NUESTRA VISIÓN EN EDUCACIÓN

por Cristóbal Bellolio (columna solicitada por organización de apoderados de los Colegios y Liceos de Providencia -“Apoderate”- y publicada el  28 de marzo de 2012)

Existen dos maneras de concebir la educación municipal. Una parece considerar que los establecimientos le pertenecen al alcalde de turno, quien haría un favor especial abriendo sus puertas a estudiantes que provienen de otras comunas. La otra visión sostiene que los liceos administrados por la municipalidad son esencialmente públicos y están destinados a igualar oportunidades sin importar el lugar de residencia de los usuarios.

Los que defienden la primera tesis a través de declaraciones y hechos de conocimiento público conciben su tarea desde una perspectiva asistencialista y abierta a la discrecionalidad de la autoridad. Los que promueven la segunda entienden que el alumno posee un derecho inclaudicable a la educación que no puede verse afectado por las batallas personales del alcalde de turno.

Los primeros descansan sus premisas en la educación de excelencia que recibirían sus estudiantes. Los segundos saben que los buenos resultados de ciertos establecimientos se explican en gran medida por los exigentes mecanismos de selección escolar. Por lo anterior estos últimos no olvidan el estado de abandono de varios liceos en términos de infraestructura y debilidad institucional.

Quienes están alineados con la primera sensibilidad entienden la disciplina y el orden como la virtud estructurante del proceso educacional. Desconfían por tanto de los órganos de representación estudiantil y tienen dificultades para dialogar en dinámicas de alta conflictividad. Los que se ubican en la otra vereda piensan que el aprendizaje requiere de habilidades diversas, entre las cuales es esencial la participación activa en la discusión de los asuntos públicos y en la construcción de comunidades escolares robustas. Del mismo modo consideran vital garantizar el derecho de aquellos que quieren estudiar normalmente en tiempos de convulsión sin afectar la libertad de expresión de los demás. Esta tensión no debe ser entendida como un problema para el municipio, sino como una ineludible responsabilidad.

Quien conduce hoy los destinos de la comuna de Providencia da evidentes indicios de estar matriculado en la primera corriente. En contraste, la alternativa que aspiro a representar en las elecciones de octubre de este año se inspira en la segunda perspectiva. Es probable que se trate de una posición menos rentable desde el punto de vista electoral: el 90% de los estudiantes de liceos municipales no vive en Providencia y sus padres no califican como público cautivo a la hora de pedir el voto. Sin embargo nos invade una convicción anterior que determina la acción política posterior: La injusticia de Chile se empieza a pagar nivelando la cancha: la cuna no puede seguir determinando el destino. El desafío entonces es transformar la educación. Lo mejor de nuestros esfuerzos éticos debe dirigirse en esa dirección.

Link: http://apoderate.cl/2012/03/nuestra-vision-en-educacion/

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