¿LIBERALES O LIBERTARIOS?

por Cristóbal Bellolio (publicada en Ciudad Liberal el 6 de febrero de 2014)

En una reciente columna, mi amigo Jorge Gómez intenta hacer algunas observaciones a mi previa pretensión de establecer mínimos ideológicos comunes para el proyecto político liberal que supuestamente emprende vuelo en Chile. Intenta, pero falla. No porque mis ideas sean irrebatibles, sino porque apunta a un blanco distinto.

La mayoría de los argumentos que expresa son idénticos a los míos, incluso literalmente. Sin embargo discrepamos en una cuestión relevante y Gómez hace bien en resaltarla: mientras yo afirmo que la libertad tiene prioridad pero puede restringida cuando la sociedad elabora justificaciones a la altura, Gómez señala que la libertad individual debe prevalecer siempre (salvo por cierto en caso de afectación de derechos de terceros). La columna de Jorge Gómez es oportuna para ilustrar la humilde escaramuza intelectual que dos auténticos bandos -liberales versus libertarios- suelen revivir cada cierto tiempo a través de las redes sociales.

La idea que la libertad individual debe prevalecer siempre no es liberal sino esencialmente libertaria. En la filosofía política contemporánea –al menos en la anglosajona- se denomina libertarios a quienes abogan por un Estado Mínimo cuyas funciones se acotan, en palabras de Robert Nozick, a la protección contra la violencia, el robo, el fraude y la violación de contratos. Cualquier Estado más grande que eso sería, para esta tradición, injustificable.

Los liberales coinciden en muchas cosas con los libertarios. Ambos creen, entre otras cosas, que el poder político no tiene autoridad para imponer sus criterios sobre lo que constituye una vida moralmente buena. Pero la teoría liberal contemporánea –desde Rawls en adelante- se toma muy en serio el problema de la justicia como imparcialidad, o cómo las condiciones de partida son determinantes en la distribución de recompensas sociales que no pueden justificadas apelando al mérito. Por ello se les llama también liberal-igualitarios: son liberales que creen que las sociedades justas tienen una cierta obligación de redistribuir recursos y oportunidades. Al hacerlo, inevitablemente afectan la libertad individual de las personas. En esto seguimos a sir Isaiah Berlin -uno de los liberales más notables del siglo XX- que sostenía que la libertad individual no siempre es la primera necesidad de todo el mundo. Hay veces en las cuales las urgencias de pan, techo y abrigo son más acuciantes. Esto no implica desplazar a la libertad de su prioridad. Significa reconocer la existencia de otros valores normativos –igualdad, solidaridad, paz social- que también merecen consideración en el arte de gobernar.

Los libertarios no aceptan esta conclusión. Nozick decía que los impuestos equivalían a trabajos forzados. Murray Rothbard, otro héroe anarco-capitalista, famosamente señaló que la tributación no era más que un robo institucionalizado a gran escala. Los liberales se distancian de los libertarios en este punto: nosotros creemos que la estructura tributaria es legítima en la medida que contribuya a la provisión de ciertos bienes públicos democráticamente acordados –educación, salud, vivienda- que nos permitan satisfacer condiciones básicas para que la competencia posterior tenga lugar en escenarios menos asimétricos y predeterminados por la suerte. En su columna, Jorge Gómez también se opone a que el gobierno limite ciertas libertades por motivos de coordinación. Lamentablemente no tenemos otra opción si queremos vivir en sociedades más o menos ordenadas. Las personas son limitadas en su libertad negativa cada vez que se les obliga a conducir por la derecha, por ejemplo. Lo relevante es que las libertades individuales restringidas en estos casos sean de entidad menor. Las libertades básicas tienen un tratamiento mucho más delicado y preferente. Para eso los países civilizados establecen cartas de derechos o garantías constitucionales fundamentales.

En resumen, Gómez está representando con autoridad a la posición libertaria y su crítica no toca realmente al liberalismo-igualitario. La mala noticia para sus seguidores es la siguiente: si en Latinoamérica ya es difícil configurar un proyecto político –ideológico y electoral- de corte liberal, articular uno en torno a las ideas del libertarianismo es básicamente fantasioso. Los pocos libertarios que existen están en las bibliotecas –o participando del debate público como activamente lo hace Axel Káiser- y no en los Parlamentos. Finalmente, si alguien realmente cree que Evopoli –desde donde Felipe Kast ha hecho una defensa conceptual y normativa de la idea de libertad “social”- o Amplitud –desde donde Lily Pérez seguirá cuestionando el lucro- son espacios políticos idóneos para el pensamiento libertario, le recomendaría revisar sus premisas teóricas. Agradezco a Jorge Gómez su respuesta, pero me temo que sus buenas intenciones no bastan para contribuir a delinear el mínimo común que requiere el liberalismo chileno.

PD: Si algún lector desea explorar con mayor profundidad la diferencia entre liberales y libertarios le recomiendo un célebre artículo de Samuel Freeman titulado Illiberal libertarians: why libertarianism is not a liberal view, publicado en 2001 en la revista Philosophy & Public Affairs.

Link: http://www.ciudadliberal.cl/liberales-o-libertarios/

2 comentarios to “¿LIBERALES O LIBERTARIOS?”

  1. cbellolio Says:

    Recibí una asertiva observación de René San Martín vía Twitter. Jorge Gómez podría tener razón si se trata de establecer matemáticamente un mínimo común denominador entre liberales y libertarios. Cierta preferencia por el valor de la libertad aparecerá probablemente como un punto de acuerdo entre ambas tradiciones. Sin embargo Jorge está replicando una columna mía en la cual yo trato de establecer el mínimo común entre los movimientos chilenos que se declaran a sí mismos herederos de la tradición liberal, desde Fuerza Pública hasta Evopoli pasando por Red Liberal, Amplitud y el Partido Liberal. La respuesta de Jorge falla en cuanto réplica a ese proyecto político concreto, no necesariamente en cuanto a la posibilidad de encontrar un mínimo teórico entre libertarios y liberales.

  2. Caves (@the___caves) Says:

    Estimado Cristóbal:

    Estoy de acuerdo que las diferencias entre libertarios y liberales existe y es más…. ES ENORME.

    Permítame hacerle mi comentario personal acompañado de algunas preguntas…

    El problema de su pensamiento liberal es que cuando menciona ” que la libertad tiene prioridad pero puede ser restringida cuando la sociedad elabora justificaciones a la altura”, no es claro en cuales son las “justificaciones a la altura”.

    Esta lineal imaginaria es imposible de definir y su lugar exacto finalmente será manejado coacticamente cada vez más hacia el socialismo, pues es donde los planificadores y políticos tienen más y más poder. Esto es precisamente lo que ha pasado durante la historia desde los liberales clásicos hasta nuestros días. Basta con ver la aberración actual del gobierno de Obama.

    El problema es que esta linea de “justificaciones a la altura” no puede existir pues no hay principios de peso claros que resulten de una ideología clara. Al no existir estos principios la ideología queda a la deriva siendo bandera de lucha de muchos pensamientos radicalmente opuestos (basta con ver a los llamados liberales en USA).

    En mi opinión ser liberal es casi cualquier cosa (ningún animo de ofender) por este problema de límites lo que hace imposible que un partido considere a todos los llamados “liberales”.

    Por otro lado, dada su definición, ¿Cual sería su diferencia con la UDI, EVOPOLI o la DC?, ¿Donde ellos y donde ud trazan la linea de “justificaciones a la altura”?.

    En mi opinión personal me he convencido de que nadie puede imponer esta linea de “justificaciones a la altura” y que la buena voluntad de las personas puede hacerse cargo de problemas sociales como es el caso de nuestra teleton. También opino que la democracia y los gobiernos serán cosa del pasado, sin embargo eso no significa que no exista orden, simplemente significa que nadie se lo puede imponer.

    Espero no haber dado la lata sin embargo creo que nuestras diferencia son grandes y hay que dejarlas claras como ud lo ha hecho.

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