Bellolio y Bowen: los treintañeros kamikazes

por Álvaro Castañón (publicada en El Dínamo el 9 de febrero de 2012)

Ya son años hablando de renovación y nuevos movimientos.  Ya son poco creíbles aquellas profecías sobre la juventud que “los mismos de siempre”  dirigen místicamente en cada discurso, pero que nunca se concretan. Y ya son cientos los no tan jóvenes treintañeros que han sufrido una poco agraciada muerte política. Son ellos, los que hoy brillan en las empresas por su trabajo, los que son destacados como líderes de emprendimientos en organizaciones no gubernamentales o espacios académicos. Son aquellos, los treintañeros, los que ganan día a día el respeto de sus pares por un conocimiento acorde a un mundo que ha evolucionado, y que han sabido comprender y aplicar.

Pero en política todo ha sido distinto. Los sujetos que en su momento levantaron -por primera vez- la voz contra un sistema de gobierno liderado por la Concertación, y que en emblemáticos rostros supieron gritar verdades incómodas, hoy se encuentran olvidados y sin el reconocimiento de sus luchas, que sirvieron como precedente a las  actuales. Aquellos que entre lo público y lo privado empecinados siguieron con su ideal político, no se convirtieron en más que una promesa. Jóvenes brillantes que algún día serán los herederos de la política, los creadores de nuevos movimientos y los que pongan el ramo de gladiolos sobre la tumba de “los mismos de siempre”.

Emblemáticas promesas resultan Cristóbal Bellolio y Cristián Bowen, vanguardias de la “opción independiente”. Uno liberal y el otro jesuita, concordaron en una lista a la Federación de Estudiantes de la UC,  sin el apoyo  de los -entonces- potentes partidos políticos. Fueron los primeros en instaurar una opción contemporánea “apartidista” como lo mejor para la política universitaria. Es así, como desde éste movimiento del año 2002 hasta nuestros días, varias Federaciones de Estudiantes se ganan con el peso de los independientes.

¿Error a largo plazo? Difícil de responder. Pues no se conformaron con terminar en el escritorio de algún ministerio -como otros- y hoy gozar de la reinserción laboral o de alguna grúa política. Cultivaron experiencias en distintas áreas, coronando con una apuesta a la especialización. Así, uno llegó a la University College London y el otro a Harvard University. Siempre transformados en promesas, y con una juventud espiritual digna de Chespirito.

Así la historia hasta nuestros días, que nos volvemos a enfrentar a aquel maravilloso acto cívico que llamamos elecciones. Pero este 2012 las elecciones municipales prometen están más entretenidas que nunca, con los jóvenes como protagonistas y su impredecible voto como carta de pánico. Es justamente la mixtura del nuevo voto con la revolución de aquellas promesas la que se puede transformar en una cuota de esperanza a nuestra lamentable vida política.

Bellolio, al amparo de “Red Liberal” y con unos coqueteos políticos que han sacado más de una roncha -logrando así completamente su objetivo-, aspira a ser el verdugo del poco virtuoso Cristian Labbé en Providencia. Su candidatura tiene grandes cuotas de esperanza, pues contando con el mismo Labbé como promotor de su derrota, la cosa se pone más factible. Esto, sin desmerecer el rol que ha cumplido Cristóbal en el columnismo, o más importante, al levantar movimientos políticos nacidos desde internet, leyendo adecuadamente el lugar donde se concentra el debate político de la juventud.

Por su parte, Cristián Bowen, que pese a levantar su candidatura al amparo de “los príncipes” de la DC y mostrando así su peor debilidad, ha sabido marcar un compromiso con una llamada renovación, la que puede ser algo concreto si su mirada va más allá de los lotes partidistas. Su presente esta marcado por el fracaso de otra promesa, Sebastián Bowen, de quien se tendrá que desmarcar traicionando los intereses personalistas de sus “padrinos”, pero buscando grandes logros colectivos a futuro. Respecto a su candidatura en Renca; la tiene absoluta y lamentablemente perdida, sea por el peso de la alcaldesa actual o por su poco trabajo de posicionamiento a nivel local y nacional.

Pero más allá de promesas, jóvenes a los que el tren se le fue y candidaturas kamikazes, Bellolio y Bowen tienen una tremenda posibilidad; transformar su trabajo en la renovación política más dura; la de los partidos. Justamente ellos, pertenecientes a una generación de la que ya no se esperaban grandes cosas, pueden ser los que den una potente señal de cambio al interior de la política. Bowen, reciclando a la DC y Bellolio con un movimiento que por primera vez tenga una ideología y oferta programática post “gobiernos concertacionistas”.

Sus candidaturas pueden ser el inicio de una “Agenda B” donde el fin no sea ganar un sillón comunal, sino que sea ganar un espacio para un colectivo que viene justo en las generaciones de los actuales jóvenes veinteañeros. Su meta, puede ser la de transformarse en los “carne de cañón” de una nueva política.

Ahora, sólo dependerá de ellos el futuro de sus carreras políticas. Tendrán que tomar grandes decisiones y cuidarse de la delgada línea que divide lo personal de lo colectivo, la valentía de aquello que resulta más fácil. Así todos podremos ser testigos de cómo se sacan de encima aquel slogan de “promesa”, o como otros, vuelven derrotados a la catacumba de sus movimientos políticos, esperando con corazón joven y ramo de gladiolos en mano que alguno de “los mismos de siempre” ya no nos acompañe. 

Link: http://www.eldinamo.cl/blog/bellolio-y-bowen-los-treintaneros-kamikazes

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