Archive for 30 agosto 2013

POR QUÉ LA SEGREGACIÓN ESCOLAR IMPORTA

agosto 30, 2013

por Daniel Brieba y Andrés Hernando (publicada en Voces de LT el 30 de agosto de 2013)

Primer dia de Clases Escolares

Sabemos que el sector educacional chileno exhibe importantes niveles de segregación socio económica. De hecho, según los datos de la prueba PISA 2009, el sistema escolar Chileno es el segundo más segregado de toda la muestra.

Pero, ¿es la segregación un problema? En principio, podría pensarse que no lo es, ya que lo que importa al fin y al cabo es que todos los niños, independientemente de con quién estudien, reciban una buena calidad de educación. Así, si el Estado garantizase tantos (o incluso más) recursos para los colegios que educan niños vulnerables que para los que educan niños menos vulnerables, desde un punto de vista de equidad ya no habría problema. En ese sentido, el deber del Estado se cumple al garantizar una estándar mínimo de educación para todos.

Pensamos, sin embargo, que la segregación socio-económica sí constituye un problema de justicia per se, por al menos tres razones, que pasamos a explicar sucintamente.

La primera es que la segregación socio-económica en las escuelas afecta directamente la razonable igualdad de oportunidades que todo sistema educativo debe entregar – al menos, si se quiere que el paso de las personas a posiciones de diverso ingreso, prestigio y poder se determine en forma meritocrática en vez de limitarse a reproducir la jerarquía socio-económica heredada de la generación anterior. La segregación atenta contra la igualdad de oportunidades por diversas vías: por la calidad de los profesores (que por lo general preferirán evitar escuelas que concentran a niños especialmente difíciles de enseñar); por la calidad de los compañeros(pues los niños de mayor nivel socioeconómico traen capital humano adquirido en su casa); y por el mayor capital social (redes) y cultural (hábitos, formas de pronunciar, etc.) que se adquiere en las comunidades de los colegios menos vulnerables.

Además, la evidencia sugiere que en un sistema segregado se producen ciclos de desesperanza aprendida entre alumnos y profesores de las escuelas de alumnos menos privilegiados, que se observan unos a otros sin vislumbrar oportunidades ni ejemplos de éxito y desarrollo efectivo. Este efecto es mitigado en ambientes no-segregados  donde algunos alumnos que tienen aspiraciones de éxito y progreso alientan a sus compañeros, profesores y directivos a intentar también alcanzar su máximo desarrollo.

La segunda razón es que la segregación socio-económica dificulta la construcción de vínculos de confianza y la formación de un sentimiento de ciudadanía compartida entre miembros de distintos grupos sociales. La escuela es un espacio crucial de formación para la vida en común, es decir, para la ciudadanía. No obstante, la ausencia de interacción entre individuos de distintos orígenes socio-económicos y culturales que se produce en escuelas segregadas dificulta este objetivo. Ante la ausencia de vínculos socialmente heterogéneos, se vuelve improbable que se conozcan, compartan y contrasten experiencias y perspectivas diversas; se desarrollen la tolerancia, la habilidad democrática del diálogo y la confianza en ‘otros’ muy distintos a uno; y, en último término, que el sistema educativo contribuya a la cohesión social y a la producción de un ethos ciudadano compartido a través de clases sociales.

Finalmente, la segregación escolar impide intercambios de información e interpretación entre individuos de realidades distintas, intercambios que, de producirse, potenciarían los resultados de todos los participantes. Las salas de clases heterogéneas pueden, en este sentido, representar un mejor entorno de  aprendizaje que las segregadas. A su vez, esto tiene consecuencias sobre dos tipos de habilidades de los niños. Primero, la diversidad escolar permite el desarrollo individual de la autonomía, es decir, de la capacidad de cada individuo de escoger por sí mismo entre distintas concepciones de lo que constituye la vida buena. Al mismo tiempo, facilita el desarrollo de la capacidad de desenvolverse exitosamente en sociedades que sabemos seguirán siendo crecientemente heterogéneas.

Así, por al menos estas razones, consideramos que la segregación socio-económica de nuestro sistema educativo sí constituye un problema potencialmente serio. Por cierto, no basta con decir que la segregación puede afectar la igualdad de oportunidades, el aprendizaje, la autonomía o la cohesión entre grupos. Incluso si la segregación tiene algunos o todos estos efectos, es posible que no sea recomendable actuar sobre ella si, al hacerlo, se vulnera algún otro valor social fundamental.

Por ejemplo, una ausencia total de segregación quizás pueda conseguirse sólo al costo de anular enteramente la libertad de los padres para invertir en la educación de sus hijos o de optar por algunos tipos de proyectos educativos. En ciertas situaciones, el mismo objetivo de mejorar los rendimientos de los más desaventajados puede hacer aconsejable priorizar esto por sobre una disminución de la segregación. Por ello, el análisis de política pública debe contrastar cuidadosa y rigurosamente sus múltiples efectos sobre los diversos objetivos fundamentales del sistema educativo. No obstante, creemos que, por las razones aquí expuestas, la no-segregación debiera sin duda ser uno de ellos.

Link: http://voces.latercera.com/2013/08/30/daniel-brieba/por-que-la-segregacion-escolar-importa/

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STEFAN VERSUS LOS POLÍTICOS

agosto 29, 2013

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 29 de agosto de 2013)

A Stefan Kramer le quedaron gustando las imitaciones políticas. Su producción anterior -Stefan versus Kramer- combinaba políticos con figuras del espectáculo y la farándula. Los noventa segundos que circulan de su nueva película –El Ciudadano Kramer- son bastantes más explícitos en el objetivo. No conocemos en detalle la trama pero sabemos con seguridad quiénes estarán en el columpio. A las geniales personificaciones de Pablo Zalaquett y Rodrigo Hinzpeter se suman segundos de José Antonio Gómez y Carlos Larraín. Un aperitivo, porque sin duda se vienen muchos más.

Aunque la política es un asunto serio y para parte importante de los chilenos francamente una actividad matapasiones, Kramer ya comprobó que el asunto funciona. En los días previos a la primaria del 30 de junio lanzó un viral con imitaciones del propio Gómez, Velasco, Orrego y Longueira. Fue un hit. De pronto la política tenía un lado lúdico que articulaba conversaciones masivas en la web y fuera de ella. Mediáticamente, la pieza de Kramer tuvo más impacto que mismísima franja de los candidatos. En pleno año electoral el humorista sube la apuesta y les dedica un film completo parafraseando la obra maestra de Orson Welles.

La fauna política no es muy distinta de otras; sus personajes parodiables son aquellos que poseen rasgos susceptibles de ser exagerados y eventualmente ridiculizados. Sin embargo hay un condimento especial: imitar a los poderosos puede ser jugar con fuego. En otra época no habría sido posible. Hoy disfrutamos sabiendo que existe un humorista capaz de trapear con ellos. Nos reímos porque hemos desacralizado a sus portaestandartes. Ese es un triunfo de la libertad de expresión.

Las víctimas tienen poco margen de acción. Reprochar a Kramer delataría una falta de humor imperdonable para la opinión pública. No les queda otra que reírse aunque por dentro quieran explotar de rabia. Varios quedan timbrados por el imitador: la gente recuerda la parodia antes que el original. Zalaquett no quiere quedar reducido al “iiiiiii” de la misma forma que Robocop no es la versión más halagadora del ministro Hinzpeter; el “no sé qué hago aquí” de Gómez puede leerse como sutil sorna a su irrelevancia política. Otros creen que indirectamente Kramer les hace a todos ellos un favor: los visibiliza, los trae a la sobremesa dominical, los invita al living de la casa. Quizás, como decía Wilde, hay sólo una cosa peor que hablen mal de ti… que no hablen.   

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2013-08-29&NewsID=237488&BodyID=0&PaginaId=13

¿ES EVELYN MATTHEI LIBERAL?

agosto 26, 2013

por Cristóbal Bellolio (publicada en revista Capital del 23 de agosto de 2013)

Ad portas del consejo general de RN que ratificó la candidatura presidencial de Evelyn Matthei, circuló en aquel partido una misiva bastante dura contra la ex ministra del trabajo. En ella se sostenía que la entonces candidata de la UDI era “destemplada, liberal y abortista”. Dejando de lado lo paradójico que resulta que en RN, supuestamente el contrapeso liberal de la Alianza, alguien se queje por la liberalidad de la figura ofrecida por el partido conservador de la coalición, esta columna pretende responder si acaso Evelyn Matthei es efectivamente la candidata que en las elecciones de noviembre portará las banderas liberales. Determinar si la propuesta Matthei 2014 es o no es liberal no implica en este caso un juicio de valor respecto de si es bueno o malo ser liberal. Los liberales naturalmente lo considerarán positivo así como seguramente los conservadores lo mirarán con recelo.

Pero vamos al grano. Una de los cuestionamientos más recurrentes que la blonda ex senadora ha recibido desde su propio sector es su apertura a legislar sobre ciertos tipos de aborto. De hecho presentó un proyecto al respecto junto a Fulvio Rossi. En la derecha, lo sabemos, esta apertura es una anomalía. Por lo mismo, lo que en otros contextos políticos parece de sentido común –despenalizar la interrupción del embarazo para salvar la vida de la madre o en casos de inviabilidad del feto- en este mundo parece una posición progresista. Sin desdecirse, Matthei ha señalado que ahora ya no responde sólo por sus convicciones sino por los acuerdos de los partidos a los cuales representa. Eso pudo sonar a reculada. Sin embargo días después se mete en las patas de los caballos sosteniendo que el experimento uruguayo en materia de cannabis es interesante, agregando que le parece absurdo que la marihuana comparta con la heroína y la pasta base la lista 1 de peligrosidad en nuestra legislación. Es cierto que lo último es un humilde misil contra Michelle Bachelet (en cuyo gobierno se aprobó ese sinsentido) pero lo relevante de la discusión es que Evelyn rompe otro tabú de su sector, que en política de drogas al igual que en materia de aborto terapéutico se tapa los oídos mientras repite eslóganes de baja calidad.

¿Hay algo más, dando por descontado que una candidata de su perfil también debiera favorecer sin ambigüedades las uniones civiles entre personas del mismo sexo? Sí, lo hay. Los liberales, a diferencia de los libertarios a la austríaca, creen en la importancia de la redistribución del ingreso y en el rol del estado para generar ciertas condiciones de igualdad de oportunidades. No creo que Matthei sea una liberal-igualitaria a la anglosajona, pero sí nos consta que ha sido voz minoritaria en su sector contra el lucro en la educación y es crítica del sistema de financiamiento compartido. A la cabeza de su comisión de pobreza y desigualdad acaba de instalar al economista y académico Andrés Hernando, cuyo leitmotiv es combatir la segregación en las políticas públicas educativas. No es precisamente un reforzamiento de la tesis de Jovino Novoa en su último libro.

En el ámbito simbólico, para terminar, Evelyn Matthei incorpora en su equipo político a Jorge Saint-Jean de Evopoli y a Hernán Larraín Matte de Horizontal, abriendo la cancha hacia el centro y equiparándolos a la UDI y RN, cada uno con dos representantes. Sus explícitos guiños al velasquismo hacen otro poco.

Por supuesto también hay formas de ver el vaso medio vacío. Su identificación con la tribu del “Sí” no es trivial, cuestión que sus adversarios sacarán a relucir constantemente a propósito de los 40 años del golpe. El senador DC Jorge Pizarro señaló que ella representaba a la derecha dura, a la pinochetista. Esta es una tesis intelectualmente débil pero repetida hasta el cansancio pega. Más complejo para construir un perfil liberal es recordar que Matthei sigue siendo la candidata que instaló el gremialismo y eso no sale gratis. Si bien sería poco estratégico por parte de la UDI contener a su candidata en sus limitadas fronteras –Let Evelyn be Evelyn sería el mejor consejo- no hay que confundir las armas para llegar al poder con las armas para ejercerlo. Piñera candidato también apareció en una inédita franja con una pareja gay testimoniando su apertura, pero a pocos meses del final de su gobierno todavía no pasa nada con el AVP. La UDI ha sabido hacerse respetar en La Moneda. Nada indica que la presión sería distinta –o aún más intensa- si la Presidenta es de sus filas.

Link: http://www.capital.cl/opinion/es-evelyn-matthei-liberal/

LA DOMESTICACIÓN DE LA CALLE

agosto 25, 2013

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 25 de agosto de 2013) 

Dos han sido los conflictos más difíciles que ha enfrentado este gobierno: el estudiantil en 2011 y el de Aysén en 2012. Sus rostros más visibles fueron Camila Vallejo, Giorgio Jackson e Iván Fuentes. Las voces de la calle, les llamaron. Una calle rebelde, indomable, exigente, orgullosa. Sin embargo estas tres figuras no pretenden continuar la batalla en la calle sino en el congreso de la nación, donde se toman las decisiones y se corta el queque. Los tres competirán por una diputación en noviembre integrando la lista de la Nueva Mayoría – en el caso de Vallejo y de Fuentes – o bien apoyados por la Nueva Mayoría –en el caso de Jackson. La calle, por decirlo de algún modo, se ha domesticado.

¿Es esto acaso motivo de vergüenza? ¿Es señal de claudicación? Para nada. Por el contrario, parece incluso una manifestación de madurez del sistema político chileno, que se demuestra capaz de absorber las demandas más simbólicas de la calle dentro de la institucionalidad vigente. Más todavía, lo hace dentro de una de las dos grandes coaliciones existentes. Que Vallejo, Jackson y Fuentes se ubiquen dentro del paraguas político de la ex Concertación bien puede ser leído como un fenómeno civilizatorio. El mismo que padecen hasta los solteros más empedernidos que en algún momento terminan comprometiéndose en alianzas conyugales. No necesariamente se hacen más dóciles, pero sí menos salvajes: en todos los pactos –políticos o sentimentales- hay ciertas reglas que se deben cumplir. Por lo demás se hace complejo –y a veces sencillamente incompatible- funcionar con la lógica demandante de la calle desde posiciones de autoridad o cargos de representación. Básicamente porque se trata de roles distintos.

Parte del mérito de esta domesticación, sin duda, lo tiene Michelle Bachelet. Ella es la domadora del rugido de la calle. Su nombre ha sido el único capaz de contener los márgenes y aglutinar voluntades tan divergentes. Fue justamente por su potencia electoral que los comunistas se abalanzaron pragmáticamente a sus brazos. Por esa misma razón Camila tuvo que tragarse sus anteriores declaraciones (“jamás haría campaña por Bachelet”) y ahora participar en su sesión de fotos. Fue también por intercesión de la ex presidenta que los partidos de la Nueva Mayoría se omitieron en Santiago Centro para beneficiar a Jackson, que hasta entonces se portaba como el más desafiante de los ex líderes estudiantiles. Jugada inteligente: la Nueva Mayoría le asegura un escaño al joven Giorgio, desactiva su discurso crítico y evita quedar como la mala de la película. Bienvenida la domesticación.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2013-08-25&NewsID=237041&BodyID=0&PaginaId=13

PARA LOS HIJOS QUE AÚN NO TENGO

agosto 23, 2013

por Cristóbal Bellolio (publicada en el sitio Chile B el 19 de agosto de 2013)

Me pidieron escribir sobre cómo sueño el Chile del futuro. No es un mal ejercicio. Me dedico usualmente a analizar lo que otros dicen, lo que está pasando en nuestro país. Esta vez pondré por escrito lo que me gustaría que ocurriera.

Me gustaría, evidentemente, que Chile fuera un país más liberal. Pero esa etiqueta da para mucho. Es bueno explicar a qué se refiere uno con eso de “un país más liberal”.

Pienso primero en un país más abierto al mundo, menos chauvinista, más cosmopolita. Cuyos habitantes entiendan que haber nacido en este pedazo de tierra fue una casualidad del destino. Que los chilenos no somos mejores que nuestros vecinos, que nos parecemos bastante a ellos. Que reciba con brazos abiertos al extranjero. Que aproveche la diversidad cultural del intercambio. Que supere las fronteras mentales que estrechan nuestras posibilidades de desarrollo.

Pienso a continuación en un país que define su identidad en la adaptación constante, que reinventa y enjuicia su tradición, que se arriesga al futuro. Un Chile que comprende que todavía no hemos hecho nada particularmente notable y que lo mejor –si lo intentamos- está por venir. Una sociedad con menos certezas y dogmas, con más escepticismo y preguntas. Donde los valores autoritarios y religiosos instalados desde la colonia retrocedan ante los valores racional-seculares de una ilustración que lamentablemente nunca tuvimos. Un Chile hambriento de aprendizaje. Donde nunca estemos quietos, siempre en movimiento.

Pienso en un país con más libertades y menos culposo del despligue creativo de la individualidad. Un Chile más risueño y más hedonista pero también más emprendedor y más innovador. Donde la opinión de la comunidad, la costumbre mayoritaria o la presión social no ahoguen la autenticidad ni la originalidad personal. Donde la excentricidad no se castigue, se valore. Donde la libertad de expresión pueda expandirse voluminosa. Donde la libertad de asociación encamine nuestros anhelos colectivos. Donde no haya más límite que el daño efectivo a terceros. Donde el Estado no define la vida buena.

Pienso finalmente en un país que entiende sus prioridades políticas: superar la pobreza e igualar la cancha donde se distribuyen las oportunidades. Un país cuyas instituciones políticas no claudican pusilánimes al populismo ni a la fuerza de grupos de interés que roncan en los foros empresariales o en la calle. Un Chile donde se pueda pensar a largo plazo, donde podamos contar con acuerdos básicos y estrategias de desarrollo que trasciendan generaciones. Donde sus actores políticos abandonen el doble estándar y la deshonestidad intelectual. Donde se le reconozcan méritos al adversario de turno. Donde el abuso de poder sea sancionado. Donde nos pongamos en el lugar del otro. Donde entendamos los efectos nocivos de la segregación urbana, donde podamos recuperar los espacios públicos, donde reconstruyamos el sentido de república.

Algo así, rapidito, se me ocurre. Algo así entiendo por un país más liberal. Algo así es el Chile donde quiero que crezcan los hijos que aún no tengo. 

Link: http://www.chileb.cl/perspectiva/dos-visiones-de-chile/

LOS FANTASMAS DE CHEYRE

agosto 22, 2013

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 22 de agosto de 2013)

No hay caso. No podemos sacudirnos el pasado. Vuelve como un fantasma a meterse en el presente. Y aunque para las nuevas generaciones éste puede ser un tema agotador, para muchas y muchos chilenos es todavía una herida abierta, supurante incluso, toda vez que demasiados no han tenido justicia. Esta vez los fantasmas del pasado tocaron la puerta de Juan Emilio Cheyre, general de ejército hace años retirado y hasta ayer, director del remozado Servicio Electoral.

Cheyre debe pensar que los fantasmas se equivocaron de víctima. Les pidió que recordaran su rol como comandante en jefe, sus mea culpa, su esfuerzo por reconciliar a los uniformados con los civiles. De todos, parecía gritar Cheyre, soy el que menos merezco esta persecución.

Pero los fantasmas no accedieron al ruego. El caso Lejderman era conocido y a Cheyre no le han acreditado ningún tipo de responsabilidad penal. No es lo relevante. Los fantasmas no son jueces, sólo avivan el recuerdo: un niño de dos años entregado a las monjas por el joven oficial porque sus padres fueron asesinados. Recuerdo macabro, pesado, imborrable.

Cheyre hace lo correcto al renunciar porque de lo contrario ese fantasma amenazaba con contaminar su labor a la cabeza de un organismo que paradójicamente tiene por objeto cuidar los procesos democráticos, esos que quebró de golpe el golpe. Ninguna de sus últimas declaraciones tuvo que ver con los votos marcados ni con el sufragio en el exterior: en todas estaba su figura en el ojo del huracán. Sus respuestas no fueron satisfactorias para los estándares morales del 2013. Su permanencia a la cabeza afectaba negativamente al Servel y Cheyre lo entendió. Es esa especie de muerte civil que arrastran los que participaron o colaboraron con la dictadura.

Los fantasmas están de regreso aprovechando el aniversario simbólico: 40 años. Se pasearon ostentosos por los medios internacionales que se fijaron especialmente en que teníamos dos candidatas presidenciales hijas de generales de la FACH, historias cruzadas por las decisiones que hace cuarenta años tomaron sus padres. Los fantasmas, siempre al acecho, están de vuelta.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2013-08-22&NewsID=236721&BodyID=0&PaginaId=21

¿DICE ALGO QUE TENGAMOS TANTOS CANDIDATOS?

agosto 21, 2013

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 21 de agosto de 2013) 

Tenemos nueve competidores formales por el sillón de O’Higgins, el número más alto de nuestra historia republicana. Sus apellidos en orden alfabético son Bachelet, Claude, Enríquez-Ominami, Israel, Jocelyn-Holt, Matthei, Miranda, Parisi y Sfeir. En la elección presidencial pasada tuvimos sólo cuatro (en orden de llegada: Piñera, Frei Ruiz-Tagle, ME-O y Arrate). También fueron cuatro en 2005 (Bachelet, Piñera, Lavín y Hirsch). Seis fueron en 1999 (Lagos, Lavín, Marín, Hirsch, Sara Larraín y Frei Bolívar) y también seis en 1993 (Frei Ruiz-Tagle, Alessandri, José Piñera, Max-Neef, el cura Pizarro y Reitze). La elección con menos aspirantes fue la de 1989: en aquella ocasión se disputaron La Moneda los señores Aylwin, Büchi y Errázuriz.

¿Dice algo que tengamos tantos candidatos esta vez? Podría ser, tomando en cuenta que las dos grandes coaliciones ya dejaron a varios en el camino a través del mecanismo de primarias. De partida indica que la Nueva Mayoría y la Alianza en conjunto no son capaces de cubrir todo el espectro político existente. Es cierto que entre Bachelet y Matthei se repartirán gran parte de los sufragios -probablemente más de un 70%- pero fuera de los bloques tradicionales queda un mundo importante que se siente con todo el derecho de presentar alternativas propias.

Marco Enríquez y Franco Parisi corren con ventaja entre los llamados candidatos chicos. El tercer puesto se lo quedará uno de ellos. Para el primero es muy difícil reeditar el 20% de la última vez, pero conserva la lealtad de los suyos y ahora cuenta con un partido organizado. Parisi es un misterio electoral, pero su discurso antipolítica prende como pasto seco en sectores medios y jóvenes. Además le arrebata a ME-O la frescura y la novedad. De ellos depende, en cierto sentido, que haya segunda vuelta. Luego debería ubicarse Marcel Claude, que también cuenta con un pequeño ejército de incondicionales ubicados a la izquierda de la Nueva Mayoría. El resto de las candidaturas son testimoniales, lo que no deslegitima en caso alguno sus postulaciones: una campaña presidencial viene bien para amplificar un mensaje a escala nacional.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2013-08-21&NewsID=236574&BodyID=0&PaginaId=21

DE LA CANTERA AL PRIMER EQUIPO

agosto 18, 2013

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 18 de agosto de 2013)

No tengo recuerdo de otra elección desde el regreso a la democracia en la cual los jóvenes fueran foco de tanta atención mediática. El manoseado discurso de la renovación política parece que al fin deja de ser un discurso y en algunos lugares empieza a hacerse realidad. Esto porque son varias las contiendas parlamentarias donde la sangre nueva es protagonista. Ex dirigentes estudiantiles y líderes de movimientos emergentes dicen presente y disputan cupos claves en la Cámara de Diputados.

Santiago centro es el mejor ejemplo. Uno de los distritos más emblemáticos del país enfrenta a Giorgio Jackson con Felipe Kast. El primero va por fuera de todo pacto y tendrá que vencer a los dos postulantes de la Concertación para llegar al Congreso. Toda una hazaña. El segundo va en cupo RN dentro de la Alianza. Técnicamente, ambos son independientes. Sin embargo Jackson es una de las cabezas del movimiento “Revolución Democrática” y Kast lanzó hace poco su pyme política “Evopoli”. Es decir, no sólo aspiran a renovar por dentro sino que forman organizaciones que aspiran a competir con los partidos tradicionales y eventualmente a reemplazarlos.

Las miradas estarán también puestas en La Florida. Aquí corre Camila Vallejo, la revelación política más importante de los últimos años en Chile. Camila es una disciplinada militante comunista y como tal forma parte de la llamada Nueva Mayoría. El PC ha dado un torpe espectáculo tratando de blindarla, cuando todo indica que su popularidad basta para ganar en casi cualquier escenario. Su compañera Karol Cariola, secretaria general de las JJCC y para muchos la nueva Gladys, acaba de golear en las primarias de Recoleta-Independencia y también pisa fuerte para llegar a Valparaíso el próximo año.

La izquierda autonomista contribuye también con postulantes sub 30. El ex presidente de la FECH Gabriel Boric le hace honor a su origen magallánico y compite como independiente por Punta Arenas. Lo acompañan en la aventura los ex dirigentes universitarios Daniela López (por Valparaíso) y Francisco Figueroa (por Ñuñoa – Providencia). Por las características de cada distrito, de este grupo sólo Boric tiene una opción realista.

Como se advierte, algunos han optado por hacer el camino largo y desafiar al sistema binominal por fuera. Otros se integran al duopolio pero para realizar los cambios desde adentro. Ambas estrategias son legítimas. Lo relevante es pasar de la cantera al primer equipo, de la calle al Congreso, de la intención a la acción. La política chilena, apolillada y estancada, al fin se mueve.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2013-08-18&NewsID=236312&BodyID=0&PaginaId=13

LOS DESAFIANTES

agosto 14, 2013

por Cristóbal Bellolio (publicada en revista Capital del 9 de agosto de 2013)

Por invitación de revista Capital, un selecto grupo de 15 voces sub 40 se trasladó a Valparaíso para compartir y debatir sobre los desafíos de la nueva generación en el espacio público. La cita fue el pasado miércoles 24 de julio y se extendió hasta el jueves 25. Como viaje de estudio, la mayoría de los contertulios se trasladó en bus desde las oficinas de la revista en Apoquindo hasta los complejos recovecos del Cerro Alegre. Minutos antes de partir se nos bajaba uno de los invitados: Juan Carlos Jobet fue anunciado esa misma tarde como flamante ministro del Trabajo. Por distintas razones tampoco alcanzaron a subirse al bus la integrante de Revolución Democrática Javiera Parada, el abogado democratacristiano Sebastián Iglesias y el periodista Pedro Cayuqueo, que también fueron convocados. Los que finalmente llegaron al delicioso hotel Casa Higueras fueron el abogado José Francisco García, el prosecretario UDI y candidato a diputado por San Bernardo Jaime Bellolio, el columnista y filósofo Daniel Mansuy, el director del Think Tank Horizontal Hernán Larraín Matte, el ex ministro y fundador de Evopoli Felipe Kast, el historiador Juan Luis Ossa, la actriz Luz Valdivieso, la presidenta electa de la Juventudes Socialistas Karina Delfino, el economista y columnista de Capital Fernando Larraín, el arquitecto y fundador de Plataforma Urbana David Assael, el empresario Cristóbal Yuraszeck, el creador de Reforestemos Patagonia Matías Rivera, el director ejecutivo de la Asociación de Emprendedores Cristián López y el ingeniero científico residente en Silicon Valley Eduardo Abeliuk. Junto a los anteriores contamos con la compañía del espléndido y mateo grupo de periodistas de la revista, que por cierto ayudaron considerablemente a reparar el desequilibrio de género del salón.

Como reza la portada de esta edición especial, la actividad llevó por título “Los Desafiantes”. No fue un título baladí. Los reunidos representaban de cierta manera a una generación que en promedio ronda los 30 años y hace sus primeras piruetas en la discusión de asuntos de relevancia nacional. Son desafiantes en el sentido que son retadores. Buscan renovar los cuadros dirigentes. Buscan sustituir a sus padres en la toma de decisiones. Buscan ser protagonistas.

Por lo mismo la pregunta central que cruzó la discusión fue qué haríamos distinto si fuésemos nosotros –en lugar de la actual generación gobernante- los que ostentáramos el poder en la política, la economía o la cultura. La conversación se articuló en torno a tres subdivisiones tradicionales: las cuestiones políticas, las económico-sociales y finalmente las llamadas materias valóricas o morales. Ordenados y entusiastas –aunque un poco dañados por tanto brindis la noche anterior- nuestros contertulios fueron pidiendo la palabra y su servidor fue moderando el debate. En las páginas siguientes encontrará un resumen de las intervenciones de cada participante. Yo me dedicaré ahora a sintetizar los principales puntos de acuerdo así como las discrepancias centrales de la jornada.

Lo primero que considero digno de atención es que en general existe una sutil conciencia de generación. Quizás sea demasiado referirse a un ADN compartido, pero es innegable que el tono, la disposición y el ámbito de referencias utilizadas por el grupo perfila un conjunto de características comunes. Me quedé con la impresión de que existe una cierta confianza en que dichas características –que se reflejan en el lenguaje pero obedecen a una determinada experiencia histórica- serán importantes a la hora de alcanzar los acuerdos que configuren el nuevo Chile. Me veo tentado a escribir sobre amistad cívica –vuelvo a los brindis de la noche anterior- pero quizás sólo sea el trato normal que un puñado de seres humanos debe prodigarse en ausencia de historias personales de dolor y violencia política como aquellas que marcaron a nuestros padres y abuelos. Admito que el hecho que la mesa haya estado levemente inclinada hacia la derecha puede servir como argumento para cuestionar la verdad de este análisis pero es insuficiente para contradecirlo.

Un síntoma de este animus generacional –sólo explícitamente puesto en duda por un escéptico Juan Luis Ossa- fue el bajo temor al cambio institucional. Desde asamblea constituyente a reforma electoral, prácticamente todas las intervenciones dieron a entender que la estabilidad política pasa por procesos de necesaria adaptación y ajuste antes que de congelamiento. Aquí fueron reiteradas las alusiones a la competencia como herramienta para mejorar el sistema político, especialmente el electoral. Varios advirtieron que la generación que actualmente conduce los destinos del país fue curtida en una dinámica de miedo y desconfianza. Pero este juicio fue desarrollado sin reproche, sino más bien con un grado de comprensión de los distintos fenómenos políticos que le tocó vivir a ellos y a nosotros.

El segundo punto de acuerdo que me parece interesante destacar se forjó en torno al rechazo ético y político de la desigualdad social. La caricaturizada tesis de Jovino Novoa naufragó en la mesa del Casa Higueras. En especial fue la segregación urbana el ámbito que mejor graficó la inquietud de los participantes. Tener ciudades –en especial Santiago- con guetos habitacionales excluyentes que viven realidades tan distintas le pareció a casi todos una cuestión preocupante. El problema de tener urbes territorialmente expansivas donde los ciudadanos se demoran dos horas en llegar al trabajo y dos horas de regreso a casa fue unánimemente resaltado como un atentado grosero contra la dignidad y la calidad de vida. Ojalá hubiésemos sido igual de ocurrentes con las soluciones como coincidentes fuimos en el diagnóstico.

La bancada no-política puso sus fichas en revalorizar el emprendimiento y la innovación como motores de crecimiento y progreso económico. Volvió a aparecer la idea de competencia como factor central del modelo. La igualdad de oportunidades fue reivindicada en varias ocasiones. Lo mismo con el concepto de mérito como legítimo mecanismo asignador de recompensas sociales. Se llevó la discusión al campo de la educación, donde aparecieron en todo su esplendor las tensiones entre libertad e igualdad. Se debatió si acaso era posible concebir políticas públicas objetivamente eficaces en un escenario de polarización ideológica.

Los tiempos se fueron acortando y quedó espacio reducido para tratar las llamadas cuestiones valóricas. Aun así aparecieron ciertos criterios comunes y otras divergencias relevantes. En primer término hubo general aceptación de la tesis que señala que las nuevas generaciones son “más liberales” que sus padres. Ya sea por la abundancia de información, un acceso más universal a la educación superior, la prosperidad material del país o haberse habituado a convivir con la diversidad, pareciera que Chile avanza poquito a poco de un modelo tradicionalista de valores a uno más bien racionalista y secular. O como señaló uno de los comensales, nuestra generación parece entender que no existe un único modo de “vida buena” que la autoridad deba promover en forma excluyente. Vivir en una sociedad pluralista ya no es la expresión de un deseo; es el reconocimiento de una realidad. Hubo fricciones menores en materia de matrimonio igualitario y legalización de drogas. No así en el caso del aborto, donde las posiciones estuvieron más fuertemente enfrentadas. Lo mismo respecto del rol de la religión en el espacio público, donde no hubo consenso respecto al modelo deseable.

Así llegamos al final de una maratónica jornada de discusión donde todos tuvieron su espacio. Lo que no se alcanzó a tratar en la mesa de trabajo se siguió desmenuzando en el almuerzo de despedida, bajo la helada brisa del puerto. Lo que los desafiantes harían distinto será, en cuestión de tiempo, una realidad.

Link: http://www.capital.cl/poder/los-desafiantes/

CONTRA EL BINOMINAL, PERO POR LAS RAZONES ADECUADAS

agosto 13, 2013

por Daniel Brieba (publicada en Voces de LT el 12 de agosto de 2013)

Por estos días, decir que se está a favor de reformar el sistema electoral binominal no es muy distinto a decir que se está a favor de la democracia como sistema de gobierno; es decir, se ha vuelto una verdad cuasi-incontrovertible, parte del sentido común y de lo políticamente correcto. Quizás por ello, se han popularizado ciertas críticas al sistema binominal cuya razonabilidad dista de ser obvia y que, más que apuntar a falencias reales de dicho sistema (y vaya que las hay), lo único que logran es revelar la ignorancia de los críticos tanto respecto a las propiedades que el sistema binominal comparte como a aquellas que lo distinguen de otros sistemas electorales en el mundo. Una crítica particularmente absurda apunta con el dedo a aquellos parlamentarios que salieron electos en uno de los dos cupos disponibles a pesar de haber salido terceros o incluso cuartos en el ranking individual de votos en su distrito o circunscripción. Esta crítica se ha vuelto tan extendida que recientemente un semanario de circulación nacional (The Clinic) usó dicho criterio para publicar un artículo señalando a “los 70 parlamentarios que se han beneficiado del sistema binominal” (en vez de, presumiblemente, haber sido electos por la gente de manera limpia) desde 1989 a la fecha. Pero el autor de dicho artículo no nos da ninguna explicación respecto a por qué ser primero o segundo en el ranking individual de votos entre los candidatos debiera ser el criterio para decidir quién merecía salir electo.

Lo curioso de este criterio, presentado como autoevidente, es que no se hace cargo de que el sistema binominal, al igual que todos los sistemas proporcionales (a cuya familia pertenece) son sistemas organizados no en base a candidaturas individuales,sino en base a listas de candidatos cuyos votos se suman para determinar cuántos de los escaños disponibles le corresponden a cada lista. Por lo tanto, la unidad básica del sistema son las listas, y no los candidatos considerados individualmente. No está demás señalar que los sistemas de listas existen en la mayor parte de las democracias del mundo, con la excepción de los países que usan el sistema uninominal (principalmente anglosajones). La razón para ello es bien conocida: las listas permiten organizar la competencia de manera razonablemente proporcional cuando existen muchos partidos luchando por el poder, como sucede en el caso chileno. Así, es bueno clarificar que es la regla del doblaje la particularidad del binominal, y no que un candidato que salió individualmente tercero o cuarto salga electo por sobre alguien con más votos personales que él. Esto último sucede con absoluta normalidad y frecuencia en cualquier sistema de listas (abiertas) en el mundo.

Es importante notar que pasarse a un sistema nominativo (es decir, por candidato) pero manteniendo la elección de dos cargos por distrito – como han propuesto algunos senadores y como parece implicar el artículo arriba mencionado – no solucionaría ningún problema de fondo del binominal y, peor, acentuaría varios de ellos: la selección cupular de los candidatos, la falta de competencia entre las grandes coaliciones, y sobre todo, la escasez de doblajes.

Para ilustrar este último punto baste con un ejemplo. Supongamos que en la lista A Pedro obtiene el 45% de los votos y María el 16%, mientras en la lista B Carolina obtiene el 25% y Juan el 5%. Como se puede apreciar, la lista A dobla a la segunda (61% vs 30%) y bajo el binominal actual sus dos candidatos saldrían electos, a pesar de que María tiene menos votos que Carolina. ¿Es esto justo? Lo es, si es que pensamos que las listas – es decir, los partidos y las coaliciones de partidos que los candidatos representan – son más importantes que la distribución interna de votos entre los dos candidatos de una lista. Si, en cambio, nos cambiáramos a una regla de mayorías simples, saldrían electos Pedro y Carolina, repartiéndose así las listas un cupo cada una a pesar de que la lista A tiene más del doble de votos que la B. Más aún, si se escogieran las dos primeras mayorías individuales, la lista B con toda probabilidad – sabiéndose en una posición débil – habría omitido la candidatura de Juan, para que ese 5% se sumara a Carolina, que habría en dicho caso sacado un 30%.

En suma, si ya bajo el binominal es difícil romper el empate entre coaliciones, con dicho sistema se vuelve aún más difícil, pues en la medida en que la coalición más débil presente un solo candidato por distrito, la coalición más fuerte requeriría en la práctica doblarla en votos y además asegurarse que sus dos candidatos superen individualmente al candidato único de la otra lista. Así, es difícil ver cómo un sistema que refuerza el empate entre coaliciones de muy distinto apoyo electoral podría considerarse un sistema más justo que el actual.

En todo caso, y más allá de la mecánica de los sistemas electorales, es preocupante advertir que en Chile la lógica de la competencia entre listas parece cada vez más ajena a la comprensión ciudadana. El problema es que si bien las personalidades y cualidades individuales de los candidatos son relevantes, el sistema electoral no es una competencia de popularidad personal sino una manera de conectar las preferencias de los electores con las ofertas programáticas de partidos y coaliciones. Los candidatos no son, pues, meros representantes de sí mismos, sino que de grandes corrientes de opinión que ellos defenderán en el Congreso en caso de salir electos. Se sabe hace ya mucho tiempo que la organización de la disputa legislativa en torno a grupos, facciones o partidos es un elemento ordenador de la política y sin el cual la transparencia, el accountability electoral y la acción en función de horizontes de largo plazo se ven seriamente dañados. Por ello, estructurar un sistema multipartidista en torno a pactos y listas electorales es de hecho mucho mejor para la calidad de nuestra democracia que estructurarla como una competencia entre personas cuya identidad partidaria es poco relevante. En suma, el incentivo a la cooperación entre partidos mediante la suma de sus votos y la formación de pactos es un aspecto del binominal que es recomendable mantener a la hora de realizar una futura reforma electoral. Y si ello es así, sería bueno que critiquemos al binominal por sus fallas reales – en inclusión, proporcionalidad, ‘cupularidad’ y déficit de competencia – antes que por no satisfacer criterios que tienen poco sentido desde el punto de vista de la calidad de la democracia.

Link: http://voces.latercera.com/2013/08/12/daniel-brieba/contra-el-binominal-pero-por-las-razones-adecuadas/