LECCIONES DESDE LA HAYA

por Cristóbal Bellolio (publicada en Las Últimas Noticias del 28 de enero de 2013)

Fue como después de las elecciones: todos ganaron (algo). Perú celebró que la Corte Internacional de Justicia accediera a parte de sus pretensiones extendiendo sus derechos económicos sobre los mares aledaños. Chile por su parte se conformó con consolidar su límite marítimo desde el Hito 1 hasta las 80 millas, lo que otorga certeza jurídica sobre sus fronteras. Aunque a partir del fallo de La Haya se pierde parte importante de la llamada Zona Económica Exclusiva, los chilenos pueden estar tranquilos que no están obligados a ceder un metro de soberanía mientras se retienen las aguas más ricas para la pesca. No me voy a extender más porque no soy experto en derecho internacional ni cartógrafo. Lo que me interesa es otra cosa: cuáles son las lecciones que podemos sacar de todo esto.

Primero, está el asunto de las expectativas. En forma irresponsable algunos de nuestros políticos señalaron que el fallo se habría filtrado: según ellos no habría otra manera de interpretar las calles embanderadas en Lima. Pero quedó claro que filtración no hubo. Por el contrario, el ambiente triunfalista de los peruanos bien pudo sufrir un traspié porque su victoria fue apenas parcial. El gobierno chileno pareció –al fin- más atinado: bajó las expectativas dentro de lo razonable y por eso el fallo no parece tan malo.

Segundo, la manía de achacar culpas. Algunos responsabilizan a Bachelet por acceder a la resolución de esta controversia por vía judicial. Otros comentarios apuntan a Piñera por conducir una mala defensa de nuestros argumentos. Ambos se equivocan. Los países serios y civilizados van a tribunales cuando tienen diferencias. Querer salirse de los foros y reglas multilaterales porque no nos gusta un resultado es primitivo. Este gobierno, por lo demás, mantuvo la estrategia que seguían los representantes de Chile sin hacer modificaciones sustantivas. Bachelet y Piñera estuvieron a la altura y lo confirmaron ayer con sus declaraciones.

Tercero y final, es indesmentible que a Chile le toca la parte más difícil. Tiene que renunciar a zonas marítimas que antes utilizaba libremente. Sin embargo yo recomendaría ver el vaso desde otro ángulo: Chile tendría que entregar zonas que en derecho nunca le pertenecieron. La Corte de La Haya no es un órgano conspirativo anti-chileno que busca achicar nuestro territorio. Tomaron los antecedentes disponibles y sentenciaron conforme a ellos: Perú bien podía tener razón. Es una de esas complejas situaciones donde uno tiene que decidir entre el amor incondicional a la patria y el respeto irrestricto a la justicia. Ambos son sentimientos nobles. Pero los que creen en la superioridad de un argumento porque viene de suelo nacional abrazan irreflexivamente lo primero, y de esa manera le hacen el juego al chauvinismo barato, la beligerancia a flor de piel y hasta un insólito racismo entre pueblos mestizos.

No digo que en Perú sean mejores. Es cosa de leer algunas de sus portadas para darse cuenta que no lo son. Pero es más factible exigirles a nuestros compatriotas. Lo que pasó ayer debería servir para alimentar perspectivas de futuro en la cooperación vecinal y para identificar las cabezas de pistola que nos avergüenzan con su comportamiento. 

Link: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2014-01-28&NewsID=256885&BodyID=0&PaginaId=8

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