¿BACHELET, MATTHEI O NINGUNA DE LAS ANTERIORES?

por Cristóbal Bellolio (publicada en revista Capital del 29 de noviembre de 2013)

Otra vez me quedé sin candidato. Con Andrés Velasco fuera de competencia después de las primarias y Marco Enríquez-Ominami desplazado al –honroso- tercer lugar en las elecciones presidenciales, tengo que decidir como ciudadano si votar por Michelle Bachelet o por Evelyn Matthei. Antes de pasar a los argumentos sustantivos hago dos prevenciones. La primera es que realmente no puedo votar porque los chilenos residentes en el exterior somos privados de nuestro derecho constitucional al sufragio. La disyuntiva es sin embargo una ficción válida si uno se considera un ciudadano motivado por la discusión pública e interesado por influir en ella con sus opiniones. La segunda prevención va contra aquellos que con acotada inteligencia piensan que uno es un camaleón por ir cambiando de candidato según van pasando las elecciones. Coincidiremos en que suena raro votar por candidatos distintos si disputan las mismas elecciones con menos de un mes de diferencia. Pero no es el caso. Cuando nuestras preferencias originales o ideales quedan en el camino es lógico evaluar las fortalezas y debilidades de las alternativas que siguen en carrera. Algunos le llaman a esto “votar por el mal menor”. Yo lo veo de otro modo: seguir interesado en participar me parece una demostración de responsabilidad cívica y consciencia republicana.  Entonces, ¿Michelle o Evelyn?

Permítanme darme otra vuelta. Hice en Twitter una pregunta jodida: ¿debemos los ciudadanos votar por quien nos conviene personalmente o por quien le conviene al país? La mitad me respondió que el dilema era irreal porque necesariamente lo que es bueno para Chile será bueno para nosotros. La otra mitad consideró que ambos intereses perfectamente podían diferir y en ese caso había que tomar una vía u otra. Unos pocos me señalaron que no existía ninguna entelequia llamada bien común y que todo se reducía a beneficios individuales.

¿Por qué esta pregunta? Porque sospecho que si se trata de votar según lo que me conviene a mí debería votar por Bachelet y si se trata de votar según lo que le conviene a Chile mi voto debería ir para Matthei. Puede leerse contraintuitivo y por eso paso a explicar.

Desde una perspectiva individualista podría decir que mis necesidades materiales están cubiertas y lo que realmente me interesa es avanzar en dimensiones inmateriales: mayor respeto a la diversidad, separación Estado e Iglesia, derechos de autodeterminación reproductiva, libertades individuales, etcétera. Llamémosle agenda valórica progresista. Bachelet es sin duda una mejor opción en este sentido. En cambio, desde una mirada país, no me queda en absoluto claro que un segundo gobierno de Bachelet sea mejor que la continuación de la derecha en el poder. Piñera ha cumplido las expectativas de crecimiento y gozamos de tasas de empleo históricas. Agrandar la torta y dar trabajo son elementos claves a la hora de reducir la pobreza y entregar más oportunidades a los sectores menos aventajados de la distribución. Creo que Matthei puede ser más exitosa en ese sentido.

Esta es sin duda una súper-simplificación de una ecuación mucho más compleja. Mi ejercicio puede ser sometido a innumerables objeciones. Resumo dos. Primero, que la agenda valórica progresista (a la cual podemos sumar ciertas reformas políticas que me parecen imprescindibles) no sólo me benefician a mí sino a Chile entero. Como ciudadano aparentemente lúcido y bienintencionado yo podría esperar que mis intereses coincidieran con los mayoritarios. Pero los grupos conservadores sin duda discreparían de esta afirmación. Por otro lado, mis razones “pensando en Chile” tendrían un fundamento estrechamente economicista. Adicionalmente, quizás los chilenos ya se cansaron del énfasis pro-crecimiento y quieren pasar de una buena vez a la fase de la redistribución. Seguramente eso es lo que piensan los que votan Bachelet convencidos de que ella asegura mejor calidad de vida para todos. Yo me reservo el derecho del escepticismo.

Acepto que es muy extraño que alguien haga estos experimentos mentales para decidir por quién votar en la siguiente ronda. Y por lo visto no permiten arribar a ninguna conclusión irrefutable. El criterio tendrá que ser otro.

Matthei rejuveneció su equipo y según entiendo va en busca del voto centrista-liberal. Tiene la pista pesada: todo lo que hizo en primera vuelta fue en sentido contrario. Hay un problema de credibilidad evidente. Nos busca ahora porque nos necesita, hace dos semanas no le importábamos. Se huele un oportunismo poco sincero. Además esto ya lo vivimos con Piñera, que una vez en el poder no fue capaz de cumplir. No hay razón para pensar que con Matthei será distinto. Le perdí la fe. Si la UDI y RN están el gobierno las fuerzas conservadoras siempre ganarán la batalla interna. Agrego que la participación de ambos partidos acompañando a Piñera fue tan lamentable que no me gustaría verlos haciendo lo mismo (*).

Bachelet vuelve a La Moneda con una coalición con nombre nuevo pero cuyos tótems siguen siendo los mismos de la vieja Concertación. Todo Chile ha sido testigo de cómo se han comportado como oposición. Entiendo que la política es un juego rudo, pero el doble estándar crónico y la deshonestidad intelectual desatada de algunos de sus líderes me parecen vicios dignos de sanción ciudadana. Da la impresión que todos sus esfuerzos han sido dirigidos a la tarea de torpedear al Presidente y su gobierno. La incapacidad de reconocer los aspectos positivos del rival me resulta una marca indeleble del elenco que acompaña a la ex presidenta. Tampoco abrigo esperanzas en la erradicación de las ya célebres malas prácticas. En síntesis, tengo una diferencia ético-política antes que programática con ellos.

¿Qué me queda? En este escenario, no me quedaría más que anular o dejar el voto en blanco. 

Link: http://www.capital.cl/opinion/bachelet-matthei-o-ninguna-de-las-anteriores/

(*) Como resulta evidente del tenor del texto, esta reflexión fue escrita días antes que la candidata Matthei sostuviera que no promovería ninguna legislación o política contra la Biblia. Si hubo alguna vez una mínima esperanza respecto de su apertura liberal, lo que ocurrió después acabó por cerrar todas las puertas. 

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Una respuesta to “¿BACHELET, MATTHEI O NINGUNA DE LAS ANTERIORES?”

  1. Eduardo Troncoso Says:

    Estimado,
    Ej: los altos sueldos en minería y los altos costos de la mano de obra en construcción ha subido de precio el mercado inmobiliario, que las personas tengan sueldos dignos y gran cobertura de trabajo a mi me ha perjudicado al comprar una casa, si Bachelet fuera presidenta a mi personalmente me convendría más , pero voto por Matheii porque creo q es mejor para mis compatriotas que no tienen trabajo y esperan subir sus sueldos.

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