LA LECCIÓN DE PIÑERA A MATTHEI

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 4 de agosto de 2013)

File:Piñera Matthei.jpg

El Presidente Sebastián Piñera ha sido objeto de bastante bullying durante su mandato. Pero es indiscutible que tiene una gran virtud: para él no existen los rencores. En su gabinete convivieron algunos de sus más enconados enemigos y adversarios políticos. Con Evelyn Matthei protagonizó el bochornoso episodio de la grabadora Kioto a principios de los noventa que destruyó temporalmente las aspiraciones de ambos. Andrés Allamand fue parte de los samuráis lavinistas que trataron de impedir su irrupción en la presidencial de 2005. Cuando el Presidente conducía RN y Pablo Longueira era la cabeza de la UDI mantuvieron las relaciones más tensas de la historia de la Alianza producto de caso Spiniak. El entonces candidato Joaquín Lavín terció en la ocasión descabezando ambas directivas. Es decir, historias ásperas para regalar. Sin embargo todos los mencionados fueron sus ministros porque Piñera entendió que en política el rencor no es rentable: los objetivos colectivos de su gobierno estuvieron por sobre la cobranza individual de cuentas.

El talento de Sebastián Piñera es raro en un sector al que le cuesta, en palabras de Carlos Peña, domar la subjetividad de sus líderes. En la derecha abundan los patrones de fundo que quieren las cosas a su antojo y tienen dificultades para construir confianzas en diversidad y conflicto. La lección de Piñera es una de las primeras que debe aprender la nueva candidata Evelyn Matthei: el pasado bien pisado está; lo que corresponde ahora es mirar hacia adelante.

El nombramiento de la senadora Lily Pérez como vocera de su campaña es una señal en la dirección correcta. Lily Pérez ingresó muy joven a la política siguiendo los pasos de Evelyn Matthei, pero después de un tiempo se distanciaron y pelearon fuertemente. Que después de tantos años y heridas acumuladas estén dispuestas a trabajar juntas es un síntoma de madurez – ¡aleluya!- en la centroderecha.

Las historias personales y grupales cuentan en política. El juego del poder no versa solo sobre ideas sino también sobre afectos. Quizás por lo mismo Andrés Allamand no quiso seguir adelante: sabía que su postulación abriría viejos episodios y despertaría fantasmas del pasado. Según atestiguan en La Moneda, su relación con Evelyn Matthei nunca se compuso y el acorazado Allamand no estaba en condiciones de sonreír como si nada hubiera pasado. Evelyn, en cambio, no espero consensos ni unanimidades. Tiró para adelante y está a un paso de transformarse en la candidata única de la Alianza. Ojalá, por el bien de su sector, haya aprendido la lección de Sebastián Piñera: los rencores y resentimientos personales no suman, sólo restan en el pedregoso y solitario camino del poder.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2013-08-04&NewsID=234936&BodyID=0&PaginaId=13

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