Educación en la Mira

Los dejamos a continuación con dos de las mejores reflexiones que han salido en los medios de comunicación esta semana que termina respecto de las demandas estudiantiles:

CAMILIA Y NATIVIDAD (por Gregory Elacqua, publicada en La Segunda el jueves 30 de junio de 2011)

“Este año han surgido dos notables jóvenes líderes en Chile: Camila Vallejo y Natividad Llanquileo. Camila, presidenta de la FECH, ha demostrado capacidad para articular propuestas, movilizar estudiantes y presionar a los  actores políticos para reaccionar a sus demandas. Natividad, la vocera de los mapuches en huelga de hambre, sorprendió al Gobierno por sus habilidades para negociar, comunicar las demandas de los huelguistas a la ciudadanía y poner el tema indígena en el centro del debate nacional. Aun cuando ambas son producto de las universidades chilenas y aportes importantes para el país, el sistema actual de financiamiento de la educación superior favorece más a estudiantes como Camila que a alumnos como Natividad.

Camila, que estudia Geografía en la Universidad de Chile, es bastante representativa de un alumno promedio de una universidad competitiva del Consejo de Rectores (CRUCH). Proviene de una familia de clase media, estudió en un colegio particular subvencionado con financiamiento compartido (fines de lucro) y de nivel socioeconómico alto (la mayoría de los padres tienen educación superior completa) y que, por ende, arroja buenos resultados. Su colegio sacó 305 en el SIMCE (55 sobre la media nacional), casi 600 en la PSU (100 sobre el promedio nacional) y 41% de los alumnos lograron la certificación de inglés (comparado con 11% promedio en el país).

Natividad estudia Derecho en la Universidad Boliviariana, y también es bastante representativa de un alumno promedio de una institución privada de baja selectividad. Proviene de una familia de bajos ingresos; creció en Tirúa, en la VIII Región, y es hija de un campesino y una artesana mapuche. Es la primera persona en su familia que estudia en la educación superior. Asistía a un liceo municipal de nivel socioeconómico bajo y de bajo rendimiento; casi dos tercios de los apoderados no han terminado la básica, lo cual ayuda a explicar sus lapidarios resultados. Su liceo sacó 225 en el SIMCE (80 menos que el colegio de Camila), 450 en la PSU (150 menos que el colegio de Camila) y sólo 1% de los alumnos lograron la certificación de inglés.

Estudiantes como Camila, que provienen de sectores medios y altos, asisten a colegios de buen rendimiento y logran entrar en universidades competitivas del CRUCH, tienen acceso a más becas y a mejores créditos (con tasas de interés bajas) que alumnos como Natividad, que, por sus desventajas de origen y educación escolar, no alcanzan a entrar en una universidad del CRUCH y sólo pueden elegir una institución privada de baja selectividad. Por ello, tienen acceso a pocas becas y los únicos créditos que pueden conseguir tienen altas tasas de interés.

Estudiantes como Camila no sólo se benefician del mayor acceso a financiamiento estudiantil, sino que también las universidades del CRUCH —que representan menos de un tercio de la matrícula nacional— reciben más de dos tercios del financiamiento público que es entregado directamente a las instituciones de educación superior.

Los rectores y los estudiantes en protesta sostienen que las universidades del CRUCH merecen un mayor financiamiento público porque proveen bienes públicos fundamentales para el país (carreras no rentables e investigación). Sin embargo, cabe hacerse la pregunta de si educar alumnos como Natividad también debiera ser considerado un bien público, por el aporte que hacen al país. Si es así, hay que reformar el sistema desigual de financiamiento de educación superior, para que brinde las mismas oportunidades a las futuras Camilas y Natividades.”

Link: http://blogs.lasegunda.com/redaccion/2011/06/30/camila-y-natividad.asp

PÓQUER DE PINGÜINOS (por Oscar Landerretche, publicada en La Tercera el viernes 1 de julio de 2011)

“A ver, a ver, vamos por partes.

1. El sistema educativo es central para transitar hacia una estructura productiva más desarrollada, una democracia más inclusiva y una sociedad más igualitaria, pero no se está desempeñando en forma satisfactoria en estas dimensiones, ni al nivel escolar ni al nivel superior.

2. En ambos niveles educativos hay instituciones privadas y públicas que dan orgullo y otras que dan pena.

3. El rigor estadístico muestra que, en promedio, a igual condición socio-cultural de los estudiantes, instituciones públicas y privadas rinden igual.

4. Salvo una manotada de casos, el fracaso de la municipalización es total. Pero la recentralización no solamente es ineficiente, sino que opuesta a lo que demanda nuestra sociedad, economía y democracia.

5. El Estado debe garantizar que todas sus universidades sean de excelencia y recuperar su rol en la educación técnica, profesional y de trabajadores. Ello implica más recursos, claro, pero sólo es posible con una profunda reforma de gobiernos corporativos en la educación superior pública.

6. El sistema de crédito para educación superior se encuentra en bancarrota económica y política.

7. En el sistema privado hay captura institucional de un grupo de interés, los sostenedores, que parecen más centrados en el lucro que en cumplir el rol para el cual están siendo subsidiados o eximidos de impuestos.

8. En el sistema público hay captura institucional de otro grupo de interés, los profesores, que, en general, dejan mucho que desear en su desempeño.

9. No hay diseño de incentivos que pueda suplantar la inyección de más recursos públicos a la educación; no hay inyección de recursos que pueda suplantar una reforma completa de los incentivos en el sistema.

10. Si nos queremos tomar en serio esto de la educación como parte de nuestra estrategia de desarrollo, el salario de un profesor público debiera llegar a ser similar al de un gerente de empresas.

11. A la habitual aversión del gran empresariado a los impuestos se suma, aquí, escepticismo frente a la educación pública de calidad como mecanismo de desarrollo (vs. un sistema de selección de talentos).

¿Qué resulta de ese entramado de intereses, prejuicios y objetivos? La inmovilidad que observamos, pues. Todos los jugadores del póquer de la educación quietos, caras cínicas y cartas ocultas. Como sabe cualquiera que haya jugado póquer, da lo mismo lo que digan los jugadores mientras no se muestren las cartas; y las cartas no se muestran hasta que están las fichas sobre la mesa.

Hay que generar, entonces, una situación que los obligue a poner sus fichas arriba de la mesa. Cada uno tiene fichas diferentes que poner: los empresarios y su gobierno, uno a dos puntos del PIB de tributos adicionales; los sostenedores, su renuncia al lucro o a los subsidios; los profesores, su renuncia al estatuto, y así los demás jugadores.

¿Cómo forzar al esclerótico sistema político chileno a poner las fichas en la mesa de la educación? La esperanza es que las movilizaciones estudiantiles adquieran dimensiones épicas, que sacudan conciencias, rompan esquemas e intimiden poderes, hasta que los jugadores se vean forzados a apostar. Es por eso que hay que apoyarlas.

Link: http://latercera.com/noticia/opinion/ideas-y-debates/2011/07/895-376576-9-poquer-de-pinguinos.shtml

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