LOS INGLESES DE LATINOAMÉRICA

por Cristóbal Bellolio (publicada en revista Capital del 18 de octubre de 2013)

Un primer mandatario de derecha que se corre al centro para dolor de los duros de su sector. Una economía que crece por sobre el promedio de la OCDE pero que no le estaría alcanzando al oficialismo para retener el poder en las próximas elecciones. Al frente una oposición que lidera las encuestas y que vira a la izquierda con ofertones para la galería. ¿Chile? No, Gran Bretaña. Pero se parece bastante. En este artículo revisamos las similitudes entre el presente británico y el escenario político chileno.

Para comenzar, pongamos ojo en las figuras de David Cameron y Sebastián Piñera. Ambas internamente resistidas pero toleradas por su capacidad de llevar al poder a derechas acostumbradas a perder: veinte años para la Alianza por Chile, trece para los Tories.  Ambos también son un misterio para los medios que gustan de liderazgos fácilmente encasillables. Ideológicamente tanto Cameron como Piñera son una combinación de conservadurismo, liberalismo y pragmatismo. Un día el primero amenaza con cerrar las fronteras a la inmigración y al día siguiente anuncia su apoyo al matrimonio homosexual, causando evidente confusión en sus filas. Del segundo se puede decir lo mismo: sube impuestos por motivo del terremoto mientras habla de dios en sus discursos; desecha las demandas sociales de la calle mientras apunta con el dedo a los “cómplices pasivos” de la dictadura. Una nueva raza de gobernantes de derecha: los híbridos.

Tanto Cameron como Piñera fracasaron en sus proyectos originales. Los conservadores juraban dar inicio a una era basada en el relato de la Big Society, que finalmente no fue. Los piñeristas apostaban en dos frentes: en el instrumental, La Nueva Forma de Gobernar; en el sustantivo, una Nueva Derecha. Ninguna de las dos cosas realmente ocurrió, al menos como fueron preconcebidas. Pero los dos aprendieron que el arte del gobernar exitosamente no viene prescrito en ningún manual sino que más bien se aprende en el día a día, navegando en alta mar evadiendo los obstáculos para llegar a puerto.

En el desempeño económico los líderes de Chile y Gran Bretaña pueden estar satisfechos. Piñera terminará su cuatrienio con un promedio superior al 5,5% de crecimiento anual del PIB. Así el Presidente chileno cumple la promesa de despertar al jaguar noventero. David Cameron por su parte logra finalmente –se demoró más de lo previsto- recuperar la economía de la isla y alejar a Gran Bretaña de las penurias de la zona euro. Las proyecciones de crecimiento cifran la expectativa en torno a un 3%.

Lo interesante es que ni la ciudadanía chilena ni la británica parecen querer premiar a la centroderecha por sus méritos en este ámbito. Todo indica que en nuestro país la próxima presidenta a partir de marzo 2014 será Michelle Bachelet. Si esto se confirma en noviembre, la coalición de Piñera habrá sido apenas un paréntesis en La Moneda. Los británicos tienen elecciones parlamentarias recién en 2015. Pero si se realizaran hoy, los sondeos preliminares sugieren que los Tories ni siquiera obtendrían la primera mayoría relativa que consiguieron hace tres años (la que en cualquier caso no les alcanzó para formar gobierno por sí solos, viéndose en la obligación de recurrir a una resistida alianza con los Lib-Dems). Por cierto, Cameron tiene más tiempo para revertir la situación. Al fin parece despegar, dicen los analistas políticos. Para el oficialismo chileno en cambio es demasiado tarde.

Los adversarios también parecen comportarse en frecuencia similar. Los laboristas tienen nuevo líder y su nombre es Ed Milliband, Red Ed para los amigos (el Red viene por su comentada tendencia roja). El menor de los hermanos Milliband es un ácido crítico del New Labour que fue grito y plata en tiempos de Tony Blair pero que últimamente ha caído en severo descrédito al interior de la izquierda británica. El asunto de la guerra de Irak fue la punta del iceberg de un cuestionamiento ideológico más profundo. En Chile la denominada Nueva Mayoría toma una actitud igualmente distante de lo que hizo cuando se llamaba Concertación. La candidata Bachelet se desmarca incluso de su anterior período. Michelle versión 2013 está más a la izquierda de Bachelet 2009, cuando en su franja televisiva lo importante era destacar la estabilidad económica del país. Interesante que Red Ed le haya disputado y ganado el control del partido Laborista a su hermano David Milliband, prócer del New Labour y amigo personal de Andrés Velasco, ministro estrella de Bachelet 1.0.

Bachelet 2.0 y Ed Milliband, finalmente, han sido sometidos a la misma crítica: demasiado pródigos en promesas de campaña y ofertones electorales. En Gran Bretaña los laboristas propusieron congelar las cuentas de luz y gas durante los primeros quince meses de la nueva administración. En Chile la oposición se subió al carro de la gratuidad universitaria universal que exigía el movimiento estudiantil. Ambas políticas tienen costos, riesgos y podrían ser calificadas de populistas según algunos criterios, pero sin duda suenan melodiosas en los oídos del votante medio.

En síntesis, en el lejano país de Chile y en las tierras del otrora imperio británico la política trascurre por derroteros más o menos similares.

Link: http://www.capital.cl/opinion/los-ingleses-de-latinoamerica/

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