AL MUERTO LE VOLVIÓ EL HABLA

por Cristóbal Bellolio (publicada en El Mostrador el viernes 28 de octubre de 2011)

Después de meses de conducción errática en torno al conflicto estudiantil, el gobierno parece haber encontrado una voz. Hasta hoy, no le había resultado nada. Trató de ignorar al movimiento en un comienzo y su potencia le estalló en la cara. Intentó dividirlo y se estrelló con su cohesión. Apostó al desgaste de las movilizaciones y se sorprendió con su vigor.  Se la jugó por llevar la discusión al ámbito del orden público pero el éxito fue apenas marginal. En el camino, perdió un ministro del ramo y tocó fondo en las encuestas.

La llegada de un nuevo vocero empoderado a La Moneda cambió parte del escenario. El gobierno salió a recordar que la educación gratuita que pedían los universitarios beneficiaba en la práctica a los sectores de más altos ingresos del país. Aunque no se anotó una victoria determinante, el argumento permeó y fue repetido en innumerables foros. Esta semana los esfuerzos se concentraron en otra cuestión central: la gratuidad que exige la CONFECH deja fuera al 70% de la educación superior, la que se desarrolla en universidades e institutos privados. En castellano, lo que hizo el gobierno fue llamar la atención respecto de que las demandas del movimiento representan sólo los intereses de un determinado grupo de presión y no proporcionan respuesta al endeudamiento de la gran mayoría de los estudiantes chilenos que no asiste a las instituciones del Consejo de Rectores de Universidades Tradicionales (CRUCH).

De hecho, no se trata de demandas paralelas sino francamente incompatibles. La CONFECH quiere que el Estado chileno deje de inyectar recursos en la educación privada, como lo sostuvo claramente Giorgio Jackson en la discusión del presupuesto. Para Jackson, presidente de la federación de una universidad tan privada como cualquiera pero cuyos años le aseguran un estatus especial, el gobierno estaría beneficiando instituciones cuyo fin es el negocio y no el interés público.

El eslogan todo lo puede, pero ¿qué es realmente el interés público?

Algunos han sostenido que el aumento de cobertura –gracias a la proliferación de instituciones privadas- es ya un aporte público, en el sentido de abrir oportunidades inéditas para una generación, oportunidades que sus padres no tuvieron.  

Por otra parte, si bien es evidente que hay muchas universidades que violando la ley han preferido repartir utilidades entre sus dueños antes que reinvertir en calidad para sus alumnos, otras tantas sin fines de lucro han generado un espiral de competencia que redunda en mejor calidad para el sistema en su conjunto. Por primera vez en la historia este año tendremos ocho universidades privadas compitiendo con las tradicionales en el mismo mecanismo de postulación universal post PSU.

Finalmente, otros han señalado que el rol público de una universidad debe evaluarse considerando sus contribuciones al desarrollo del país y no atendiendo a sus dueños. La reforma procesal penal, por ejemplo, no salió de las aulas de una institución del CRUCH, sino de una universidad privada de indiscutibles credenciales republicanas. La reforma laboral, otro ejemplo, está siendo promovida en estos momentos por otra privada ¡de la cota mil!

¿No son estos argumentos suficientes para cuestionar la tesis del “interés público” que plantea la CONFECH?

Sus dirigentes han sostenido, diciendo la verdad, que la OECD comparte el diagnóstico del movimiento estudiantil chileno. Lo que no han querido decir es que la misma OECD no discrimina de acuerdo a la propiedad pública o privada de las instituciones, ni acerca de sus métodos de financiamiento. Compartir el diagnóstico es una cosa. Coincidir en las soluciones es otra distinta

Es altamente improbable que el gobierno logre derrotar al movimiento estudiantil con estos argumentos. Su apego a una particular visión ideológica (que el mercado debería absorber el problema educacional) y la poca visión que ha tenido para aprovechar de transformar la crisis en una oportunidad (nada más vacío que el Presidente hablando de una “revolución” en la educación) le seguirán penando. Pero al menos han conseguido poner un par de ideas propias sobre la mesa, ordenando la agenda en los medios de comunicación –El Mercurio y La Tercera asumieron el libreto- y encontrando aliados inéditos –como el cura Montes a nombre de la universidad privada de los jesuitas- bajo la causa de igualdad de trato y no discriminación entre estudiantes de instituciones tradicionales y privadas. Mejor tarde que nunca, a La Moneda le volvió el habla.

Link: http://www.elmostrador.cl/opinion/2011/10/28/conflicto-estudiantil-al-muerto-le-volvio-el-habla/

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2 comentarios to “AL MUERTO LE VOLVIÓ EL HABLA”

  1. hugo Fuentes Says:

    Don Cristobal: tal como dice usted, el gobierno se encargó de repetir que el movimiento estudiantil solo favorecía, en la práctica, a los sectores más acomodados del país. Bueno, venga a pasearse acá, a la universidad de Concepción, y después hablamos. Nada mas falso que eso. Además, tal como usted dice, el argumento “permeo”, y fue repetido en los foros, osea, el jingle permeó, por que acá, como sabemos, no hay discusión seria, si no que se saca un argumento cualquiera, se repite hasta el cansancio, y saaaaz, pasa a ser realidad tal falacia. ¿ Cuál es la verdad? yo se la voy a decir, ya que usted parece tan sesgado que, o bien no se a enterado, o bien adultera la información. Como es un principio básico suponer que los seres humanos actúan de buena fe, le contaré a usted, que no se ha enterado, que en las universidades privadas fuera del cruch se les prohibe organizar centros de alumnos, y mal pueden entonces pertenecer a estos grupos Además, se ha formado una confrontación entre universidades del Cruch, y las otras, por que precisamente las segundas no han podido participar en el movimiento, o bien no les interesa, en los casos de las cota 1000. Aquellas que no pueden (osea excluimos las de cota 1000), deberían tarde o temprano sumarse para el movimiento y hacer entonces más fuerza. Es pésimo argumento decir que por que hay grupos excluidos, las demandas son erradas. Supongamos, pro ejemplo, que yo demando a un conductor en un acciedente de tránsito en que este chocó a un bus en que ibamos 20 personas. ¿ Estoy errado en mi demanda por que demande sólo? ¿ No se me produjo un perjuicio? Cosa distinta es que los demás puedan demandar también, cada caso deberá ser analizado en su mérito, aunque, por supuesto, convendría que actuaran todos como grupo. Dejemos, eso sí, que el jingle se repita, ese que usted repite “los pobres le pagan a los ricos”,a perfecto, entonces los pobres tienen la culpa por ser pobres, ajajajaja, permitame, ¿ Se ha puesto a pensar en lo estúpido que eso suena? Yo ni siquiera estoy a favor de todas las demandas del movimiento estudiantil, pero por favor, un mínimo de seriedad. ¿ Vamos a pagarle gratuitamente a todas esas universidades chantas de pizarrón? no señor, es obvio que tiene que haber un control. No pueden ser las cosas así no más, de sopetón gratuidad para todos, aquí y ahora, pues nadie ha pedido eso, pero tampoco se puede pedir que el estado financie por ejemplo, a los estudiantes de la bolviariana, por que esa universidad debiera cerrar, y tampoco se debiera financiar, según el estado actual de cosas, a una universidad como la de los Andes que le sobran recursos, y que se da el lujo, segun sus administradores, de construir una biblioteca que va a durar 500 años.

  2. hugo fuentes Says:

    me han borrado mi comentario?

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