¿Y AHORA QUIÉN?

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 18 de julio de 2013) 

La fragilidad del ser humano y ese andamio de intereses pesados arriba. Fue demasiado para los hombros del Pablo Longueira de carne y hueso. Una ironía desagradable o una profecía autocumplida sobre el líder místico y declaradamente sacrificial de la UDI. Perfil de martirio misionero, no de gloria individual. Pero una vez pasado –y en paralelo- al momento de duelo, compasión y solidaridad evidentes, la derecha entiende que el reloj sigue corriendo. 

En el corto, el partido de Longueira tiene que asimilar el golpe y pararse rápido. Son demasiadas las cosas en juego. El modelo, entre otras. Revive la tesis de Jovino: no estamos para delirios mesiánicos de figuras que creen que realmente pueden ganarle a Bachelet, de lo que se trata es de custodiar las vigas del sistema. El poder económico, sobre todo, necesita algo más macizo y robusto donde arrimarse. Algo a lo que no le dan depresiones, por cruel que parezca.

El problema es que pedirle a Golborne que haga nuevamente esa tarea no se sostiene por lo mismo. Los custodios de ese poder lo acuchillaron políticamente en vivo y en directo. Lo más sensato –en tiempos de unidad- habría sido llamar al segundo en la primaria, Andrés Allamand. Pero ya no son tiempos de unidad en la Alianza. La jugarreta de Carlos Larraín a La Moneda todavía suena, y pesada. El Presidente Piñera incluso podría inclinarse por el mejor derecho de la UDI, que a fin de cuentas fue el partido que ganó esa primaria. Pero ahí todos los nombres suenan un poco a gastado (Lavín) o a chirriante (Matthei).

El presidente de RN vive su partido aparte. Si no es Allamand, ¿por qué habrían de apoyar a cualquier candidato que imponga la UDI? Ganar una primaria no es un cheque en blanco. Los incentivos de los socios parecen claros: llegar con dos candidatos a la primera vuelta. No faltan quienes se preguntan, ¿en qué estuvo Velasco que no corrió derecho hasta noviembre? ¿No era una imagen republicana a la cual asirse en tiempos de tempestad como alguna vez lo fue para derecha Eduardo Frei Montalva? ¿Y qué decir de Franco Parisi –pensarán otros- que entre pito y flauta marca más que cualquiera de la banca de la Alianza?

En cualquier caso, y habida cuenta que el fenómeno Michelle es hipotéticamente incontrarrestable, cada partido estará pensando en cómo sacar mejor provecho a su plantilla parlamentaria. En las heladas mañanas de Valparaíso se seguirán observando –y cautelando- esos pesados andamiajes. 

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2013-07-18&NewsID=233482&BodyID=0&PaginaId=4

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