HINZPETER: OTRA OPORTUNIDAD

por Cristóbal Bellolio (publicada en El Mostrador el viernes 11 de noviembre de 2011)

La campaña de Sebastián Piñera prometió que a los delincuentes se les acabaría la fiesta. Los índices conocidos esta semana permiten sostener que se trata de una promesa incumplida. Este no es un juicio de valor, es la constatación de un hecho: han aumentado los delitos en general y los de mayor connotación social en particular. Adicionalmente, la última medición Adimark arroja un dato relevante: si hay un área peor evaluada que educación, ésa es justamente el combate a la delincuencia. Pobre, muy pobre para aquellos que cifraron tan altas expectativas en seguridad ciudadana.

El principal responsable es el ministro de Interior. Nuevamente, esta no es una interpretación tendenciosa ni antojadiza, es el reconocimiento a la división del trabajo que opera en un gabinete. Más aun cuando el titular del cargo ha descuidado otras labores de coordinación política para abocarse a construir un Chile más seguro.

Es cierto que en esta tarea el Ejecutivo no juega solo. Hay otros actores en esta obra. Pero como bien ha señalado el Fiscal Nacional, es el Gobierno el protagonista de la trama. Repartir culpas a fiscales y jueces puede ser políticamente atractivo –en la medida que la ciudadanía compre el discurso y la opinión pública equilibre su condena- pero en la película completa este tipo de escaramuzas no ayuda ni a mejorar la imagen de los poderes del estado ni a combatir mejor la delincuencia. Es un juego de suma cero: lo más sensato parece ser encabronarse con unos y otros.

Como siempre, hay luz al final del túnel. En nombre del niño asesinado en un bus del Transantiago, el ministro Hinzpeter vuelve a dar la señal de que su gobierno no tolerará más víctimas inocentes. La familia de pequeño Vicente creyó en la sinceridad del ministro. Un drama de esta envergadura se transforma en una oportunidad para redoblar esfuerzos retóricos y efectivos contra la delincuencia desatada. Hasta el momento, Hinzpeter sólo ha obtenido un rédito marginal en la dureza con la cual ha enfrentado las movilizaciones estudiantiles. Pero por primera vez corre con viento a favor; otro dato de la Adimark confirma que la Confech pierde importante apoyo respecto de la “forma” a través de la cual batalla por sus demandas. La gran mayoría de los chilenos se cansó de la barricada, la toma violenta, el enfrentamiento urbano, el piedrazo y el carabinero herido.

Por supuesto, la derecha no cuenta con un repertorio muy original para pasar a la ofensiva en materia de orden público y seguridad ciudadana. El discurso represivo ha desplazado incluso al discurso preventivo. Para qué hablar de teorías más sofisticadas sobre el origen estructural de la violencia o de la desigualdad como motor de indignación social. Esas son para la izquierda, parece sostener el adn tradicional del oficialismo.

Hinzpeter tiene una nueva chance de revertir su mal momento personal y fundamentalmente de ayudar al gobierno a cumplir una de sus promesas fundamentales. Un Presidente dado a las citas bíblicas sabe que “por sus frutos los conoceréis”. Así por ejemplo puede evaluar al equipo económico por su capacidad de asegurar alto crecimiento y bajo desempleo, ambas metas que se están cumpliendo. Piñera sabe que mantuvo a su brazo derecho contra todas las recomendaciones. Ahora es el turno para que Rodrigo Hinzpeter responda a la confianza depositada en él. Si fracasa, pierde él, pierde el Gobierno, pierde la derecha y pierde Chile.

Link: http://www.elmostrador.cl/opinion/2011/11/11/hinzpeter-otra-oportunidad/

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Una respuesta to “HINZPETER: OTRA OPORTUNIDAD”

  1. vozyvoto Says:

    Subo esta columna un poco tarde, pero lo bueno es que me dio tiempo para compartir opiniones respecto de ella.

    Lo primero es refutar a aquellos que leyeron una defensa del ministro del Interior. Sostengo con todas sus letras que el Gobierno lo ha hecho mal en seguridad ciudadana y que Hinzpeter es el principal responsable. ¿Cómo puede ser eso una defensa? El analisis que yo hago es que Hinzpeter puede encontrar en casos de alto impacto social ciertas batallas que, al igual como ha ocurrido con Golborne, Allamand y Schmidt, le permitan aparecer ante la opinión pública como figura destacada. Tuve la impresión de que el caso del pequeño Vicente podría ser una de ellas. Por lo mismo el Gobierno movilizó recursos para encontrar rápidamente al asesino. Dicho de otra manera, estoy diciendo que Hinzpeter tiene una última oportunidad en este tipo de casos complejos de alta notoriedad social para salvar su mal desempeño. Efectismo en lugar de efectividad? Puede ser, pero en nuestros tiempos la política requiere de ambas.

    Lo segundo es la analogía que varios tuiteros hicieron respecto de la relación entre Piñera y Hinzpeter y aquella que tiene un DT con un jugador resistido por la hinchada. El DT se llena de críticas por mantener al jugador resistido dentro del campo de juego. Empezando el segundo tiempo, el jugador tiene dos opciones: o seguir defraudando o callarnos la boca con un golazo. No hago profecías en este punto.

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