acerca al 40% de aprobación y supera a los tories en todas las encuestas desde hace algunos meses. La sensación de que los cortes en el gasto público están poniendo en jaque la continuidad del gobierno de Coalición de conservadores y liberal-demócratas hizo que hace pocos días el mismo Cameron reconociera que algunas medidas tendrían que ser reevaluadas. Al hacerlo, sin embargo, ratificó su compromiso –lo llamó “su misión”- con transformar a Gran Bretaña en la “Big Society” de sus sueños.

Los invito entonces a preguntarse qué diablos es la “Big Society”. En corto, digamos que es un proyecto que cambia la forma de administrar el Estado, su poder y sus recursos. En parte se construye sobre la senda de modernización que ya había trazado Tony Blair, al externalizar varios servicios que hasta entonces eran desempeñados por una extensa burocracia. Pero Cameron va más allá y le incorpora dos elementos distintivos. El primero es la noción de localismo, que podemos definir como la filosofía de acercar la toma de decisiones a quienes realmente van a ser afectados por ella. En otras palabras, promueve el fortalecimiento del poder local restándole atribuciones al gobierno central. El segundo es la curiosa solicitud de un voluntariado activo. O sea, que sean los propios ciudadanos los que se involucren en la provisión de ciertos servicios comunitarios que no requieren mayor expertise, como atender la biblioteca del barrio. Reconozcamos que hasta aquí la “Big Society” tiene cuento. Localismo y voluntariado no suenan nada mal.

Desde una perspectiva ideológica, tiene de liberal y de comunitarista. Por una parte, su efecto es achicar en cierta forma el aparato público. El Estado, dice Cameron, está para financiar pero no necesariamente para gestionar los servicios. En honor a la verdad, digamos que con la profundidad de los cortes tampoco ayuda mucho a financiar. Pero desconcentrando y descentralizando generaría polos de poder más pequeños que contrastan con la idea de una burocracia grande y grasosa. Por el otro lado, son las propias comunidades las que asumen responsabilidades sociales en su entorno. Con el tiempo, éstas podrían desarrollar grados significativos de autosuficiencia y generar identidades propias en base al trabajo común, vecino con vecino, hombro con hombro. Esta idea no deja de ser atractiva incluso para algunos laboristas y en general para ciertas miradas desde la izquierda. Retrocede lo público pero se fortalece lo social.

Las características del proyecto de Cameron –especialmente la última- lo distancian de la herencia conservadora. Su último ícono, Margaret Tatcher, inmortalizó la frase “no hay tal cosa llamada sociedad, sino hombres y mujeres individuales”. El actual líder tory, en cambio, sostiene que está tan preocupado por la recuperación económica como por la “recuperación social” de su nación. En síntesis, no cree que todas las respuestas vengan del gobierno –contra la ortodoxia izquierdista- pero tampoco le confía todas las soluciones al mercado –contra el dogmatismo derechista.

Dos observaciones podrían hacerse para tentar una comparación con Chile. La primera es la importancia que Cameron asigna a su relato o narrativa política. Piñera, en cambio, nunca se preocupó demasiado por esa verdadera carencia de su sector, la cual seguramente consideraba una obsesión esotérica de asesores e intelectuales. Sostener que el objetivo es una sociedad de “oportunidades, seguridades y valores” resulta demasiado comprehensivo, vago y de difícil recordación. El segundo comentario se descompone en varias preguntas: ¿Pretende la derecha chilena hacer algo similar con la administración del Estado? Una vez en el poder, ¿tiene la voluntad política de acelerar los cambios como tantas veces exigió desde sus centros de estudios? ¿Posee una vocación especial por el localismo y el voluntariado en la provisión de servicios públicos, o estima que esos códigos no van con nuestra cultura política? ¿Es, finalmente, una derecha de promoción individual o social? No estaría de más algo de claridad en estos asuntos, aunque los turbulentos días que pasa el oficialismo británico evidencian que la claridad tampoco asegura popularidad.

Link: http://www.capital.cl/calling-from-london/que-diablos-es-la-big-society-2.html

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3 comentarios to “¿QUÉ DIABLOS ES LA “BIG SOCIETY”?”

  1. Nicolás Says:

    El “aparato gubernamental” están grande y pesado que naturalmente sus movimientos son lentos, por ende está atrasado sobre todo en las tendencias sociales, que si bien son producto de la sociedad, están capitalizadas en los individuos…
    Hoy por hoy, en cuanto a publicidad y MKT se refiere, saben muy bien cuanto poder tiene la sociedad actual supercomunicada. Antes, tardaban meses y millones en sonder el impacto de las nuevas campañas, sin embargo ahora el feedback es instantaneo…Si el producto no gustó, se saca de inmediato…
    Los gobiernos, como organizaciones complejas, donde unos pocos deciden coyunturas de las la existencia de muchos, deberían aprender mucho de las ventajas y desventajas de los nuevos medios de comunicación…
    Camerón, zorro, esta empoderando a la “Big Society” y a la vez se empodera él…, y podrá ver los efectos en tiempo real…

  2. Rafael Pastor Says:

    Más que diferencia lo público de lo social, yo diferenciaría como lo hace Bresser Pereira, lo estatal de lo público; es decir, lo que provee el estado es estatal y lo que provee el tercer sector y el mundo privado es lo público no estatal (lo social). Lo Público es el género lo estatal es la especie. Todo lo que es estatal es público, pero no todo lo público es estatal.

    Lo que debemos buscar es que ciertos bienes públicos y preferentes sean co-producidos por ambos mundos.

  3. ThB Says:

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