Archive for 29 noviembre 2011

GRACIAS SEÑOR LABBÉ, MUCHAS GRACIAS

noviembre 29, 2011

por @Renolander

Lo primero que debo decirle es que yo no fui víctima de las violaciones de derechos humanos cometidos durante la Dictadura de Pinochet. Yo no fui torturado ni tampoco (obviamente) fui desaparecido. Tampoco exiliado ni nada parecido. A pesar de tener una familia con tendencia de izquierda, no sufrí pérdidas. El caso mas cercano de intolerancia militar/política fue el exilio de un familiar, el cual debo agregar, que se salvó de haber sido muerto por los servicios de inteligencia de la época (DINA/CNI). Nací en 1982, y durante 6 años viví fuera del país. Volví en 1988, para la campaña del NO y el SI, y desde ese año he estado viviendo en Chile. Hago esta introducción para explicar que todos mis conocimientos sobre los horrores cometidos en esos 17 años son gracias a programas de televisión, prensa escrita (artículos periodísticos, columnas de opinión, etc.) y conversaciones con personas que si vivieron esos años oscuros. Así es como he llegado a conocer nombres como “Mamo” Contreras, “Guatón” Romo, el “Fanta”, entre otros. Un nombre que no conocía mucho era el de Miguel Krassnoff, hombre fuerte e ícono de los servicios represivos de la Dictadura. Bueno, eso cambió estas última semanas.

Me imagino Sr. Labbé, que usted nunca se imaginó los efectos secundarios que iba a provocar el homenaje a su compañero de armas, Miguel Krassnoff. Y es que antes de eso, para muchos de mi edad (y para los más jóvenes y tal vez, algunos mas adultos) el nombre de Krassnoff no significaba nada. Pero “gracias” a este homenaje, me sentí obligado a investigar. Fue así como empecé a descubrir el tipo de “persona” que era este militar condenado por 144 años de cárcel. Debo decir que el esfuerzo de buscar información fue mínimo, ya que los artículos sobre torturas y asesinatos comandados por Krassnoff no se demoraron en publicarse, y déjeme decirle que se han publicado muchos. Víctimas como el director del servicio médico legal Patricio Bustos, el historiador Gabriel Salazar, entre muchos, sacaron la voz y relataron las acciones perversas de Krassnoff. Ya han pasado 2 semanas de revuelta informativa, y debo decirle que el nombre de Krassnoff no se me olvidará nunca mas. Así que en cierta forma, debo darle las gracias Sr. Labbé, porque fue su famoso homenaje el que permitió que yo (y muchos otros) me informara y aprendiera un poco mas de las historias ocultas de nuestros país.

Pero, debo decirle Sr. Labbé, que cometió un gran error al permitir esto. No me explico cual habrá sido la razón de querer ser sede de dicho homenaje. Tal vez, la provocación de un ex-militar/funcionario de la DINA como lo fue usted era un impulso poderoso dentro de su ser. Tal vez su intención fue decirle a la sociedad “Cuidado marxistas, comunistas, izquierdistas extremos. Cuidado estudiantes, manifestantes, violentistas. Cuidado, que aquí habemos un grupo de ex-militares. Cuidado, que aquí habemos un grupo de ex-funcionarios de la DINA. Cuidado, que no estamos muertos y estamos observando”. No sé en verdad. Pero debo decirle que cualquiera que fuera su razón, le salió el tiro por la culata. Yo asistí ese día lunes 22 de noviembre a las dependencias del club Providencia y los únicos que deben haber sentido miedo son los propios invitados a este homenaje. Afuera los esperaban mas de mil personas. Algunos con mas rabia que otros. Algunos con ganas de agredirlos. Otros, solo curiosos que se informaron en el momento quien era y porque se producía esta “funa” en contra de Krassnoff. Pero la gran mayoría estaba ahí para condenar actos como los que usted patrocinó. Vi personas de todas las edades, de otras comunas, gente con niños, gente anciana, gente de plata y también humildes. En cierta forma, su acción Sr. Alcalde provocó la unión de clases sociales que antes no se hubieran unido por nada.

Pero, las repercusiones de su homenaje no terminan ahí. Su pequeño capricho le ha producido mas de un dolor de cabeza a sus compañeros políticos. Esos que militan en la UDI y que lo ven a usted como una “espina” difícil de extirpar (irónico, lo ven de la misma forma que usted veía a los comunistas). Son esos mismos los que se deben estar pegando en la cabeza por la mechita que acaba de prender sr. Alcalde. Me imagino la complicación que debe tener el Pdte. de la UDI, Juan Antonio Coloma, el cual salió diciendo que no había sido correcto este homenaje y que ahora debe decidir si lo patrocina en una reelección. Sin querer (o con querer, eso lo sabe usted) sr. Alcalde, usted escupió al cielo y adivine, el escupo le llegó a usted mismo.

Ahora son varios los que lo quieren fuera de la Alcaldía de Providencia. La mayoría, gente fuera de su partido, pero apostaría a que hay un pequeños procentaje de su mismo partido político que lo quiere fuera, porque usted hace recordar los fantasmas de la dictadura, fantasmas que muchos quieren que se olviden. Incluso, incomodó al gobierno, e hizo que despidieran a una funcionaria del Pdte. Piñera. Usted resucitó una división que estaba dormida, resucitó la intolerancia, resucitó la imagen de que la derecha que hoy nos gobierna estuvo vinculada a la dictadura. Es así, como se han hecho campañas para que muchos se inscriban en su comuna con el único objetivo de querer sacarlo de su trabajo. Mire, otra ironía de la vida. Ese mismo odio que usted sembraba contra comunistas e izquierdistas en los años 70 y 80, lo ha sembrado hoy, solo que hay una gran diferencia. El odiado es usted.

Por último, debo darle las gracias porque me ha ayudado a entender. Si bien yo nunca he defendido los actos de violencia, sin importar de donde vengan, ahora entiendo que ciertas personas se comporten de forma violenta. Ese día fuimos testigos de escupos, insultos, agresiones físicas, etc. Tal vez, sin su ayuda, yo habría sido de los primeros en pararme y juzgarlos. Pero gracias a usted, entiendo el origen de dicha violencia. Porque, pucha que debe dar rabia que el hombre que amenazó tu vida o la vida de amigos y familiares, esté siendo homenajeado como un “héroe de la patria”.

Gracias

Link: http://elrenocritico.wordpress.com/2011/11/28/gracias-sr-labbe-muchas-gracias/

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LOS SUERTUDOS EN LA ENADE

noviembre 27, 2011

por Cristóbal Bellolio (publicada en El Mostrador el viernes 25 de noviembre de 2011)

Comenzaré despejando las cuestiones obvias: en Chile está mal pelado el chancho, la elite está asustada ante cuestionamiento general del modelo económico y los empresarios que se reúnen a discutir el problema no incorporan miradas sustantivamente distintas para entender la complejidad del fenómeno; si es cierto que el power point de Hans Eben que publicó Reportajes del Mercurio hace unas semanas arrasa en los foros empresariales, no cabe abrigar muchas esperanzas respecto del éxito de esta tarea.

La Enade 2011 realizada ayer en CasaPiedra se preguntaba ¿Qué no estamos viendo? Mi impresión es que los pocos empresarios que están auténticamente convencidos de la necesidad de un esfuerzo redistributivo mayor están poniendo énfasis en un argumento importante pero no determinante: la paz social. Es decir, la idea de que un país más equitativo en la asignación de sus beneficios es una sociedad menos conflictiva socialmente. Por cierto, todos ganamos en ese escenario; a nadie le gusta vivir atemorizado detrás de monumentales dispositivos de seguridad. Pero la razón por la cual la desigualdad en Chile debe ser abordada con urgencia no se limita a tranquilizar a los sectores privilegiados en la certidumbre de sus derechos.

Tampoco me parece que el argumento que apela a la inversión social sea el más relevante. Es cierto, como lo suele repetir hasta el Presidente Piñera, que un presente en el cual más personas tienen acceso a educación y oportunidades augura un futuro mejor para todos. Suena romántico, pero quizás el nuevo Einstein o el nuevo Mozart esté escondido y sin pulir en el pozo de la pobreza y la segregación. Más capital humano para Chile es más competencia, pero de la buena: la que nivela hacia arriba. Sin embargo, esta tampoco debiera ser la razón principal.

Lo que los empresarios no están viendo es el imperativo de justicia que nos obliga a emparejar la cancha. No estoy hablando de solidaridad ni de caridad, sino de justicia como principio normativo sobre el cual deberíamos construir la sociedad. Hoy la cuna determina el destino. Un niño que nace en Vitacura gozará de recompensas sociales inimaginables para un niño que nace en La Pintana. El problema no es la desigualdad, es problema es que se trata de una desigualdad injusta. El niño de Vitacura no posee mérito especial para tener la vida asegurada, y el niño de La Pintana no es culpable de las condiciones sociales en las cuales se desarrollará. Es una aberración sostener que “se parte de cero” después de haber sido criado en un contexto cultural privilegiado, haber recibido educación particular pagada que reproduce ese contexto y haber obtenido un título profesional en una universidad de primera categoría nacional, todo esto sin contar las redes y las relaciones interpersonales forjadas en el camino. Suena crudo, pero ese último decil de altos ingresos que altera todos los promedios no se merece enteramente lo que tiene. Está donde está por una combinación de factores, casi todos vinculados al azar. Son los suertudos del sistema. En la parte baja de la tabla de ingresos, en cambio, están aquellos que tuvieron la mala fortuna de nacer en la pobreza. Ninguno de ellos eligió vivir en barrios azotados por la droga y marcados por la criminalidad.

El problema, estimados empresarios, no está entonces en ceder a la reforma tributaria por meras cuestiones de paz social o inversión país. Ambas son razones legítimas pero no apuntan a la cuestión central: la desigualdad que es estructuralmente injusta. Por supuesto, ciertas arbitrariedades del destino son imposibles de eliminar –el talento genéticamente incorporado es uno de ellos- pero el rol de las instituciones políticas es tratar de mitigar el influjo de la fortuna en la distribución de los recursos disponibles. Por esto, alejándome de la prioridad que se le ha dado a la demanda universitaria, me parece esencial apostar todo en educación preescolar y escolar pública. 

Muchos empresarios sostienen que una reforma tributaria desincentiva la inversión y amenaza el crecimiento. Es una aseveración discutible. No me hago cargo de sus debilidades porque me parece que el debate tiene una dimensión normativa previa que es precisamente la que los suertudos tienen problemas en reconocer, aquella injusticia que les cuesta tanto ver.  

Link: http://www.elmostrador.cl/opinion/2011/11/25/los-suertudos-en-la-enade/

LA IGLESIA Y LA AUTONOMÍA INDIVIDUAL

noviembre 24, 2011

por Cristóbal Bellolio (publicada en Diario30 el lunes 21 de noviembre de 2011)

Un sondeo realizado hace un par de años arrojó un dato relevante: mientras los chilenos apoyaban mayoritariamente a la Iglesia Católica en sus banderas de justicia social, la rechazaban también mayoritariamente su agenda en materia de moral sexual y en aquellas mal llamadas cuestiones valóricas. El contraste es curioso: en tiempos de Alberto Hurtado la sociedad chilena se mostraba reticente a aceptar un clero comprometido con los problemas de pobreza, marginación y desigualdad, pero el discurso extendido en la ciudadanía era igualmente condenatorio respecto del derecho de elegir proyectos de vida íntima distintos del tradicional.

Algo cambió en todos estos años. Me parece que el concepto clave para entender esta transformación de es el de autonomía individual. Si la Iglesia Católica vive sus peores momentos en términos de aceptación en la actualidad no se debe sólo a su doloroso e imperdonable registro de abusos –desde Maciel a Karadima- sino también a que la adolescencia de la ciudadanía chilena está llegando a su fin. Sociedades con mejor acceso a la información, la educación y los recursos materiales tienden a preferir estructuras menos paternalistas y más respetuosas de la libertad de las personas.

Las cuestiones relativas a la moral sexual son paradigmáticas. El peso de la tradición no es un argumento invencible para las nuevas generaciones que demandan un tribunal racional. El discurso hegemónico se ha desplazado. Si la defensa de la opción homosexual era antes una extravagancia política, hoy ningún actor serio quiere ser tachado de homofóbico. Los viejos estandartes del catolicismo prefieren guardar silencio para no ser arrollados por la opinión pública, y los nuevos adeptos entran a la institución con la expresa condición de revertir la exclusión y la intolerancia. Como ésta condición sólo en algunos círculos se satisface (ej. Jesuitas), en la práctica es mayor la sangría que el reclutamiento. En resumen, el que quiera compartir bando con la Iglesia en estos temas debe resignarse al rol de minoría, expuesta a la acusación de integrismo y nula capacidad de conexión con los nuevos tiempos.

¿Por qué pasa lo opuesto con las cruzadas sociales? Porque los grados de miseria que experimenta Chile son un obstáculo sustantivo para que millones de personas sean efectivamente autónomas. Es cierto que los pobres también gozan de libertades formales o negativas. Pero el valor de dichas libertades es de poca monta cuando no se han generado las condiciones para su ejercicio efectivo. Una sociedad menos injusta es una sociedad donde los individuos son más autónomos. Por eso los ciudadanos ven con buenos ojos la intervención de la Iglesia en este plano de la discusión pública, como aquella que propició el debate sobre la necesidad de contar con un “salario ético”. Por supuesto, los principios aludidos por el mundo religioso son diversos. La apelación a la solidaridad o a la idea de comunidad, por ejemplo, son recurrentes. Sin embargo limitar los efectos perversos de la segregación y la miseria redunda en una inversión en autonomía.

Chile sigue siendo un país conservador, dicen algunos analistas. Pero mi impresión es que va camino a dejar de serlo. Si resuelve sus problemas de necesidad material y sus ciudadanos se transforman en individuos más autónomos, el rol de instituciones como la Iglesia pierde relevancia al menos en su versión tradicional. La razón es sencilla: las grandes religiones monoteístas son esencialmente heterónomas y autoritarias. No son los fieles los que libremente pueden construir su credo. Por el contrario, los dogmas y las reglas están escritos en documentos históricos que no admiten mucha reforma. En una estructura religiosa como la que heredamos del cristianismo católico español, el que decide la interpretación es la autoridad. Los chilenos del siglo XXI, si mi lectura es correcta, ya no estarán disponibles para creer sin razonar, para tragar sin masticar, para obedecer sin cuestionar. Se trata de un escenario adverso para la Iglesia Católica, un escenario que no se revierte cortando la maleza de los curas abusadores sino que se instala como realidad cultural de una modernidad que tardó en llegar al último confín del mundo.

Link: http://diario30.com/tendencias/la-iglesia-y-la-autonomia-individual/

SI USTED ES LIBERAL, ¿ES IMPORTANTE LA IGUALDAD?

noviembre 22, 2011

por Daniel Loewe (publicada en El Dínamo el lunes 14 de noviembre de 2011)

Si le interesa la justicia ¿puede prescindir de la igualdad? Siguiendo a Amartya Sen, reputado Premio Nobel de economía conocido por sus desarrollos del Enfoque en las Capacidades, que sientan las bases al Índice de Desarrollo Humano de la ONU, la justicia implica igualdad. La pregunta no es: ¿Por qué igualdad?, sino: ¿Igualdad de qué? La disputa refiere a la métrica de la igualdad. Incluso un crítico de la redistribución, como Robert Nozick, sostiene una definición igualitaria de la justicia: igualdad de libertad. Lo que caracteriza a la justicia es un entendimiento relacional, como la igualdad del uno con el otro, según la métrica que se considere apropiada.

El objeto de la discordia refiere a la métrica. Hay muchas posibilidades. Entre otras, igualdad de dignidad, de bienestar, de acceso al bienestar, de recursos, de bienes primarios, de capacidades, de libertad. Usualmente los críticos de la igualdad apuntan exclusivamente a una, la material. Pero si, como hacen muchos, se la critica y simultáneamente se afirma que el problema no es relacional sino de pobreza absoluta porque los más pobres no podrían desarrollar una vida digna, entonces se está afirmando la igual dignidad. Los efectos redistributivos de este argumento son profundos. Piense en lo que sería una asignación de bienes que asegure la posibilidad de una vida digna para todos. Las sentencias del Tribunal Constitucional Alemán lo dejarían atónito.

Quizás, como Nozick, usted sostiene la igual libertad. Sin duda hay buenas razones a favor de esta tesis. La libertad constituye el núcleo del liberalismo. Pero a menos que acepte una concepción de libertad que, como la de Hobbes, implica que usted es libre incluso cuando debe escoger entre “la bolsa o la vida”, usted tendrá que reconocer que funcionalmente se requieren intervenciones que garanticen la igual libertad o al menos su igual valor. Y estas intervenciones implican, en muchas ocasiones, aspectos redistributivos.

El ejercicio de la libertad implica la disponibilidad de una cierta pluralidad de opciones. Si debe elegir una cereza de una fuente llena de cerezas idénticas, usted es menos libre que si puede escoger entre una cereza y una pera. Además, para un ejercicio inteligente y no azaroso se requiere información. La rotulación de alimentos es una condición para su ejercicio –tal como la certificación de médicos. Por encima de esto, se requiere facultades.

Es por esto que el compromiso liberal con la libertad no es reducible a la igualdad formal de oportunidades, sino que implica leyes y políticas públicas que aspiren a una igualdad efectiva de oportunidades. Es decir, no sólo debe garantizarse un procedimiento no discriminatorio en el acceso competitivo a bienes escasos, sino que debe garantizarse un acceso justo a la competencia. Entre otros, esto exige la posibilidad de adquirir las capacidades necesarias para competir. De ahí la importancia de un acceso justo a la educación.

Talvez usted piensa que la redistribución es innecesaria porque las ventajas comparativas posibilitarían el surgimiento de cualquiera. Es una tesis muy conocida y en un sentido muy limitado quizás correcta: si no somos seres plenamente determinados por el mundo exterior (lo que sea dicho, hasta ahora nadie ha probado), en teoría todos podemos surgir. Pero la estadística cuenta y la decencia obliga: decirle a un niño en un hogar de cuatro personas con un ingreso mensual de 140.000 pesos (esto es pobre, no indigente), con mal acceso a salud, mala educación y que vive en un barrio peligroso, que él hará toda la diferencia y que el mundo está a sus pies, no es sólo de mal gusto, sino que es ofensivo.

En buena medida, la atracción del liberalismo descansa en la igualdad de oportunidades efectiva. Aunque está sea inalcanzable, sin políticas que avancen en su dirección el liberalismo no es más que un promesa vacía, en la que, al igual que en el caso de Pedrito y el Lobo, se dejará de creer. Sería lamentable.

Link: http://www.eldinamo.cl/blog/si-usted-es-liberal-%C2%BFes-importante-la-igualdad/

Ultimos días: ¡Inscripción Automática Ahora!

noviembre 20, 2011

Habiéndo superado los obstáculos en el Senado, al proyecto le queda sólo un trámite en la Cámara de Diputados. No podemos aflojar ahora…

EL DERECHO DE LABBÉ

noviembre 18, 2011

por Cristóbal Bellolio (publicada en El Mostrador el viernes 18 de noviembre de 2011)

Tiene razón el ciudadano Cristián Labbé al insinuar que en democracia nadie tiene el derecho de silenciar al que piensa diferente o de callarlo por la fuerza. Se ampara en una vieja bandera liberal que paradójicamente no fue defendida con tanta fuerza en los años en los cuales el entonces uniformado Labbé era un leal funcionario de gobierno: la libertad de expresión. En efecto, como ciudadano de esta república el coronel Labbé tiene todo el derecho de homenajear a quien estime conveniente. Y el resto de los chilenos tenemos el derecho de cuestionar la moralidad de un personaje dispuesto a elogiar la trayectoria de un célebre violador de los derechos humanos. El abanico de figuras reales o ficticias que se colocan en los altares es parte de la diversidad. Muchas de ellas nos parecen absurdas, irrisorias o indignantes, pero no es nuestra calificación la que condiciona el ejercicio de la libertad de expresión. Por el contrario, ésta adquiere toda su relevancia cuando lo que se dice no es del agrado de la mayoría y aun así se protege.

Sin embargo en el caso Labbé-Krassnoff hay otros principios comprometidos y otras tantas consideraciones importantes.

En primer lugar que el coronel Labbé no es un ciudadano común. Es una autoridad pública. En un programa de televisión dijo encarnar “la ley y el estado de derecho” como alcalde de Providencia. Lo cierto es que “la ley y el estado de derecho” nos cuentan que Miguel Krassnoff, el agasajado en ausencia, es un criminal condenado a más de 140 años de cárcel. ¿Cómo se puede estar de parte de “la ley y el estado de derecho” y al mismo tiempo encabezar la abierta apología de un delincuente de marca mayor? No es posible hacerlo. Labbé es “la ley y el estado de derecho” sólo cuando le conviene, como tantos otros alcaldes que en sus territorios operan como reyes feudales y gobiernan con frecuente arbitrariedad. La misma que exhibió al negar renovación de matrícula de escolares no residentes –medida que fue rechazada en tribunales- y la que actualmente pone en práctica al decretar unilateralmente qué patentes nocturnas se revocan y cuáles no.

En segundo lugar, porque Labbé además de ser alcalde es un dirigente político que representa a un sector determinado. Su participación y auspicio en el blanqueamiento de imagen de un terrorista de estado revive los odios de un país que lucha por dejar el pasado atrás. El coronel Labbé se defiende sosteniendo que se trata de una mirada historiográfica. Pero el libro se titula “Miguel Krassnoff: Prisionero por Servir a Chile”, lo que implica sin ambigüedades que para ciertos chilenos como Labbé la violación sistemática de derechos fundamentales fue una actividad patriótica y virtuosa. ¿Es acaso imaginable un camino de reconciliación en esos términos? ¿Qué dice el partido político al cual pertenece el alcalde Labbé? Mientras el Gobierno ha sido categórico en desligarse e incluso reprochar esta especie de homenaje después del involuntario condoro inicial, en la UDI para variar suenan los grillos. Salvo para buscar justificaciones.

Hay algunos países en los cuales la libertad de expresión está limitada cuando ciertos actos ofenden gravemente la memoria histórica de los pueblos. El caso alemán es paradigmático: no está permitido homenajear a Hitler o a los nazis. La legislación chilena no contempla tipos penales para estos casos. Tampoco me parece recomendable hacerlo. El episodio Labbé-Krassnoff ya es suficientemente escandaloso en su arista moral y política. Mientras no se hayan utilizado fondos municipales para el evento, el problema de la legalidad puede salvarse.

De cara a las municipales 2012, Cristián Labbé ha sostenido que intenta repostularse. De tener éxito, cumpliría 20 años en el cargo después de 5 períodos consecutivos. La comuna de Providencia suele premiar a su alcalde con altísimas votaciones, mientras la Concertación tiende a darla por perdida. Corresponde preguntarse ahora si la buena gestión edilicia -ciclovias y áreas verdes, programas del adulto mayor y aseo de calles- es razón suficiente para hacer la vista gorda de actuaciones reiteradas que empañan el nombre de la comuna y avergüenzan a sus vecinos. Yo soy uno de ellos.

Link: http://www.elmostrador.cl/opinion/2011/11/18/el-derecho-de-labbe/

HINZPETER: OTRA OPORTUNIDAD

noviembre 15, 2011

por Cristóbal Bellolio (publicada en El Mostrador el viernes 11 de noviembre de 2011)

La campaña de Sebastián Piñera prometió que a los delincuentes se les acabaría la fiesta. Los índices conocidos esta semana permiten sostener que se trata de una promesa incumplida. Este no es un juicio de valor, es la constatación de un hecho: han aumentado los delitos en general y los de mayor connotación social en particular. Adicionalmente, la última medición Adimark arroja un dato relevante: si hay un área peor evaluada que educación, ésa es justamente el combate a la delincuencia. Pobre, muy pobre para aquellos que cifraron tan altas expectativas en seguridad ciudadana.

El principal responsable es el ministro de Interior. Nuevamente, esta no es una interpretación tendenciosa ni antojadiza, es el reconocimiento a la división del trabajo que opera en un gabinete. Más aun cuando el titular del cargo ha descuidado otras labores de coordinación política para abocarse a construir un Chile más seguro.

Es cierto que en esta tarea el Ejecutivo no juega solo. Hay otros actores en esta obra. Pero como bien ha señalado el Fiscal Nacional, es el Gobierno el protagonista de la trama. Repartir culpas a fiscales y jueces puede ser políticamente atractivo –en la medida que la ciudadanía compre el discurso y la opinión pública equilibre su condena- pero en la película completa este tipo de escaramuzas no ayuda ni a mejorar la imagen de los poderes del estado ni a combatir mejor la delincuencia. Es un juego de suma cero: lo más sensato parece ser encabronarse con unos y otros.

Como siempre, hay luz al final del túnel. En nombre del niño asesinado en un bus del Transantiago, el ministro Hinzpeter vuelve a dar la señal de que su gobierno no tolerará más víctimas inocentes. La familia de pequeño Vicente creyó en la sinceridad del ministro. Un drama de esta envergadura se transforma en una oportunidad para redoblar esfuerzos retóricos y efectivos contra la delincuencia desatada. Hasta el momento, Hinzpeter sólo ha obtenido un rédito marginal en la dureza con la cual ha enfrentado las movilizaciones estudiantiles. Pero por primera vez corre con viento a favor; otro dato de la Adimark confirma que la Confech pierde importante apoyo respecto de la “forma” a través de la cual batalla por sus demandas. La gran mayoría de los chilenos se cansó de la barricada, la toma violenta, el enfrentamiento urbano, el piedrazo y el carabinero herido.

Por supuesto, la derecha no cuenta con un repertorio muy original para pasar a la ofensiva en materia de orden público y seguridad ciudadana. El discurso represivo ha desplazado incluso al discurso preventivo. Para qué hablar de teorías más sofisticadas sobre el origen estructural de la violencia o de la desigualdad como motor de indignación social. Esas son para la izquierda, parece sostener el adn tradicional del oficialismo.

Hinzpeter tiene una nueva chance de revertir su mal momento personal y fundamentalmente de ayudar al gobierno a cumplir una de sus promesas fundamentales. Un Presidente dado a las citas bíblicas sabe que “por sus frutos los conoceréis”. Así por ejemplo puede evaluar al equipo económico por su capacidad de asegurar alto crecimiento y bajo desempleo, ambas metas que se están cumpliendo. Piñera sabe que mantuvo a su brazo derecho contra todas las recomendaciones. Ahora es el turno para que Rodrigo Hinzpeter responda a la confianza depositada en él. Si fracasa, pierde él, pierde el Gobierno, pierde la derecha y pierde Chile.

Link: http://www.elmostrador.cl/opinion/2011/11/11/hinzpeter-otra-oportunidad/

UN DISCURSO DE JUSTICIA

noviembre 8, 2011

por Francisco Javier Urbina (publicada en La Tercera el martes 8 de noviembre de 2011)

PARECIERA que últimamente el gobierno ha logrado contestar mejor a las demandas estudiantiles. “A La Moneda le volvió el habla” fue el término que usó Cristóbal Bellolio. El gobierno logró poner dos ideas centrales arriba de la mesa: la educación gratuita beneficia a los más ricos, y la gratuidad que pide la Confech dejaría afuera a la mayoría de estudiantes matriculados en universidades e institutos privados. Después de tanta discusión y tantas ofertas ¿qué tiene esta respuesta que parece más efectiva?

Lo que la distingue, es que está  en el mismo plano que el discurso de los estudiantes. El discurso de los líderes estudiantiles es marcadamente moral. Lo que denuncian es un pecado que está en la esencia de nuestro sistema educacional. La principal falencia del sistema no sería su ineficacia, sino su injusticia: el sistema viola derechos básicos.

Uno no puede contestar un discurso así con ofertas de plata y algunos ajustes. No sólo porque no se hace cargo de la demanda, sino porque es una respuesta débil. Es débil porque la justicia tiene primacía por sobre otras consideraciones. El filósofo político John Rawls, siguiendo una antigua tradición, decía que “la justicia es la primera virtud de las instituciones sociales, así como la verdad lo es de los sistemas de pensamiento. Una teoría (…) debe ser rechazada o revisada si es falsa; de la misma forma las leyes e instituciones, no importa qué tan eficientes o bien organizadas, deben ser reformadas o abolidas si son injustas”. Por eso los reclamos de derechos de justicia tienen una preeminencia frente a otras consideraciones. “Cartas de triunfo”, las llamó Ronald Dworkin. Esa metáfora es útil para nosotros, pues muestra la eficacia retórica de los derechos. Si yo dijera que uno tiene derecho a un debido proceso, no se puede replicar que sería más eficiente que no lo  hubiera y mostrarme un gráfico del colapso de los tribunales. Esas son consideraciones muy débiles frente a la fortaleza de un derecho humano. Los estudiantes echan mano a la artillería pesada del discurso moral, mientras el gobierno contesta con rasguños.

Si se va a desafiar el discurso estudiantil, lo correcto es hacerlo en su mismo terreno. El gobierno barruntó esta opción y parece acercarse a una discusión sobre principios de justicia. Las recientes críticas a la Confech apuntan básicamente a mostrar que sus propuestas benefician a una facción de la elite y, por lo tanto, son injustas. Esto muestra el camino a seguir. La discusión sobre el llamado “relato” de hace algunos meses no logró identificar con precisión qué tipo de discurso hacía falta. Hoy podemos entenderlo mejor: el gobierno debe articular un discurso basado en principios de justicia.

Su visión del progreso en distintas áreas debe ser defendida no sólo en términos técnicos, sino de derechos y deberes. En esto, la falta de relato es sólo un síntoma casi trivial de un problema más profundo. La derecha no ha elaborado un proyecto de país basado en principios, y antes de hacer esa tarea intelectual, mal podrá “relatarnos” sus resultados. Al gobierno y al país les llora esa reflexión.

Link: http://www.latercera.com/noticia/opinion/ideas-y-debates/2011/11/895-403687-9-un-discurso-de-justicia.shtml

LA LEYENDA NEGRA DE LA DERECHA EN EL PODER

noviembre 4, 2011

por Cristóbal Bellolio (publicada en El Mostrador el viernes 4 de noviembre de 2011)

Dicho y hecho. Los candidatos Eduardo Frei y Jorge Arrate coincidieron en la campaña presidencial de 2009 en que si ganaba la derecha “se agudizarían los conflictos sociales”. Nada de esto pasó durante el 2010 básicamente debido a las urgencias que impuso el terremoto y luego a la epopeya comunicacional de la Mina San José. Pero lo que hemos visto durante el año 2011 parece darles ampliamente la razón.

Los dirigentes concertacionistas sacan pecho y ponen cara de “te lo dije: no había que votar por la derecha”. Trabajan coordinadamente en consolidar la leyenda negra, aquel mito que sea capaz de mantener a todo un sector político alejado del poder por un buen tiempo. Subrayando el fracaso –momentáneo- de Piñera, la centroizquierda apuesta a una próxima larga residencia en La Moneda.

Todos somos testigos de cómo gobernó la Concertación durante veinte años. Hoy desde la oposición dicen respaldar demandas que jamás auspició desde el Ejecutivo o el Parlamento. Todas las micros le sirven si se trata de echarle más leña al fuego. Sabe, sin embargo, que a la cabeza de los destinos del país el papel a desempeñar es otro: servir como una fuerza de contención que absorba la conflictividad social y evite que la sangre llegue al río.

Parafraseando al infame Arjona, la amalgama perfecta para Chile implicaría contar con gobernantes de centroizquierda gobernando con ideas de derecha. A lo mejor, como sostuvo el ministro Longueira, éste no es el quinto período de la Concertación sino el quinto de centroderecha.

¿Qué habría sido distinto en un segundo mandato de Frei Ruiz-Tagle? Varios analistas han sostenido que las demandas ciudadanas en educación, medioambiente o derechos civiles se habrían desplegado igualmente. Pero al mismo tiempo señalan que la Concertación las habría procesado en forma distinta. En efecto, más allá de las destrezas y deficiencias políticas de uno y otro, aquí el capital simbólico importa. Un conocido columnista de la plaza le recomendó al Presidente Piñera “bajar no sólo física sino culturalmente de Plaza Italia”, a lo que el mandatario respondió negativamente con lo que otro columnista llamó “el gabinete de la gente linda”. Es decir, Piñera no asignó relevancia a la cuestión de la representatividad por presencia en la primera línea de su gobierno. No digamos que los gabinetes de la Concertación eran el mejor reflejo de la diversidad del Chile actual, pero al menos fueron capaces de transmitir que estaban con las grandes capas de la sociedad en esporádico antagonismo a los intereses de los ricos y poderosos.

Es cuestión de contrastar la notoriedad que alcanzaron los líderes empresariales en tiempos de la Concertación con el bajo perfil que cultivan al día de hoy. El lector recordará los nombres de Felipe Lamarca, Juan Claro o Rafael Guilisasti. Pero, ¿sabe usted quien es el actual timonel de la Confederación de la Producción y el Comercio? No se alarme si no sabe. Casi nadie lo sabe. Fue el mismo que dijo que los edificios fracturados e inclinados en el sur de Chile tras el terremoto no representaban riesgo alguno tomando el ejemplo de la Torre de Pisa. Es cierto que un dirigente gremial se evalúa por su efectividad y no por su efectismo. Quizás los empresarios no han perdido una gota de poder y siguen operando exitosamente tras bambalinas. Sin embargo hay espacio para otra interpretación: al ganar Piñera –uno de los suyos- se durmieron en los laureles. Finalmente, los intereses del gremio parecían custodiados. Después de constatar la tibia recepción que tuvo el Presidente en la reciente cena de la Sofofa, más de alguno estará reevaluando la necesidad de asumir mayor protagonismo. Guardo poca esperanza de que sea en la versión proactiva que algunos de sus viejos líderes encarnaron. Veo más bien que gana la tendencia al miedo y la preservación del statu quo. Al menos se puede pedir que sean más hábiles para empatizar con el momento político y social.

Podríamos creerle a la Concertación y suscribir la tesis de que los chilenos no toleran que el poder político y económico quede concentrado en las mismas manos, clase social y pertenencia política. Podríamos incluso aceptar que la única ecuación viable para asegurar crecimiento económico y paz social es la centroizquierda administrando el modelo de mercado. Pero podemos también considerar que las fuerzas de contención a veces sólo esconden los problemas bajo la alfombra. Que es la alternancia la que posibilita que los conflictos latentes adquieran su dimensión real, las posiciones se expliciten y las lealtades se reconfiguren. Y que si aprendemos a lidiar madura y democráticamente con la conflictividad propia de la convivencia política no hay leyenda negra que valga.

Link: http://www.elmostrador.cl/opinion/2011/11/04/la-leyenda-negra-de-la-derecha-en-el-poder/

LAS HUELLAS DE UNA GENERACIÓN

noviembre 1, 2011

por Cristóbal Bellolio (publicada en Diario30 el lunes 24 de octubre de 2011)

Los partidos que dominan el escenario político chileno conforman un panel representativo de una generación marcada a fuego por su contexto histórico. Todavía obedecen al clivaje del plebiscito de 1988. Muchos partidos incluso nacieron para preparar el terreno a dicho evento. Otros de larga data se redefinieron en ese punto y pasaron a consolidar alianzas inéditas que darían origen a un nuevo orden en la distribución de fuerzas. Afectivamente hablando, los líderes de los últimos 21 años en Chile vienen programados con el software Pinochet – Allende. Este no es un juicio de valor, es una constatación fáctica.

De la reflexión anterior sólo se puede obtener una pista para corregir la crisis de representación: para que una nueva generación valide el rol de los partidos se requiere de mayor espacio y libertad para que sea ella la que fije el relato de su aventura política. Si el equipo sigue siendo el de los padres hay mucho valor en la tradición pero pocas capacidades de proyección y adaptación. La crítica no es a los partidos en cuanto instituciones, sino taxativamente a estos partidos y su dificultad específica para conectar con narrativas y elencos nuevos.

Hay países donde los partidos nacen y mueren en cada elección presidencial –el caso guatemalteco es dramático- y otros contextos en los cuales los partidos parecen ser consustanciales al sistema –como republicanos y demócratas en Estados Unidos. Los primeros lucen inestables, los segundos pétreos. Chile debe encontrar el equilibrio en la ecuación. Atendiendo a la importancia de que los partidos sean capaces de representar ideas que trascienden la contingencia, hoy se hace urgente encontrar válvulas de escape que aseguren mayor dinamismo y competitividad al interior del sistema.

Las alternativas se reducen básicamente a dos: renovación o reemplazo.

La primera se produce cuando los partidos implementan mecanismos positivos para dar tiraje a la chimenea. Invierten en su cantera: no pasa mucho tiempo antes de que debuten en primera. El éxito de la UDI en este ámbito ha sido notable. Su problema está en el otro extremo de la cadena: los viejos referentes se niegan a abandonar, menos ahora que han conseguido el gobierno después de tantas frustraciones. Un partido que no asume una renovación constante es un partido destinado a descascararse.

El segundo camino es por fuera. Implica aceptar como premisa que ninguno de los partidos en carrera es suficientemente idóneo para desplegar la vocación política, ni lo será en el corto plazo. Implica estar dispuesto a organizar estructuras partidarias originales que den mejor cuenta de las tensiones, liderazgos y contenidos de un período. Implica desechar las ofertas del mercado ya sea porque es incompleta en términos ideológicos o es hostil en cuanto a generación de confianzas.

Hay mérito en ambas alternativas. Tanto los que renuevan como los que reemplazan están diciendo sin ambigüedades que valoran el foro público y sus instituciones. No amenazan la política, le dan nueva vida. Por dentro o por fuera, son grupos dispuestos a dar la pelea con las reglas de una comunidad civilizada. Hoy vemos como las barreras a la entrada del modelo chileno están afectando el mismísimo sistema inmunológico de nuestra democracia.

La mejor manera de revitalizar el vínculo entre ciudadanía y partidos políticos es darle la oportunidad a la primera de que determine sus propios intermediarios. El abanico de representantes disponible se ha oxidado con el tiempo. Otro Chile toma forma y nuevos barcos cargan esas expectativas. Los partidos actuales no tienen patente de corso: O ceden espacios internos para que el proceso de renovación se lleve a cabo o le hacen espacio exterior a otras estructuras con el mismo derecho de competir. Llegó el momento de que una nueva generación chilenos establezca su propia huella en la historia política.

Link: http://diario30.com/politica/las-huellas-de-una-generacion-2/