UNO A UNO DEL CHOQUE ALLAMAND – LONGUEIRA

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 14 de junio de 2013)

Pablo Longueira: durante todo el debate el candidato de la UDI se esmeró en recordarnos que gracias a su trabajo la derecha tiene un perfil popular conectado con los sectores más pobres de Chile y su clase media. En la discusión política no se comprometió con ninguna profundización democrática y esquivó olímpicamente cualquier condena a la dictadura de Pinochet. En los llamados asuntos valóricos dejó meridianamente claro que con él en La Moneda no tendremos matrimonio igualitario –ni siquiera fue entusiasta respecto del Acuerdo de Vida en Pareja- ni mucho menos despenalización del aborto. En materia económica defendió con dientes y muelas las bondades del modelo. Longueira sostuvo que prácticamente todos los males de la economía “social” de mercado se deben a defectos de competencia. En otras palabras, que el modelo se mejora con más y no menos mercado. Por nada del mundo tocaría la libertad de enseñanza de los establecimientos y la libertad de los padres de escoger la educación de sus hijos. En resumen, un neoconservador clásico. Fue más vivo que Allamand al compararse con el Presidente Piñera al ser interrogado por el historial de diferencias que arrastra con su adversario. Sacó a relucir un recurso “orreguistico” al abogar por el derecho de los intolerantes a ser tolerados. Y cerró con una buena cuña reclamando para sí el título putativo de “presidente del empleo” en caso de ser elegido.

Andrés Allamand: trató de coquetear con el centro político pero la invitación fue deficiente. No basta con asustar a los chilenos moderados con el fantasma del PC y el matrimonio homosexual para que corran a los brazos de la Alianza. Sus diferencias programáticas con Longueira fueron marginales. Defendió con la misma fuerza el modelo educacional chileno basado en la libertad y negó que produjera segregación. Recordó su importante rol articulador en la transición pero no se atrevió a pronunciar la palabra dictadura. Jugó con guante blanco cuando le preguntaron por el apoyo del difunto Golborne a su contrincante. Trató de explicar una fórmula alternativa al sistema binominal pero no se comprometió a nada. Una tibia crítica esbozó para ciertas prácticas del sistema previsional y de isapres (tanto él como Longueira cuestionaron la lógica de las preexistencias) y en general se mostró entusiasta de las bondades del mercado. Se le vio más armado que su rival. Sabía exactamente qué responder cuando la pregunta no terminaba de salir de la boca de sus interrogadores. Se le nota demasiado que se ha preparado toda una vida para este momento y no dejó pasar la oportunidad para remarcar su precocidad política en su intervención final.

Los entrevistadores: Mónica Rincón y Ramón Ulloa tenían la vara alta por la performance de sus colegas el lunes pasado. Y no pudieron superarlos. El mejor momento lo consiguió la periodista de CNN cuando comparó la negativa de los comunistas de condenar las violaciones a los DDHH en Cuba con la indulgencia de la UDI con el régimen de Pinochet, lo que descolocó a Longueira. Se pusieron demasiado retro en todo caso cuestionando si acaso haber votado “Sí” hace 25 años los inhabilitaba para aspirar a la mayoría. Y se perdió una pregunta cuando le dieron el pase al caballero que preguntó por el deporte, dejando literalmente la pelota dando bote en el área a los candidatos.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2013-06-14&PaginaId=29&bodyid=0

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