Archive for 26 octubre 2013

ROXANA Y FRANCO

octubre 26, 2013

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 26 de octubre de 2013)

Si esta elección hubiera sido entre Bachelet y Matthei habría sido un aburrimiento. Cierto, quizás algo de espacio hubiera habido para una discusión programática más profunda, pero tampoco es seguro: ambas candidatas son aversas al riesgo. Esta campaña tiene un sabor especial gracias al arroz graneado: a los postulantes que parecen comparsas. Marco, Sfeir, TJH, Israel, Claude. Pero quiero destacar especialmente el rol que juegan Franco Parisi y Roxana Miranda.

Probablemente ocupen el tercer y sexto lugar respectivamente, pero en lo que transmiten sus campañas está la fibra dramática de esta elección: los verdaderos dos Chile, el de la rabia y el del placer. No responden a las categorías tradicionales de izquierda y derecha tradicional. Son la rabia movilizadora y el hedonismo movilizador como narrativas biográficas. Por un lado, Roxana Miranda, portadora de un testimonio directo de injusticia típicamente latinoamericano. Por el otro lado, Franco Parisi, ícono epicúreo posmoderno, sensual y opulento. La rabia y el placer entendidos como motores de la acción política.

No todo es rabia versus placer. El deber también es un potente movilizador en política.  Bachelet y Matthei, por ejemplo, obedecen al deber. El deber de la responsabilidad y la culpa en caso de la ex presidenta: una coalición de miles de funcionarios que esperan recuperar sus puestos. Quedarse en Nueva York habría sido imperdonable para la cultura concertacionista. El deber del miedo al cambio sustantivo, en caso de la ex ministra del Trabajo: no es poco representar a una derecha temerosa del avance del progresismo, las demandas sociales y la percepción del debilitamiento de las vigas del modelo económico en las garras del relato auto-flagelante. Sin embargo el deber no es la vedette de la primera vuelta. Lo que dicen Bachelet y Matthei en los debates no revela nada que no sepamos. Los protagonistas, para bien o para mal, han sido otros: la rabia colectiva del sincero discurso poblacional y el placer del individualismo aspiracional como producto del sistema. 

En su exuberancia, Roxana y Parisi son las dos caras del nuevo Chile: la frustración y el hedonismo, la indignación y el exitismo como destinos cruzados de millones de chilenos. Por supuesto entre ellos se encuentra una amplia gama de grises: todos los otros candidatos y candidatas que encuentran que Chile no está tan mal pero tampoco tan bien. Pero en lo estrictamente simbólico, la dupla Roxana y Parisi son la clave para entender las complejidades del país que hemos construido. Son los márgenes que explican lo que ocurre adentro.

En una esquina, la dignidad del pueblo, el diagnóstico feroz, el vaso medio vacío y la reivindicación dramática de derechos esquivos; en la otra esquina, la satisfacción libremercadista, el reconocimiento a la movilidad social, la meritocracia en acción, un liberalismo frívolo con ojotas. La tentación fascista en un caso y la tentación populista en el otro. Me atrevo a decir que si los chilenos tuviésemos sólo a Roxana y Parisi en la papeleta presidencial, el resultado saldría bien empatado. 

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2013-10-26&NewsID=243039&BodyID=0&PaginaId=6

 

LOS INGLESES DE LATINOAMÉRICA

octubre 21, 2013

por Cristóbal Bellolio (publicada en revista Capital del 18 de octubre de 2013)

Un primer mandatario de derecha que se corre al centro para dolor de los duros de su sector. Una economía que crece por sobre el promedio de la OCDE pero que no le estaría alcanzando al oficialismo para retener el poder en las próximas elecciones. Al frente una oposición que lidera las encuestas y que vira a la izquierda con ofertones para la galería. ¿Chile? No, Gran Bretaña. Pero se parece bastante. En este artículo revisamos las similitudes entre el presente británico y el escenario político chileno.

Para comenzar, pongamos ojo en las figuras de David Cameron y Sebastián Piñera. Ambas internamente resistidas pero toleradas por su capacidad de llevar al poder a derechas acostumbradas a perder: veinte años para la Alianza por Chile, trece para los Tories.  Ambos también son un misterio para los medios que gustan de liderazgos fácilmente encasillables. Ideológicamente tanto Cameron como Piñera son una combinación de conservadurismo, liberalismo y pragmatismo. Un día el primero amenaza con cerrar las fronteras a la inmigración y al día siguiente anuncia su apoyo al matrimonio homosexual, causando evidente confusión en sus filas. Del segundo se puede decir lo mismo: sube impuestos por motivo del terremoto mientras habla de dios en sus discursos; desecha las demandas sociales de la calle mientras apunta con el dedo a los “cómplices pasivos” de la dictadura. Una nueva raza de gobernantes de derecha: los híbridos.

Tanto Cameron como Piñera fracasaron en sus proyectos originales. Los conservadores juraban dar inicio a una era basada en el relato de la Big Society, que finalmente no fue. Los piñeristas apostaban en dos frentes: en el instrumental, La Nueva Forma de Gobernar; en el sustantivo, una Nueva Derecha. Ninguna de las dos cosas realmente ocurrió, al menos como fueron preconcebidas. Pero los dos aprendieron que el arte del gobernar exitosamente no viene prescrito en ningún manual sino que más bien se aprende en el día a día, navegando en alta mar evadiendo los obstáculos para llegar a puerto.

En el desempeño económico los líderes de Chile y Gran Bretaña pueden estar satisfechos. Piñera terminará su cuatrienio con un promedio superior al 5,5% de crecimiento anual del PIB. Así el Presidente chileno cumple la promesa de despertar al jaguar noventero. David Cameron por su parte logra finalmente –se demoró más de lo previsto- recuperar la economía de la isla y alejar a Gran Bretaña de las penurias de la zona euro. Las proyecciones de crecimiento cifran la expectativa en torno a un 3%.

Lo interesante es que ni la ciudadanía chilena ni la británica parecen querer premiar a la centroderecha por sus méritos en este ámbito. Todo indica que en nuestro país la próxima presidenta a partir de marzo 2014 será Michelle Bachelet. Si esto se confirma en noviembre, la coalición de Piñera habrá sido apenas un paréntesis en La Moneda. Los británicos tienen elecciones parlamentarias recién en 2015. Pero si se realizaran hoy, los sondeos preliminares sugieren que los Tories ni siquiera obtendrían la primera mayoría relativa que consiguieron hace tres años (la que en cualquier caso no les alcanzó para formar gobierno por sí solos, viéndose en la obligación de recurrir a una resistida alianza con los Lib-Dems). Por cierto, Cameron tiene más tiempo para revertir la situación. Al fin parece despegar, dicen los analistas políticos. Para el oficialismo chileno en cambio es demasiado tarde.

Los adversarios también parecen comportarse en frecuencia similar. Los laboristas tienen nuevo líder y su nombre es Ed Milliband, Red Ed para los amigos (el Red viene por su comentada tendencia roja). El menor de los hermanos Milliband es un ácido crítico del New Labour que fue grito y plata en tiempos de Tony Blair pero que últimamente ha caído en severo descrédito al interior de la izquierda británica. El asunto de la guerra de Irak fue la punta del iceberg de un cuestionamiento ideológico más profundo. En Chile la denominada Nueva Mayoría toma una actitud igualmente distante de lo que hizo cuando se llamaba Concertación. La candidata Bachelet se desmarca incluso de su anterior período. Michelle versión 2013 está más a la izquierda de Bachelet 2009, cuando en su franja televisiva lo importante era destacar la estabilidad económica del país. Interesante que Red Ed le haya disputado y ganado el control del partido Laborista a su hermano David Milliband, prócer del New Labour y amigo personal de Andrés Velasco, ministro estrella de Bachelet 1.0.

Bachelet 2.0 y Ed Milliband, finalmente, han sido sometidos a la misma crítica: demasiado pródigos en promesas de campaña y ofertones electorales. En Gran Bretaña los laboristas propusieron congelar las cuentas de luz y gas durante los primeros quince meses de la nueva administración. En Chile la oposición se subió al carro de la gratuidad universitaria universal que exigía el movimiento estudiantil. Ambas políticas tienen costos, riesgos y podrían ser calificadas de populistas según algunos criterios, pero sin duda suenan melodiosas en los oídos del votante medio.

En síntesis, en el lejano país de Chile y en las tierras del otrora imperio británico la política trascurre por derroteros más o menos similares.

Link: http://www.capital.cl/opinion/los-ingleses-de-latinoamerica/

¿CUÁL FUE LA MEJOR FRANJA?

octubre 20, 2013

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 20 de octubre de 2013)

Para contestar es necesario tener un criterio de qué significa una buena franja. Algunos consideran que la clave es transmitir contenidos y propuestas. En el otro extremo están los que sostienen que el tiempo es tan escaso que el único objetivo es dejar en la cabeza del televidente una escena cómica o un ritmo pegajoso que sea asociable al candidato o candidata. Otros piensan que, siendo la política un asunto de emociones más que de razones, la pieza audiovisual tiene que ser lo suficientemente dramática para erizar los pelos. Están finalmente los que creen que la franja es el momento perfecto para contarle a los electores cuál es la historia personal del o la postulante a la presidencia. Probablemente la ideal tenga un poco de todo.

La de Marcel Claude tuvo la intención de despersonalizar la campaña. No sólo es una idea consistente con el eslogan “Todos a La Moneda” sino que además es lo que recomienda la prudencia cuando se tiene un candidato poco simpático. Alfredo Sfeir también trató de poner el asunto programático por sobre su propia figura. Pero en este caso pudo haber sido un error: la idea del “otro camino” sigue difusa y a su personaje se le puede sacar mucho más el jugo.

Ricardo Israel fue quizás el único que sacó una sonrisa con “despreocupado”, la parodia del comercial de AFP, porque repetir como loro el mantra “regionalista” no aporta mucho. Evelyn Matthei despolitizó sus minutos a la usanza clásica de la UDI: caras felices y música festiva. Las canciones de antes tenían un dejo a Diego Torres (el preferido de Piñera) mientras el tema actual tiene toda la onda de Ricky Martin. No sé qué es peor.

Roxana Miranda y Tomás Jocelyn-Holt jugaron la carta biográfica. No es mala idea tomando en cuenta que son poco conocidos a nivel nacional. En especial buscaron justificar por qué perseguir la presidencia no debería leerse como un capricho sino más bien una consecuencia lógica de sus interesantes biografías.

Michelle Bachelet se puso en otro nivel. Nada de guachaca. La prosa simple de la ex presidenta recorriendo el camino desde el aeropuerto a su casa disfrutando el viento en la cara mientras reconoce lo cambiado que está su Chile. Grandilocuente, una voz del cielo le pregunta: ¿por qué volviste Michelle? No alcanzó a tocar la fibra pero el mensaje quedó clarito: como un Mesías posmoderno volvió a este país tierroso a pasar malos ratos y a sacrificarse por nosotros porque nos ama con su inmenso amor.

Marco Enríquez-Ominami se creyó el cuento de que había que madurar. Muy presidencial se instaló en una oficina con muebles maderosos y –milagro- una corbata que ya no es negra sino roja (casi) republicana. Ganó en rostros, sin duda. Para el final dejemos al novato Franco Parisi que entre pito y flauta tuvo a mi juicio la franja más redonda. En un país algo temeroso de la ostentación, Parisi llegó a un cité de clase media blandiendo las llaves de su porsche. Le fue a pedir trabajo a una señora jubilada que le hizo varias preguntas incómodas. Parisi tuvo una conversación en su estilo y le prometió que lo dejaría todo por Chile. Incluido el porsche, que ahora está a la venta.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2013-10-20&NewsID=242342&BodyID=0&PaginaId=17

CAMBIANDO EL BINOMINAL

octubre 16, 2013

por Daniel Brieba (publicada en Voces de LT el 15 de octubre de 2013)

inasistencia

Sabemos que el sistema electoral binominal tiene severos defectos de competitividad e inclusión. Por ello, el hecho de que al fin el Congreso se esté mostrando abierto a cambiarlo es una señal esperanzadora. Como suele suceder, sin embargo, la propuesta de reforma en discusión tiene sus propios bemoles, y difícilmente llenará el gusto académico o el de quienes aspiran a un giro radical en nuestras reglas electorales. No obstante, la pregunta relevante es si esta reforma constituye una mejoría suficiente al actual estado de cosas.

Básicamente, la reforma propone transformar el binominal en un sistema proporcional moderado mediante una combinación de aumento de parlamentarios y de fusión de distritos y circunscripciones. En la Cámara pasaríamos de los actuales 60 distritos escogiendo a dos diputados cada uno, a 30 distritos escogiendo entre dos y seis, para un total de 134 diputados. En el Senado pasaríamos de 38 a 44 senadores, con 10 circunscripciones escogiendo dos senadores, y seis escogiendo a cuatro. Además, cada pacto podrá presentar dos candidatos más que la cantidad de cupos que haya para llenar.

No cabe duda que la propuesta trae buenas noticias. El aumento en dos de los cupos dentro de cada lista dificultará el bloqueo de candidaturas por parte de dirigencias partidarias y constituye una solución de más impacto que las primarias voluntarias al problema de la falta de competencia al interior de cada pacto.

Asimismo, al escogerse más parlamentarios en muchos distritos y varias circunscripciones, aumentará la competencia entre las grandes coaliciones, disminuirá la posibilidad de empate en el Senado y se abre una puerta de entrada a terceras fuerzas para poder aspirar a cupos, bajando las barreras de entrada y permitiendo cierta oxigenación del Congreso.

Sin embargo, la reforma también tiene costos. Por una parte, mantiene intacto el binominal en nada menos que 10 circunscripciones senatoriales, lo cual morigera sus efectos pro-competencia. Por otra, al escogerse más parlamentarios por distrito, lógicamente se tiende a perder lo que la literatura llama la representación geográfica personalizada, es decir, líneas claras de identificación entre los electores de un distrito y sus (pocos) parlamentarios. Particularmente, en los centros urbanos donde se escojan seis diputados y cuatro senadores  se puede diluir la rendición de cuentas de éstos ante un electorado sobrecargado de candidatos y representantes, y bien se puede terminar, paradójicamente, aumentando la distancia entre ciudadanía y Parlamento.

En suma, un sistema proporcional como el propuesto constituye un necesario paso adelante en términos de competencia e inclusión, si bien existe el riesgo de una menor rendición de cuentas de los parlamentarios en los distritos más grandes. Lo paradójico es que un sistema mixto bien diseñado -incluso sin redistritaje- lograría más competencia, más inclusión y a menor costo en términos de representación geográfica personalizada, por lo que sería ideal moverse en esa dirección. No obstante, ello debiera hacerse teniendo presente que no llegar a acuerdo y volver así al binominal sigue siendo la peor alternativa sobre la mesa.

Link: http://voces.latercera.com/2013/10/15/daniel-brieba/cambiando-el-binominal/?utm_source=twitter_cm

Entrevista para Closer TV

octubre 15, 2013

Entrevista realizada el 27 de agosto de 2013 en Santiago

LOS GOLES SE HACEN, NO SE MERECEN

octubre 13, 2013

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 13 de octubre de 2013)

No fue el viernes que esperábamos en materia deportiva. La selección nacional de fútbol ganaba por tres goles en Barranquilla y dejó escapar el triunfo que nos clasificaba directamente al Mundial de Brasil en los 45 minutos finales. Horas antes, a Chile le dieron vuelta otro partido: durante la semana el gobierno había creado un ambiente de optimismo en torno a la votación que zanjaría la sede de los Juegos Panamericanos 2019, pero el resultado fue contundentemente inverso. La ministra Cecilia Pérez se mostraba confiada en conseguir los 29 votos necesarios. Sin embargo en la primera ronda Lima consiguió 31 contra 9 de Santiago, 9 de Ciudad Bolívar (Venezuela) y 8 de La Punta (Argentina). Una paliza por dónde se le mire.

La propia vocera se trasladó a Canadá a fortalecer el lobby del comité olímpico chileno porque en sus palabras los chilenos “se merecen” hospedar estos Juegos. Nuestra delegación optó por el melodrama y cerró su presentación con la intervención de uno de los 33 mineros. En cambio los peruanos se concentraron en perseguir los votos claves y concluyeron con una exposición técnicamente redonda para terminar por hacer evidente que tenían una mejor candidatura. Por supuesto que hubo pena en La Moneda: el Presidente Piñera le ha puesto pino al deporte y quería llevarse esta victoria. Pero como bien lo sabe la futbolera ministra Pérez, para ganar los partidos los goles hay que hacerlos y no merecerlos. No sería malo anotar esa lección en el cuaderno de expectativas para lo que se viene en La Haya.

La derrota estrepitosa en Toronto reflota la pesadilla de la actual administración: cantar victoria antes de tiempo y terminar dando explicaciones. Levantar expectativas y no ser capaz de cumplirlas. Prometer mucho y mostrar menos. Y sabemos que por la boca muere el pez. Puede ser un juicio injusto pero es difícil combatir contra tanta evidencia: desde “hemos hecho más en 20 días que en 20 años” hasta “este será el mejor censo de la historia”, el gobierno ha delatado un patrón de incontinencia de ansiedad celebratoria. La Moneda de Piñera padece lo que bien podría llamarse el síndrome cruzado: llegar al partido definitorio con el cotillón bajo el brazo y terminar pateando la perra en el camarín de los perdedores.  

Algunos dirán que fue un error que el gobierno se haya comprometido con una escaramuza que, bien analizada, no tenía por donde acabar en abrazos. Pero tampoco suena bien la idea de políticos apostando siempre sobre seguro. No es malo que el Presidente actúe por convicciones aunque a veces sean un tanto ingenuas (el rescate de San José es el mejor ejemplo que a veces se consigue lo improbable). Pero para eso hay que trabajar mejor: Lima perdió la votación para ser Sede 2015 y construyó su red de apoyo desde entonces. El discurso oficial –y el periodismo deportivo chauvinista- debió reconocer que el favorito era otro y que éstas son inversiones que reditúan en el largo plazo.

 Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2013-10-13&NewsID=241566&BodyID=0&PaginaId=21

 

MERKEL Y LA DC CHILENA

octubre 11, 2013

por Cristóbal Bellolio (publicada en revista Capital del 4 de octubre de 2013)

Un “fantástico súper triunfo”, como lo llamó la propia Canciller Angela Merkel, obtuvo la Unión Demócrata Cristiana de Alemania en las recientes elecciones del domingo 22 de septiembre. Con un 42% de las preferencias quedó a un paso de conformar mayoría absoluta parlamentaria, incluso tomando en cuenta la caída estrepitosa de sus socios de coalición. Merkel se asegura así otros cuatro años, que se suman a los ocho que ya lleva conduciendo los destinos de la economía más poderosa de Europa. Y aunque en el resto del continente la miran con hostilidad por condicionar los paquetes de rescate a que los países deficitarios ejecuten severas políticas de austeridad, sus compatriotas le agradecen la mano dura que no sólo provee a los germanos de estabilidad sino que a estas alturas también está salvando al euro como moneda común.

Celebrando un triunfo ¿ajeno?

La pregunta que nos convoca es si acaso la DC chilena puede aplaudir como propia la victoria de su homónima alemana o, por el contrario, comete una patudez política toda vez que el partido de Angela Merkel parece ubicarse a la derecha del espectro político de ese país.

La primera tesis tiene fundamentos desde el punto de vista afectivo. La CDU alemana ha sido históricamente un referente, y un buen amigo, para la DC chilena. La fundación Konrad Adenauer, además, financia las actividades de instituciones chilenas ligadas al pensamiento democratacristiano. Por si fuera poco los líderes de ambos partidos sostienen encuentros cada vez que cruzan el océano. El último lo sostuvo hace poco el entonces postulante falangista Claudio Orrego de gira por Alemania.

También hay cierto piso para decir que existen coincidencias ideológicas. La CDU es un partido reformista que si bien confía en las bondades de la economía de mercado no se matricula en denominada ortodoxia neoliberal. Es probable en todo caso que los alemanes sean menos culposos y vacilantes que sus pares chilenos a la hora de reconocerse liberales en este ámbito. Mal que mal estaban aliados con un partido que llevaba orgulloso ese nombre. En torno a la agenda valórica ambos referentes democratacristianos se resisten al progresismo que clama por aborto y matrimonio homosexual, entre otras demandas de vanguardia.

Hasta aquí, todo bien. La sintonía se desafina cuando se constata que la CDU ocupa el espacio derecho del eje político alemán y nuestra DC es parte de una alianza de centroizquierda que hoy se extiende hasta el Partido Comunista. Hace poco la propia Merkel manifestó su extrañeza frente al fenómeno de una “Nueva Mayoría” que sería impensable en el viejo continente. En sus tierras el rival a vencer es justamente la socialdemocracia, que a todo esto se acaba de empinar sobre el 25% de los sufragios. Esto no quiere decir que la tienda de Merkel sea necesariamente la derecha; son los pequeños partidos nacionalistas –generalmente euroescépticos y antiinmigración- los que se ubican en ese extremo. La CDU es básicamente un partido centrista que dadas las condiciones del mapa político se posiciona históricamente como adversario electoral de las fuerzas de izquierda. Este no es un fenómeno aislado en Europa, donde las derechas dominantes son por lo general más moderadas y orientadas al centro que las que conocemos en Latinoamérica.

¿Es posible emular el fenómeno Merkel?

A partir del análisis anterior emergen dos interrogantes adicionales. Primero, si la DC chilena está políticamente capacitada para seguir los exitosos pasos del conglomerado de Angela Merkel. Segundo, si la DC chilena podría ocupar un espacio en el espectro derecho del sistema de partidos. Ambas respuestas, a mi juicio, son negativas.

Parte importante del resonante triunfo de la CDU se debe a los atributos personales de su líder. La DC chilena, en cambio, carece de una figura de esa estatura. La tuvo hace décadas en Eduardo Frei Montalva, curiosamente el único falangista nacional que en los ’60 pudo instalar a su partido en el gobierno sin alianzas ni coaliciones. Sin cambiar “una coma de su programa”, como le gustaba decir. Tal como Adenauer en los ’50 y la Merkel el día de hoy. Los magros resultados de Orrego en la pasada primaria hablan por sí solos del difícil momento que vive el mundo democratacristiano si de proyectar liderazgos de talla presidencial se trata.

Pero no es sólo una cuestión de nombres. La performance electoral del partido viene a la baja desde los ’90 a la fecha. Las repercusiones han sido evidentes: después de haber sido el partido central de la Concertación durante una década, su peso específico relativo ha menguado considerablemente en su interior. Sus dos últimos presidentes –Lagos y Bachelet- han salido del PS-PPD. El que rompió la racha en 2010 fue un DC. Lo dramático es que no hay pistas serias que permitan presagiar que esto se revertirá en el futuro. Por el contrario, pena el fantasma del encorvamiento generacional de su electorado y la ausencia de una batalla ideológica donde el partido tenga una misión identificable y seductora. Es decir, puede ocurrirle lo que ya le pasó al radicalismo chileno.

Con respecto a la segunda interrogante, y contra los sueños húmedos del Presidente Piñera y Carlos Larraín, por dos razones es muy poco probable que la DC se incorpore a una alianza con los actuales partidos de la derecha criolla. La razón de corto plazo tiene nombre y apellido: Augusto Pinochet. Independiente de cuántos democratacristianos apoyaron el golpe de 1973, lo determinante es que en 1988 estuvieron en el lote de partidos que le dijo “NO” al dictador. Eso marcó a fuego a dos generaciones –sino tres- de militantes y simpatizantes falangistas. Dibujó su mapa de lealtades de tal manera que cualquier entendimiento político profundo con la derecha sólo se puede dar cuando los protagonistas del pasado pasen a retiro. Mientras prohombres de la DC que fueron exiliados y hostigados por el régimen militar sigan en funciones, mientras esté vivo el recuerdo de las movilizaciones ochenteras y mientras se siga cantando la gesta épica del plebiscito que derrotó a Pinochet, no hay ningún camino que conduzca al partido de Ignacio Walker a la derecha (tomando en cuenta que en ésta también sobreviven activos defensores de la dictadura).

La segunda razón es atávica: la DC nace de la escisión de un grupo de jóvenes conservadores que en 1938 se niegan a votar por el candidato presidencial de sus padres. El origen del partido se aloja en el cuestionamiento a la derecha de la cual hasta entonces formaban parte, por su incapacidad para entender la complejidad de la cuestión social y las resonancias morales de la doctrina social de la Iglesia. Décadas más tarde otro influyente grupo de democratacristianos quiso virar más a la izquierda todavía: de esa costilla nació el MAPU. Y así hasta Radomiro Tomic, que se propuso llevar a su partido un poco más allá de las fronteras freiristas. Pareciera que la DC no puede volver a la derecha porque su historia es justamente una afirmación de su rebelión contra ella. 

 Link: http://www.capital.cl/opinion/merkel-y-la-dc-chilena/

BUSCANDO AL DAVID PARA GOLIAT

octubre 10, 2013

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 10 de octubre de 2013)

Como no es misterio que Michelle Bachelet llegará en primer lugar en noviembre y tomando en cuenta que los números no han sido auspiciosos para la candidata aliancista Evelyn Matthei, la batalla por el segundo lugar todavía está abierta. Al menos ese fue el tono del debate que ayer organizó la Asociación Nacional de la Prensa y transmitió CNN: buscando al David que enfrente al Goliat electoral llamado Bachelet.

En ese sentido la perdedora fue la propia Matthei. La ex ministra del trabajo se niveló con los llamados candidatos chicos y no fue capaz de reflejar ninguna distancia a través de sus respuestas. Malgastó sus intervenciones en detalles técnicos sin prestar atención a la máxima política que enseña que los votos se ganan tocando la fibra. Estuvo fría incluso en la arenga final. Para peor, le permitió a Franco Parisi acercarse peligrosamente. Con su aprendido discurso contra el duopolio y los apitutados, Parisi consolidó su posición como desafiante.

Marco Enríquez-Ominami supo salirse del juego fratricida. Entendió que pelear entre los chicos no reeditaba. Se trató de ubicar por sobre la controversia y sin perder la energía estuvo limpio en sus respuestas. Se autoproclamó el fundador del movimiento renovador de la política chilena y hasta mejoró la dicción. 

Marcel Claude padece un problema de carácter evidente, que se ve agravado por vocear un discurso tan crítico del estado actual del país. Salvo en su reflexión latinoamericanista –donde expuso algo parecido a un sueño- todo lo demás fue negativo. Roxana Mirada no fue mucho más positiva. A ratos parecía que tenía la lágrima en la garganta a punto de quebrarse en sincero llanto. Con una potencia testimonial y un relato poblacional inédito en estas lides presidenciales, la candidata del Partido Igualdad se robó la película. Tanta rabia transmitía contra el sistema capitalista que a veces sus soluciones se volvían macabras: “exigimos que se vayan” o “cárcel para todos”. Pringó al pacto de Michelle como “la Nueva Pillería”.

Otro que le dio duro a la ex presidenta fue Tomás Jocelyn-Holt. Petrolero, partió disperso y atolondrado. Terminó fino y certero en sus minutos finales. Alfredo Sfeir y Ricardo Israel, para terminar, fueron dos caballeros a la antigua. Sin prepotencia, con buenos modales y apelaciones a la ética pública. Nada del otro mundo para pretender el duelo final con la gran ausente. 

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2013-10-10&NewsID=241321&BodyID=0&PaginaId=14

MICHELLE: MIENTRAS MENOS DEBATES, MEJOR

octubre 9, 2013

por Cristobal Bellolio (publicada en Las Ultimas Noticias del 6 de octubre de 2013)

Tenemos dos debates presidenciales confirmados. El primero es organizado por la Asociación Nacional de la Prensa (ANP)  y tendrá lugar en La Serena el próximo miércoles 9 de octubre. El segundo corre por cuenta de la Asociación Nacional de Televisión (ANATEL) y está fijado en jornada doble –con tanto candidato se hacía poco una sola tanda- para el 29 y 30 de este mes.

Lamentablemente el primer debate contará con ocho candidatos en vez de los nueve que competirán en noviembre. El comando de Michelle Bachelet mandó un e-mail excusándose de participar por razones de agenda. No parece un justificativo muy válido: todos los candidatos deben haber ajustado sus agendas para participar en estos encuentros, todos deben haber cancelado algún otro compromiso, dudo que alguno haya confirmado sólo porque justo iba pasando por la Recova esa tarde. La ciudadanía tiene pocas instancias reales para ver a los postulantes a La Moneda contrastar directamente sus argumentos. Por lo tanto escabullir los debates principales es una mala práctica en democracia. Esto es más grave que abstenerse de bautizar un completo (http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2013-10-05&PaginaId=18&bodyid=0). Lo dijimos respecto al ex alcalde Cristián Labbé en las municipales del 2012 y lo repetimos ahora respecto de Bachelet o cualquier otro candidato que sistemáticamente rehúya discutir sus ideas de cara al país.

Presionada por Marco Enríquez-Ominami –que acusó a la ex presidenta de esconderse- Bachelet añadió que participará en los debates que pueda pero que “también es importante estar con la gente”. Por cierto que lo es. Sin embargo en ese escenario nadie la exige mucho: en terreno recibiendo el cariño de los chilenos Michelle es una estrella. Si la cosa se llega a poner peluda –lo que su equipo de avanzada trata cuidadosamente de evitar- siempre se puede zafar con una sonrisa o un par de generalidades. Como además va por lejos primera en todos los sondeos, sus asesores le deben aconsejar que se exponga lo menos posible al fuego de los candidatos menores. Justamente porque va punteando la carrera –y todos quieren bajar al primero- y porque ya fue presidenta –y tiene que responder por lo que hizo y no hizo- los otros ocho candidatos van tras ella.  Mientras menos roce tenga con ellos, mejor para el bacheletismo sobreprotector.

Bachelet tiene razón al sugerir que la televisión y los medios escritos no lo son todo. El problema es que dejó pagando al debate que organizaban los diarios regionales y que desde hace un tiempo se ha consolidado como el –único- espacio donde los temas de regionalización son protagonistas. La Concertación hizo muchas cosas buenas por Chile pero avanzar sustantivamente en descentralización no fue una de ellas. Por tanto hay una deuda adicional que la candidata de esta Concertación remasterizada debería asumir.

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2013-10-06&NewsID=240856&BodyID=0&PaginaId=14