Archive for 31 marzo 2012

GOBERNAR ES NAVEGAR

marzo 31, 2012

por Cristóbal Bellolio (publicada en El Mostrador el viernes 30 de marzo de 2012)

La renuncia de Rodrigo Álvarez no es personal, es política. La tesis de La Moneda resulta inverosímil. La vieja navaja de Ockham nos enseña que la interpretación más sencilla casi siempre es la correcta: al ministro de Energía le encomendaron conducir una estrategia A y el gabinete político le quitó el piso activando al rato una estrategia B. Podrán desfilar otras teorías más sofisticadas, pero a simple vista Álvarez sufrió lo que hace un tiempo padeció Felipe Bulnes —cuando el Presidente se saltó todos los canales e invitó a los líderes estudiantiles a dialogar a su oficina— y que en tiempos de Michelle Bachelet gatilló también la renuncia de Belisario Velasco: una suerte de ninguneo palaciego.

Al gobierno le corresponde ahora ponderar los beneficios del acuerdo con Aysén y los costos de la salida de uno de sus ministros más dotados, con el agravante de tratarse del militante de un partido siempre presto a la victimización (todo esto sin mencionar lo impresentable que suena hoy la promesa de tomarse el asunto energético en serio y con mirada de largo plazo: llevamos 5 ministros del ramo en dos años).

La lección que el resto de los chilenos podemos sacar es que en el fondo la centroderecha captó que gobernar es navegar. No hay libreto que dure cien años ni dogma que se sostenga en el peligroso borde de los 30 puntos de aprobación y el fantasma de un estallido social. Cuando el cacareado mandamiento “no negociarás bajo medidas de presión” colisiona con la pragmática máxima “la carga se arregla en el camino”, invariablemente se alza victoriosa la segunda. Así, entre espasmos fortuitos, reculadas episódicas y sacrificios humanos, se van acumulando las semanas de la administración Piñera.

Sus ministros más empoderados acaban de sostener en un reciente cónclave del sector que su modelo de centroderecha, siendo fiel al ideario original, se abre también a nuevas temáticas y desafíos. Es importante no confundir esta aspiración de expansionismo ideológico —sin duda positiva— con la carnicería táctica que imponen las necesidades políticas del momento. Más que alteraciones sustantivas a lo que un columnista llamó el “mapa cognitivo” de la derecha, lo que nos deja un episodio como el de Aysén es que lo primordial en el ejercicio del poder es sortear el obstáculo y salvar el día. En jerga bursátil —muy propia de la estructura mental del Presidente— tratar de comprar barato para vender caro antes que cierre la jornada.

A muchos les gusta recordar que Ricardo Lagos Escobar no cedió a las presiones de su tiempo. Sin embargo, no hay que olvidar que sus condiciones fueron distintas: los movimientos sociales que enfrentó no contaron con el favor de la opinión pública, sus espaldas políticas eran considerablemente más anchas y sus decisiones siempre fueron percibidas como legítimas. Además, seamos francos, pocos acusan de represor a un socialista aplicando la ley. No obstante, el propio Lagos siempre supo que gobernar tenía mucho de navegar. De dar golpes de timón, de leer los vientos, de aprovechar ciertas corrientes. El acuerdo que selló con la UDI de Longueira para salvar su gobierno es el mejor ejemplo.

El equipo político de La Moneda puede insistir hasta el cansancio que sigue gobernando de acuerdo al plan maestro. Lo complejo es que casi nadie sabe cuál es ese plan. Bulnes y Álvarez para empezar. Lo rescatable es que ahora ambos saben mejor que nadie que, como cantaba Cerati, acá no hay “nada personal”. Que los heridos del camino pavimentan el camino al éxito. Y que después de educar, producir y comunicar, gobernar es esencialmente navegar.

Link: http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/03/30/episodio-alvarez-gobernar-es-navegar/

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NO BASTA CON LEGISLAR

marzo 29, 2012

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias el miércoles 28 de marzo de 2012)

La agonía de Daniel Zamudio fue la agonía de un país. No lo conocimos personalmente, pero sabemos que su partida representa un antes y un después. O al menos, que debería representarla.

Desde hace un tiempo en Chile la homofobia es percibida más negativamente que la homosexualidad. Pero lo que hoy resulta tan evidente es un fenómeno nuevo en esta alejada provincia del planeta. Un fenómeno bienvenido, que habla de una sociedad más pluralista y menos moralmente totalitaria.

Sin embargo, al calor de la rabia y la emoción decimos cosas que no diríamos en otro escenario. Las redes sociales condenan a quienes se opusieron a la ley antidiscriminación como si se tratara de cómplices del cobarde asesinato. Eso es perder la perspectiva.

Las leyes ayudan a modelar ciertos comportamientos y entregan señales inequívocas del tipo de país que queremos habitar. En ese sentido la legislación antidiscriminación apunta al objetivo correcto. Pero debemos entender que la letra de un papel es insuficiente para que episodios como éste no se repitan. ¿O alguien realmente cree que habiéndose promulgado esta ley los cobardes agresores habrían moderado su bestialidad? Parece aun más importante que mañana padres y escuelas conversen con sus hijos y estudiantes acerca de la importancia no sólo de tolerar, sino de valorar la riqueza de una sociedad más diversa en sus formas de vida y concepciones del bien.

La tentación de erradicar todas las formas de odio es políticamente correcta. Sin embargo habría que ver cuantos están dispuestos a prohibir enseñanzas religiosas –incluido el antiguo testamento cristiano- que justifican visiones excluyentes y antagónicas. Escribo estas líneas después del estreno de la película chilena “Joven y Alocada”, que calificada apenas para mayores de 14 años retrata con crudeza y corazón la vida de una adolescente evangélica y abiertamente bisexual. Paradojas de la vida: la cultura avanza más rápido que la legislación.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2012-03-28&PaginaId=4&bodyid=0

EL MAPA COGNITIVO DE LA DERECHA

marzo 27, 2012

por Ernesto Águila (publicada en La Tercera el miércoles 14 de marzo de 2012)

En en último número de la revista Qué Pasa se realiza un interesante catastro de cómo las diversas sensibilidades que conforman la derecha chilena definen a este sector, cómo evalúan los dos primeros años del gobierno de Piñera y hasta qué punto éste refleja las ideas y expectativas que abre una administración propiamente de derecha.

El ejercicio reconstruye una suerte de “mapa cognitivo” de este sector, lo que, de paso, permite observar los componentes y limitaciones que la derecha tiene para analizar y procesar la compleja realidad actual. Para casi todos los entrevistados, el valor superior es la libertad y el emprendimiento individual, y el principal enemigo es lo que denominan el Estado “constructivista”; la igualdad sólo aparece (cuando lo hace) como “igualdad de oportunidades”, nunca de derechos o de resultados; el pluralismo moral no se considera una conquista de la “mayoría de edad” de las personas, sino un campo donde se deben enderezar conductas (conservadores) o bien practicar una tolerancia compasiva (liberales); nadie usa conceptos como comunidad, nación, multiculturalismo o ciudadanía democrática, y el mercado absorbe casi todas las funciones de pertenencia e integración; la conflictividad social se subsume en el concepto de “orden público” y no se asocian las movilizaciones recientes con alguna deuda social pendiente; no hay ninguna referencia crítica al centralismo ni atisbo de sensibilidad regionalista; no están en el léxico de los entrevistados, categorías como “actores o movimientos sociales”; no aparece nunca mencionado el término derechos humanos (ni como reflexión sobre el pasado ni como definición de identidad presente).

A la hora del balance del actual gobierno, los principales logros sociales de la administración Piñera, entre ellos el posnatal de seis meses, son evaluados por parte importante de la “inteligentzia” de derecha con incomodidad. No se los percibe como parte de su ideario: demasiada obligatoriedad, mucha interrupción del mercado.

No pocos ven las políticas sociales del gobierno como el resultado de la presión de la calle o la abdicación frente a ideas de izquierda. Al parecer,  sigue dominando ese dogma primario que sostiene que toda solución de mercado y privada será siempre mejor que una de Estado y pública, en una suerte de confianza casi absoluta en un constructivismo espontáneo del mercado.

También llama la atención en el “relato” de la derecha la desaparición casi completa de las promesas más duras de campaña: mayor eficiencia en la gestión y el combate contra la delincuencia. Es posible que esto se deba a que en ambas asignaturas el gobierno no ha mostrado hasta ahora algún progreso significativo respecto de los gobiernos anteriores.

Al iniciarse los dos últimos años de la administración Piñera, ésta sigue sumida en una identidad difusa y no queda claro cuál podría ser el sello específico que le permita trascender y por el cual ser recordada. La derecha chilena pareciera seguir presa de esa ideología que cree que los gobiernos son más bien parte de los problemas que de las soluciones, lo que indefectiblemente conduce a que se mire con sospecha y se actúe muy lentamente frente a todo conflicto social, medioambiental o regional que signifique el diseño y puesta en práctica de políticas públicas activas.

Link: http://diario.latercera.com/2012/03/14/01/contenido/opinion/11-103705-9-el-mapa-cognitivo-de-la-derecha.shtml

DECLARACIÓN PÚBLICA: FINANCIAMIENTO DE LA POLÍTICA EN CHILE

marzo 25, 2012

(publicada en The Clinic y otros medios el jueves 22 de marzo de 2012)

“En Chile, los vínculos del dinero y el poder económico con el poder político constituyen una amenaza para la creación de políticas públicas que promuevan el interés general. La legislación actual es insuficiente para evitar que intereses particulares presionen a la autoridad ejecutiva y legislativa, a través de donaciones a campañas políticas, lobby sin regulación, financiamiento de los partidos, y conflictos de interés de las propias autoridades.

Es urgente transparentar más y mejor la relación entre política y dinero en Chile. En la actualidad no conocemos quienes financian las campañas electorales ni los partidos políticos, por lo cual la ciudadanía no tiene información para evaluar si sus representantes son cooptados por grupos de interés o actúan promoviendo el bien común.

Es urgente transparentar quiénes financian las campañas y los partidos. Como quienes votan son los ciudadanos, los financistas privados de la política deben ser exclusivamente personas naturales. El Estado debe proveer un financiamiento público transparente y auditable.

Los abajo firmantes solicitamos al Gobierno y al Congreso Nacional que en materia de reformas políticas se incluya el financiamiento de la política como un eje primordial para  fortalecer la confianza de los ciudadanos con nuestras autoridades.

Concretamente, proponemos:

1.- Aprobar una ley que regule, sin excepción, a todos aquellos que representan intereses privados frente a los poderes públicos, registrando las reuniones que realizan las autoridades con grupos de interés.

2.- Transparentar absolutamente los orígenes del dinero privado que financia las campañas electorales, permitiendo que la ciudadanía pueda conocer esos orígenes y exigiendo que las autoridades se inhabiliten de participar en el proceso de toma de decisiones cuando exista un conflicto de interés por este motivo.

3.- Aumentar de manera importante el financiamiento público de los partidos y campañas políticas, de manera transparente, con auditorias que impidan el uso de los fondos públicos por parte del gobierno para favorecer a candidatos y partidos de su coalición.

4.- Crear una institución autónoma, a similitud de lo que hoy es el Consejo para la Transparencia, que cuente con los recursos y atribuciones necesarias para fiscalizar el cumplimiento de la ley y monitorear los gastos durante las campañas.

5.- Introducir multas y penalidades más altas y efectivas para quienes debiendo declarar su patrimonio o conflictos de interés, no lo hagan y reglas más comprensivas y detalladas para alcanzar la máxima claridad y transparencia en ellas. Lo mismo para candidatos que vulneren la ley en materia de topes al gasto electoral, u origen de los aportes a sus campañas.

Sin una reforma profunda en materia de financiamiento de la política y regulación del lobby, nuestras políticas públicas seguirán debilitándose, y aumentará el rechazo de la ciudadanía hacia las instituciones y el poder político.”

FIRMAN:

Ximena Abogabir, Manuel Agosín, Claudio Agostini, Matías Asún Hamel, Pepe Auth, Mariana Aylwin, Jaime Baeza, Cristóbal Bellolio, José Miguel Benavente, Eduardo Bitrán, Vivianne Blanlot, Jorge Bofill, Sebastián Bowen, José Joaquín Brunner, Álvaro Bustos, Edmundo Bustos, Víctor Caro, Pamela Caro,  Lidia Casas, Jaime Casassus, Luis Felipe Céspedes, Dante Contreras, Jorge Correa, Jaime Couso, Javier Couso, Miguel Crispi, Genaro Cuadros, Fernando Dazarola, Gabriel De La Fuente, Gloria De La Fuente, Juan Carlos Délano, Antonio Delfau, Alejandro del Pino, Adriana Delpiano, Francisco Díaz, Marcelo Díaz, Norberto Díaz, Eduardo Dockendorf, Jorge Dominguez, Nicolás Dormal, Marcelo Drago, Mauricio Duce, Rodrigo Echecopar, Gregory Elacqua, Álvaro Elizalde, Eduardo Engel, Luis Eduardo Escobar, Cristina Escudero, Alejandro Ferreiro, Ricardo Ffrench-Davis, Claudio Fuentes, Robert Funk, Eugenio Figueroa, Francisco Gallego, Cristóbal García, Ana María Gazmuri, Pedro Glatz, Andrés Gómez-Lobo, Nicolás Grau, Davor Harasic, Felipe Heusser, Daniel Hojman, Carlos Huneeus, Cristóbal Huneeus, Federico Huneeus, Sebastián Iglesias Sichel, Giorgio Jackson, Alfredo Joignant, Ricardo Lagos-Weber, Oscar Landerretche, Fernando Larraín, Guillermo Larraín, Sara Larraín, Hugo Lavados, Diego Luna, Macarena Lescornez, Francisca Márquez, Jorge Marshall, Pablo Marshall, Patricio Meller, Alejandro Micco, Sergio Micco, Davor Mimica, Alejandra Mizala, Jorge Navarrete, Patricio Navia, Marco Antonio Núñez, Claudio Orrego, Ernesto Ottone, Sebastián Pavlovic, Guillermo Pickering, Patricia Politzer, Karen Poniachik, Carlos Portales, Andrea Repetto, Marcela Ríos, Jorge Rivera, Ximena Rincón, Patricio Rodrigo, Pilar Romaguera, Andrés Romero, Fulvio Rossi, Guillermo Scallan, Ricardo Solari, Juan José Soto, Agustín Squella, José Tessada, Carolina Tohá, Marcelo Tokman, Juan Pablo Torres-Martínez, Juan Trimboli, Teresa Valdez, Juan Enrique Vargas, Andrés Velasco, Eugenio Vergara,  Mario Waissbluth, Andrés Zahler, Roberto Zahler, José Zalaquett.

UNO COMO USTED

marzo 23, 2012

por Cristóbal Bellolio (publicada en El Mostrador el viernes 23 de marzo de 2012)

Uno de los problemas centrales de este gobierno radica en su incapacidad de representar a los chilenos por presencia y no meramente por evocación. Chile es un país diverso pero es conducido por una elite caucásica, masculina, en edad madura, católica, capitalina y heterosexual. En este sentido el elenco que acompaña al Presidente Piñera adolece de la heterogeneidad necesaria para conectar con el nervio de la variedad de demandas sociales que se multiplican en el territorio. Ese nervio no está en la negociación racional de un petitorio sino en una rutina de experiencias compartidas.

La idea de la representatividad por presencia no es nueva. La sostuvieron quienes aseguraron –con razón, a mi juicio- que el mayor mérito de Bachelet era justamente haber sido electa. Las mujeres de Chile, constantemente desplazadas en el campo político y laboral, se anotaron una victoria simbólica sin precedentes.  La reiteraron también quienes celebraron el triunfo de Evo Morales en Bolivia. ¿Era sostenible que un país con una población indígena superior al 60% fuera siempre gobernado por una aristocracia blanca educada en Estados Unidos? La aspiración de representación universal tiene un límite. Cuentan en La Paz que durante muchos lustros fue aceptado socialmente que un mocoso de clase alta tratara a un adulto o anciano indígena de “niño”. El efecto simbólico del ascenso de Evo erradicó esa ofensiva convención: por primera vez la más alta autoridad era uno de ellos.

La lista suma y sigue. Desde Camila Vallejo hasta Iván Fuentes, la nueva ciudadanía deposita sus esperanzas en personajes capaces de identificar mejor al representante con su representado. La figura del ministro o del parlamentario de turno es interpretada –casi sin excepción- como la pieza de un establishment ajeno. ¿Qué pueden tener en común los actuales inquilinos de La Moneda o la gran mayoría de los congresistas de Valparaíso con el chileno que manda a sus hijos a un liceo municipal, se atiende por Fonasa, vive con lo justo y habita en alguna región alejada del centro?

El problema, sabemos, esconde complejidades. El capital humano “avanzado” –en términos de formación académica y profesional- todavía se concentra en un estrato específico de la población. Y aquellos que acceden a ese nivel desde otros estratos finalmente reproducen dinámicas similares a los primeros: de la educación pública a la privada, del endeudamiento a la expansión, de la provincia a la metrópolis. Sería sensato entonces reconocer que siempre existirán elites. El imperativo de equidad se limitaría a hacerlas más permeables.

En momentos en los cuales la voluntad ciudadana es centrípeta basta una voz. A nadie le importó demasiado el género, el credo o el color de piel de Patricio Aylwin. Eran tiempos en los cuales bastaba evocar ciertos valores para cohesionar y representar a casi todos. Pero en situaciones en la cuales la energía es centrífuga la política debe responder poniendo sus huevos en distintas canastas. Aumentar el grado de representatividad por presencia pareciera ser el camino a recomendar. Es dudoso que La Moneda comprenda este fenómeno. La prensa nos cuenta que el Presidente “derrochó humor” comentándole a un cercano que estaba “mejorando la raza” por cargar en sus brazos un hijo rubio. Es probable que el chistecito sea moneda común en ciertos segmentos, pero es impresentable que lo diga la máxima autoridad de una nación mestiza curtida en el racismo y el clasismo. Si al error simbólico le sumamos la resistencia concreta –por parte del partido más grande de la coalición- para avanzar en las reformas destinadas justamente a redistribuir algo de poder, no puede esperarse que el resultado sea alentador.

En el ámbito de las percepciones el gobierno no ha podido zafar de la caricatura del “Chile atendido por sus propios dueños”. La carencia de un relato unificador le impide a Piñera imponerse por evocación; la homogeneidad de sus colaboradores le dificulta hacerlo por presencia e identificación.

Link: http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/03/23/uno-como-usted/

Think Punk Marzo (I)

marzo 20, 2012

La revista Capital aparecida en los kioskos el 16 de marzo trae la cuarta edición del recargado Think Punk (dedicado esta vez a la fiebre de precandidatos presidenciales) con textos de Cristóbal Bellolio y diseño de Gonzalo Pino. Acá va el link para que la puedan disfrutar sin moverse de su escritorio: ThinkPunk4 (2)

PROHIBICIONISMO POP

marzo 16, 2012

por Cristóbal Bellolio (publicada en El Mostrador el viernes 16 de marzo de 2011)

Un ensayo publicado recientemente en un periódico británico se hacía la siguiente pregunta: ¿Qué ocurriría si un laboratorio diseñaba una pastilla de éxtasis que no pusiera en riesgo la salud de los consumidores? El autor concluía que la droga seguiría estando prohibida porque los grupos conservadores del sistema no soportarían la idea de que alguien, en algún lugar, lo estuviese pasando demasiado bien.

Por supuesto, cuando las personas lo pasan demasiado bien se generan una serie de externalidades y efectos.  Lo vimos esta semana con nuevas denuncias sobre excesos juveniles en el Parque O´Higgins. Lo hemos conversado en los últimos días a propósito de la ley que endurece las penas a conductores alcoholizados. Ha vuelto a la agenda legislativa a partir de la indicación senatorial que extiende la prohibición de fumar a plazas, parques y terrazas abiertas.

La pregunta que corresponde hacerse, como lo hizo el ensayista, es cuáles son los límites de la autoridad a la hora de restringir los comportamientos individuales. Es una cuestión más vieja que el hilo negro y sobre la cual el libreto liberal contesta generalmente que ningún ciudadano en su sano juicio puede ser coaccionado salvo para evitar que dañe a terceras personas. Como nos recuerda su más insigne combatiente, extender la ley restrictiva sobre conductas que sólo afectan su propio bien -físico o moral- no es justificación suficiente.

La tendencia que campea en nuestros días, sin embargo, va en sentido opuesto. Los parlamentarios entienden que es más rentable aparecer en televisión rodeado de los dolientes declamando siempre las penas del infierno. Pero la exasperación de las sanciones, bien lo saben los penalistas serios y los estudiosos de los DDHH, nunca ha sido una solución eficaz a los problemas sociales. Lo reiteró con inusitada sensatez el celebre juez de Casablanca respecto de la nueva ley de tolerancia cero, calificándola de “legislación histérica dictada sobre la base de dos o tres accidentes… que fueron cometidos por borrachos que con o sin esta ley van a seguir bebiendo”. Es muy cierto que requeríamos aumentar los controles y castigar con mayor severidad al ebrio al volante. Sin embargo era innecesario bajar la graduación de los niveles de alcohol en el organismo para activar la pena. El ciudadano que conduce con una copa de vino en el cuerpo no es un asesino suelto, pero está pagando por culpa del imbécil que vuela a 200 kilómetros por hora después de haberse bajado solito una botella de pisco. Que tengamos que cuidarnos de comer un helado de pasas al ron o bombones de licor deja al descubierto la poca inteligencia del asunto. Todo esto, claro está, sin hacer muchos esfuerzos en proporcionar a los usuarios un transporte público decente a la vuelta del carrete, lo que además discrimina en favor de quienes pueden pagar por un taxi sin mucho sacrificio.

El caso del tabaco está amenazado por el mismo prohibicionismo pop. ¿Era relevante proteger al fumador pasivo? Evidentemente. Es un típico caso donde los derechos de terceras personas son pasados a llevar. Lo que se comprende poco es que el inmenso espacio abierto de un parque sea objeto de la misma regulación que se aplica a una sala cerrada. Una vez más queda la sospecha de que nuestros legisladores quieren dar señales “ejemplificadoras” a costa de la libertad individual y el buen juicio. Estoy convencido de que la escena de una madre fumando en su propio living a centímetros de su guagua es de mayor interés público que un cristiano fumándose un puchito mientras camina de vuelta del trabajo.

¿Y los alegres parroquianos de los viernes en el parque O’Higgins? Caso similar. Cinco minutos en el noticiario, tonos juzgadores, escándalo nacional. El alcalde de Santiago sostuvo que se debía acabar la “tomatera”. Lo importante es saber por qué se debe acabar. El orden público no es una postal de virtudes morales, es una garantía de convivencia básica. Que cientos de cuerpos etilizados salgan arrastrándose es penoso. Seguramente un choclón de pingüinos ebrios no destaca por sus luces. Pero el rol de la autoridad no es sermonear a los jóvenes respecto de cómo deben entretenerse. Al menos hasta que traspasan los límites donde su intervención se vuelve imperativa; por ejemplo, impedir que la jarana termine en fogatas que destruyen propiedad pública.

En todos estos debates se pinta con brocha gruesa y se reduce el espacio de las sutilezas. Casi siempre se ven sacrificadas las libertades individuales en el altar del discurso paternalista que hace pagar a justos por pecadores en la marea incontenible del prohibicionismo de moda.

Link: http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/03/16/el-prohibicionismo-pop/

Un Chile plenamente justo jamás será un Chile solidario

marzo 14, 2012

por Angello Giorgio, Presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Adolfo Ibáñez (@AngelloGiorgio)

Depende mucho de cuáles son nuestras aristas políticas para saber si, a grandes rasgos, valoramos la “justicia” por sobre la “solidaridad” o viceversa. Y no es menor, pues hoy en día – en tiempos de discordias, marchas, y movilizaciones sociales -, es imposible que entendamos las problemáticas país como consecuencias de la falta de justicia y solidaridad, ambas a la vez y trabajando a la par. Más acotado aún: si creemos fielmente en la “justicia” como principal eje y motor de nuestras intenciones políticas, es dudoso poder creer al mismo tiempo en la “solidaridad” como algo que se le homologue en prioridad.

Cuando los estudiantes – nosotros, futuros ciudadanos – marchamos durante un año completo, gritando a toda voz lo desiguales que son las condiciones en nuestro país para acceder, pagar, y terminar los estudios en educación superior, lo hacemos pues sabemos, y evidenciamos día a día, que si la proveniencia de un niño es de una familia de altos ingresos, tenemos motivos suficientes para asegurarnos de que la educación que recibirá aquél, será de calidad, o al menos mucho mejor que una municipal.

Ninguno de nosotros tiene culpa ni mérito en haber nacido donde nació. Nuestra cuna lamentablemente determina nuestro futuro: nefasta condición que deja a muchos chilenos muy lejos de cumplir sus autónomas metas de vida.

Debemos empezar por igualar la cancha, “dejarla pareja”. El estado debe garantizar las condiciones para que todo Chileno, esforzándose lo suficiente, tenga autonomía de decisión, y pueda cumplir su plan de vida tal cual lo desea. En un comienzo, al menos, el foco debe estar puesto en ámbitos tan decidores y trascendentales como lo son la educación y la salud, pues es en ellos, en donde la desigualdad de oportunidades para acceder, y permanecer, puede tener consecuencias tan tremendas que jamás se podrán revertir.

Si compro un reloj averiado, no importa, es tan sólo un reloj: puedo devolverlo, botarlo, o comprar otro el próximo mes.

Si mi educación, salud, y entorno en los que crecí, fueron malos, definitivamente no es mucho lo puedo hacer para revertir mis condiciones. Estos aspectos, ente otros, no son como un reloj desechable: pues son para toda la vida.

Independiente del modelo político/educacional que propongamos luego de haber hecho este análisis – punto en el que hay disidencias – el fin que se debe buscar es equilibrar definitivamente esa diferencia de cuna, de “estrato social”, de lugar aleatorio de nacimiento, que no manejamos, no decidimos ni elegimos; aquella diferencia que depende únicamente de la “suerte natal”, y que decanta en las más atroces diferencias de oportunidades.

LA “SOLIDARIDAD” SÓLO SURGE CUANDO LAS SOCIEDADES SON INJUSTAS.

¿Por qué debiesen existir agrupaciones tales como “Un Techo Para Chile” o “Desafío Levantemos Chile” – indiscutiblemente nobles organizaciones – si pensamos hipotéticamente en contar con un Gobierno, respaldado por un sólido “Plan de Gobierno”, que garantice viviendas, salud de calidad, y educación de nivel aceptable, a todo chileno?

La solidaridad es una consecuencia de la injusticia: si no existiesen campamentos, nadie sentiría la corazonada de “asistir” y “ayudar” en la construcción de nuevas “media aguas”.

Si los colegios se preocupasen verdaderamente de otorgar educación cívica, sexual, académica, entre otras: ninguna organización tendría que “intervenir” en duras poblaciones para fomentar buenos hábitos de alimentación, conciencia sobre el uso de drogas, rehabilitación, etc.

De momento en que un Chileno cualquiera necesita de otro, recurriendo a su “solidaridad” para poder posicionarse un paso más cerca de su plan de vida (el cual todos queremos cumplir), estamos intrínsecamente reconociendo que hay un “Estado” detrás, un “Gobierno”, que no está cumpliendo con sus deberes inexorables de gestión, ni tampoco con otorgar las herramientas básicas de competencia justa, aquellas que, (sin importar de dónde vengas, quienes son tus padres, tu color de pelo, tu color de ojos, el barrio en dónde vives, tu apellido, o tu ascendencia), tomándolas adecuadamente, y con el esfuerzo necesario, puedas cumplir tu plan de vida satisfactoriamente. Es a ese Chile al que debemos apuntar: a un Chile JUSTO, que no mire de dónde vienes para poder decirte qué tan lejos llegarás.

MANIFIESTO LIBERAL

marzo 12, 2012

El movimiento político Red Liberal -al cual pertenecen los autores de este blog- se encuentra discutiendo su primer manifiesto ideológico a través de su sitio web. El siguiente texto es el apéndice que cierra el documento y que resume en buena forma su espíritu:

RedLiberal estima pertinente destacar y reseñar una serie de principios que arrancan de la tradición liberal pero que alcanzan una nueva dimensión frente a los desafíos de la modernidad:

En primer lugar, su compromiso primordial con la libertad individual, es decir, con la promoción y aseguramiento de un espacio o ámbito de la vida de las personas que resulte inviolable a la invasión y pretensión de control por parte del resto de los miembros de la sociedad. Este espacio está generalmente asociado a los derechos y libertades básicas del ser humano –vida, movimiento, conciencia, expresión, asociación, propiedad, etc.- e implica en la práctica la limitación del poder que puede ejercer legítima y justificadamente la autoridad. Bajo esta perspectiva, las personas son soberanas en su ámbito de libertad y sólo pueden ser restringidas cuando el despliegue de sus acciones dañe o atente contra la libertad de terceros. La regla general, en otras palabras, es la no interferencia del Estado en la vida de las personas salvo para proteger dichos ámbitos de libertad.

La idea expresada en el párrafo anterior, si bien fundacional y medular en el llamado liberalismo clásico, no es suficiente para comprender la filosofía liberal contemporánea. En efecto, los puntos de partida de los distintos individuos están brutalmente afectados por contingencias del destino sobre las cuales no tuvieron incidencia. De poco sirve la “no interferencia” en la vida de aquellos que tuvieron la mala suerte de nacer privados de bienes materiales y sin posibilidad de desarrollarse en igualdad de condiciones. Por ello, el liberalismo que abraza RedLiberal considera indispensable orientar sus esfuerzos en dotar a los individuos de autonomía para diseñar y recorrer un plan de vida libremente escogido. Aceptando que es imposible eliminar todas las arbitrariedades de la fortuna, el acento en la autonomía justifica un Estado liberal preocupado por igualar niveles básicos –educación, salud, vivienda, entre otros- que habiliten las capacidades esenciales del individuo.

A lo anterior se suma la adhesión liberal al principio de igualdad, entendida como la igual valoración de todos los miembros de la sociedad política, sin hacer distinciones de ningún tipo. El Estado liberal al que aspiramos no privilegia ni discrimina arbitrariamente y demuestra ese respeto siendo imparcial respecto de los distintos proyectos de vida de los individuos libres y autónomos. Creemos, asimismo, que la igual dignidad humana se extiende no sólo en la igualdad ante la ley sino además en la creación de condiciones justas para la competencia, que otorguen igualdad de oportunidad real y no meramente formal. Sólo son política y moralmente aceptables para RedLiberal las desigualdades de resultado producidas en cancha pareja, es decir, a través de procedimientos justos e imparciales.

Como resulta evidente, los principios de libertad, autonomía e igualdad de status apuntan a reconocer el pluralismo del mundo moderno. Los individuos ya no están atados a una sola concepción del bien o la verdad en términos absolutos. En las sociedades abiertas proliferan distintas visiones, particularmente culturales, religiosas y morales, frente a las cuales el liberalismo se declara neutral en la medida que dichas visiones sean razonables y no apunten a la destrucción de las demás. RedLiberal no pretende llevar al Estado una sola concepción del bien según la cual todos los ciudadanos deben actuar. Por el contrario, respeta y valora la diversidad de expresiones en el entendido que contribuyen a la riqueza de la sociedad contemporánea y generan condiciones de aprendizaje, dialogo y tolerancia social.

Si bien el principio del pluralismo puede ser interpretado como un laissez faire moral –en la medida que la autoridad carece de medios legítimos para imponer una visión y permite a los agentes la libre elección de sus creencias- es fundamental subrayar el compromiso liberal con la universalidad de ciertos derechos que no pueden ser avasallados ni aun a nombre de la diferencia cultural. Estos derechos esenciales del ser humano son promovidos y protegidos por el liberalismo hacia el interior de las estructuras nacionales así como hacia el exterior de ellas. Nuestro liberalismo entiende que el nacimiento en un determinado territorio también es una contingencia del destino y los individuos no están determinados por ella. El perfil cosmopolita e integracionista de RedLiberal encuentra su fundamento normativo en este principio de universalidad de los derechos humanos.

Finalmente, el racionalismo característico del mundo liberal –propio de la herencia ilustrada- nos compromete inevitablemente con una mirada progresista de la historia humana. Lo anterior no significa confianza ciega en el progreso indefinido de las ciencias o las artes, sino la aceptación de la falibilidad humana en su pretensión de encontrar respuestas definitivas a los problemas sociales. El liberalismo es humilde y escéptico de las fórmulas absolutas. El liberalismo se adapta a los nuevos tiempos y se cuestiona constantemente la validez de la tradición como marco de referencia ético.

El liberalismo, como RedLiberal, es un trabajo en permanente construcción.

Link al documento completo: http://www.redliberal.cl/importante-propuesta-de-manifiesto-ideologico-de-red-liberal

DESPUÉS DE LA TOLERANCIA

marzo 10, 2012

por Cristóbal Bellolio (publicada en El Mostrador el viernes 9 de marzo de 2012)

Hace pocos meses se lanzó en la capital colombiana una campaña titulada “En Bogotá se puede ser… gay, lesbiana, bisexual o transgenerista”, que incluye videos y afiches que abordan el tema sin eufemismos. Como salta a la vista, el objetivo es promover el respeto a la diversidad sexual. Lo interesante es que se trata de la propia autoridad – la Alcaldía Mayor de la Ciudad- que toma la iniciativa para sensibilizar a una población que, como en casi todo el contexto latinoamericano, se encuentra todavía prisionera de algunos prejuicios y tabúes.

Si bien nuestro país ha avanzando en esta materia -lo reconocen los propios activistas, quienes incluso destacan que ha sido un gobierno de derecha el que les ha permitido visibilizar mejor sus banderas- todavía no hemos resuelto algunas cuestiones de fondo que requieren de reflexión pública: ¿no habrá llegado la hora de superar el discurso hegemónico sobre la tolerancia –eso que aceptamos con cara de mal olor- para articular decididamente una visión de la diversidad como componente enriquecedor de las sociedades modernas?

Algunas de estas aristas se discutieron a raíz de la golpiza que recibió el joven Daniel Zamudio a manos de una pandilla supuestamente “neonazi”. Más allá de los pertinentes calificativos que merece cualquier turba que agrede gratuitamente a un conciudadano, las redes sociales teorizaron una vez más acerca de la incapacidad de algunos sectores para aceptar la legitimidad de una orientación sexual distinta de la mayoritaria. En otras palabras, las dificultades de una nación todavía conservadora para lidiar con el “problema” de la diferencia.

Generalmente coincido con aquellos que sostienen que las leyes no bastan para cambiar comportamientos profundamente arraigados en la práctica social. Me cuesta entender cómo en lo especifico una ley antidiscriminación pudo haber evitado la cobarde paliza en comento. Pero abandono todo escepticismo cuando se trata de tomar partido en lo central: las herramientas del poder político deben estar orientadas a proteger los espacios de libertad y autonomía individual que fueron mancilladas en el caso de Zamudio y lo son cada vez que la discriminación le gana al respeto.

En esto sigo a Mill y Berlin: las sociedades pluralistas que reconocen el derecho de las personas a trazar su propio plan de vida son más aptas para generar las condiciones de autenticidad que la felicidad demanda. En cambio, las sociedades que buscan homogeneizar y uniformar a sus miembros son presa de tendencias autoritarias –que florecen tanto en instituciones como en la opinión pública- que impiden el desarrollo de caracteres únicos y genuinos. Estaremos de acuerdo que cualquier promesa de vida plena se arruina sin ese espacio de autenticidad.

Pasar de la mera tolerancia al aprecio a la diversidad no es, como algunos quieren verlo, un favor político ni una claudicación de principios en favor del mundo homosexual y sus compañeros de lucha. Es el gesto que define nuestro compromiso con una sociedad abierta y plural en las que todos y todas puedan alcanzar sus fines específicos. Más aun, nuestro objetivo debería estar puesto en que las personas tengan a disposición el abanico más amplio posible de alternativas y caminos para desarrollar dichos proyectos únicos. La tolerancia para esto no basta. Sólo la inagotable riqueza de la diversidad humana puede generar esas condiciones.

El ejemplo de Bogotá va en el sentido correcto. La política pública tiene un rol en esta empresa. Nuestros niños aprenden de reciclaje porque se les enseña desde el jardín infantil. Que en el nuevo Chile también crezcan asimilando experiencias urbanas donde lo distinto tiene espacio y se desarrolla libremente.

Link: http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/03/09/la-golpiza-a-daniel-zamudio-despues-de-la-tolerancia/