STEFAN VERSUS LOS POLÍTICOS

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 29 de agosto de 2013)

A Stefan Kramer le quedaron gustando las imitaciones políticas. Su producción anterior -Stefan versus Kramer- combinaba políticos con figuras del espectáculo y la farándula. Los noventa segundos que circulan de su nueva película –El Ciudadano Kramer- son bastantes más explícitos en el objetivo. No conocemos en detalle la trama pero sabemos con seguridad quiénes estarán en el columpio. A las geniales personificaciones de Pablo Zalaquett y Rodrigo Hinzpeter se suman segundos de José Antonio Gómez y Carlos Larraín. Un aperitivo, porque sin duda se vienen muchos más.

Aunque la política es un asunto serio y para parte importante de los chilenos francamente una actividad matapasiones, Kramer ya comprobó que el asunto funciona. En los días previos a la primaria del 30 de junio lanzó un viral con imitaciones del propio Gómez, Velasco, Orrego y Longueira. Fue un hit. De pronto la política tenía un lado lúdico que articulaba conversaciones masivas en la web y fuera de ella. Mediáticamente, la pieza de Kramer tuvo más impacto que mismísima franja de los candidatos. En pleno año electoral el humorista sube la apuesta y les dedica un film completo parafraseando la obra maestra de Orson Welles.

La fauna política no es muy distinta de otras; sus personajes parodiables son aquellos que poseen rasgos susceptibles de ser exagerados y eventualmente ridiculizados. Sin embargo hay un condimento especial: imitar a los poderosos puede ser jugar con fuego. En otra época no habría sido posible. Hoy disfrutamos sabiendo que existe un humorista capaz de trapear con ellos. Nos reímos porque hemos desacralizado a sus portaestandartes. Ese es un triunfo de la libertad de expresión.

Las víctimas tienen poco margen de acción. Reprochar a Kramer delataría una falta de humor imperdonable para la opinión pública. No les queda otra que reírse aunque por dentro quieran explotar de rabia. Varios quedan timbrados por el imitador: la gente recuerda la parodia antes que el original. Zalaquett no quiere quedar reducido al “iiiiiii” de la misma forma que Robocop no es la versión más halagadora del ministro Hinzpeter; el “no sé qué hago aquí” de Gómez puede leerse como sutil sorna a su irrelevancia política. Otros creen que indirectamente Kramer les hace a todos ellos un favor: los visibiliza, los trae a la sobremesa dominical, los invita al living de la casa. Quizás, como decía Wilde, hay sólo una cosa peor que hablen mal de ti… que no hablen.   

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2013-08-29&NewsID=237488&BodyID=0&PaginaId=13

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: